lunes, 7 de junio de 2021

El Arzobispo Lago castigado al rincón

A raíz de la resolución judicial que obliga al Ayuntamiento a evitar las filtraciones de agua al interior de un inmueble, situado en la C/ Ordóñez, producidas en el plano vertical de contacto con la jardinera pública elevada que se adosa a su costado, el Ayuntamiento de Tuy ha decidido, al amparo de las obras de impermeabilización necesarias, remodelar el espacio de acera aneja, cuyo centro ocupa una estatua del arzobispo Lago, y trasladar la imagen y sus complementos escultóricos a la esquina que forma la pared lateral del referido inmueble y la muralla medieval que delimita la finca de las monjas Clarisas.

Ubicación actual de la escultura del Arzobispo Lago

Rincón al que será trasladada la escultura

Como parece que más de un arquitecto ha visitado el lugar, imagino que se convocará concurso público de propuestas, cuya base de partida, y error conceptual, será la nueva ubicación que el Ejecutivo, con igual dosis de alegría y diligencia transformadora que de incompetencia, le reserva al ilustre arzobispo tudense. Con ello demuestra desconocer los principios básicos que rigen la elección del espacio y entorno en que ubicar una escultura, y, anuncia en qué nuevo jardín se va meter. 

Un rincón en esquina, de las características señaladas,  no es lugar digno para situar a una figura destacada de la historia local (también senador y escritor homenajeado en el Día das Letras Galegas). Toda figuración artística de un prócer, merecedor de reconocimiento y ensalzamiento, debe presidir un espacio tributario suficientemente noble y amplio en el que irradiar, simbólicamente, su impronta espiritual. Confinarlo a un recoveco muerto sin salida, cual relegado al que se rebaja su categoría, supone mal trato y desconsideración inadmisibles.

Traigo a colación un ejemplo reciente de protocolo jerárquico, en este caso eclesiástico, relativo al lugar y posición que deben ocupar y tener las representaciones de entidades sagradas y religiosas. Circula en Tuy la creencia de que el busto dedicado al sacerdote don Ricardo, está de lado, o de perfil, respecto del eje del Paseo de la Corredera, al objeto de que pueda apreciarse la lograda factura artística de la pequeña capa que cubre su espalda. Razón pueril y de lo más inconsistente, además de falsa. La explicación de la extraña posición de la escultura, situada al pie del Seminario Conciliar, responde a la condición de figura subordinada jerárquicamente respecto de otra, que representa una imagen sagrada, que, sujetando una cruz y mirando al frente, corona el inmueble. El busto no puede, pues, orientarse de cara al Paseo, ya que supondría elevar a quien representa al mismo plano de igualdad y categoría que la imagen  situada a mayor altura; circunstancia incompatible con el protocolo de la Iglesia católica, y el de cualquier institución con un mínimo de sensibilidad.

Busto del sacerdote al pie del Seminario Conciliar

Imagen que corona el inmueble del Seminario

Se desconocen los argumentos en que se apoya el alcalde para trasladar el conjunto escultórico a lugar tan irrelevante como impropio y cutre, ni la utilidad de disponer despejada la exigua franja de espacio con el desplazamiento, máxime si atendemos al considerable gasto que el traslado y montaje suponen.

Como la aprobación definitiva del  PEPCHA está pendiente de la resolución de los recursos contenciosos-administrativos planteados por los particulares supuestamente perjudicados, la esperanza de que no se perpetre este desafuero no debe confiarse tanto a la capacidad de rectificación del actual regidor (aguardamos a que dé la primera muestra) como a que Patrimonio todavía conserve, en la fecha de comienzo de las obras, la tutela de cuántas se pretendan llevar a cabo en el recinto histórico.  

 

                      José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

miércoles, 2 de junio de 2021

El ALCAIDE de Tuy

Más que alcalde, Tuy tiene alcaide. Voz que en el ámbito anglosajón significa: funcionario de prisiones que tiene a su cargo el gobierno de una cárcel.

El actual alcalde, Enrique Cabaleiro González no es director de carrera de centro penitenciario alguno, sino funcionario en excedencia, desde el 14 de diciembre de 2004, del Cuerpo de Auxilio Judicial en el penal de A Lama (Pontevedra), categoría situada en la base de la pirámide jerárquica  del personal que presta servicios en los órganos jurisdiccionales (sueldo base actual. 904,99 eur./mes). Pero a las riendas de esta ciudad, por inclinación natural y/o deformación profesional, nadie discute que tiene hechuras. Y semblante: taciturno, sombrío, de expresión adusta y mirada que rehúye la del interlocutor. La sonrisa, desacostumbrada,  asoma en su cara en enigmática mueca.  Ciertos brotes de autoritarismo escapados del control de su carácter reservado, como la amenaza a un ciudadano  con llevarlo ante la Fiscalía por hablar durante una sesión plenaria, revelan  rasgos propios de dictador, que  el ejercicio del mando  va confirmando.   





                                      Imágenes del alcalde de Tuy

Después de ser concejal de medio ambiente en su pueblo natal, decidió, apadrinado por el secretario comarcal de A Cañiza,  probar fortuna como candidato en el municipio tudense, previa liquidación, de un zarpazo, del Comité local del PSOE, partido en el que milita. Enrique Cabaleiro, aquel niño calculador, que solo jugaba a las canicas con quienes estaba seguro de ganarles, era un perfecto desconocido en Tuy; pero una cuñada, con ocasión de la campaña electoral, se encargó de realizar su presentación pública mediante  una Carta al Director, que lo retrataba como persona no recomendable. Advertencia que cayó en el olvido con la moción de censura, cuya escandalosa puesta en escena tan buen resultado le proporcionó.

Tampoco Tuy es localidad de malas gentes, a las que no recibe ni escucha, como para tener un alcaide que la gobierne, y les imponga, cuales rehenes de sus disposiciones,  penas de reducción de plazas de aparcamiento por cuarenta años, además de otros gravámenes de índole circulatorio. Algo amenazador deben haber advertido en él los comerciantes cuando no se han atrevido a pronunciarse en defensa de sus negocios.

Alcaide Cabaleiro, no le deseo mejor futuro que el que usted quiere para Tuy.

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga



sábado, 29 de mayo de 2021

Alcalde, sí hay alternativas al aparcamiento que usted nos endilgó

Parto de la base que la escasez de aparcamiento en Tuy no es posible solucionarla satisfactoriamente en un solo abordaje por insuficiencia de recursos municipales. Consecuentemente, cualquier providencia que se tome al respecto encaminada a paliar el problema necesariamente tiene que incluir cierto grado de provisionalidad. 

Antes de entrar en materia considero necesario denunciar la hipocresía que desde hace treinta años ha impedido que el firme de tierra del actual aparcamiento municipal en superficie fuese de otro material más apropiado y duradero. La razón que se esgrime no es otra que al estar calificada dicha superficie zona verde en el PXOM, no es legal pavimentarla; sin embargo, tácitamente, se admite con naturalidad el uso de aparcamiento que la misma calificación prohíbe. Alcalde, sea práctico, y con su poder transformador, convierta también en legal el "leira parking" municipal. Quede constancia que lejos de ponerle reparos al uso de aparcamiento de dicho suelo que contraviene la normativa, lo defiendo dada la necesidad. El alcalde, Enrique Cabaleiro, para apuntalar su propuesta quiso mostrarse riguroso con las ilegalidades, cuando, por el contrario, consiente otras muchas, por ejemplo, la apertura de locales de negocio sin licencia de actividad. Estoy de acuerdo en que no se les exija a los que están en funcionamiento, pero sí a los de nueva apertura, ya que, además de injusto, supone un agravio comparativo y burla para  los cumplidores con la ley que presentan el proyecto y pagan la correspondiente licencia. También denuncio la demagogia oportunista del alcalde, desarrollada sobre la hipocresía citada, cuando declara que es una vergüenza para los tudenses y para los visitantes (?) un aparcamiento embarrado en el centro de la ciudad. Ya que los propietarios de los terrenos son la Consellería de Facenda (área Panorámica) y el Ayuntamiento, no creo que vayan a denunciarse a sí mismos por el uso provisional indebido del suelo existiendo imperiosa necesidad de aparcamiento. Incluso cabría una modificación puntual transitoria del PXOM si fuese preciso.

                           Aspecto del "leira parking" municipal actual 

Sin pretender incurrir en pedantería, sostengo que la solución del momento y por cierto tiempo al aparcamiento, sin tener que hipotecar el futuro del comercio local, contempla (contemplaría, pues ya no creo que deje sin ejecutar el acuerdo plenario) tres iniciativas:

1.- El mantener el aparcamiento actual, provisto de capa de asfalto y pintado de la distribución de plazas (aumentaría su capacidad), e implantación de zona azul para asegurar la rotación de vehículos, por un período estimado de cinco o seis años, ya que si nadie ha puesto pegas al mismo durante treinta años, por qué alguien habría de ponérselas ahora. Y, para satisfacer a los estéticamente exigentes, el recinto se cerraría perimetralmente con celosía o paneles decorativos de 1,80 a 2,00 m de altura aproximada, que ocultarían las vistas y servirían de soporte para exposiciones de exterior.

2.- Construcción de un aparcamiento, eso sí, inevitablemente promovido, financiado y gestionado por el Ayuntamiento, en el subsuelo de la C/ Compostela, con capacidad estimada de 180 plazas, que por distar menos de 200 m del Centro de Salud permitiría la adquisición de las 36 plazas exigidas para poder disponer de licencia de actividad, y evitaría el importante gasto municipal innecesario y exigido por la empresa concesionaria de ¡¡¡REDUCIR!!! (así consta en el pliego de condiciones) plazas de aparcamiento en las calles Compostela y Orense, con el indefendible y contradictorio  pretexto de ampliar el sobrado ancho actual de las respectivas aceras.

3.- Cuando las circunstancias económicas del Ayuntamiento lo permitan, se abordaría la construcción del aparcamiento en el subsuelo del actual y el acondicionamiento de la superficie del mismo.

Entiendo que, de manera progresiva, se solucionaría el grave problema de falta de plazas de aparcamiento en el centro urbano; pues durante la construcción del aprobado, la carencia de aparcamiento se agravará, ya que el sótano de garaje proyectado  alcanza las aceras y parte de la superficie ocupada por las plazas actuales de las calles Compostela y Orense.

Sigo sin entender la fijación del alcalde para haber llevado adelante una alternativa a todas luces perjudicial para Tuy. Con toda seguridad le costaría el sillón si pretendiese volver a presentarse como candidato, algo que, aparentemente, según propias manifestaciones, parece traerle sin cuidado. De ahí que no sea muy aventurado pronosticar que, si nada se tuerce, tenga asegurado mejor posición y, llegado el momento, levante el vuelo y nos deje a nosotros la digestión del muerto. 


                         José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 25 de mayo de 2021

La explotación privada del aparcamiento amenaza el porvenir comercial de Tuy

          Tres son las principales causas por las cuales se peatonalizan determinadas zonas de las ciudades: la congestión del tráfico rodado, la contaminación del aire y los ruidos producidos por los vehículos motorizados; factores que repercuten negativamente en la seguridad y la salud de la población y en la actividad comercial de las zonas más afectadas; mayormente los cascos históricos por la estrechez y tortuosidad de las calles. A la tentadora tendencia a peatonalizar espacios suelen apuntarse la mayoría de regidores  en el afán de transformar las localidades en que gobiernan, sin que, en buena parte de los casos, medie necesidad ni conocimiento del alcance y consecuencias que pueden comportar tal medida. No considero, pues, necesario peatonalizar más zonas en Tuy  de las ya peatonalizadas: el casco histórico en su totalidad, y la mitad sur de la calle Calvo Sotelo, colindante al Paseo de la Corredera, ya que la otra mitad, por la diferencia de nivel existente, su incorporación no aportaría nada positivo socialmente,  solo perjuicios fácilmente   identificables.

Actual aparcamiento municipal de Tuy
         Es sabido por todos que las peatonalizaciones y “humanizaciones” que pretende llevar a cabo el Gobierno de Tuy, que comportan reducción de las plazas de aparcamiento disponibles, no responden a la necesidad de dotar el espacio urbano de más calidad, sino a la exigencia, entre otras, con igual objetivo, como la prohibición de aparcar en los espacios vacíos del entorno, del concesionario de la construcción del aparcamiento para garantizar la rentabilidad de la explotación del mismo. Las consecuencias negativas que la explotación privada del servicio supondrá para el comercio local son fáciles de pronosticar. Tampoco es difícil ver que el desastre que se avecina puede evitarse haciéndose cargo el Ayuntamiento del proyecto, ya que, a diferencia del  empresario adjudicatario del servicio, no necesita amortizar el capital invertido, como en cualquiera de las obras que emprende (le basta con la rentabilidad social), ni tampoco  obtener beneficios económicos por haberlas ejecutado, ni puede pretenderlo por ser entidad sin ánimo de lucro (es suficiente con que el servicio no sea deficitario). Ello permitiría una reducción sustancial del precio/hora de estacionamiento, que lo equipararía al establecido de ordinario en las zonas azules, de modo que la oferta sería económicamente atractiva para los usuarios,  y el servicio sostenible sin que sea necesario acometer costosas humanizaciones con el objetivo de  reducir plazas de aparcamiento ni prohibir aparcar en los solares del entorno, que no representan competencia de consideración, y que no tardarán en ser ocupados por edificios de vivienda.

 La alternativa, a corto y medio plazo, a este trascendente e inexplicable error,   consiste en mantener, el tiempo necesario, el aparcamiento actual en superficie, y,  tirando del remanente de tesorería (del que tanto alardea el alcalde), se construya un aparcamiento en el subsuelo de la calle Compostela, con capacidad estimada de 180 plazas, cuya gestión puede realizarse con personal propio o mediante subcontrata. 

El enigma que no soy capaz de descifrar, es la poderosa razón oculta del empecinamiento del alcalde en seguir adelante con esta idea, a sabiendas de que va a cometer un error grave que le supondrá el repudio de la mayoría de electores que le auparon al cargo. Probablemente no le importe mucho, pues así lo ha dado a entender: “si no están contentos, que no me voten”. Quizás, quién sabe, porque, en pago por los servicios prestados, le han prometido un ascenso en su carrera política, ya que, como funcionario público, con categoría de auxiliar administrativo, el futuro laboral es poco atractivo. 

Tampoco es menos enigmática la pasividad y aparente indiferencia de la asociación de comerciantes (ACITUI). Se comenta que este colectivo permanece quieto y en silencio por temor a que el alcalde, en represalia, ordene el cierre de los establecimientos que carecen de licencia de actividad (la gran mayoría) si el colectivo se moviliza en contra de la concesión del aparcamiento a un particular. No quiero valorar si este supuesto recelo tiene o no fundamento; pero sí me atrevo a pronosticar que, al margen de cualquier consideración, no hay regidor con un mínimo de cordura que se atreva a cometer tal acto de revancha. 

Sea cual fuere la causa de la aparente apatía de los comerciantes, indiferentes a lo que suceda el día 27 del mes en curso, fecha en que se lleva a aprobación plenaria la concesión de la construcción y explotación del aparcamiento, dejo constancia de mi disconformidad con que, en el futuro, parte de mis impuestos se destinen a socorrer a quienes por comodidad o falta de agallas no están dispuestos a mover un dedo en defensa de su medio de vida.  

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga 

sábado, 17 de abril de 2021

Mensaje contradictorio sobre la seguridad de las vacunas

¿De qué se sorprenden las comunidades científica y política internacionales del creciente recelo de la población a vacunarse con determinadas vacunas anti covid?, ¿A caso no han sido ellas las causantes y responsables del repliegue de la ciudadanía por suspender cautelar y temporalmente la administración ante la aparición de unos cuantos casos de trombos, algunos de los cuales terminaron en  muertes, sabiendo que los beneficios siguen siendo muy superiores a los daños?  

¿Acaso la demostración de que los pocos casos conocidos de trombosis raras en el cerebro y muertes son causadas por  determinadas vacunas, altera significativamente las probabilidades de dichos beneficios y daños, argumento primero y último para seguir vacunando a la población, como para interrogarse si continuar o parar la vacunación? Dinamarca rechazó definitivamente la vacuna de  AstraZeneca, y Estados Unidos paralizó la recientemente aprobada vacuna de Janssen.

                                   Carolina Darias, ministra de Sanidad

Nada más natural y razonable que, ante estos vaivenes de criterio de las autoridades científicas y políticas, la ciudadanía sospeche de que algo grave debe estar ocurriendo, y piense que algo se le esté ocultando, para que  incurran en semejante contradicción.

Tampoco, respecto de la probabilidad de ocasionar trombos, y generar confianza en las vacunas, se muestran finos al escoger como  referencia las píldoras anticonceptivas. No son comparables ambas cosas, ya que  el número de píldoras anticonceptivas necesarias para que sean eficaces es de una diaria, con un mes de descanso al año, durante el número variable de meses o años que se quiera evitar embarazos, frente a dos dosis de las vacunas inmunitarias. Parece que, de momento, va a ser necesario vacunarse cada seis meses; lo cual altera el cálculo inicial de probabilidades frente a las referidas reacciones indeseadas graves.

Lo que sí sorprende, es que las comunidades referidas, de prestigio mundial, hayan metido la pata de manera tan torpe, lo cual conduce al descrédito y pérdida desconfianza en las instituciones.

 

                                        José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

jueves, 8 de abril de 2021

La lotería macabra de la vacuna de AstraZeneca

A nadie le gusta jugar a la lotería negativa, aquella en la que el “premio” consiste en sufrir una trombosis que te puede conducir al cementerio o a la paraplejia. A esta lotería juegan los que son vacunados con AstraZeneca. La probabilidad de que seas el desgraciado con el premio gordo de los efectos secundarios, o con la pedrea de un ictus a causa de dicha vacuna, es, de momento, muy pequeña, pequeñísima frente a la de morir de infección por  coronavirus,  pero muy superior a la que, con una apuesta simple, toque  la lotería  de los Euromillones o la Primitiva.

Los porcentajes oficiales de las probabilidades referidas que se ofrecen  parten de la premisa errónea, o falsa  (a un científico comprometido no se le pasaría por alto esta variable) de que la totalidad de la población  acabaría infectada, y correría el riesgo de morir si no se vacunase. Este presupuesto de partida en el cálculo no se ha dado nunca  en una epidemia o pandemia; ni siquiera se cumplió en 1720 cuando apareció  la peste negra; tiempo en el que la rudimentaria medicina no disponía de prácticamente medios de sanación, de prevención, ni tampoco recursos económicos, que dejó un balance estimado de muertes en Europa del 50 %.

No toda la población, pues, va a contraer el coronavirus, o al menos, sufrir sus efectos, ya sea porque su sistema inmunológico lo combate (grupo de asintomáticos), porque se guardan del bicho observando las medidas de protección recomendadas (uso de mascarillas,  hidrogel, etcétera,  y evitando los contactos prescindibles), o bien porque de manera natural se desarrollan defensas durante el tiempo de pandemia. Por tanto, para aquellos que no lo van a pillar o, de contagiarse, no van a padecer ningún efecto de consideración, la probabilidad de que mueran a causa del virus es CERO. Sin embargo, los que en principio disfrutan  de nula probabilidad de muerte, entrarían en el en el  macabro sorteo trombos si son vacunadas.

En efecto, todos los medicamentos producen efectos adversos (recogidos en los prospectos), pero ninguno desemboca en la muerte del paciente, motivo suficiente para que no se autorizase su comercialización.  La diferencia que impide equiparar las consecuencias no deseadas producidas por los medicamentos y las producidas vacunas (no se conocen los prospectos), gravedad al margen,  estriba en que los primeros se administran a personas enfermas, mientras las segundas incluyen a las sanas.

El problema que surge de este razonamiento es que no se puede saber a priori cuántas  personas ni quiénes serán las que no se van a ver afectadas por la pandemia, pero como ya existen alternativas más seguras (Pfizer) a la vacuna AstraZeneca, no es admisible que esta se siga administrando al amparo de que son mayores los beneficios que los daños. Que le vayan con ese cuento de consolación a los damnificados.

Además del perverso y falso balance de favorecidos y perjudicados por la vacuna, cabe encontrar otras razones posibles, de difícil justificación, que explican el que, de manera restringida,  pero aventurada, se siga administrando en determinada franja de edad: el retraso que ocasionaría, al desecharse su uso, en el programa de vacunación; se me ocurren las siguientes: que el Gobierno  pretenda amortizar el dinero gastado y comprometido en la adquisición de unidades a AstraZeneca; y que se procure contribuir en salvar de la ruina económica a esta firma farmacéutica.

 

                          José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Los derechos de los berberechos

 

La majestuosa armonía que impera en la piel de la nave espacial deambulante que habitamos, tiene lugar entre dos poderosos ambientes inestables: el que sirve de base, una infernal masa incandescente, que pugna por liberarse a través  de estremecedoras sacudidas telúricas y violentos furúnculos de fuego en la corteza terrestre, y el de cobertura, capa convulsa de fluidos gaseosos que tanto oxigena, riega y fertiliza  como azota inclemente. El milagro de la vida de la madre naturaleza, que brota a diario en este marco físico inseguro con esplendorosa belleza y perfección evolutiva, se desarrolla en cualquier rincón del planeta en ineludibles términos de encarnizada competencia por sobrevivir, que irremisiblemente terminan en tragedia: la vida de un ser exige la muerte de otro, menos fuerte; el pez grande come al más chico.

El pez más grande y más voraz de todos, el ser humano, el mono aventajado, elevado por designio divino a rey de la naturaleza, al que los demás seres inferiores deben tributo en vidas y servicios, debería estar conforme con su  situación de privilegio. Sin embargo, la feroz competencia desatada entre la superpoblación de monarcas del reino natural, y al aliento del creciente concurso de subastas electorales de los sacerdotes de la política  prometiendo el retorno al paraíso terrenal, en el que todo nos será dado por derecho, está propiciando entre los menos capaces y menos dispuestos al esfuerzo, incluidos, convenientemente, en el colectivo de los llamados más vulnerables, la aparición de una particular suerte de bivalvos: ese tipo de individuos que subsisten pasivamente filtrando cerveza entre dos conchas protectoras: la casa paterna y el escudo social del Estado de Bienestar.

Aunque hayas sido arrojado desnudo a este perro mundo inclemente, sin consulta ni permiso, camarón o berberecho, no te duermas y ten presente, sin obligación, sobre el sudor de terceros no tienes derecho.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

sábado, 30 de enero de 2021

Las arcas públicas pertenecen a los contribuyentes, Señor Alcalde

 

El poder, mal entendido, a fuerza de disponer de capacidad de hacer y deshacer a voluntad, lleva a los servidores públicos, a los responsables de administrar los caudales de los contribuyentes, a creer que el dinero recaudado les pertenece.

Devolverlo pecuniariamente, en metálico, y no en especie en forma de servicios e infraestructuras a los legítimos propietarios, debe parecerles que para ese viaje monetario de ida y vuelta no hacen falta sus servicios, que se pervierte  el entramado administrativo.

Efectivamente, en circunstancias normales, las reversiones dinerarias solo están contempladas para ayudas sociales, para socorrer a los realmente pobres y desprotegidos, a los más necesitados o necesitados de lo más esencial. Sin embargo, en estos desgraciados momentos de cerco y ahogo, de restricciones comerciales y cierre obligado de la hostelería, de desplome de la economía a causa de  la aparición de la pandemia, la clase productiva, la que más contribuye, está tornando en improductiva y necesitada. Quizá no tanto como para verse privada de lo más básico, pero quién sabe si más adelante al estar su actividad y fuente de ingresos en riesgo de desaparición.

No conviene, en ningún sentido que desaparezcan los emprendedores, que generan empleo y riqueza, que se destruya el tejido laboral, que buena parte de la sociedad devenga en necesitada.

Enrique Cabaleiro, Alcalde de Tuy

Ello debería hacer reflexionar al alcalde de Tuy, renuente a adherirse al plan de la Xunta de socorro a la hostelería de Galicia en general, y en particular a la de Tuy; pues, como se comenta en los corrillos de la ciudad, está muy aburrido,  muy cansado de tanto esfuerzo realizado en ayudar al comercio local.

QUERO TUI… ¿De verdad, en serio?

 

                                            José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 27 de enero de 2021

Coronavirus transfronterizo y Eurociudad

 

Tuy tiene en la persona del Alcalde, Enrique Cabaleiro, un remedo pretencioso y embarullado del cuestionado Fernando Simón, portavoz del Gobierno en materia de pandemia por coronavirus.

Cuando nuestro timonel es llamado por la radio municipal para ofrecer su valoración de la situación sanitaria en el municipio, que debería ceñirse al traslado de los datos que le proporciona el SERGAS, al respaldo de las medidas adoptadas por la autoridad Comunitaria y al llamamiento a la observancia de las mismas,  debe  creer que es requerido por su docto conocimiento en prospectiva epidemiológica, sentimiento que le anima a aventurarse, de manera confusa y contradictoria, en pronósticos infundados y conclusiones totalmente gratuitas, que en nada favorecen la contención de los contagios.

En el trasfondo de sus recientes declaraciones laten dos ideas: una, victimista a la vez que lisonjera,  que Tuy no contagia, sino que es víctima de ser contagiado por gentes de fuera de su territorio (somos así de considerados, y de especiales). Dos, contradictoria, que niega que haya transmisión vírica procedente de Valença: “no está comprobado que haya transmisión de una zona a la otra”; “la incidencia de los contagios fiscalizados, (¿?) que derivaron de la zona norte de Portugal o de Valença es prácticamente nula”, al tiempo que admite que algunos casos importados tienen su origen en centros de trabajo de esta localidad; y hace referencia a la presencia de la cepa británica. Sabe más de transmisiones que el Instituto de Salud Carlos III, que afirma que el 41 % de los contagios se desconoce cómo ni dónde se producen. Cuando alguien  dice (frívolamente, sin disponer de información científica alguna) que algo no está comprobado, debe entenderse que a él “no le consta”, que  carece de la verificación al respecto, de lo contrario diría que está demostrado que no hay transmisión. La afirmación positiva (gratuita) tiene la desventaja para quién se sirve de ella, de que  podría verse en un aprieto si se le exige constatación documental.

En una pandemia no tiene sentido, y menos en un mundo globalizado, el señalar  países o regiones como  transmisores de infecciones, y menos el culpabilizarlos de la propagación. El tratar de exculpar una localidad (en este caso Valença), es precisamente la manera de aludir a su presunta culpabilidad al poner el foco de la sospecha en ella. Con estas declaraciones, quizá pretenda nuestro capitán-capellán, además de tratar de quedar bien con nuestros vecinos, que se levante el perimetrado  de Tuy y se amplíe a la Eurociudad, de modo que se normalicen las relaciones comerciales, pero no la sanitaria, pues, desafortunadamente,  aunque diga lo contrario, el coronavirus es transfronterizo (palabra ésta por la que siente especial apego).

En cuestión de enfermedades contagiosas las Eurociudades se repliegan y  retornan a los límites territoriales de las poblaciones constituyentes; bien está, bien está, se restablecen las fronteras pero de manera más cortés, a diferencia de las contundentes  y discriminatorias medidas adoptadas por las autoridades portuguesas, en 1918, con ocasión de la pandemia de la mal llamada gripe española.  El sentimiento de recelo y rechazo a los españoles como agentes transmisores de la referida enfermedad infecciosa quedó reflejado en la canción popular surgida en la otra orilla en aquel entonces, de la cual reproduzco algunas estrofas:

 

                            Muito olho com o microbio

                             Que não venha para acá

                                  Bem está, bem está,

                         Fagam  fogo a quem pretenda

                                 O cordão atravessar

                                  Bem está, bem está

                                     Mas o microbio 

                                           não virá

                                    Ben está, Ben está

 

  

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

jueves, 26 de noviembre de 2020

El declinar del ámbito del Paseo de la Corredera

A  ritmo lento pero sostenido, de manera casi imperceptible, como a hurtadillas, la vida residencial y comercial se va apagando en el corazón de Tuy, en el eje urbanístico y escaparate social del espacioso ámbito del Paseo de la Corredera. Y con ellas las luces de las viviendas sin habitar y la iluminación de los locales cerrados que tanto animan las calles.

Se sabe que el principal  enemigo de los cascos históricos es la despoblación; y el del ámbito de la Corredera la deserción del comercio, además de la ausencia de moradores en buena parte de sus inmuebles, algunos ruinosos y abandonados.

La pandemia del coronavirus, y la precipitada y mal resuelta peatonalización de la mitad de la calle Calvo Sotelo, aneja al citado paseo, se juntaron para, de repente,  abrirnos los ojos de golpe, y percatarnos del lamentable camino emprendido hacia la decadencia del principal escenario de la vida local. Ha sido retirar las terrazas y descorrerse el velo que cegaba la visión del vacío panorámico, de la desnudez comercial en que ha ido sumiéndose el espacio urbano más representativo de Tuy.

No descubro nada nuevo diciendo que el comercio se rige, fundamentalmente, por el principio de economía: no solo de precios de los productos, sino también de desplazamiento y tiempo invertido en las compras. La dispersión de establecimientos comerciales, atenta contra la prosperidad de los mismos en cuanto que exigen al consumidor idas y venidas a distintas calles y rincones de la población. El éxito de las grandes superficies reside, en buena medida, en la concentración de la oferta, al revelarse práctica y cómoda. La progresiva desaparición de tiendas en el ámbito de la Corredera opera en contra de la supervivencia de las existentes por estar, conforme pasa el tiempo, más apartadas de los itinerarios comerciales emergentes.

La “Corredera” debe convertirse, pues, en la gran superficie comercial abierta, porque reúne centralidad y condiciones ambientales para concentrar una oferta variada que cubra las expectativas de compra de sus habitantes. De lo contrario tendrá que resignarse a afrontar un futuro sombrío sin más esperanza que la triste y raquítica subsistencia.

Varios son los factores y agentes que abocaron el comercio local al angustioso declive en que se encuentra en el momento presente, que, dejando a un lado imponderables como la crisis económica y las cinco grandes superficies que los gobiernos locales han propiciado que se instalaran en las afueras del casco urbano, y a los que hay que encarar  para tratar de revertir la tendencia. No voy a detenerme en la parte de responsabilidad que le toca asumir a los profesionales, que deben hacer un análisis de sus propias limitaciones personales y de cómo vencer cierta inercia costumbrista  que ralentiza la  incorporación a los nuevos tiempos, ni tampoco de la política de precios de los propietarios de locales en alquiler. Pero sí en exponer de qué modo el Ayuntamiento, como parte beneficiada de la actividad comercial en cuanto recaudador público, puede y debe colaborar en tratar de reanimar la  deprimida zona de la Corredera a través de la fiscalidad y las ordenanzas urbanísticas, al amparo de que la “Corredera pertenece al recinto histórico: a saber, bonificaciones significativas en el impuesto por licencias de actividad, y reducción de tasas; y aplicación de la ordenanza de ornato (que habrá que rescatar del cajón del olvido en que fue depositada desde el mismo día de su aprobación) a las fachadas de los edificios en situación de  abandono,  exigiendo la colocación de carpintería en  los huecos exteriores tapiados, y  la renovación de aquella muy deteriorada; además de reformar la ornamentación  vegetal, que crece asilvestrada  en toscos maceteros-catafalcos, que la delimitan de la calle Calvo Sotelo.

Al respecto del ornato inmobiliario, procede recordar que el marco urbano en el que se desarrolla el teatro de la vida, la envolvente estética que conforman las fachadas de los inmuebles, es decir, la imagen que proyecta toda  ciudad, en cuanto bien del que participa la comunidad en su conjunto, no es de entera propiedad y libre disposición de sus titulares. Su carácter público dimana del hecho de estar sujeta a las ordenanzas urbanísticas municipales. Corresponde, pues, a la  Administración local, en la medida de sus facultades legales y capacidad económica, velar por la preservación de la dignidad estética de los inmuebles y la prosperidad de los contribuyentes.

   Finalizo este escrito con el reportaje fotográfico de los 23 locales comerciales cerrados, prácticamente el 50 % del total de 47 que existen en el ámbito referido. Incluyo en el listado el edificio del anterior palacio de justicia sin función determinada, y la planta baja del cuerpo de ampliación del seminario, porque mantengo la idea de que el Ayuntamiento, como propietario de ese enorme edificio infrautilizado, debería segregar esa parte, y convertirla en locales comerciales, para ofrecerlos a emprendedores con alquileres reducidos, para así dotar de vida y animación a ese gran tramo muerto que ocupa el conjunto edificatorio del seminario y la iglesia de San Francisco.

Pero antes deseo expresar mi pasmo y curiosidad por la causa del arrobado encantamiento, por ese incesante y renovado maravillarse que cautiva el espíritu de esa legión de devotos tudenses cada vez que se exhiben imágenes en las redes sociales de las contadas y archiconocidas singularidades patrimoniales locales, que son acogidas con general aplauso, como si de nuevos descubrimientos se tratase. Quizás esa unánime reacción obedece a que solo quieren tener ojos para lo que les dignifica y rescata de la decadencia del presente y de la irrelevancia pueblerina.  



 





















José Antonio Quiroga Quiroga




lunes, 9 de noviembre de 2020

El lío de las faldas en el IES Indalecio Pérez Tizón de Tuy

No es de recibo que una manipulación periodística (“no dejes que la verdad te estropee una buena noticia”) ponga en entredicho la reputación profesional del director de un IES (Instituto de Enseñanza Secundaria) de Tuy, y, de manera indirecta, se vea cuestionado el grado de desarrollo cívico de la población tudense. El domingo, 8 de noviembre, la corresponsal de Faro de Vigo para Tuy, publica una crónica titulada: “Un IES de Tui amenaza con expulsar a alumnos si van a clase con falda”, generando gran revuelo en lectores y usuarios de redes sociales, sin que  les quedase  claro  si se trata de  expulsión del centro o del aula. Comienza la gacetillera  dando a entender que  los chicos de ese instituto, “y los jóvenes de toda España”  (diferente que, jóvenes en toda España) acudieron  a clase vestidos con falda para reivindicar la igualdad de género en la indumentaria. Nada más lejos del verdadero motivo. Este movimiento de solidaridad responde, con mucho retraso, al precedente, de junio del 2017, protagonizado  por  alumnos de un colegio británico (ISCA Academy) de la localidad de Exeter, que pretendían llevar pantalones cortos en lugar de largos porque hacía mucho calor (30 grados). La directora del centro les sugirió, en tono sarcástico, que vistieran faldas ya que, al contrario que los “shorts”, no contravenían las reglas del colegio, en el que el uniforme es obligatorio. Posteriormente, cuatro alumnos acudieron a clase vestidos con falda, y al día siguiente se sumaron otros a la causa. La dirección del centro, a la vista de los acontecimientos, prometió revisar las reglas de modo que se acomodasen a las  demandas  de confort físico.

                       Escolares del ISCA Academy de Exeter (junio, 2017)

La espoleta del movimiento de solidaridad en España la activó, con relativo éxito, y sin pretenderlo, un chico de Bilbao, probablemente un rebeldillo sin más causa que la de llamar la atención de sus compañer@s dando la nota, acudiendo a clase con falda, “porque me apetecía, ya está, no hay más”, y mostrar su intrépido descaro subiendo un vídeo a la red social TikTok, territorio eminentemente de adolescentes. Preguntado sobre su actitud por un psicólogo del centro, si se debía a que se sentía mujer, respondió que no, que era un hombre,  un “tío”.

Está claro, pues, que la versión periodística de que estos jóvenes tratan de romper los roles de género tradicionales no se ajusta a la realidad, pues al día siguiente los del IES de Tuy se presentaron en pantalón corto, que era exactamente a lo que aspiraban sus colegas ingleses.  No hay tales actitudes retrógradas de imposición de género, de cisheteropatriarcado, de machismo o de LGBTfobia, como acusa alarmada  Galiza Nova do Baixo Miño, y secunda el BNG de Tuy; que no desaprovechan ninguna oportunidad para sembrar su ideología.

Choca que estas organizaciones políticas de extrema izquierda, que han desterrado la democracia interna en sus estructuras partidarias, que descabezan a los críticos, a quienes osan cuestionar a sus líderes, e imponen la disciplina de voto, pregonen vientos de libertad. De libertad de indumentaria.  Descorazona el fuego graneado a que fue sometido el director del IES de Tuy, por la legión de simples que mayormente asoman sus bocazas en Facebook. Y desconcierta la flagrante contradicción en que incurren estos políticos y feisbuqueros, ambos padres y madres de hijos que  educaron en los mismos patrones de vestir que ahora dicen combatir; pues todavía no he visto a ningún joven por la calle vestido con faldas. Todo un fracaso pedagógico.

Si algo cabe reprocharle al tiroteado director del referido instituto de Tuy, al ver comprometida su respetabilidad y retada su autoridad disciplinaria, hoy en progresivo retroceso debido al  acoso ejercido por los alumnos y respectivos padres, es el no haber sido valiente y franco en las observaciones, totalmente inconsistentes, realizadas a sus educandos.

Afortunadamente, en España se disfruta de las mismas libertades individuales que en cualquier país de la Europa desarrollada, entre ellas la libertad de atuendo, que bien entendida rige únicamente en el dominio privado-particular, pero no en los ámbitos  de soberanía de terceros, ordinariamente regulados por normas y protocolos propios, en los que no cabe dar rienda suelta al libre albedrío personal, a riesgo de no ser admitidos. En cualquier caso, la ambivalencia e intercambiabilidad, que no paridad, ni igualdad, de las prendas de vestir asociadas a ambos sexos, carece de  relevancia, no ya porque no tiene más significado que el de mero “look” sino porque no presupone ni  garantiza la igualdad esencial de derechos y de oportunidades.

Estos jóvenes reivindicadores de libertades  “prêt-à-porter”, encarnan la paradoja de rebelarse contra la pretendida imposición de género en la ropa, para, de inmediato, sucumbir gozosos ante la dictadura de la moda.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga