domingo, 28 de julio de 2013

Buena gente, y mejor persona


No somos nadie, a título particular, en esta sociedad masificada. La individualidad carece de perfil y atributos al diluirse en la generalidad del gentío. Solo alcanza  representatividad social en cuanto colectivo, de consumidores, trabajadores, votantes, pensionistas, etc. Globalmente considerados solo somos gente, y únicamente aparecemos como sujetos particulares, normalmente pasivos, ante responsabilidades de orden público o de índole doméstica.

La estrategia comercial de la atención personalizada, que persigue la captación de clientes al rescatarlos pretendidamente de la simple condición de público, revela la pérdida de identidad personal de la ciudadanía, mayormente en las grandes aglomeraciones urbanas, en las que los moradores de un mismo edificio apenas se conocen entre sí. Argucias comerciales al margen, de nulo efecto reivindicativo de la persona como sujeto diferenciado, el lenguaje al uso a este respecto, el de la cultura de masas, está contribuyendo, en el plano psicológico, en el proceso de despersonalización del individuo.  Me refiero al tratamiento adocenado por genérico, rayano en la descortesía, de referenciar a una persona diciendo que es “buena gente”. Tan pobre semblanza, que pasa por alto la singularidad personal y la remite a la pluralidad indiferenciada, no tiene más valor que el de mínimo común exigible como miembro de una comunidad en relación al normal comportamiento cívico.

Creo que la tendencia a globalizar al prójimo, a desproveerlo de sus señas de identidad, es consecuencia,  además de la derivada de la general superficialidad que el apresuramiento que la vida actual conlleva, del aumento de las relaciones a distancia, propiciadas por la tecnología de la comunicación. Aunque, al tiempo y paradójicamente, redes sociales como Facebook, Twiter, etc., sirven también para lo contrario, es decir, como medios de reivindicación  y manifestación de la identidad personal.

            La expresión, buena gente, lleva implícito, a mayor impropiedad, el contrasentido gramatical de aplicar el concepto de pluralidad (gente)  a un singular (persona); si bien el alma humana admite la formulación inversa, la de pluralidad de la persona por su riqueza expresiva y de comportamiento.

No soy partidario, pues,  de emplear el modismo, buena gente, para describir el conjunto de cualidades éticas y cívicas que definen a una persona, por cutre y falto de compromiso. De ahí  la irónica coletilla que compone el  título de este escrito: buena gente, y mejor persona.

 

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga  

 

jueves, 18 de julio de 2013

El patronazgo del Colegio de Arquitectos


La sólida instrucción técnica y humanística  de los arquitectos no es razón de peso que  les haya permitido desenvolver su trabajo libre de gravosas y entorpecedoras tutelas protocolarias gobernadas por el Colegio que los apadrina. Tampoco el perfil artístico-creativo de la profesión, intrínsicamente autárquico, los ha eximido del pedestre vasallaje de la supervisión burocrática de los proyectos, eufemísticamente llamada “visado de calidad”, centrada en la observancia de la normativa de aplicación. La razón del mismo radica en un paternalismo tan  trasnochado e inconsistente como la preservación de la imagen del arquitecto. ¿Ante quién? Ante los técnicos municipales, compañeros al servicio de las Administraciones Locales. Preservación fallida, en cuanto que dicho “visado de calidad” es puesto en entredicho a diario por los colegas funcionarios en segundo turno de requerimiento de subsanación de deficiencias u olvidos. El doble escrutinio conlleva significativa pérdida de rendimiento, materializado en la duplicidad de trámites y consecuentes rectificaciones que comportan nuevas copias y su visado, además de dos desplazamientos a mayores a la sede colegial, algunos de 120 km, ahora opcionales gracias al visado telemático. De todos estos costosos trastornos  derivados del deficiente servicio colegial, generosamente retribuido, el Colegio, padrino de todos a efectos de exigir las tasas correspondientes, no se hace cargo. Si la última palabra la tienen los servicios municipales, ¿qué utilidad y fin tiene el visado colegial? Al respecto solo puedo decir que sobre este sistema se ha desarrollado una compleja estructura de cargos fabulosamente retribuidos al amparo de la bonanza económica que, tras su desaparición, ha puesto contra las cuerdas de la banca rota a la propia institución que, apremiada, descarga su problemática, incrementado el coste de los servicios, en el sufrido colectivo de arquitectos, acostumbrados durante muchos y duros años de aspirantes al título,  a enfrentarse y soportar  pesadas cargas de trabajo.  

No son de recibo en el siglo XXI los patronazgos, siquiera, aunque simbólico, sin desconsiderar por ello el arraigo y fuerza de los símbolos, el muy celebrado celestial de los arquitectos a cargo de la virgen en su huida a Egipto, y desaparecida ante la falta de trabajo, que evidencia la esclerosis dominante y el arrastre de rutinas arcaicas. Del Colegio solo cabe demandar información, asesoramiento, y directrices deontológicas.

 

 
                              José Antonio Quiroga Quiroga

                                 Arquitecto  colegiado 820.

sábado, 4 de mayo de 2013

Música en el Palco


 

Devenido en mueble urbano decorativo, recinto de juego de niños y ocasional tribuna protocolaria de eventos lúdico-deportivos, la recuperación del palco de la música de Tuy para su función suena a jubiloso renacimiento en esta vieja ciudad  en permanente estado de expectación de más de un renacer.

Este bello templete construido en 1897 en el cantón de Diomedes (Paseo de la Corredera), de igual dibujo y composición que el primer palco de estructura de hierro colado, de la firma Walter MacFarlam & Company de Glasgow, instalado en 1884 en el actual parque de Méndez Núñez de la Coruña, como también el de Ferrol, acogerá, experimentalmente, durante la temporada de verano, actuaciones de grupos de música moderna para recreo y placer de paseantes y de cuantos disfruten de  plaza en las terrazas aledañas. Esta encomiable iniciativa es la prolongación “outdoors” de la meritoria apuesta de invierno iniciada y realizada en solitario por los propietarios del Café Gran Manzana,  a quienes la asidua audiencia les debemos agradecido reconocimiento por semejante lujo.  Y a la que felizmente se han sumado en sociedad como patrocinadores los establecimientos Cervecería El Cielo y Café Bar Boby. Es de justicia resaltar  la altruista e inestimable labor de intermediación y selección de grupos de Gustavo Pérez González, músico vocacional conocedor de este apasionante mundo.

Qué atractivo y estimulante resulta ver el Paseo de la Corredera, dilatado eje urbanístico de remanso peatonal y lugar de encuentro, cuyo fluir placentero de gentes  semeja acompañar el pausado discurrir de las vecinas aguas del río Miño, cada vez más florido de animadas terrazas que la apertura de nuevos establecimientos hosteleros va tachonando. No cabe duda de que la novedosa oferta musical, si cuaja, y para ello es necesaria mayor colaboración de hosteleros,  proporcionará mayor  atractivo a este magnífico escenario de relación social  y contribuirá  significativamente al sostenimiento de la actividad comercial.

Tuy, además de ciudad de paso, deberá orientarse y convertirse en ciudad de acogida, de servicios, porque atesora singulares potencialidades. Entre ellas, el engrandecimiento del Paseo de la Corredera con la incorporación peatonal de la calle Calvo Sotelo una vez  tenga lugar la eternamente deseada apertura del tramo de cabecera de la calle Orense. Cuando esto suceda, la principal calle de Tuy será un  jardín comercial. De momento, y en espera de mayores acontecimientos, mi aplauso sincero a este vivificador proyecto musical.

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 20 de abril de 2013

Hipotecas y dación en pago


 

 Dado que el gobierno actual decidió socorrer con un máximo de cien mil millones de euros a las entidades financieras, dinero procedente de los  tributos de todos los españoles (veinte millones de contribuyentes) a la hacienda pública, y que no revertirá posiblemente nunca en su beneficio en forma de  infraestructuras y servicios, considero de justicia que, a efectos de intereses, y de desahucio, del total de la cuantía del crédito hipotecario a cada particular, se deduzca la cantidad en préstamo, del orden de 5.000 euros, que cada ciudadano realizó a dichas entidades a través del Tesoro Público. Al margen de la relevancia económica que tal medida pueda tener para el hipotecado, al menos tendría el valor de reconocimiento documental de la cuota de sacrifico, entre otros, que el pueblo realiza en la tarea común de salir de la crisis.

A nadie se le escapa que tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, y consecuente depreciación de la vivienda, todos los propietarios de bienes inmuebles: parcelas, solares y viviendas, inversores o no, son ahora más pobres. Sin embargo, las entidades financieras, principales impulsores y responsables de dicha burbuja por tasar dichos bienes muy por encima del máximo legal del 80% del valor real, con el consentimiento de los gobiernos habidos, no aceptan, como propietarios mayoritarios del parque de vivienda, las consecuencias negativas del mercado que ellas mismas generaron con su práctica fraudulenta de sobreprecios. Y rechazan, pues, la dación en pago, trasladando inicuamente a los hipotecados toda la carga y responsabilidad con el  agravante de que los desahuciados son gratuitos financiadores indirectos de los desalmados acreedores. De no violarse la ley hipotecaria de rebasar el valor máximo de tasación del 80 %, la dación en pago cubriría la depreciación que el estallido de la burbuja trajo consigo. La sentencia del Tribunal de Justicia Europeo sobre la ley hipotecaria española es la única esperanza de que el drama de los desahucios no alcance el nivel de tragedia nacional. Aunque una vez que se ha permitido alcanzar tal magnitud  de especulación el problema no tiene fácil salida.

 

 
                                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

miércoles, 17 de abril de 2013

Dolores de cospedal

Paciente: Doctor, tengo dolores de cospedal.
Doctor: Disculpe, pero no le entiendo. ¡Podría explicarse mejor?
Paciente: Quiero decir que la sanidad pública y  el país entero está hecho un cospedal, y mi salud se resiente gravemente por ello.
Doctor: Perdone, pero sigo sin entender nada.
Paciente: Me explicaré: Cierto que cospedal es palabra que no recoge el diccionario; pero se dan razones de peso como para que la RAE la incorpore, ya que si "Cospe" significa: Cada uno de los cortes de hacha que se hacen a trechos en una pieza gruesa de madera, para facilitar su desbaste, "Cospedal" debería significar: El estado de desbaste o menoscabo en que queda algo o una cosa después de sufrir muchos y serios recortes.
Doctor: Ah, ya caigo.
Paciente: Pues yo estoy que no me levanto, doctor.


                                                       José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 13 de abril de 2013

Partida entre pringados


A la vista del burdo y obsceno juego de réplica y contrarréplica que se traen los dos partidos que alternan o se turnan en el gobierno, diríase que no representan a nadie más que a ellos  mismos. Basta con ver como el partido en el poder, ante  acusaciones sobre prácticas supuestamente irregulares, o simplemente desafortunadas, planteadas por el principal partido de la oposición, responde sistemáticamente devolviéndoselas al interpelante, sin mediar explicación o justificación alguna, con el antidemocrático ánimo de acallarle alegando falta de autoridad moral para exigir responsabilidades por haber cometido con anterioridad los mismos pecados. Y como éste, acomplejado, flaquea y opta por no contraatacar para no remover más las cosas, quedando así la ciudadanía huérfana de toda aclaración salvo la certeza de asistir a un espectáculo bochornoso en el que el nivel de legitimación de la actuación gubernamental se establece, a la baja, por comparación con el peor de los registros del partido rival.

Las explicaciones, cuando se rinden, no se deben dirigir, en exclusiva, a la  persona o partido que las pide en cuanto organización política, sino, en primera instancia, a quienes representa y, por extensión, a quienes se las debe:  a los votantes del propio partido  y a toda la nación que está bajo su gobierno. Cabría esperar, por tanto, que el parlamentario noqueado por el propio bumerán, desembarazándose del lastre del pasado, reaccionase diciendo que sus culpas y las del partido ya fueron expiadas al haber sido desalojados del poder, y exigiese las pertinentes en nombre de la ciudadanía. Pero a tal ejercicio de honestidad y franqueza  parece que ningún partido está dispuesto a someterse temeroso de quedarse con el sambenito.

A nadie puede extrañarle, pues, el desplome en intención de voto que sufren actualmente  los dos grandes partidos que han gobernado España en los últimos treinta años. Quienes tomando como referentes patrones de conducta, errónea o ilícita,  seguidos por sus  predecesores, y los repiten, les aguardan dos destinos: el pelotón de los torpes en la bancada de la oposición, o la cárcel.

 

 
                                                   José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 9 de abril de 2013

El día grande de San Telmo en Tuy


Dos discordancias de orden formal y protocolario distorsionan el remate de las fiestas patronales de Tuy: el despliegue de bayonetas alrededor de la imagen del patrón de los navegantes, enarboladas por un pelotón de La Comandancia de Marina Cabo Fradera; y el ordinario y nada solemne broche verbenero después de la procesión del santo-beato.

1ª.- No está fuera de lugar que los marinos, como hombres del mar, aunque de carácter bélico, se acojan a la protección de San Telmo,  a mayores de que tengan a la Virgen del Carmen por patrona, a pesar de que la intervención milagrosa del santo-beato tenía como únicos destinatarios a los marineros pescadores y marina mercante, en principio de la costa atlántica gallega, tras conocer el pavoroso desamparo que padecían en sus respectivas faenas. Pero entiendo que si lo está el que unos marinos, fuera del contexto de recogimiento místico, le escolten en la procesión armados de fusiles rematados con desnudas e hirientes  bayonetas. ¿Qué sentido y significado tiene esta escenografía marcial?  ¿Acaso el santo necesita protección y en contraprestación entienden que deben proporcionársela con armas? ¿Protección de qué y de quién? ¿Y hasta el punto de llegar al cuerpo a cuerpo si fuese preciso? Si lo que pretenden es demostrar devoción basta con que asistan uniformados a la procesión, al margen de que las instituciones civiles  estén obligadas constitucionalmente a mostrar neutralidad confesional, si bien, en descargo de actitudes y costumbres, los patronazgos religiosos en España, por su absoluta implantación geográfica y arraigo merecen capítulo aparte.

2ª.- Después de más de una semana de festejos de carácter lúdico, que incluye tres jornadas con verbena, el lunes de San Telmo, el día grande por excelencia, debería estar dedicado preferentemente al santo patrono en la vertiente religiosa. Si no en su totalidad, si al menos la tarde-noche del mismo. La procesión y los  fuegos de artificio, alegoría jubilosa del fuego salvador de San Telmo, deben ser el único remate posible. El patrón de Tuy, al igual que la máxima autoridad en todo acto solemne, debe tener la última palabra; y con ella en el corazón marcharán los tudenses reconfortados hacia sus hogares. Concedérsela a una orquesta ruidosa en forzadas horas de vigilia  cuando se tiene que ir a trabajar a la mañana siguiente es una vulgaridad y un disparate inadmisible desde los puntos de vista, formal, protocolario y de sentido común. Incluso económico. Tampoco es coherente y apropiado que por la tarde y hasta minutos antes de la procesión, tiempo de expectación e inmersión espiritual, la barahúnda de una orquesta perturbe la disposición anímica del inmenso gentío que acude a verla. ¿A qué clase de baile emocional, del festivo al religioso y vuelta final al festivo, nos somete esta obtusa e insensible programación?. El santo patrono creo que merece medio día de dedicación del total de nueve de expansión y “troula”.

 

                                                          José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

sábado, 23 de marzo de 2013

Tuy versus Tui


 

A raíz del escrito reivindicativo, un tanto redundante, “Soy de Tuy, con y griega” de Juan Manuel Valcarcel, y de la consulta a la Real Academia Española (RAE), realizada por Gustavo Pérez González, para saber cómo se escribe en castellano el topónimo actual de Tui, se desencadenó un debate acerca de cuál de las dos denominaciones debe prevalecer, en el que los defensores de la denominación con “i” latina, se manifestaron cuales búfalos en embestida.

Considero que el controvertido tema ofrece varios frentes argumentales, y que como el carácter intangible del objeto de discusión no permite cuantificar el valor de cada opinión para dilucidar cuál tiene más peso para imponerse, todo se reduce a la aceptación de los convencionalismos dictados por el criterio político de las respectivas Administraciones Autonómicas y el criterio académico de la RAE en materia de lengua; todo ello sin menoscabo de la libertad individual de optar por cualquier opción. Sin embargo, quiero aportar mi punto de vista sobre ciertos argumentos expresados en el desarrollo de la polémica.

Los defensores del topónimo con “y” griega se basan, fundamentalmente, en la leyenda de que la ciudad fue fundada por un héroe superviviente de la guerra de Troya. Este punto de apoyo es rechazado de plano por fantasioso en ausencia de todo vestigio documental y arqueológico que lo respalde. Dado que el concepto de leyenda admite a la vez caracteres de verdad no demostrada, y  de simple quimera, no se puede asegurar que tal leyenda sea absolutamente infundada solo porque hasta el presente no se hayan encontrado pruebas demostrativas. A este respecto conviene  aportar, como definitoria, la cuarta acepción  de leyenda del diccionario: “Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos”. Es decir, que las leyendas nacen y se construyen a partir de algún suceso real o supuestamente real pero que la transmisión oral deforma y engorda con el transcurrir del tiempo. En todo caso, cuando las leyendas, fundadas o no, se mantienen en el tiempo y arraigan, toman carta de naturaleza y se incorporan con fuerza en la memoria colectiva  convertidas en tradición o cultura particular. Ejemplo paradigmático son los dogmas y patrañas de todos los credos religiosos elevadas a categoría de verdades indiscutibles, ante las cuales masas ingentes se inclinan y defienden con ardor. Leyenda es la sepultura de Santiago Apostol en Compostela, y grandes beneficios espirituales y económicos le reporta a la ciudad. De ahí que considero respetable la defensa de la “y” griega para el topónimo de nuestra ciudad.

Participo de la idea de que un mismo topónimo se escriba de diferente manera en función de la lengua en el que sea expresado, así lo ratifica la RAE  cuando se pronuncia sobre cómo escribir Tuy en castellano, y de la época a la que se remite la denominación de la localidad. Me parece una cursilería gratuita defender que en castellano se deba escribir y pronunciar los nombres de ciudades de otros países con los caracteres y fonética del idioma correspondiente; por ejemplo, Milano en lugar de Milán; London en vez de Londres; Edembra, por Edimburgh. Respecto al modo de escribir el nombre de una ciudad cuando se hace referencia a ella en épocas y contextos anteriores, tengo claro que el topónimo que corresponde es el que se usaba en ese tiempo. No concibo un libro de historia en la que el autor, relatando episodios de la antiguo imperio romano, se refiera, p.e., a la actual ciudad de Tarragona con la denominación contemporánea y no como Tarraco. Por tal razón considero absolutamente acertada la decisión de los creadores de la página web, “Fotos antiguas de Tui” de adoptar la forma escrita de “Tuy” por que tal expresión gráfica está en sintonía formal y ambiental con las fotos de época, además de corresponder al contexto temporal, académico y de ambientación de dichas instantáneas.

Es cierto que por ese quítame allá esa paja de una “i” latina o “y” griega “no se cae ninguna teja de la historia”, pero quien así se ha pronunciado se le fue la azotea y montó en cólera contra el ministerio de Fomento por rotular “Túi” con tilde en dos señalizaciones de la autovía  de Las Rías Bajas, creo que a la altura, aproximadamente, de Puenteareas, mostrando su airado rechazo a través de un escrito en Faro de Vigo, acompañado de sendas fotografías. Y esta misma persona, que repudia la leyenda del origen griego de Tuy, emprendió un viaje a caballo, papiro en mano, desde Braga a Santiago, para abrazar a una leyenda. Sin ser experto en lingüística, ni nada que se aproxime a ello, creo que los nombres propios no están necesariamente sujetos a las reglas ortográficas, y por ello no parece fundamentado asegurar que la palabra “Tuy” necesita de tilde. La RAE, en contestación a la pregunta formulada por Gustavo Pérez González, escribe Tuy  sin tilde.

Para bien, o no tan bien, todo está sujeto a los cambios que la evolución de los tiempos conlleva, y los topónimos no están libres de ellos. A la ley, en este caso, de Normalización Lingüística, le cabe la facultad sancionadora, pero dicha facultad no siempre dispone del aval de la legitimidad, moral o cultural. Ciertos topónimos, por genuinos, antigüedad y fuerza expresiva son considerados patrimonio cultural inmaterial y, por ello, deben ser respetados en toda su integridad formal. Que el topónimo “Tuy” reúna o no valores suficientes para ser considerado patrimonio cultural y que esta expresión gráfica sea preservada, es labor que corresponde a expertos. Por mi parte, quiero manifestar que entiendo y respeto la invocación a razones sentimentales, de permanencia y arraigo en el tiempo, de costumbre, si no históricas, y de apelación a la leyenda para reclamar la restitución de la “y” griega en el topónimo de nuestra ciudad/municipio; como también respeto y acato la modificación por imperativos de la Normalización Lingüística cuando tenga que expresarme en la lengua autóctona. Sin embargo, reconozco que, quizá por las circunstancias expresadas, pero también porque creo percibir mayor poder identitario  y capacidad de evocación y conexión histórica con nuestro origen, verdadero o falso, pero palpitante,  y milenario pasado, me gusta más Tuy,  además de que su escritura posee mayor entidad y mejor remate gráfico que el escurrido Tui. Como si esta merma gráfica fuese el exponente premonitorio de todas las pérdidas patrimoniales y administrativas que esta ciudad lleva padeciendo.

Nota: Se reconocen dos tipos de toponimia que explican la distinta manera de escribir y pronunciar los nombres de localidades con lengua distinta: Toponimia mayor y Toponimia menor. La primera es la que se traduce a otras lenguas dada la importancia e internacionalidad del lugar: p.e. se dice Nueva York y no New  York, o Ginebra y no Genève; la segunda, por carecer de la trascendencia de la primera suele permanecer, en general, en su propio idioma.
 

 

 

 

                                      José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 8 de marzo de 2013

Sobre la trascendencia de hablar "desde"


 

Hablar “desde” ciertas regiones del espíritu es norma generalizada hoy día para tratar de ser más creíbles y convincentes. Ya no se habla con más o menos rigor, con más o menos humildad, con más o menos dolor, etc., sino, incontestablemente,  desde el rigor, desde la humildad, desde el dolor, etc. A tal fin, las facultades del alma, entendimiento, voluntad y memoria,  elevadas a categoría de absolutos, han devenido en parajes virtuales a los que el manifestante se traslada para, poseído y transmutado por el espíritu del lugar, dirigirse al interlocutor  armado de toda autoridad y razón.

Si alguien osa decir que habla “desde” la poesía, en lugar de manifestar que habla de poesía, o con sentido y voluntad poética, tendremos que aceptar, pues, que todo cuanto sale de su boquita es pura poesía. Cuando oigo decir a los políticos, en raptos de sinceridad escenográfica,  sobre todo en estos momentos de corrupción galopante, que hablan “desde” la transparencia, me causa cierta gracia al imaginarlos en público con todas sus íntimas vergüenzas al aire.

Resultan chocantes, por evocadores de reminiscencias de clandestinidad, los encabezamientos de los comunicados de los partidos políticos, especialmente si pertenecen a la oposición y  son de carácter reivindicativo, cuando se formulan, que es casi siempre, “desde” tal o cual agrupación en particular, en vez de emitirse sencillamente en nombre del mismo,  pues parece que asumiesen  que se encuentran en una trinchera desde la que  lanzar  todo tipo de propuestas como quien lanza cargas de profundidad.

Salvo por razones de localización geográfica o temporal, el lugar desde donde se realiza una locución nada importa por ajeno a la esencia del discurso. La importancia de lo qué se habla, al margen el relieve del manifestante, reside, fundamentalmente, en lo qué  se dice y, en menor medida,  en cómo y bajo qué circunstancias.

Carece, pues, de lógica la  recurrencia itinerante al travestismo emocional y cualitativo  de hablar “desde” ilocalizables dimensiones del alma, o “desde” lugares virtuales del espíritu. Entiendo que lo adecuado es hablar  con la propiedad que cabe y con la que uno es capaz en cada caso.

 

 

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga
          
 

lunes, 18 de febrero de 2013

Al suplantador de Archibald Dickson


La adopción como imagen corporativa de determinadas figuras consagradas, celestiales o terrenales, para acogerse a los beneficios de su patrocinio, no certifica su legitimidad por inveterada que sea esta costumbre y por muy loable que sea el cometido de la entidad que la hace suya. No solo por su carácter intransferible, sino, porque difícilmente, imposible puertas de cielo adentro, una organización social podrá equipararse y estar a la altura de su valedor. Aunque se alegue que se hace en honor y a mayor gloria de la dignidad escogida, es innegable que existe cierta apropiación representativa de sus atributos, y todo a lo que puede aspirar es a deteriorarla. Lo correcto es que cada entidad diseñe y cree su propia marca o emblema.

La legalidad del uso de dichas imágenes solo cabe exigirla cuando corresponden a personas, pues al cielo no se suele pedir permiso; y se obtiene con la autorización del ilustre, si vive, o con la de sus deudos.

Es muy común, y legítimo, el uso de personajes ficticios en Facebook,  motivos al margen, para expresar opinión o suscitar debate. Sin embargo, no es legítimo ni legal suplantar a nadie, y menos, si cabe, a personas honorables o ilustres, cualesquiera que sean los fines, pero menos si son mezquinos. Un habitual de Facebook, que se asoma a esa ventana con distintas caracterizaciones, unas veces encarnado en un personaje de oriente medio llamado, Alí Ben Teupai, versión gnomo-“trasno” del real, otras, como natural de Tui, bajo la denominación de, Un Mais de Tui, ha tenido la infantil, imprudente y malévola ocurrencia de hacerse pasar por Archibald Dickson, cual niño que se disfraza de Spiderman o se pone la camiseta de su ídolo para sentirse importante e impresionar, en vano intento de no ser identificado y con el único propósito de causarme daño. Archibald Dickson, capitán de la marina mercante inglesa, muerto en 1939  en el Mar del Norte al ser torpedeado el barco en el que viajaba por un submarino alemán, fue el protagonista de un hecho heroico-humanitario durante la guerra civil española. Archibald incumplió sus obligaciones hacia la naviera para la que trabajaba al abandonar en el puerto de Alicante la mercancía a transportar a Orán, y embarcar a 2.638 personas, de entre varios miles, que huían de las tropas de Franco, corriendo varios y graves riesgos.

Al maestro enmascarado, natural de un pueblo de Orense, que imparte clases a niños en la parroquia de Randufe de Tui, no le bastaba con ejercer de impostor para no ser descubierto, sino que tuvo que recurrir a la mentira sugiriendo que era de Málaga, pasar por monolingüe, castellanohablante, y mostrar vivos anhelos por ser maestro. Pero su torpeza le delató. Este personaje de varias caras, utilizó una de ellas  no para redimir a una compañera de aulas atacando a, un ¿amigo? que había  censurado  que ella se burlase de sus alumnos del rural por emplear palabras híbridas debido al bilingüismo en el que crecen. No, en absoluto, pues se desinteresó totalmente del motivo de la disputa. Con el extraño pretexto de, “puestos a hablar,” buscó la incorrección ortográfica de mis espontáneas y apresuradas líneas, no para quitarme razón, sino para degradarme. Pero resulta que fue a por lana y salió trasquilado. Sus sesudos y meditados párrafos adolecían de fallos ortográficos y de sintaxis, que un diccionario no resuelve. Tan solo necesitaba tomar revancha por haber hecho yo un comentario en uno de sus “posts” sobre la insustancialidad intelectual de su jefe político Rafael Cuiña Aparicio, que me borró de su lista de amigos por incómodo. Entiendo esta actitud en quien  abandonó por despecho el BNG, tras ser desalojado de la cabeza de la candidatura a las elecciones locales, a la que se había aupado, en alarde democrático tras muy, pero que muy “petit comité”, y se pasó luego al nuevo partido, Compromiso por Galicia.  Entiendo su reacción porque yo solo puedo ofrecerle charla de bar, y Rafita promoción política. Que es su verdadera vocación. No hay más que ver cuán volcada tiene su atención en Facebook, imagino que en detrimento de la calidad de sus clases, como correo a destajo de noticias y chistes de carácter político, pues  opinión propia prácticamente ninguna. Abandone, pues, declaradamente el magisterio y dedíquese a la política. En ese campo suelen tener fortuna los mediocres y ruines, aunque, menos mal, no solo éstos. De la cohorte corporativa de gallináceas y gallináceos que con abstrusos cacareos y ruidos jaleaban sus patéticas sentencias, solo cabe decir, ¡qué lastimoso cuerpo docente sufren los pobrecitos parvulitos!. A la Lama con todos ellas y ellos.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

jueves, 14 de febrero de 2013

EOI, listening Test


  Como estudiante del último curso de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI), observo que una de las tareas de la prueba de comprensión auditiva (listening), la de mayor puntuación, está viciada formalmente por incluir aptitudes ajenas al discernimiento auditivo. Entre ellas, capacidad de leer y memorizar, en tres minutos, varios párrafos escritos relativos a la conversación a escuchar, pero literalmente diferentes; conjugar audición y lectura para poder discriminar determinadas palabras que, escritas en los espacios en blanco previstos en dichos párrafos, dan sentido a los mismos; ser muy rápido escribiendo para no perder el hilo de la conversación (saber taquigrafía es buen recurso), y tener gran capacidad de concentración y mucha serenidad para atender a tantas cosas al mismo tiempo y no extraviarse.

 No es de recibo que el método de verificación sea, a mayores, una complicada destreza en sí misma que, cual barrera espuria, empaña el nivel real de comprensión. Es sabido que la comprensión auditiva no se puede enseñar. Solo cabe trabajar el oído y familiarizarlo con la fonética específica de cada idioma. Y no por ello le discuto, aunque se abre una vía para el debate,   legítima competencia a la autoridad docente valorar los niveles adquiridos por el alumnado, pero sí hago hincapié, en que las pruebas deben ser estructuralmente sencillas: directas y limpias de interferencias. Los grados de dificultad de comprensión auditiva aplicables a cada nivel hay que buscarlos, exclusivamente, en la diversidad de acentos, en la mayor riqueza del vocabulario, en la  rapidez de la conversación, los ruidos de fondo, las conversaciones solapadas, etc., y no en el propio entramado de la prueba. Es necesario, pues, extirpar todo estorbo.  

  

 

                                                  José Antonio Quiroga Quiroga

                                              

sábado, 19 de enero de 2013

Transilvania Ibérica


 

Drácula no ha muerto. El espíritu del vampiro pervive y anida en las conciencias depredadoras desde siempre. Su intrínseca capacidad de transmutación le ha permitido amoldarse a los tiempos y circunstancias. Así, el clásico chupa sangres, devenido hoy en chupóptero, por razones evolutivas y de estética procedimental,  ha encarnado en la figura del político al uso porque  comparte las mismas constantes: el político sale de un sarcófago de cristal (allí mueren las ilusiones de los votantes) y descansa confiado en el arropamiento de la urna; comete sus delitos al amparo de la oscuridad porque la luz y transparencia democráticas lo destruyen; y no se ve reflejado en el espejo porque es incapaz de reconocerse.

 
          La España de Rinconete y Cortadillo nos retrata como país de pícaros, y a la picaresca se verá abocado de nuevo el pueblo tras el saqueo del estado del bienestar. Pero el ingenio de aquellos pícaros para paliar el hambre nos reportaron fama de imaginativos y propiciaron páginas de buena literatura. Los groseros truhanes acomodados de hoy solo dan para bochornosas crónicas periodísticas que nos hunden en el descrédito. Si  es criticable, por falta de mesura,  el desahogo de la ciudadanía cuando afirma que todos los políticos son corruptos, no lo es menos la interesada declaración de parte de que  la mayoría son honestos. Lo cierto es, que la luz, de vez en cuando, sorprende por descuido o exceso de confianza, a muchos menos chupópteros de los que la política acoge en sus oscuras covachuelas y fondos de reptiles. Al igual que la saliva de las sanguijuelas lleva un anestesiante para evitar que la víctima se percate de la mordida, las babosas palabras de esta casta de parásitos vehiculan discursos tranquilizantes que tratan de adormecer a la población hasta el punto de llegar a convencerle de que el desfallecimiento económico que padece obedece en exclusiva a la falta de cabeza de todos los que les dan de comer a ellos.


Como no cabe esperar que los propios sacamantecas sean quienes arbitren medidas legales que impidan el saqueo institucionalizado de la hacienda pública y del  contribuyente, recurramos, como medida depurativa, a la utilización de los sambenitos de la Inquisición, a imitación de la industria turística de la región de Transilvania: reproducción y comercialización de la efigie de todos los Condes y Barones Drácula del territorio patrio, expuestas, junto a una ristra de ajos de producción nacional, en todas las tiendas de souvenirs, e incorporación, a escala natural,  en la sala de los horrores de los  museos de cera para escarnio,  espanto y erradicación de esta plaga tóxica y contaminante de amamantados de lujo.

 

 
                                                    José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 12 de enero de 2013

Derecho a una vivienda digna


 

En estos aciagos tiempos de desalojos hipotecarios de viviendas, la terminología generalmente empleada, mayormente por políticos, para referirse a los arrojados a la calle como, “los que se quedan sin techo”, variante de, “los sin techo”, que se aplica a quienes viven habitualmente a cielo descubierto, sorprende por su primitiva elementalidad acerca del concepto de cobijo, despojado de toda referencia a la calidad habitacional que corresponde al desarrollo actual y exigible por derecho.

El artículo 47 de la Constitución establece el derecho a una vivienda digna y adecuada, en el sentido de accesibilidad y asequibilidad, no de gratuidad, bien en propiedad (vivienda protegida) o alquiler, basado en que los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias, socio-económicas (salarios acordes a tal fin) y legales (normativa), regulando la utilización del suelo de modo que impida la especulación. La realidad ha reducido el  contenido de dicho artículo a mera retórica legal, y convertido la vivienda en un bien más de mercado. Solamente están garantizadas las condiciones básicas que debe reunir una vivienda para ser considerada digna, mediante las Normas de Habitabilidad,  de obligado cumplimiento en la fase de proyecto, y a través de la tramitación administrativa de la concesión de la cédula de primera ocupación, que fiscaliza la observancia de dichas normas en la obra ejecutada.

Así como la dignidad humana, y el confort consonante, son función del desarrollo cultural y económico de la comunidad en la que viven las personas, también la mayor o menor dignidad de las palabras empleadas al tratar un problema social, como la carencia de vivienda, revela el grado de consideración e implicación con el mismo. Observo, pues, cuán precaria, distante y  desvinculada con el derecho constitucional a una vivienda digna resulta la arraigada expresión, “sin techo”. 

La denominación francesa, “sans abri” (sin abrigo) para referirse a  los que padecen de tan básica privación, muestra más amplitud de miras ante la falta de protección contra la intemperie. Mayor sensibilidad social encierra la expresión inglesa “homeless” (sin hogar), que va más allá de la idea de cobijo como simple refugio físico.  

La reiterada utilización en nuestro país de la expresión  “sin techo”, evidencia la perspectiva cutre que anida en la consideración de los dirigentes de nuestros destinos sobre el concepto social de vivienda, así como  el escaso compromiso  ante la dramática dificultad de acceso a ella, en cuanto que cabe sobrentender de dicha expresión que cualquier alojamiento de ocasión, un mal chamizo, es aceptado como alojamiento válido.  Palabras pobres, de corto alcance, para problemas de pobres.

 

                                              José Antonio Quiroga Quiroga

                                      

                                          

lunes, 17 de diciembre de 2012

Gobierno Ilegítimo


Cuentan de Mariano Rajoy, cuando era escolar de las Discípulas de Jesús, que un día su hermano Enrique le animó a participar en el partidillo de futbol del recreo. Marianín, que  no poseía disposición ni habilidad para el deporte, entró en la cancha  sin mayor entusiasmo y, cual observador, se situó en un lugar despejado algo distante del errático y bullicioso enjambre de niños. Cuando por azar, tras varios rebotes, la pelota cayó a los pies del futuro presidente del Gobierno, éste, para pasmo de todos, la cogió con las manos  y echó a correr con no se sabe qué intención.

 Rajoy ha vuelto a ser Marianín, sorprendiéndonos con una maniobra fraudulenta e inesperada. Con el poder en sus manos, ajeno a las reglas del juego  establecidas en el programa electoral de su partido, corre decidido a meterle un gol a la España de los trabajadores en activo, en paro y jubilados, para devolverle al mercado lo que el mercado considera que le pertenece.

He aquí el decálogo de incumplimientos o engaños electorales del señor Rajoy, que   ilegitiman su primer año de gobierno:

1.- Incremento de la tarifa del impuesto sobre la renta (IRPF), ahorro y bienes inmuebles (IBI). “Quiero dejarlo muy claro para que nadie se llame a engaño. Nos vamos a oponer a cualquier subida de impuestos, Subir impuestos hoy significa más paro y más recesión”, Rajoy en Soutomaior (09/2011).

2.- Amnistía fiscal. El PP calificó de “impresentable, antisocial e injusta” la amnistía fiscal que preparaba el Ejecutivo de Zapatero y que nunca se aprobó. Rajoy rescató el proyecto permitiendo a los defraudadores blanquear su dinero tributando solo el 10% del capital evadido, sin intereses ni multas.

3.- Reforma laboral. El PP aseguró que no abarataría el despido, sino que promovería el contrato indefinido como regla general.

4.- Subida del IVA. El tipo general subió del 18% al 21%.

5.- Copago sanitario y tasas universitarias. En el debate electoral Rajoy prometió “meter la tijera a todo salvo a las pensiones, a la sanidad y a la educación. Ciudadanos y pensionista pagan el 10% del precio de las medicinas con un tope de entre 8 y 18 euros. Los universitarios deben pagar entre el 15 % y el 25 % del coste de la titulación.

6.- Cumplimiento del déficit. Rajoy declaró en marzo un nuevo objetivo de déficit del 5,8 % para 2012, frente al 4,4 % comprometido con Bruselas. Tras pactar con la UE un nuevo objetivo del 5,3% lo cambió después del verano hasta el 6,3 %  que se eleva al 7,3 5 si se tienen en cuenta las ayudas a la banca.

7.- Eliminación de los beneficios fiscales en el impuesto de sociedades.

8.- Congelación del salario de los funcionarios y eliminación de la paga extra de navidad.

9.- Paralización de parte de la ley de Dependencia.

10.- No revalorización de las pensiones de acuerdo con el IPC. En la entrevista sobre el tema en TVE el 10 de septiembre, Rajoy dijo, “Si algo no tocaré, serán las pensiones, porque el jubilado es el más indefenso y no tiene una segunda oportunidad”.

 
            La falta de reparo en responsabilizar de los incumplimientos  y recortes a la herencia recibida y al desconocimiento de que el país estuviese tan tieso financieramente, dando por sobreentendido que el gobierno anterior falseaba las cuentas, conduce a la pregunta, ¿ dónde estuvo y a qué se dedicó el señor Rajoy como líder de la oposición desde 2004 a 2011 y presidente de un partido que gobierna en varias e importantes autonomías, todas ellas con el mayor índice de endeudamiento, para no enterarse de cómo estaban las cosas? Probablemente, conforme a su reputación de bon vivant, fumando puros en el cigarral.

 Marianín tampoco se había percatado de que al futbol se jugaba con los pies.

¡Salve, Mariano! los que vamos a morir (el pueblo sabio) te votamos.

 

 

                                José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

 

 

martes, 9 de octubre de 2012

Pueblo sabio


En la noche del escrutinio de votos, el vencedor en las urnas, ufano y embargado de triunfalismo, tomó la  parte favorable del electorado por el todo, y, sin pudor ni respeto alguno hacia los no simpatizantes derrotados, se obsequió, a mayor gloria personal, su primer elogio público al proclamar la sabiduría del pueblo por la atinada decisión.
De un pueblo que elige democráticamente a “chiquilicuatres” como representantes no puede decirse precisamente que sea sabio. El pueblo que sostiene a una casta de políticos mediocres, pagados de sí mismos, falaces, irresponsables, despilfarradores y corruptos no puede ser sabio. La llamada sabiduría popular, esa experiencia de vida de siglos, pertenece al refranero de cuando las gentes no tenían participación alguna en política.
 Lo único que se puede decir de la voluntad popular expresada en las urnas es que, en principio, es soberana para elegir a sus representantes. Pero este ejercicio de soberanía suele estar en entredicho por cuanto que su consustancial atributo de independiente está viciado de desinformación, apesebramiento y fanatismo partidario. El pueblo será todo lo sabio que los políticos quieran, pero si algo lo define inequívocamente es su condición confiada, trabajadora y resignada. Los listos son ellos, los elegidos.
 La sabia resignación lleva al pueblo en tiempos difíciles a arrimar todavía más el hombro en aras de un futuro mejor aceptando recortes en sus derechos fundamentales, y a consentir que los causantes de sus desgracias perseveren como administradores de sus destinos preservando intactas las antidemocráticas estructuras políticas y sus obscenos privilegios.
Políticamente, el pueblo tiene lo que quiere. No lo que merece. Pero lo que el pueblo quiere, raramente responde a lo que le conviene.  
 
NOTA anexa en clave menor: Nuestro alcalde, el ilustrísimo señor Moisés Rodríguez, en el acto público de posesión de la alcaldía,  también pecó, cómo no,  de falta de pudor y de respeto a los presentes y conjunto de tudenses políticamente divergentes, diciendo que el pueblo había sido sabio. Que los dioses le conserven el delicado tacto de su blanda mano tendida.
 
                                           José Antonio Quiroga Quiroga
                                          

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La socorrida tranquilidad de conciencia



 

Con frecuencia indeseada, dada la corrupción imperante, asistimos a la repetida escena de imputados compareciendo ante los medios de comunicación entonando, a modo de confesión pública, la jaculatoria, “tengo la conciencia tranquila”. O, con mayor rigor, si cabe, como corresponde a un expresidente del Consejo Superior del Poder Judicial, como Carlos Dívar, “tengo la conciencia absolutamente tranquila”. ¿Qué cualidad exculpatoria tiene la tranquilidad de conciencia para que todo el mundo acuda a ella? Ante qué o quién exculpa la tranquilidad de conciencia, cabe preguntar, sobre todo a una de las figuras más representativas de la  Administración de Justicia. Solamente ante uno mismo pero no ante la ley. Este tic probablemente responde a la búsqueda de la absolución social, pero, en cualquier caso, el  estado de la  conciencia de los inculpados es irrelevante para formar juicio sobre sus actos.

 El recurso a lo que dice la propia conciencia probablemente responde a la creencia religiosa de que es la voz de Dios. Para Benedicto XVI la conciencia es “la voz divina que habla en nosotros, la capacidad humana para reconocer la verdad en ámbitos decisivos de la existencia”. El enfoque laico de lo que es la conciencia, arroja definiciones diversas como, p.e., “la autonomía absoluta de la voluntad individual”.

Independientemente de la naturaleza, consideración y valor que la conciencia tenga para cada cual, siempre me han parecido patéticas, sobre todo en personas de reconocida  altura intelectual, las invocaciones al estado de ánimo de su conciencia. La conciencia no tiene voz audible. Quién en descargo de responsabilidades apela a lo que, supuestamente, le dice la suya, sabe que ésta no puede desmentirle.

 
                                            
                                                José Antonio Quiroga Quiroga

                               

 

lunes, 13 de agosto de 2012

Historia e historias




A raíz del debate generado sobre la fecha de ejecución de los arcos codales de la catedral de Tui, el grado de intervención del rayo caído en 1974 y los terremotos de Lisboa y el ocurrido en 1761 en la declaración de ruina de la misma, se ha comprobado que abundan sobre estos aspectos concretos publicaciones contradictorias de muy escaso rigor histórico que revelan la frivolidad, falta de categoría y compromiso profesional, en lo específico, terminología técnica y corrección literaria con que se abordan.

La acción de trasladar determinadas anotaciones históricas a un libro o libreto, no se debe acometer como quien descarga un camión, sea de mercancía o de noticias, sin otra preocupación que la de amontonarlas o apilarlas con más o menos orden.  Todo historiador que se precie, no puede limitarse al cometido de simple amanuense, labor de escaso mérito y al alcance de cualquiera que tenga paciencia, sino que debe verificar muchos aspectos, todos los que estén al alcance de sus posibilidades, como, p.e., fiabilidad de la fuente, coherencia del contenido del texto, contraste con los escritos de otros autores y, cómo no, aplicar criterio. De lo contrario, a base de copiar lo que cada cual buenamente encuentra, se corre el riesgo de difundir inexactitudes que van tomando cuerpo de verdad a medida que con el tiempo, otros, con semejante actitud de diletante, se apoyan en ellas, creando una maraña contaminadora  difícil de destejer.

El análisis del alcance de los daños causados por el rayo caído el 17 de noviembre de 1791, y su grado de contribución en la declarada ruina de la catedral, además de la acción de los terremotos sufridos, me ha llevado a un supuesto de reconstrucción de los trabajos de reparación de Domingo Novás relacionado con los arcos codales de la nave central. Está constatado que la cepa del cimborrio, sobre la que hoy día descarga un arco codal, ha sido demolida y reconstruida por el maestro cantero Domingo Novás, quedando únicamente sin bajar la bóveda que sujetaba. Ante este hecho caben dos hipótesis, una, que si antes de la demolición de la cepa descargaba en ella algún arco, necesariamente fue demolido al tiempo que dicha cepa, luego el actual arco codal que estriba en ella ha sido ejecutado por dicho maestro cantero; dos, si no existía arco alguno, incontestablemente el existente hoy día se debe en exclusiva al citado maestro cantero. Esta deducción lógica pone a prueba el rigor científico de lo recogido en algunos escritos, de más o menos carácter histórico, que dichos arcos codales son todos anteriores al siglo XVII, ya desacreditados debido al arco codal contemporáneo de Pons Sorolla.

En cuanto a los terremotos, en concreto el de Lisboa de 1775, antes de abordar la problemática de sus efectos y, en concreto, la descripción de los daños materiales en la estructura visible de la catedral, procede insertar algunos párrafos del Archivo Histórico Nacional (AHN) para poder evaluar el grado de fiabilidad de los testimonios registrados. Tras el terremoto “el rey FernandoVI pidió noticias urgentes de todos los puntos de la península para conocer el alcance de los daños ocurridos”. Sobre las jurisdicciones de la provincia de Tuy, “Llama la atención que en los documentos existentes en el AHN  sólo se encuentran los informes de Bayona y Puenteareas dirigidos directamente al Consejo de Castilla por el corregidor y el alcalde mayor de estas localidades”. “Los documentos estudiados referidos a la antigua provincia de Tuy son en total 22 y tienen las siguientes procedencias: AHN, 2; Archivo Histórico Diocesano de Tuy, 1; Archivo Histórico Provincial de Pontevedra (AHPP), 19”. El informe del abad de Oia ha sido publicado por Fernández-Valdés en 1955 aunque, por su interés, se transcribe de nuevo desde el original del AHPP; es, con mucho el testimonio más detallado y solvente de todos los emitidos en la provincia. El informe de Tuy sito en el AHDT ha sido amablemente proporcionado por D. Luis Mendoza, del Observatorio Geofísico de Santiago del mismo Instituto Geográfico Nacional y tampoco se reproduce”. Previamente   al abordaje citado, conviene reflejar también algunos datos sobre su repercusión en territorio español que permiten configurar una cierta idea de su acción devastadora en el apartado de  víctimas, a pesar de la dificultad histórica de cuantificarlas, máxime dada la fecha. Están registradas en el AHN,  61 muertes a consecuencia de los temblores y 1214 ahogados debidos al tsunami. En cuanto a los efectos en las construcciones podemos ver en los registros del AHN testimonios contradictorios como los que siguen, correspondiendo el segundo  a Ávila de la Cueva: “Tuy (catedral): se sintió menear la tierra con tanta violencia que se levantaban las piedras de las sepulturas, sacudiéndose unas con otras las de todo el templo, y blandiéndose con impetuosa violencia las rejas del coro y capillas y del mismo modo la del Santísimo Cristo de la Capilla Mayor, con todas las imágenes, follajes y remates de su adorno. Se sentían caer piedras de las bóvedas. Se meneaban con descompasada fuerza las torres de las campanas y las demás de la iglesia y las almenas de la Coronación”; “ Tuy (catedral): se ha mantenido en pié y sin especial daño la fábrica de este templo. Tres almenas han caído sobre la bóveda de la nave de San benito sin hacerle lesión alguna, no rompiendo ni el tejado ni la madera del armazón. Se ha hecho una hendidura en la fachada de la puerta principal de la iglesia, fácil de reparar”. Incluyo dos testimonios, también del AHN, sobre los daños en el monasterio de Oia, tanto por ser el más detallado y fiable, como por su cercanía, con el fin de imaginarnos el alcance del terremoto: “Oia (monasterio); se ha desplomado y abierto la pared y bóveda del crucero de la iglesia. Se ha abierto un arco de una capilla en que descansa la escalera principal de la iglesia, de modo que fue preciso postearla  para que no se venga a tierra. La fachada principal que cae a la plaza de Armas del monasterio, se desplomó un palmo y amenaza ruina en opinión de nuestros experimentados”; “Oia (monasterio): parecía hundirse todo el edificio, desquiciándose como de facto se desquiciaron las maderas y vigas de los claustros hasta afectar a los mismos sillares y piedras donde tenían su asiento. La iglesia y demás bóvedas del monasterio hacía tal sentimiento y desunión entre sí que todos consintieron en que se venía a tierra el templo, y casa, huyendo toda la gente de ella. La torre nuevamente construida se movía de tal manera, que les parecía imposible que pudiera mantenerse. Los estribos que están arrimados a la frontera del monasterio se apartaban de la pared casi una vara (0,8 m), viéndose por entre dicha pared y estribo otros edificios contiguos”.

Relativo a la acción desestabilizadora en los muros del templo de los terremotos de Lisboa, al que se suma el de 1761, al incidir en primera instancia y fundamentalmente el movimiento ondulatorio del terreno en la cimentación, considerada de precaria consistencia en documentos de la época, y su contribución a la ruina del edificio, cabe argumentar lo que sigue a mayores de la violencia constatada: Probablemente, salvo prueba documental en contrario, la estimación y relación de daños a la vista en el edificio de la catedral a consecuencia de los movimientos sísmicos haya sido realizada por clérigos y no por expertos. Algunos de dichos daños son de importancia indiscutible como la hendidura en la fachada, que aunque haya sido considerada “fácil de reparar” por un profano en construcción como debió serlo Ávila de la Cueva, lo cual no está reñido con importantes secuelas en la cimentación que, necesariamente así ocurre, circunstancia perfectamente clara para un técnico en mecánica de suelos o  constructor experimentado.

Considero una frivolidad irresponsable para quien dispone de licenciatura en historia, pero profano en mecánica de suelos, el realizar dictámenes sobre lo que no entiende, y con la ligereza del vuelo de una ave, pero con la visión de un topo, pasar por encima de todo un mundo de conocimientos, laminándolos tan tranquilamente al afirmar que los terremotos de Lisboa y el de 1761, no participaron en el proceso de ruina de la catedral, como si, por obra y gracia del Altísimo estuviese a salvo de toda acción destructora, excepto de los rayos, claro, quizás porque los rayos provienen del Cielo y los temblores de tierra del Averno.

Concedo, pues, poco valor al hecho de irrumpir, por todo argumento, con un camión volquete con crónicas periodísticas y testimonios de aficionados a la historia, elevados a dogmas, como Ávila de la Cueva, “militar retirado colocado de oficial en el archivo de la catedral” tal y como lo define Filgueira Valverde, el cual despachó 330 años de historia de la provincia de Tui en 353 páginas,  bastantes de ellos en tres líneas, sí, tres, descargarlo todo, como diciendo, agárralo como puedas, y  con el ánimo de sepultar el raciocinio. Pero suele suceder que, por tener éste vida propia, acaba encontrando un hueco por donde salir a la luz.





                                  José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 7 de agosto de 2012

Sobre los arcos codales de la catedral de Tui




A raíz de la aparición de un trabajo de Foro Tvde en la página de TRP en Facebook, que recoge, exquisitamente descritas, las impresiones de una visita a la catedral de Tui, y de haber intervenido yo con una apostilla basada en  lo que creí haber escuchado a don Ricardo García, excanónigo fabriquero de dicho templo, que resultó ser errónea, quizá por haber tomado una parte por el todo, de que los arcos codales de la nave principal se debían al arquitecto Pons Sorolla, se desató un debate-porfía que sirvió no sólo  para deslindar la verdad de los hechos sino también para conocer ciertas curiosidades históricas.

La verdad resultante, al menos la que prevalece por venir de fuentes mejor documentadas, es que, salvo un arco codal debido a Pons Sorolla, los restantes son de tiempo anterior al terremoto de Lisboa; y que el libreto, LA CATEDRAL DE TUI, Historia y Arte, editado por Edilesa, incurre en falta de rigor, al afirmar que todos son anteriores al mencionado terremoto.

                Reproduzco, pues, el argumentario por mí esgrimido, con el añadido del último párrafo del capitulo XXV: “Terremotos” del libro de canónigo Ricardo Rodríguez Blanco, a quien tomo por fuente digna de toda fiabilidad dadas sus precisas referencias a lo recogido en los Acuerdos Capitulares,  por considerarlo de interés  para quienes sienten curiosidad por las vicisitudes históricas que atañen a nuestra ciudad.  

 1.- Don Ricardo Rodríguez Blanco, canónigo de la Santa Apostólica Metropolitana Iglesia de Santiago de Compostela, relata en su libro, impreso en1879 por “El Boletín Eclesiástico”, y titulado, “Apuntes históricos de la SANTA IGLESIA CATEDRAL Ciudad y antigua Diócesos de Tuy, en el capítulo XXV “Terremotos” lo siguiente: “Por más que toda la fábrica de la Sta. Iglesia Catedral sea de muy sólida construcción, sin embargo hubo de sufrir muchos desperfectos y estuvo expuesta a ser arruinada por completo a causa de los terremotos y temblores de tierra que en diferentes épocas se dejaron sentir en esta comarca. Así vemos que, según refiere el tomo IV de los Acuerdos Capitulares, al folio 399, la pared de la Iglesia que dice hacia el Palacio Episcopal fue arruinada y se restauró el año 1627; también leemos en el folio 335 vuelto del tomo XIII de los mismos Acuerdos, que en 1732 se apuntaló la bóveda de la Iglesia que dice a la parte del Claustro, porque se había resentido.

Así mismo hubo también de resentirse toda la Iglesia con el horroroso terremoto de Lisboa de 1º de Noviembre de 1755, (tomo XVII folio 78 vuelto y 81 vuelto de A.C.), y mucho más con el terremoto que se sintió en Tuy el día 31 de Marzo de 1761, muy semejante en violencia y duración al mencionado de Lisboa, y con ramificaciones o sacudidas que se volvieron a sentir a las nueve de la noche y tres y cuarto de la madrugada del día siguiente, como refiere el tomo XVIII de Acuerdos Capitulares a su folio 216 vuelto.

Con este motivo la celebración de los divinos Oficios hubo de trasladarse a la capilla de San Telmo. Por vía de digresión añadiremos que por la tarde del referido día 31 de Marzo, el Sr. Obispo D. Juan Manuel Rodríguez Castañón, con todo el Cabildo, clerecía y pueblo sacaron la imagen de S. Telmo en procesión por la Coronilla y Plazuela del convento de religiosas, cantando el Te-deum. A la mañana siguiente tuvieron procesión general de rogativa con las imágenes de la Santísima Virgen y San Telmo, celebróse Misa solemne, dio el Cabildo tres mil reales de limosna a los pobres de la ciudad y parroquias, y prosiguieron haciendo un novenario y otros ejercicios de piedad y penitencia.

Imposibilitados el Obispo y Cabildo para reparar los daños ocasionados, pidió éste al Rey el 19 de Abril de 1793 le cediese los setenta mil reales que obraban en poder del Sr. Villegas, procedentes del fondo pio de varias prebendas y beneficios, para con ellos poder demoler las torres de la Iglesia. A tan justa súplica concedió el Monarca en 9 de Octubre del mismo año 1793 para el apeo de la Catedral diez y ocho mil reales del fondo pio de la diócesis que había existente, con más para lo sucesivo el importe de la décima del fondo destinado a lactar expósitos en el mismo Obispado.

Así mismo en 19 de Abril de 1794, la Real Cámara eclesiástica, en vista del expediente sobre reparos y construcción de la Catedral, encargó al arquitecto residente en la Coruña D. Fernando Domínguez y Romay pasara a Tuy a reconocer la Iglesia, proyectase y regulase el costo de las obras, y además practicase las diligencias necesarias y señalase el sitio más a propósito en el caso de juzgar necesario hacer el templo de nuevo. Personándose que hubo en Tuy el referido arquitecto, optó por la erección de un nuevo templo y así lo manifestó al Cabildo en su dictamen de 29 de Mayo del mismo año 1794. Pero éste, considerando las dificultades inherentes a la construcción de una  Iglesia Catedral y el mucho tiempo que había de transcurrir antes de verla concluida, resolvió entregar la que veía ruinosa en manos del Maestro Domingo Novás, natural de Pazos de Reyes, que le prometía restaurarla con toda seguridad y dársela concluida para el mes de Diciembre próximo, asegurándole que sólo tendría de coste unos treinta mil reales. En su virtud, hechas las correspondientes escrituras de compromiso, en el Cabildo de 9 de Agosto de 1794, se mandó al referido maestro apuntalar la Iglesia y rectificar el arco toral del Evangelio.

Con tan buena suerte e inteligencia comenzó el Domingo Novás las obras de la Iglesia Catedral, que concluyó felizmente la Cepa Toral, la Capilla Mayor y demás obras de restauración en el mes de Agosto del año siguiente 1795. En su virtud el día 15 de dicho mes comenzaron los divinos oficios en el coro y capilla Mayor, celebrando muy solemne función con su Divina Magestad manifiesto, y procesión por la Coronilla, sin que hasta el presente se hayan suspendido ni la Iglesia resentídose, a pesar de que el día 8 de Junio de 1805 cayó sobre ella un rayo, que afortunadamente no ha causado desgracias ni daños de consideración.

Agradecido el Cabildo a este esclarecido hijo de la ciudad deTuy, a este insigne arquitecto revestido con el humilde título de simple Maestro de Obras, le gratificó con cien doblones y le dio el título de Maestro de Obras de la Iglesia.

Por complemento de estas vicisitudes atravesadas por la Iglesia Catedral, diremos dos palabras sobre las contingencias que ocurrieron acerca de la celebración de los divinos Oficios. Estos según llevamos indicando veníanse celebrando en la capilla de San Telmo desde el último terremoto de 1761; mas como el médico D. Luis de Nóvoa considerase muy contrarios a la salud de los que allí concurrían los pútridos miasmas que exhalaban a causa de la exhumación de los cadáveres que se practicaba para apuntalar la Iglesia y edificar la referida Cepa Toral, lo manifestó así por escrito al Cabildo, y éste en vista de su dictamen en el de 13 de Agosto de 1794 acordó mudar el coro a la Iglesia de los religiosos de Santo Domingo, a fin de evitar los perjuicios que podían ocasionarse. Opúsose a esta mutación el Gobernador eclesiástico, y en vista de su negativa el Cabildo en 29 de Noviembre del citado año 1794 acordó se obedeciese la resolución del Sr. Gobernador, continuando el coro en la capilla de San Telmo; pero que se contase por presentes en él a todos los que por miedo no se atreviesen a asistir.



2.- Manuel Chamoso Lamas, en su libro titulado TUY, editado en 1981, relatando estos hechos y los que siguieron a lo referido por el anterior autor, dice: “A esta providencial intervención se debe, por tanto que se conserve la catedral de Tuy. Cierto es que la aparatosa solución de atados en alzado mediante codales altera la pureza de la estructura de un monumento de tan armónica distribución y desarrollo; no obstante, el fino trazado, el cuidadoso enlace, la pulcra ejecución y molduración de estos codales, incluso la diáfana solución técnica lograda, permite adscribirlos sin reparos a una realidad descriptiva que disculpa la irrupción en la jugosa concepción de líneas, trazados y articulaciones, que integran el conjunto, pues su congelada quietud de masas y posturas invariables se reivindica mediante el ritmo de sus secas formas angulares. … No bastaron las soluciones de Domingo Novás para asegurar en dilatado futuro la obra de la catedral, pues ciertos amenazadores movimientos en cuerpos de alzado y cubiertas obligaron en el año 1948 a realizar una urgente primera etapa de obras de consolidación por parte del Servicio del Patrimonio Artístico Nacional, dirigidas por el arquitecto don Luis Menéndez Pidal, que concluyeron en otra segunda etapa ejecutada el año 1965 por el arquitecto Francisco Pons Sorolla, culminando en una adecuada consolidación y ordenación de cubiertas.

3.- En el libro, Tui, Presente, Pasado y Futuro, publicado en 2006, Miguel Taín Guzmán, Profesor Titular de Historia del Arte de la Universidad de Santiago de Compostela, dice lo siguiente, “Siguiendo la tónica general de desmantelamiento de las sillerías de coro de las catedrales españolas en la posguerra como en Santiago o Lleida, en los años 50 Menéndez Pidal y Pons Sorolla trasladan la sillería tudense a la capilla mayor, lugar donde se encuentran hoy. En cuanto al muro del trascoro, se desmonta, desconociéndose con exactitud en qué fue utilizada la piedra. Eso sí, para evitar los problemas de estabilidad del edificio catedralicio que, recordemos, habían motivado la construcción del muro en 1630, se habilitó un arco codal en su lugar, a semejanza a los ya existentes en la misma nave.

4.- Don Ricardo García y José Ramón, la persona que, entre otros cometidos, atiende las visitas a la catedral, me confirman que el segundo arco codal por la entrada se debe a Pons Sorolla, testimonio que concuerda con lo dicho por el autor anterior.









                              José Antonio Quiroga Quiroga