miércoles, 12 de octubre de 2022

Beira do Miño para siempre

          La sentencia del juzgado Contencioso Administrativo nº 1 de Pontevedra que desestima el recurso que interpuse de revisión de oficio de la licencia de obras del edificio Beira do Miño por el tiempo transcurrido desde su concesión (fue requerida al Ayuntamiento de Tuy, el  18/09/17, por la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural, pero como reacción a mi escrito presentado diecisiete días antes, tras once años de parálisis), me ha llevado a la conclusión que, después de cinco años de batalla judicial tratando de salvaguardar la autenticidad y armonía estética del casco histórico de esta ciudad, litigar contra los elementos político-administrativos es un esfuerzo estéril. En consecuencia, he decidido abandonar el caso y la causa.

                Vista de la antigua fachada suroeste del casco histórico de Tuy

         En aras de la transparencia, y para que cualquier interesado pueda formar su propio juicio, expondré el desarrollo de los hechos, en que los tardíos movimientos del  órgano competente de la tutela y protección del patrimonio cultural han ido siempre a remolque de la iniciativa de este particular, que no tiene competencia ni obligación alguna al respecto, pero sí preocupación por un bien común, que es seña de identidad de la milenaria ciudad de Tuy. 

         Para disponer de más completa perspectiva, es preciso tener presente que, tanto en su día como ahora, el partido que rige la Consellería es el mismo que el de gobierno municipal responsable de la concesión de la licencia ilegal, declarada nula por este organismo.

         HECHOS:

         1.- El Ayuntamiento de Tuy concede, el 4 de noviembre del 2000, licencia de construcción para un bloque  37 viviendas, denominado Beira do Miño, situado dentro del recinto histórico, sin la preceptiva autorización previa de la Dirección Xeral do Patrimonio Histórico, tras desatender tres advertencias  de esta Dirección Xeral.

         2.- El 21 de noviembre de 2006, seis años después, la Consellería de Cultura, mediante Resolución firme, sanciona doblemente al Ayuntamiento por comisión de infracción grave en materia de protección del patrimonio cultural de Galicia, con una multa económica de 105.100,00 euros, y una condena urbanística, consistente en “la obligación de reparar y restituir las cosas al estado anterior”.

         Carece de explicación aparente que la citada Consellería haya demorado seis años en tramitar el expediente sancionador, que, providencialmente, tuvo lugar una vez  absueltos los funcionarios y políticos implicados en las demandas judiciales, de orden penal, que no urbanístico, con sentencias condenatorias previas, interpuestas por vecinos de Tuy;  salvo que la Consellería estuviese aguardando el desenlace para que las sanciones no agravaran la responsabilidad de los encausados.

         3.- La  multa fue reclamada inmediatamente, con gran diligencia recaudatoria, y satisfecha al poco tiempo, pero no así la sanción urbanística, por presunto  desentendimiento, durante once años, de la Consellería de Cultura en  requerir al Ayuntamiento el cumplimiento de la Resolución firme  de reparar y restituir las cosas al estado anterior, permaneciendo,  conforme a la pasividad mostrada, indiferente y ajena a la fecha de prescripción de la infracción, que vencería en unos meses, si  el 2 de mayo de 2017 no hubiese presentado escrito de  solicitud de ejecución de dicha Resolución. Escrito que la Consellería no se dignó en contestar, por lo cual, mes y medio más tarde, presenté recurso contencioso administrativo ante el TSXG denunciando inactividad de la Administración autonómica. Recurso que fue desestimado, con imposición de costas (1.500 euros), al recurrente, respondiendo que dicha Administración ya había comenzado a realizar la acción ejecutiva el 19 de mayo de 2017 (requirió información al Concello, que en nada obliga,  pero no incoó el procedimiento de ejecución). En efecto, se había movido,  pero 17 días después de haberla despertado, con mi escrito de 2 de mayo, de la despreocupación  en que estaba instalada, ya que con anterioridad a la interposición del recurso ante el TSXG no hubo actuaciones de la Consellería ni del Ayuntamiento.

         4.- Volviendo a la sentencia del juzgado Contencioso Administrativo nº 1 de Pontevedra, en el apartado V de la misma se  acoge a la extemporaneidad de la revisión de oficio de la licencia, eso sí, de manera un tanto comprometedora para la Administración,  como errónea en los tiempos, con estos términos, “… ni el demandante, ni ningún otro “actor público”, Administración, o perjudicado, impugnaron la licencia de obras en los plazos muy amplios legalmente establecidos para el recurso directo. Y respecto de la “revisión de oficio” dejaron transcurrir más de quince años para instarla” (once años, de 2006 a 2017). Desconcierta que aluda a la relajación de la Administración por no haber impugnado la licencia, la única obligada y comprometida al respecto, para luego desvincularla de toda responsabilidad. De ahí que, más adelante, se olvide de la Administración y toda la carga de responsabilidad de velar por la protección del patrimonio la vuelque sobre este frustrado particular diciendo: “ … no se comprende la verdadera razón por la que, tratándose de un hecho público y notorio, de gran repercusión mediática desde el año 2000, en que se concedió la licencia y se iniciaron las obras, aguardó (el demandante) 17 años (antes eran 15, si bien, son 11) para presentar su primera solicitud de restauración de la legalidad urbanística (y ni siquiera lo hizo en el Ayuntamiento, sino en la Xunta de Galicia). Es una ironía que un ciudadano, ajeno a los teje manejes municipales, tenga que anticiparse (¿con qué fundamento legal?) a la Resolución firme sancionadora de la Consellería de Cultura de 2006; y ¿qué autoridad le asiste para exigir al Ayuntamiento que revise sus actos administrativos, máxime cuando en esa fecha, hasta la aprobación en 2021 del PEPCHA, no había normativa urbanística en el recinto histórico por la que regirse?

          5.- Finalmente, la escapatoria de las responsabilidades administrativas y políticas,  que posibilita que todo quede  en un mal sueño, estaba en la indeterminación temporal del art. 110 de la Ley 39/2015 respecto de la prescripción de acciones, que dice: “Las facultades de revisión establecidas en este Capítulo, no podrán ser ejercitadas cuando por prescripción de acciones, por el tiempo transcurrido (no especifica el plazo) o por otras circunstancias, su ejercicio resulte contrario a la equidad, a la buena fe, al derecho de los particulares o las leyes”.

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Vista actual tras la construcción del edificio Beira do Miño

         Llámenme bárbaro, si así lo consideran,  por pretender minimizar el impacto de la distorsión paisajística y devastación de la imagen de ciudad antigua que el bloque Beira do Miño causa en la fachada suroeste del casco histórico de Tuy, ajustando su volumetría a la Ordenanza del Plan Especial de Protección del Casco Histórico-Artístico (PEPCHA). Llámenme bárbaro por defender la integridad de la seña de identidad de nuestra ciudad, bien superior perdurable no canjeable por dinero: concretamente, la suma necesaria para indemnizar a los propietarios de buena fe de los pisos de vivienda por la pérdida de los mismos, además de las debidas por los trastornos que ocasionarían el desalojo y realojo.

         No es compatible que un mandatario presuma de poner en valor el casco histórico al tiempo que defiende judicialmente un atentado del calibre del Beira do Miño. La razón de esta contradicción radica, básicamente, en que no siente como corresponde estos valores, y en que antepone su provecho personal y del partido que le acoge a cualquier otro bien,  ya que, en este caso, considera que la merma de recursos económicos disponibles debida a las indemnizaciones, desluciría su mandato y lo  pondría en situación de riesgo electoral.

         Es descorazonador, al tiempo que revelador, que  ningún corporativo se haya interesado lo más mínimo por este trascendental asunto. Ni palabra al respecto, porque entienden también que, en cuanto representantes del orden material de valores de las gentes del común, no reporta réditos electorales. 

         Al final, resulta que Patrimonio nada ha protegido, que todos los implicados, funcionarios y políticos han sido absueltos; y que el bloque de viviendas Beira do Miño, acabó incorporado en la legalidad. Solo hubo un perdedor: Tuy.

         En abril de 1999, Faro de Vigo me publicó una Carta al Director, titulada, Tuy, Patrimonio de la Barbaridad; en aquel momento se pretendía que lo fuese de la Humanidad. Creo no haberme equivocado.

 

                                           José Antonio Quiroga Quiroga

 

Posdata: Al objeto de ofrecer verificación de la literalidad de los considerandos comentados de la sentencia judicial relativos a la revisión de oficio de la licencia, adjunto los párrafos más específicos de la misma.

 

“En este supuesto, ni el demandante, ni ningún otro “actor público”, Administración, o perjudicado, impugnaron la licencia de obras en los plazos muy amplios legalmente establecidos para el recurso directo. Y respecto de la “revisión de oficio” dejaron transcurrir más de quince años para instarla. A mayores, no consta que se hubiese anotado en el Registro de la Propiedad información alguna sobre la problemática urbanística del edificio, ni que se hubiese solicitado siquiera esa anotación. Tampoco consta que antes de la incoación de la revisión de oficio en el año 2019 se le hubiese notificado la resolución de 2006 de la Consellería de Cultura a los titulares de las viviendas y locales del inmueble afectados por ella”.

 

“El recurrente, vecino de Tui, no esgrime en su Demanda un derecho o interés personal legítimo en su pretensión, más allá de la abstracta defensa de la legalidad en el ejercicio de la acción pública urbanística y de patrimonio histórico. En ese contexto no se comprende la verdadera razón por la que, tratándose de un hecho público y notorio, de gran repercusión mediática desde el año 2000, en que se concedió la licencia y se iniciaron las obras, aguardó 17 años para presentar su primera solicitud de restauración de la legalidad urbanística (y ni siquiera lo hizo en el Ayuntamiento, sino en la Xunta de Galicia -que no está aquí demandada-). Esa demora tan exagerada en la acción pública podría poner en cuestión el requisito de la “buena fe” con el que necesariamente se debe ejercitar la revisión de oficio frente a actos firmes y consentidos, trocándose en un “abuso de derecho” (artículo 7.2 del Código Civil y artículo 11.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial)”.

martes, 13 de septiembre de 2022

El enredo del parking al descubierto

          No hay claridad ni firmeza en las manifestaciones del alcalde de Tuy, Enrique Cabaleiro, en lo referente a la construcción del aparcamiento en el subsuelo del centro de la ciudad. La inquietud mostrada por la portavoz del  BNG, en el pleno extraordinario del 02/09/2022, acerca del esperado comienzo de las obras,  fue contestada por el regidor con el mismo argumento que tiempo atrás: que se estaba redactando el proyecto de ejecución;  pero, a mayor excusa,  dio a entender algo nuevo y revelador: que la empresa adjudicataria está realizando un estudio sobre un modificado que puede comprender o no una segunda planta de sótano. Estas son las palabras textuales, bastante confusas,  del regidor: “ … a partir de la adjudicación (de la 1ª planta, ya ejecutada) hasta el proceso del ámbito de licitación (se sobrentiende, necesariamente, de la segunda planta) veremos si, en función de las circunstancias financieras y de determinadas ayudas, habrá un modificado a ese  proyecto inicial, y si incluirá una segunda planta o no”.

                                Tuy, aparcamiento municipal en superficie

          Creo que el alcalde, tal y como le contestó la portavoz del BNG, está mareando la perdiz, es decir, enredando, pues cuanto dice no tiene fácil comprensión ni  encaje legal posible, ni compatibilidad de calendario de los trabajos de una y otra planta, salvo que las obras previstas se suspendan hasta que surjan ayudas financieras para poder encargar otro proyecto, ni tampoco sentido empresarial que la compañía adjudicataria  realice gratis el estudio y soporte la consecuente espera.

          Se desprende que está enredando con base a los puntos que siguen:

          1.- Una segunda planta a mayores de la proyectada y adjudicada, no puede,  bajo ningún concepto profesional ni administrativo, considerarse  modificación, ni siquiera ampliación, sino adición. Las adiciones de planta requieren la redacción de proyecto específico; y como tal exige licitación propia y distinta de la promovida.

          2.- El presupuesto de una segunda planta, equivalente al aprobado de la primera (el alcalde decía, cuando se declaraba en contra, que el coste supondría el triple) no puede vincularse a una modificación del proyecto inicial, pues el  incremento del 100 %  del presupuesto inicial que acarrearía la  supuesta modificación, que no es tal, no lo admite la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público, como recoge el Artículo 204 de la misma. Modificaciones previstas en el pliego de cláusulas administrativas particulares. 1.- Los contratos de las Administraciones Públicas podrán modificarse durante su vigencia hasta un máximo del veinte por ciento del precio inicial cuando en los pliegos de cláusulas administrativas particulares se hubiere advertido expresamente de esta posibilidad, en la forma y con el contenido siguientes: … etcétera.

          3.- La inclusión de  una planta de sótano segundo conduce administrativamente a dos alternativas: a).- Abordar la licitación de un nuevo proyecto para dicha planta, de manera independiente del licitado y adjudicado actualmente (planta primera),  asumiendo la indeseada eventualidad de que la empresa ganadora sea distinta de la actual adjudicataria de la primera planta, lo cual produciría un conflicto muy serio de competencias, coordinación de trabajos, tiempos de ejecución, etcétera, entre las dos empresas, además de la implementación contractual de diferentes condiciones particulares de explotación.  b).- Promover un nuevo concurso de parking de dos plantas, previa anulación de la adjudicación formalizada contractualmente, comportaría al Ayuntamiento la obligación de indemnizar  por daños y perjuicios a la empresa adjudicataria.

          4.- No tiene, pues, sentido que el alcalde diga que la empresa adjudicataria de la primera planta de garaje está realizando un estudio acerca de la viabilidad y construcción de una segunda planta, porque ninguna empresa aceptaría, gratuitamente,  poner en riesgo el contrato de explotación alcanzado en el caso de que se redactase un proyecto unificado de dos plantas de garaje,  ya que  no tiene garantía alguna de que vaya a ser la ganadora de esta nueva licitación, obligada por ley.

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          Adquiere, pues, consistencia la sospecha de la oposición, de que el alcalde está demorando el comienzo de las obras, que se presumen un error fatal, con grave peaje en votos, hasta pasadas las elecciones municipales, para tratar de paliar el indiscutido retroceso  electoral que le ocasionará la concesión por 40 años de una planta de aparcamiento, si no a él, ya que continua anunciando que no se presentará a la reelección, sí a su partido.

         En cuanto a la oposición, sorprende el silencio mantenido y tanta candidez e ingenuidad mostradas ante estas manifestaciones incongruentes del alcalde. Bien ya por falta de reflejos, de conocimientos específicos o escaso compromiso con el problema a resolver. Mayor sorpresa causa la pasividad del portavoz del PP, licenciado en derecho y funcionario de carrera del grado A,  impropia de quien estuvo varios años en el Ayuntamiento al frente del departamento de Contratación. Tales comportamientos quizás responden a que los portavoces de la oposición se deben más a los intereses políticos personales y partidarios que a los de la ciudad que representan y dicen defender; pues parece que aguardan, confiados y sin mayor esfuerzo, que la breva del deterioro político del mandatario municipal madure, y que su caída los aúpe al poder. Tampoco se pronuncia lo más mínimo ACITUI, pese a que  los comerciantes se juegan buena parte de su futuro en que se resuelva o no el problema de falta de aparcamiento en el casco urbano, pues diríase que está sometida y doblegada a las ayudas del Ayuntamiento.

          La talla de los representantes políticos se mide en las ocasiones en que se dirimen  asuntos que  determinan  la prosperidad o el estancamiento de las poblaciones en que viven, pero si las fuerzas corporativas opositoras y las asociativas, en cuanto que representativas,  no se ocupan como corresponde de lo que les compete y están obligados, poco o nada cabe esperar.

 

                           José Antonio Quiroga Quiroga

 

domingo, 11 de septiembre de 2022

La logística y la lógica del concejal Palacín

          Como expresidente de la extinta Fundación Teatro Principal, y como tudense, estoy agradecido al gobierno presidido por el exalcalde Carlos Padín por haber comprado el inmueble del Teatro Principal, paso previo determinante cara a su rehabilitación. Contrariamente, nada puedo agradecer, aunque sí reprochar, al actual portavoz de C21, por la valoración residual que hizo del Teatro Principal en el pleno extraordinario de 02/09/2022, obviando la importancia y significación patrimonial, arquitectónica, cultural y social en el contexto de un casco histórico exclusivamente residencial, de ahí que se mostrase contrario a que ocupase  "tan alto" orden de prioridad, el sexto, en la lista de la Agenda Urbana de edificios públicos a recuperar. “Nosotros no consideramos que sea tan prioritario el Teatro Principal, sobre todo cuando tenemos un teatro” (el auditorio del Área Panorámica, cuyo titular es la Consellería de Facenda de la Xunta).

                                   José Manuel Palacín, portavoz de C 21

            Es impensable, salvo para el señor Palacín, que la rehabilitación del inmueble, presupuestada, estimativamente, en tres millones de euros,  vaya a acometerla el Ayuntamiento con recursos propios, como tampoco ninguno de los cinco edificios que le preceden, sino mediante financiación externa proveniente de organismos oficiales como, por ejemplo, entre otros posibles, el 1,5 % Cultural; de lo contrario, cabría presuponer larguísima espera de años, a mayores de los transcurridos en estado de ruina. No debería preocuparle al señor Palacín el orden de prioridad de “privilegio” asignado al Teatro Principal, pues debería saber que dichas financiaciones específicas se conceden con independencia del orden de utilidad y/o preferencias municipales.   

          La importancia que el señor Palacín le concede al Teatro Principal quedó de manifiesto en la expresión, entrecortada y oscura, siguiente: “esta importancia del Teatro Principal, bueno, eee…eso…enfin”. Por si no fuese bastante razón de peso  el poco valor reconocido, añadió, su punto de vista como experto en logística de espectáculos de masas al aire libre, de conciertos musicales, y pronóstico acerca del futuro que le aguarda como teatro en exclusiva “Allá abajo, como teatro, no tiene…mmmm…demasiada…eeee…eeee, solución de continuidad, porque logísticamente puede ser un auténtico fiasco”; retomando como suyo el rancio y manido mantra de la imposibilidad de acceso de camiones al lugar del inmueble, como si se tratase de un muelle de descarga al que no pueden acercarse los grandes medios de transporte. Cierto que, por fortuna, el camión de la orquesta Panorama no podrá llegar a la Plaza de Frómista, en que se encuentra el Teatro Principal.

          Sorprende, por paradójica y contradictoria, esta oposición a la pronta recuperación del inmueble, ya en sí dificultosa, de quien, para mostrarse culto adorna, irremediablemente, sus intervenciones plenarias con citas, que no aportan más que, aparte de dudoso lucimiento personal, dispersión y extravío.  También choca, no solo la ya comentada disconformidad con el inoperante orden de prioridad del Teatro Principal, sino la rígida sujeción al uso exclusivo del inmueble como teatro, hasta que otro compañero de oposición le reveló el Mediterráneo de la versatilidad de usos, como, p.e. el de cinematógrafo.

          Se conduele el señor Palacín que Tuy se encamine hacia el modelo de ciudad dormitorio, poniendo de relieve una realidad:  “la deuda importante con la actividad del propio casco histórico nos va a deparar un casco muerto”. Sin embargo, defiende, contradictoriamente, que se relegue la rehabilitación del Teatro Principal, y, con ello, la creación de un foco de atracción y vida en el seno del mismo. Su preocupación  por la imagen y estética urbana,  “Hay  que ser estético con la ciudad”,  no se compadece  con la pretendida postergación de la rehabilitación del Teatro Principal, pues  no parece preocuparle la imagen decadente que su ruina  ofrece permanentemente  en la fachada Este y Sur del casco histórico.

          Señor Palacín, lo determinante, en principio,  no es el uso como teatro del inmueble, que usted, de manera antojadiza e interesada, contempla como exclusivo y único posible  para así poder montar un argumentario, no digo erróneo, sino perverso,  sino su recuperación arquitectónica.

          Me decepciona que un representante público anteponga el cultivo del rol de oposición sistemática al gobierno  a costa de posponer la recuperación del patrimonio arquitectónico y cultural de nuestra milenaria ciudad.

 

                                José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 19 de julio de 2022

De presumir de ahorrar a liquidar el remanente de tesorería

         El sorprendente aumento del remanente de tesorería, que alcanzó la cantidad de doce millones de euros, fue el indicador de gestión municipal (?) del que se ufanó repetidamente el alcalde de Tuy, Enrique Cabaleiro, durante los dos años y medio que presidió el gobierno “cuatripartito”, y mitad del actual mandato.  Trató de hacernos creer a los contribuyentes que el Ayuntamiento era, pues,  una especie de Caja de Ahorros Municipal.  Idea que la actual concejala de hacienda, Yolanda Rodríguez, defendió en un pleno, tras la moción de censura, diciendo, desde su asiento de la oposición, que el extraordinario ahorro acumulado mientras gobernaron se debía “a que nosotros sabemos manejar los dineros”.

        Los verdaderos agentes, nunca reconocidos, del excepcional incremento  de los caudales de la “hucha” municipal fueron, fundamentalmente, la Ley de Estabilidad Presupuestaria y la Regla de Gasto, aprobadas con el fin de sanear la general y preocupante deuda de las Administraciones públicas, impidiendo, por tanto, la utilización de determinados ingresos en la elaboración de los presupuestos de cada ejercicio. Estos ingresos vedados pasaban automáticamente a engordar el remanente de tesorería, teóricamente intocable, pero que, en realidad,  podía echarse mano de él justificando la necesidad y garantizando la rentabilidad social de la inversión.

         Sin embargo, a raíz de la suspensión  transitoria de dicha ley y regla,  al objeto de reactivar la economía, retraída a causa de la pandemia, el gobierno tudense viró en redondo de política, desertó de la ingeniería de atesoramiento monetario y se abalanzó con desenfreno hacia la relajación en el gasto. Decidido, pues, a “quemar el remanente”, expresión que, en un pleno, el portavoz de Ciudadanos imputó al alcalde,  porque de esta elocuente manera había trasladado el regidor su propósito a un amigo y confidente del referido portavoz; así como el motivo de tal determinación: “porque no iba a presentarse a las próximas elecciones”. Cuan impropia e inquietante resulta la palabra quemar, cargada de evocaciones de barbarie y  arrasamiento, en boca  del capitán de la nave tudense al referirse a las reservas de caudales públicos.

        Nada cabría, pues, que alegar a que el capital recaudado  retorne a la ciudadanía en forma de bienes y servicios, sino felicitarnos por ello, más allá  de la  evidencia de lo artificioso y falaz que ha sido la persistencia en  atribuirse el  absurdo “mérito” de  haber  llenado las arcas sin otro destino y paradero que el depósito bancario, y  único beneficiario la entidad financiera agraciada, si estos recursos  no fuesen empleados con incomprensible generosidad presupuestaria, y en determinados proyectos de dudosa necesidad y utilidad social.

      En el contexto de aprobación plenaria de proyectos y cantidades presupuestadas, señalaba una portavoz de la oposición la circunstancia de que la mayoría de las inversiones propuestas recaían en el casco urbano, en contraste y agravio de las muy pocas en el rural. De ahí que, al fin de procurar la equidad distributiva municipal de los recursos, es fundamental conocer las cantidades contributivas que el Ayuntamiento recauda en ambos medios: ciudad y parroquias.

      Al respecto de la impetuosa cascada dineraria extrapresupuestaria, otro portavoz de la oposición proponía, además de sensatez y pausada reflexión en el tipo de proyectos a llevar adelante, prudente contención en el gasto en atención a disponer de razonable reserva de recursos para poder afrontar potenciales emergencias de cierta envergadura; y ponía como ejemplo el desastre de Paramos y la pandemia. Pues bien, en el horizonte, y ya no muy lejano, está otra probable, y no menor: la reposición de la legalidad urbanística tras la concesión ilegal de licencia de construcción  del bloque de viviendas Beira do Miño. La licencia ilegal ha sido declarada judicialmente nula, lo cual implica la revisión de la misma de acuerdo a la normativa del PEPCHA en vigor, que califica como fuera de ordenación la mayor parte del volumen edificado. Sin embargo, este gobierno, que presume de boquilla de poner en valor el casco histórico, defiende la permanencia de este atentado a la genuina integridad del casco histórico de Tuy,  resistiéndose a revisarla, pese a que el Tribunal Superior de Justicia de Galicia contempla la revisión de la licencia ilegal dentro del proceso de cumplimiento de la resolución firme de la Consellería de Cultura.  La obligatoriedad o no de revisión está pendiente de resolución en el Juzgado Contencioso Administrativo nº 1 de Pontevedra.

      En sus primeros meses de mandato, el alcalde Enrique Cabaleiro, hizo referencia a la espada de Damocles que pende sobre el inmueble Beira do Miño, alertando de que si alguien exigiese el cumplimiento de la resolución firme de la Consellería de Cultura relativa a dicho bloque de viviendas, sería dramático para el Ayuntamiento de Tuy. Por la actitud y comportamiento que pregona y exhibe, parece no reconocerse en lo que en su día anunció.

 

                                       José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

martes, 31 de mayo de 2022

La moda de las peatonalizaciones

          Las peatonalizaciones están de moda, y, como las modas, se imponen con la fuerza incuestionable de un dogma, en todo lugar y en todo tipo de mentes y cuerpos, aunque no favorezcan a todos. Hoy día representan el paradigma urbanístico universal. No rendirse a la moda, cuestionar la bondad, a prueba de bomba, de esta doctrina con fecha de caducidad, entraña el riesgo de ser tachado de reaccionario a lo urbanísticamente correcto.

          Pretendidamente dogmática es la manifestación,  respecto de la peatonalización del Tui tradicional, de quien, como argumento único y bastante al que rendirse, esgrime la acreditación, concedida a sí mismo, de “especialista no urbanismo histórico de Tui”. Además de contradictoria, en cuanto que califica de embudo (“funil”) a las tres vías de entrada-salida de la ciudad: calles Colón; Martínez Padín y Calvo Sotelo- Avda. de la Concordia, pues ve en la proyectada peatonalización la solución de futuro a la “obsoleta red viaria decimonónica non preparada para absorber la circulación de vehículos”. ¿Cómo y de qué manera la peatonalización proyectada mejora la circulación en estas tres vías?; ¿Suma o resta plazas al ya deficitario parque de estacionamiento urbano?

Vista parcial del ámbito del Paseo de la Corredera

          Admite el defensor de la medida que no es abordable económicamente el trazado de nuevas vías de circulación (no ofrece referencias geográficas por dónde discurrirían esos trazados imaginarios, sobre todo porque no existe posibilidad física), de ahí que, bajo su docto criterio, la solución al embudo circulatorio es “copiar modelos (peatonalizaciones) que se están desarrollando en otras localidades”. Pontevedra está muy bien comunicada: la autovía AP-9 y las carreteras nacionales 540 y 541 circunvalan la ciudad. Y muy dotada de aparcamientos en el subsuelo.

          En contraposición a la corriente de copiar de manera descontextualizada las peatonalizaciones, y al objeto de poder vislumbrar los efectos que en la vida ordinaria  causará la restricción de movilidad en la zona, expongo de manera sucinta, además de modesta, una retrospectiva que revela cuán determinantes son  las vías de comunicación comerciales en el desarrollo y sostenimiento de la vida urbana de Tuy, como de cualquier población. De todos es sabido que la C/ Cuenca, situada en la parte más baja del casco histórico, tomó tal denominación porque, en tiempos pretéritos, era el cauce principal del comercio gracias a su proximidad al río Miño (en ella se ubicó la primera aduana), por el que  se transportaban  las  mercancías,  lo cual dio lugar al consecuente establecimiento de artesanos en dicha calle. A medida que  aumentó  el transporte terrestre y fue remitiendo el tráfico en el río, el dinamismo de  dicha calle fue  declinando al tiempo que crecía en el ámbito de la Corredera; hoy en manifiesta decadencia. Se está produciendo en la Corredera un proceso semejante al ocurrido en la  calle Cuenca, que invita a predecir que alcanzará las calles que se van a peatonalizar, una vez que  el obligado eje circulatorio C/ Martínez Padín-C/ Orense segregue y margine  el conjunto urbano que define e identifica la ciudad tradicional; circunstancia que ocasionará el desplazamiento de la moribunda actividad comercial a las llamadas calles nuevas,  únicas en las que existe disponibilidad de aparcamiento, aunque insuficiente para acoger a los vehículos que acuden a Tuy.  

          “Que as ruas volvan as persoas (mejor dicho, que se devuelvan) é una necesidade guste o non guste”, sentencia el valedor de las peatonalizaciones incondicionadas con contundente simplismo, y olvido del desarrollo histórico de las ciudades, en las que desde siempre peatones y carruajes compartieron los mismos espacios. Seguramente esa supuesta necesidad es del gusto de quienes tienen garantizado el modo de ganarse la vida, verbigracia,  funcionarios, mayormente si su trabajo lo desempeñan en población distinta de la de residencia; pero no creo que la sientan, ni sea de su parecer, aquellos propietarios de locales de negocio y  regentes de establecimientos al público situados en las calles objeto de peatonalización.

          La fiebre “peatonalizadora” que emboba al alcalde de Tuy le condujo al delirio de demandar la construcción de un puente peatonal sobre el Miño. Calentura del espíritu que pone en entredicho la sensatez y buen criterio de nuestro regidor.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

martes, 17 de mayo de 2022

Tuy hacia el urbanismo de la contemplación y el ocio

         El alcalde Tuy acaba de anunciar la peatonalización de la no hace mucho arteria circulatoria que recorre el Tuy tradicional. Que permitía  al visitante asomarse y vislumbrar  el importante patrimonio histórico que atesora. En breve solo los residentes y distribuidores de mercancías podrán circular por este vial: calles Augusto Glez. Besada y Calvo Sotelo, encauzándose  el tráfico general por  la calle Orense, eje carente de atractivo que  circunvala  y margina, física y visualmente, el singular conjunto urbano,  seña de identidad local.   

         No acierto a ver la necesidad de tal medida más allá del indispensable ensanchamiento de las  aceras y de la mejora de la estética ambiental y de firmes de este vial de aproximación al corazón de la urbe; ni los especiales beneficios sociales y económicos que puede reportar. Tampoco el alcalde es capaz de señalar ninguno a mayores de los citados limitándose a envolver  la idea con términos de hueca retórica grandilocuente: “será un referente en cuanto al cambio de concepto de movilidad no noso Concello”. Llama cambio de concepto de movilidad a la restricción, al menoscabo de la misma.

                                        Ámbito urbano de medición de longitud de calles         

          Ninguna de las circunstancias que perturban seriamente el normal desarrollo de la vida en las calles de las ciudades medias y grandes: ruidos, contaminación atmosférica e inseguridad vial, derivadas de la congestión del tráfico rodado, cuya solución conduce a la peatonalización de las vías afectadas, concurren en estas dos calles principales que se van a “recuperar y transformar” para uso exclusivo de los viandantes de esta pequeña urbe de seis mil habitantes. Que, por cierto, posee, en términos de longitud, un índice de peatonalización de su red viaria del 32 %,  3,45 km del total de 11 km (medición realizada mediante Google Earth).  Con la incorporación de los viales citados y los ramales anejos; Rosa Bahamonde y Foxo  alcanzará el 40 %;  exponentes en ambos casos de récord nacional si reparamos en que Bilbao, con el 20 %, encabeza la lista de las diez ciudades españolas más representativas con mayor longitud de calles peatonales, registro que  remata con  Palma de Mallorca y Madrid, ambas con el 4 % .

         La sombra de la desertización comercial que se instaló en el casco histórico tudense, ha empezado a extenderse extramuros  alcanzando  el espacioso ámbito del Paseo de la Corredera, “centro neurálxico” (del terraceo, claro) en optimista apreciación de nuestro regidor. Su avance, lento aunque inexorable,  revela discretamente que acabará engullendo el Tuy urbano tradicional, sobre todo si se abandona el urbanismo de coexistencia (Nieck de Boer), de los espacios de consenso entre los diferentes usuarios de la vida pública, vehículos y peatones, en calles donde el tráfico de automóviles,  con velocidad máxima reducida, es bajo y compatible con los usos de estancia, y abrazamos  el urbanismo de la desocupación, del deambular  sin destino concreto,  del ocio y la actitud contemplativa, donde solo puede prosperar la hostelería. Pero de manera muy limitada, porque Tuy no tiene población que pueda sostener más bares, cafeterías, taperías y restaurantes.

         Este gobierno municipal, que no habla ya de la construcción del aparcamiento en el subsuelo de la zona verde central, ni de la resolución judicial que zanjó las disputas entre las empresas candidatas a la explotación  del mismo, ni tampoco de la obligada, aunque en punto muerto, adjudicación a la ganadora,  que de no llevarse a efecto comportaría el pago de una indemnización compensatoria a la empresa, pues parece que el alcalde ya  no es partidario de su construcción, nos sorprende ahora con planteamientos urbanísticos como la peatonalización proyectada, que, por su impacto comercial previsiblemente negativo, no son de aplicación en pequeñas poblaciones, como es el caso de Tuy . Y que lejos de paliar  la carencia estructural de lugares y plazas de aparcamiento, la  agravará ya que la implantación comportará la desaparición de un significativo número de plazas.

          Los vientos políticos no soplan en buena dirección, no puede decirse lo contrario cuando poco o nada se hace por resolver la carencia de aparcamiento que ahoga a Tuy, y, por el contrario, se emprenden peatonalizaciones innecesarias que atentan contra el desenvolvimiento económico asociado al desplazamiento y estacionamiento de vehículos. El futuro no puede encomendarse indefinidamente a los “parking leira” perimetrales, porque tienen fecha de caducidad: un cartel sobre un solar con frente a las calles Orense, A Guarda y Casal Aboy, de los utilizados como aparcamiento de circunstancias, anuncia la próxima construcción de un edificio.  

          Si no hay espíritu ni voluntad de acogida porque se expulsa a los coches de la ciudad,  no pueden esperarse actuaciones encaminadas a darles  cabida.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

        

 

 

 

domingo, 10 de abril de 2022

La cara B de las explicaciones del candidato de Ciudadanos, remiso a tomar posesión del acta de concejal

         Mediante relato chapucero y entrecortado, con parada y fonda en anécdotas personales que no venían al caso, el número cuatro de C´s por Tuy, expuso, en su descargo, en la radio municipal, los motivos por los que, en primera instancia, le impiden tomar posesión del acta de concejal y, en segunda,  no presenta la renuncia que daría paso a la siguiente de la lista.

Candidatura de Ciudadanos 2019

        Circunstancias estas  que paso a matizar en cuatro puntos básicos:

       1.- Si la atención a sus padres enfermos le impide dedicar cuatro horas cada dos meses a los plenos,  aunque no a pasear diariamente por la calle, con la cabeza “muy bien alta”, lamentablemente la adversidad es doble ya que también le impide salir de la situación de desempleado en que se encuentra  para desempeñar un trabajo  remunerado.

        2.- Si la causa que le impulsa a no tomar posesión, y a retener, “sine die” el puesto de concejal, adulterando con ello la voluntad de los electores y la  composición numérica de la Corporación, es imposibilitar que la siguiente de la lista ocupe un escaño como no adscrita porque reniega de Ciudadanos, y que con su voto pueda favorecer (¿?) al PP, flaco propósito es el suyo pues de nada le sirve al partido que acusa de injerencia en este enredado asunto, y en nada favorece al propio, al que dice proteger con su posicionamiento de bloqueo,  pero sí, y de manera determinante, al que está en el gobierno municipal (PSOE) en cuanto que le permite salir triunfante en las votaciones plenarias gracias al voto de calidad dirimente del alcalde.

        3.- Refiere a mayores, en defensa de su postura, el perjuicio que probablemente supondría para C´s, concretamente en la persona del portavoz, ya que éste podría estar impedido de asistir a las Comisiones Informativas si la sustituta nº 5, bloqueada en la recámara de la candidatura, toma el relevo y actúa de manera independiente. Sin embargo, tal presupuesto carece de fundamento normativo, ya que  el art. 23 de la Carta Magna garantiza el derecho de los concejales a participar en los asuntos públicos; y que el art. 20.1 de la Ley Reguladora de las Bases  del Régimen Local refrenda y matiza al establecer que “todos los grupos políticos integrantes de la Corporación tendrán derecho a participar en los órganos complementarios (lo son por excelencia las Comisiones Informativas), mediante la presencia de los concejales pertenecientes a los mismos en proporción al número de concejales que tengan en el Pleno”. Queda claro, pues, el error especulativo en que incurre el concejal electo, que no formal.

    4.- Cabría, desde el particular punto de vista del partido, considerar justificable el impasse obstaculizador del criticado correligionario de C´s si sirviese para solucionar lo que pretende evitar: que el grupo municipal  no resulte perjudicado con el relevo. Pero sucede al contrario, pues no cabe perjuicio mayor que el derivado de  subvertir  la voluntad democrática de los electores reduciendo a la mitad su representación, y el descrédito de sus miembros en particular, y del partido en general, que acarrea este episodio de trapisonda, de absurda historieta, en que, ilegítimamente, se antepone el imaginario interés partidario  al deber de obligada y fiel representación democrática.   

        En respuesta a los portavoces municipales, sorprendidos de que la Ley Electoral no haya detectado esta laguna y corregido la anomalía democrática que da origen, a los que, este jurisconsulto improvisado y pretendido intérprete del espíritu de dicha ley, califica de “adalices” de la democracia,  extrae, descubriendo el Mediterráneo, que la libertad del individuo está por encima del control e imposiciones del partido, pero olvida que no lo está de la voluntad democrática de los ciudadanos expresada en las urnas.  Sin embargo, con intención exculpatoria, enseguida se contradice declarándose vasallo servil a disposición de lo que ordene el partido.

       Choca la defensa que hace de la libertad de que disponen los concejales, propietarios del escaño (son representantes elegidos por y de los ciudadanos, y no de los partidos), con la negación que hace de la misma si se aplica a la número cinco de  la lista.

        La referencia al diputado de Podemos que perdió su escaño en el Congreso, y que sigue sin ser ocupado por su titular, que el concejal electo pone como ejemplo paralelo exculpatorio, procede diferenciarlo de su caso y actitud, ya que a dicho diputado le ha sido retirada el acta tras condena judicial por agresión a un agente de la policía nacional. La causa de que el escaño  sigue vacío  se debe a que la condena ha sido recurrida en la esperanza de volver a ocuparlo. 

       Decía, pleno tras pleno, el candidato nº 1 de C´s, J.M. Diz Guedes,  primero en renunciar al escaño, que su grupo venía a colaborar con el equipo de gobierno, manifestación que rubricaba repartiendo besos y abrazos de felicitación con sus integrantes tras finalizar de las sesiones. Diríase que, de manera diferida, se mantiene el espíritu de ayuda, pues con esta situación todos salen perjudicados a excepción del grupo de gobierno, único favorecido.

 

                                      José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

 

 

domingo, 3 de abril de 2022

Tuy y San Pedro del Romeral, anomalías democráticas nacionales

        Tuy y San Pedro del Romeral (476 habitantes, Cantabria) comparten el nada honorable podio nacional de exponentes de adulteración de la representatividad corporativa. Ambas poblaciones se han hermanado en la ignominia  gracias a esta inédita anomalía democrática perpetrada por los  respectivos “romerales” electos de turno, que no han tomado posesión del acta de concejal  y no dejan paso a los siguientes de la lista.

Concejal sustituto reacio a tomar posesión

        En la milenaria Tudae va cobrando fuerza la creencia  de que el banquillo de la candidatura local de Ciudadanos seguirá sin moverse  hasta el final del mandato sin que al partido parezca  pesarle el jugar con uno menos. Situación accidental, con trazas de  duradera, que favorece al grupo gobernante, ya que el empate virtual de fuerzas   gobierno-oposición que ocasiona, se rompe con el voto de calidad del alcalde. Se generaliza, pues,  el convencimiento de que el hasta ahora injustificado desplante tancredista del tornadizo sustituto, tras 4 plenos bimestrales sin comparecer al llamamiento, obedece a la estrategia mercantilista de retener el legado democrático recibido y usarlo como moneda de cambio que remedie la situación de precariedad laboral en que se encuentra. A mayor oprobio personal, todo ello sucedería  sin que el protagonista prestase siquiera servicio alguno a los confiados  electores que delegaron la representatividad en la candidatura  que lo acoge.

      Sin embargo, en los plenos, el alcalde procura mostrarse ajeno y distante de esta turbia  circunstancia cumpliendo la citación del concejal,  reacio a comparecer, con  rutinaria indiferencia de  burócrata; lo que acabó por arrancar, del representante de C21, la exigencia de  una declaración institucional necesaria al respecto. Pero apenas reconocida la anomalía por el regidor, al pronto encaró  hacia el representante de En Marea  para castigarle con su particular látigo de descalificaciones: falsedad, calumnia, indecencia, por haberle alertado previamente de las  sospechas de  la calle de que el partido está detrás del asunto, y que ello está minando su reputación. A continuación, a modo de sobrentendida demostración de inocencia,  declaró, sin rastro de agradecimiento por la colaboración prestada, que nada hizo por retenerle como socio de gobierno pese a que ello significaría el perder la mayoría, y que, ahora, incluso celebraba que se hubiese ido a la oposición.

        Curiosamente, cuando el alcalde está en el trance de perder firme, desafortunadamente suceden episodios  extraños.

 

                                      José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 30 de marzo de 2022

El estigma de ser de Tuy por casualidad

          La iniciativa municipal “transformadora”, de inspiración podemita, que propugna y ampara la eliminación de nombres masculinos del nomenclátor callejero local y su sustitución por los de mujeres, un jardín más en el que se va perder el grupo de gobierno, cuenta con un aliado habitual, cuyos considerandos han sido muy aplaudidos por la concejala de Igualdad y Juventud, promotora de la idea.

     Defiende el partidario espontáneo de tal propósito, en un post publicado en Facebook, con rotundidad simplista, que las mujeres de la historia  de Tui (no refiere ninguna) merecen desplazar a algunos hombres del callejero de la ciudad. Esta declaración, plena de agravio y descortesía inmerecida,  se apoya en tres “supuestos”, que no en certezas, que cuestionan los méritos de los homenajeados, algunos de ellos ministros, aunque no lo fue Ezequiel Ordóñez, como refiere erróneamente el autor del comentario,  al que acusa de cacique. El primero de los supuestos señala las razones por las que, a su improvisado entender, dan nombre a las respectivas calles: el oportunismo político y el peloteo. El segundo, con arreglo al orden del catálogo de “méritos más que discutibles” refiere el hecho de que estas personas eran queridas por todos, atributo, pues, carente de todo valor. Y el tercero, contundente e irrefutable, como contradictorio, consiste en que todos son “Fillos ilustres que xa ninguén lembra” (maldita falta de memoria); al tiempo que trata de excluir como tudenses a esos personajes que  nacieron en Tuy por casualidad (salvo  el caso de los bilbaínos, que como reza el chiste, nacen donde les sale de sus adentros, el lugar de nacimiento, como la vida posterior, están determinados por la concatenación de casualidades y accidentes; no eres de Tuy si… has nacido en este municipio por azar).

        Confío en que, en adelante,  para ser considerado tudense de pleno derecho y sin reparos, no sea necesario exhibir certificado de nacimiento en Tuy, con un mínimo de años de residencia, y que recoja, además,   acreditación  de que los progenitores también han nacido en el mismo lugar.

       A mayor abundancia de indignidades en que, a criterio del voluntarioso asesor, incurrieron los ahora expuestos a ser borrados de la historia y del callejero, cita las carreras militar y política como borrones excluyentes en sus currículos profesionales. 

       ¡¡¡Vaya manera absurda e inconveniente de desmerecer y empequeñecer la historia de Tuy y a sus protagonistas!!!

       Celebro que se reivindique  que en el nomenclátor callejero  figuren nombres femeninos con arreglo a criterios objetivos de méritos, pero desapruebo la ideología  que sistemáticamente trata de agrandar a las féminas disminuyendo a los varones. No es respetuoso ni cortés, ni maneras de buen gobierno  el procedimiento violento de quitar a unos  para poner a otras.  Lo justo y saludable es que mujeres y hombres  presidan equitativamente los espacios públicos, sin necesidad de defenestrar a nadie. La reparación histórica no debe, pues, llevarse de manera súbita y atropellada, sino con paso firme como sosegado. La solución consiste en  dedicar las calles de nueva apertura  a las mujeres relevantes. Debería bastar, en principio, con que se elabore una lista de candidatas  a nombrar calles, que se irán adjudicando al compás de las inauguraciones. De este modo se evitan, además de las afrentas y consecuentes desencuentros sociales, también los trastornos asociados al cambio de direcciones postales en los órganos de la Administración pública, y los costes en renovar  la papelería de oficina impresa.

 

                          José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 10 de febrero de 2022

Transfuguismo desde el limbo político

          Sorprende que, a riesgo de que se adultere la representatividad democrática, la legislación electoral y la Ley Orgánica de Régimen Local permitan la aparición de la figura del perro del hortelano político: aquel que no toma posesión del acta de nombramiento, ni deja que otros compañeros la tomen, ya porque les corresponde directamente como concejales electos o bien como suplentes sustitutos de aquellos que, por circunstancias justificadas, renuncian a su escaño.

          La Corporación tudense suma ya cuatro sesiones plenarias, de frecuencia bimestral, celebradas con la participación de dieciséis miembros de los diecisiete correspondientes a causa de que el cuarto puesto de la candidatura de Ciudadanos, concejal electo de rebote, que no formal de pleno derecho, tras la renuncia  de la tercera de la lista, le ha dado por  hacer el Don Tancredo por tiempo indeterminado, quieto e inmutable tras el burladero seguro que las leyes le proporcionan.  Con esta ausencia  se da la circunstancia de que  el grupo de gobierno y la oposición  igualan a ocho  miembros por bando.

Pleno de la Corporación tudense en tiempo de pandemia

          Esta anomalía democrática, con trascendencia en el desenlace de las resoluciones plenarias, ya que la improbable incorporación del concejal, en estado de permanencia indefinida en el limbo político, dejaría en minoría al grupo del PSOE en el poder, discurre pleno tras pleno con total irrelevancia a juzgar por el mutismo general al respecto y la aparente conformidad del alcalde, a quien  el equilibrio viciado de fuerzas le permite sacar adelante sus propuestas con solo servirse de su voto de calidad dirimente en caso de empate. Extraña la lacónica brevedad y rutinaria indiferencia  con que el regidor despacha la incomparecencia del electo displicente y pasa sin más al siguiente punto del Orden del día, comparada con la enérgica demanda, desplegada por éste desde la bancada de la oposición,  en asunto menor  como la de aclaración de  si la concejala de CsT, integrada en el equipo de gobierno del ex alcalde Padín  tras la controvertida expulsión del partido,  seguía perteneciendo o no al mismo.

          El inexplicado sombrío impasse en que discretamente parece refugiarse el esquivo protagonista del partido naranja, invita a suponer que su actitud responde a la estrategia  bastarda con que conseguir réditos personales, dada la ventaja política que su inmovilismo proporciona a terceros; pues el precario futuro laboral que le aguarda al Don Tancredo local, en situación de desempleado en el tramo final de su vida productiva,  da pie a imaginar  entendimiento entre partes necesitadas.

          Es probable que el mandato municipal concluya con la Corporación mermada en un miembro, en cuanto garantía necesaria de funcionamiento ventajista y fraudulento del órgano de gobierno local,  afectado de falta de legitimidad democrática, sin que se haya restablecido la voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas, y sin que importen el  descrédito personal y el deterioro de la institución que dicen representar.

 

                                    José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  






miércoles, 12 de enero de 2022

Covid e inmunidad de rebaño en la aldea global

           Es evidente el desconcierto existente en la comunidad científica, singularmente en la oficialista, acerca del Covid-19, de la aparición de variantes y en cómo erradicarlo, como para que haya que confiar en sus dispares hipótesis y conjeturas, y obedecer ciegamente sus recomendaciones.

          Circulan dos teorías sobre la aparición de nuevas cepas covid: la que sostiene que está en la naturaleza de los virus el cambiar constantemente debido a los errores que cometen cuando copian su material genético al infectar a una persona; y la que defiende que las nuevas variantes han surgido en personas inmunodeprimidas con infección crónica en un proceso en el que las defensas luchan contra el coronavirus durante meses, hasta que aparece un mutante que invade mejor las células humanas y consigue escapar.

          Aunque lego en medicina, soy libre de exponer mi punto de vista al respecto y de inclinarme por la segunda teoría (sin perjuicio de que ocurra accidentalmente la primera, pero con el reparo probabilístico de que los errores genéticos resulten provechosos para el propio virus), ateniéndome al principio económico energético de supervivencia que rige en la naturaleza, por el cual todo cambio obedece a estrictas razones de beneficio y utilidad. Nada en ella ocurre de manera  gratuita e inmotivada.
          Como las vacunas generan anticuerpos específicos presuntamente más eficaces que los existentes en el organismo humano, es lógico presuponer que los virus traten de mutar para eludir los ataques del sistema inmunitario entrenado, al tiempo que de aumentar su transmisibilidad, y, con ello, la perduración. Por el contrario, cabe deducir que si el virus prospera en el organismo infectado, como sucede en los no vacunados,  es porque no encuentra resistencia suficiente como para verse en la necesidad de mutar; de ahí que  tenga fundamento el suponer que las mutaciones son menos probables en personas con menos protección.

          La declaración de González Candelas, catedrático de Genética en la Universidad de Valencia y divulgador médico, que dice: “A medida que la población inmunizada aumente, la presión selectiva a favor de aquellas mutaciones, o conjunto de ellas, que disminuyan la capacidad de neutralización de anticuerpos y células inmunitarias será mayor”, se alinea con la teoría que atribuye las mutaciones a la respuesta del virus frente a las dificultades que encuentra  para replicarse. Asimismo, informa de que el genoma del virus acumula mutaciones con una tasa estimada de 26 cambios por año: la secuencia de referencia de Wuhan, 23; Alfa, 17; Delta, 9; y Ómicrón 32,  de lo cual se infiere  la interinidad inmunológica de las vacunas frente a estas rápidas mutaciones, hecho que las variantes Delta y, mayormente, Ómicrón han puesto en evidencia batiendo las tasas de contagio registradas.

          La pretendida inmunidad de rebaño de los Gobiernos se limita a la población de sus respectivos territorios que, en el caso hipotético de alcanzarse, con arreglo a lo expresado anteriormente,  no impide la aparición de cepas autóctonas que infecten de nuevo a dichos rebaños, ni tampoco la incidencia en el propio territorio de las variantes foráneas, tal y como viene sucediendo. En defensa de los que no han querido vacunarse, viene a propósito señalar que la fulgurante propagación de las variantes Delta y Ómicrón en el mundo, necesariamente, ha tenido como medio de expansión la vía aérea, transporte al que solo tienen acceso los vacunados que acrediten el certificado o pasaporte Covid.

          El mundo, la aldea global, se compone, en términos de pandemia, de un gran número de rebaños, adscritos a los respectivos países existentes, dispares en el número de individuos, características fisiológicas, y políticas  sanitarias, pero con fronteras muy permeables a los flujos humanos. No es razonable, pues, en cuanto  materialmente imposible,  imaginar la inmunidad planetaria, además de simultánea, de la que ningún Estado parece ocuparse, aunque ello no impediría las prácticamente inevitables mutaciones, frecuentes en un virus respiratorio,  de modo que, pese a las vacunas, seguiremos expuestos a los embates del incontrolable ciclo de oleadas pandémicas.

          A fuerza de repetidos pinchazos de refuerzo, consecuentes desencantos y frustraciones, la sombría y cruda realidad  nos va introduciendo en  triste resignación, y a  encomendarnos, a la antigua usanza, a la liberación que traerá la inmunidad natural (la obtenida por pacientes no vacunados que han pasado la infección), demostradamente más eficaz y duradera que la farmacológica.

          Solo cabe confiar en que, a los no vacunados, potenciales contagiadores en igual o menor medida que los vacunados, a quienes perversa e interesadamente, y sin asomo de respaldo científico, se les acusa ¡oh incomprensible paradoja!, de representar un peligro para las vidas de los felizmente inmunizados, les sea respetada la libre asunción del riesgo personal que  han decido correr por su cuenta; pues ellos, sobre todo la ingente población de los países menos desarrollados, serán los portadores y garantes de la verdadera inmunidad.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 4 de diciembre de 2021

El arzobispo Lago, desplazado y arrinconado

Para más pena que gloria, la escultura del arzobispo Lago, cuyo retablo de fondo era un tramo despejado de muralla de la calle Ordóñez,  ha sido retirada de su posición original y colocada en un rincón en esquina, deslucido, de ángulo sombrío y fondo desconcertado, que forma  la medianera de una casa de vivienda en su encuentro con el extremo norte de dicho baluarte. El recodo generado, una vez que de allí se retiraron las dos jardineras de mampostería  que disimulaban la pobreza e insignificancia de ese espacio residual, mostró, en su diáfana desnudez, la marginal condición del lugar. El alcalde Cabaleiro justificó el traslado al objeto de “poner en valor” ese tramo de muralla, con absoluta desconsideración a la dignidad de la imagen del religioso tudense, al que su ciudad quiso ensalzar. Tanto el regidor municipal como la delegada de jardines, eminentísima y suficientísima  Yolanda Rodríguez, se sirvieron del conjunto escultórico, que estaba a mano, para tratar de dotar de cierto decoro a un espacio muerto a costa de achicar la principalidad del arzobispo y literato. La muralla, "liberada" de la interferencia visual de la escultura,  se “pone en valor”, pues,  gracias a que, en ambos extremos se sitúa un cortejo de acompañamiento, categóricamente incompatible y asimétrico, en permanente diálogo surrealista de incomparables: en la siniestra, el conjunto escultórico del arzobispo Lago; en la diestra, una batería de contenedores de basura. Se han dispuesto tres focos al pie para iluminar el conjunto,  pero este no ocupa lugar focal.

Ubicación actual


                                                                Ubicación original

Solución al rincón en esquina antes del traslado de la escultura

Quienes vean en este nicho una especie de hornacina, sepan que no se trata de la bóveda celeste con que simbólicamente éstas rematan, la que bendice al acogido, sino la covachuela que, con su umbría y denostada condición, lo baña y degrada. Los rincones tienen mala nombradía,  y suelen oler mal. Evocan lo subalterno y cutre; a ellos van a parar los deshechos y toda clase residuos. En refuerzo de tal innoble carácter,  unas  piedras sobresalientes de la pared medianera, sin entidad física ni valor alguno, restos de humildes casas demolidas no hace mucho, han sido dejadas cuales vestigios arqueológicos dignos de conservación, para respaldo desvencijado de la escultura, formando un antiestético recodo,  a la vez que escondrijo, que, para colmo de infortunios,  invita a pensar que será lugar oportuno para alivios nocturnos furtivos, cuales "ofrendas" indeseadas, en caso de apreturas físicas.

Batería de contenedores como cortejo de compañía.

Escondrijo-escusado

El desplazamiento e innoble confinamiento de la imagen del arzobispo Lago en un rincón, con olvido de la elemental regla protocolaria debida a una personalidad de ocupar lugar preferente, representa la metáfora, quiero creer que involuntaria, aunque el subconsciente nunca duerme, del acoso  y marginación  que está sufriendo la Iglesia en España.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga