miércoles, 12 de enero de 2022

Covid e inmunidad de rebaño en la aldea global

           Es evidente el desconcierto existente en la comunidad científica, singularmente en la oficialista, acerca del Covid-19, de la aparición de variantes y en cómo erradicarlo, como para que haya que confiar en sus dispares hipótesis y conjeturas, y obedecer ciegamente sus recomendaciones.

          Circulan dos teorías sobre la aparición de nuevas cepas covid: la que sostiene que está en la naturaleza de los virus el cambiar constantemente debido a los errores que cometen cuando copian su material genético al infectar a una persona; y la que defiende que las nuevas variantes han surgido en personas inmunodeprimidas con infección crónica en un proceso en el que las defensas luchan contra el coronavirus durante meses, hasta que aparece un mutante que invade mejor las células humanas y consigue escapar.

          Aunque lego en medicina, soy libre de exponer mi punto de vista al respecto y de inclinarme por la segunda teoría (sin perjuicio de que ocurra accidentalmente la primera, pero con el reparo probabilístico de que los errores genéticos resulten provechosos para el propio virus), ateniéndome al principio económico energético de supervivencia que rige en la naturaleza, por el cual todo cambio obedece a estrictas razones de beneficio y utilidad. Nada en ella ocurre de manera  gratuita e inmotivada.
          Como las vacunas generan anticuerpos específicos presuntamente más eficaces que los existentes en el organismo humano, es lógico presuponer que los virus traten de mutar para eludir los ataques del sistema inmunitario entrenado, al tiempo que de aumentar su transmisibilidad, y, con ello, la perduración. Por el contrario, cabe deducir que si el virus prospera en el organismo infectado, como sucede en los no vacunados,  es porque no encuentra resistencia suficiente como para verse en la necesidad de mutar; de ahí que  tenga fundamento el suponer que las mutaciones son menos probables en personas con menos protección.

          La declaración de González Candelas, catedrático de Genética en la Universidad de Valencia y divulgador médico, que dice: “A medida que la población inmunizada aumente, la presión selectiva a favor de aquellas mutaciones, o conjunto de ellas, que disminuyan la capacidad de neutralización de anticuerpos y células inmunitarias será mayor”, se alinea con la teoría que atribuye las mutaciones a la respuesta del virus frente a las dificultades que encuentra  para replicarse. Asimismo, informa de que el genoma del virus acumula mutaciones con una tasa estimada de 26 cambios por año: la secuencia de referencia de Wuhan, 23; Alfa, 17; Delta, 9; y Ómicrón 32,  de lo cual se infiere  la interinidad inmunológica de las vacunas frente a estas rápidas mutaciones, hecho que las variantes Delta y, mayormente, Ómicrón han puesto en evidencia batiendo las tasas de contagio registradas.

          La pretendida inmunidad de rebaño de los Gobiernos se limita a la población de sus respectivos territorios que, en el caso hipotético de alcanzarse, con arreglo a lo expresado anteriormente,  no impide la aparición de cepas autóctonas que infecten de nuevo a dichos rebaños, ni tampoco la incidencia en el propio territorio de las variantes foráneas, tal y como viene sucediendo. En defensa de los que no han querido vacunarse, viene a propósito señalar que la fulgurante propagación de las variantes Delta y Ómicrón en el mundo, necesariamente, ha tenido como medio de expansión la vía aérea, transporte al que solo tienen acceso los vacunados que acrediten el certificado o pasaporte Covid.

          El mundo, la aldea global, se compone, en términos de pandemia, de un gran número de rebaños, adscritos a los respectivos países existentes, dispares en el número de individuos, características fisiológicas, y políticas  sanitarias, pero con fronteras muy permeables a los flujos humanos. No es razonable, pues, en cuanto  materialmente imposible,  imaginar la inmunidad planetaria, además de simultánea, de la que ningún Estado parece ocuparse, aunque ello no impediría las prácticamente inevitables mutaciones, frecuentes en un virus respiratorio,  de modo que, pese a las vacunas, seguiremos expuestos a los embates del incontrolable ciclo de oleadas pandémicas.

          A fuerza de repetidos pinchazos de refuerzo, consecuentes desencantos y frustraciones, la sombría y cruda realidad  nos va introduciendo en  triste resignación, y a  encomendarnos, a la antigua usanza, a la liberación que traerá la inmunidad natural (la obtenida por pacientes no vacunados que han pasado la infección), demostradamente más eficaz y duradera que la farmacológica.

          Solo cabe confiar en que, a los no vacunados, potenciales contagiadores en igual o menor medida que los vacunados, a quienes perversa e interesadamente, y sin asomo de respaldo científico, se les acusa ¡oh incomprensible paradoja!, de representar un peligro para las vidas de los felizmente inmunizados, les sea respetada la libre asunción del riesgo personal que  han decido correr por su cuenta; pues ellos, sobre todo la ingente población de los países menos desarrollados, serán los portadores y garantes de la verdadera inmunidad.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 4 de diciembre de 2021

El arzobispo Lago, desplazado y arrinconado

Para más pena que gloria, la escultura del arzobispo Lago, cuyo retablo de fondo era un tramo despejado de muralla de la calle Ordóñez,  ha sido retirada de su posición original y colocada en un rincón en esquina, deslucido, de ángulo sombrío y fondo desconcertado, que forma  la medianera de una casa de vivienda en su encuentro con el extremo norte de dicho baluarte. El recodo generado, una vez que de allí se retiraron las dos jardineras de mampostería  que disimulaban la pobreza e insignificancia de ese espacio residual, mostró, en su diáfana desnudez, la marginal condición del lugar. El alcalde Cabaleiro justificó el traslado al objeto de “poner en valor” ese tramo de muralla, con absoluta desconsideración a la dignidad de la imagen del religioso tudense, al que su ciudad quiso ensalzar. Tanto el regidor municipal como la delegada de jardines, eminentísima y suficientísima  Yolanda Rodríguez, se sirvieron del conjunto escultórico, que estaba a mano, para tratar de dotar de cierto decoro a un espacio muerto a costa de achicar la principalidad del arzobispo y literato. La muralla, "liberada" de la interferencia visual de la escultura,  se “pone en valor”, pues,  gracias a que, en ambos extremos se sitúa un cortejo de acompañamiento, categóricamente incompatible y asimétrico, en permanente diálogo surrealista de incomparables: en la siniestra, el conjunto escultórico del arzobispo Lago; en la diestra, una batería de contenedores de basura. Se han dispuesto tres focos al pie para iluminar el conjunto,  pero este no ocupa lugar focal.

Ubicación actual


                                                                Ubicación original

Solución al rincón en esquina antes del traslado de la escultura

Quienes vean en este nicho una especie de hornacina, sepan que no se trata de la bóveda celeste con que simbólicamente éstas rematan, la que bendice al acogido, sino la covachuela que, con su umbría y denostada condición, lo baña y degrada. Los rincones tienen mala nombradía,  y suelen oler mal. Evocan lo subalterno y cutre; a ellos van a parar los deshechos y toda clase residuos. En refuerzo de tal innoble carácter,  unas  piedras sobresalientes de la pared medianera, sin entidad física ni valor alguno, restos de humildes casas demolidas no hace mucho, han sido dejadas cuales vestigios arqueológicos dignos de conservación, para respaldo desvencijado de la escultura, formando un antiestético recodo,  a la vez que escondrijo, que, para colmo de infortunios,  invita a pensar que será lugar oportuno para alivios nocturnos furtivos, cuales "ofrendas" indeseadas, en caso de apreturas físicas.

Batería de contenedores como cortejo de compañía.

Escondrijo-escusado

El desplazamiento e innoble confinamiento de la imagen del arzobispo Lago en un rincón, con olvido de la elemental regla protocolaria debida a una personalidad de ocupar lugar preferente, representa la metáfora, quiero creer que involuntaria, aunque el subconsciente nunca duerme, del acoso  y marginación  que está sufriendo la Iglesia en España.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 29 de octubre de 2021

El comunismo viste de lujo

          Los líderes comunistas (este partido prácticamente nunca tuvo lideresas porque  es históricamente machista) acostumbraban a vestir casaca militar, y los militantes de a pie uniforme civil. Más recientemente, con la llegada de la democracia, el atuendo de clase de los que profesan ideologías de izquierda es de corte proletario, con el que se identifica  la llamada progresía. Sin embargo, ahora, en España, tenemos a una ex sindicalista comunista, aupada a ministra y vicepresidenta segunda, que decidió romper con los grises hábitos. De tal modo y forma que en el vestir parece rivalizar con la reina Leticia. Diríase que, en cuanto tocó poder, fue abducida por el lujo de la corte, y mismo semeja que, en vez de acudir a una reunión ministerial, congreso o rueda de prensa, va a una boda de la “high society”, o a lucir modelos de alta costura en una pasarela de moda.  






          Así ataviada, Yolanda Díaz no puede pisar la calle, pararía la circulación. No me  imagino a la sucesora de Pablo Iglesias entrando en un restaurante del común y pidiendo el menú del día.

          Conforme desapruebo el vestir ordinario en altos cargos públicos ejerciendo sus funciones, aplaudo  la distinción y respetabilidad de la elegancia sobria y discreta. A este respecto y punto resulta ilustrativa la conocida anécdota de aquel dandy, caballero habitual en las fiestas de postín,  famoso por su elegancia, al que se arracimaban las señoras para celebrar su refinado gusto, en que una de las invitadas le dice: fulanito, está usted hoy elegantísimo;  contestándole el agasajado: no debo estarlo tanto cuando se me nota.







                                         Yolanda Díaz sindicalista

          A usted, estimada ministra y vicepresidenta segunda, señora Yolanda Díaz, se le nota demasiado.

 

                                 José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Los Ruegos, anacronismo en la política municipal

No es misión de la Oposición, en cuanto aspirante al poder,  rogarle, lo que es deber de quienes lo ostentan, que atiendan sus obligaciones y compromisos, sino  el exigirle lo que es razonable y conveniente.

La “cultura” de los ruegos, sea al poder divino o al terrenal,  nace de la necesidad material del pueblo en cuanto súbdito indefenso, y permanece en la actualidad como arrastre anacrónico de tiempos de sumiso vasallaje, no tanto a la autoridad (leyes)  como al arbitrio de quienes encarnan de la autoridad. No corresponde en democracia, que la ciudadanía  soberana tenga que dirigirse a sus  representantes y administradores públicos, en términos  mendicantes. Y menos aquellos cuya misión es, entre otras, la fiscalización, señalar, cortesía mediante, los descuidos del Ejecutivo y  todo aquello susceptible de ser reparado y mejorado,  al tiempo que requerir  las diligencias pertinentes.

                         Sesión plenaria de una Corporación tudense

El Orden del día de las sesiones plenarias que se somete a aprobación por las Corporaciones locales incluye, como punto final, el titulado Ruegos y Preguntas, cuyo apartado primero parece pensado para escenificar la rendición de pleitesía implorante de la oposición al poder, y como oportunidad  de éste de mostrarse magnánimo en la concesión de gracias.  El ruego plenario remite, pues, en cuanto impetración, sobre todo si se expresa con tímida vocecita de arrodillado temeroso de molestar con las peticiones,  a la arcaica, como poco digna, afortunadamente desaparecida, fórmula del “Suplica a Vuestra Ilustrísima”, empleada por los administrados en sus serviles escritos de solicitud.

Corresponde, pues, con arreglo al estatus que las democracias otorgan a la ciudadanía,  la actualización del concepto, sustituyendo los Ruegos por otro más propio y adecuado a la función y dignidad de la Oposición. Ya que cuando la Oposición formula los referidos ruegos, no hace otra cosa que notificar al grupo de gobierno determinadas incidencias y propuestas, considero que el último punto del Orden del día podría titularse Notificaciones y Preguntas.

Agradecidos deberían mostrarse los grupos de gobierno locales con que la Oposición les informe de todo cuanto les pasa desapercibido, en cuanto oportunidad y contribución  de  mejorar sus prestaciones y servicios.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

 

domingo, 26 de septiembre de 2021

El traje de lujo de la sede del club Kayak

          No pretendo realizar un análisis arquitectónico de la futura imagen que exhibirá el pabellón sede del club Kayak tudense una vez concluidas las obras de adecuación y ampliación proyectadas, pese a que toda obra pública queda sometida permanentemente al parecer y juicio de la ciudadanía, sino, fundamentalmente, reprobar la desmesura económica comprometida para una actividad elitista como es la producción de campeones, cuyo uso y rentabilidad social está en entredicho.

          La oposición municipal, en situación de mayoría, que al principio se había mostrado firmemente en contra de destinar 650.000,00 euros para tales obras, terminó por  aceptar  la manifestación  plenaria del alcalde y líder del gobierno cuatripartito, de que si bien dicho importe corresponde al presupuesto del proyecto arquitectónico, el coste real de adjudicación de las mismas sería bastante inferior, y apoyar con sus votos la medida. Pero no porque pecaran de crédulos, sino tras entender que el oponerse le restaría simpatías entre el electorado. Como era previsible, el presidente de la Corporación, incumpliendo su promesa, blindó la cuantía inicial al objeto de  destinar el montante de la baja anunciada  en lujos como el traje de gala, que no piel, que lucirá el inmueble.


                       Fachada frontal del pabellón en la actualidad
       
                         Fachada sur del pabellón en la actualidad

                          Galpón prácticamente adosado al pabellón 

              Pabellón y las dos construcciones que le acompañan

                           Cuerpo trasero sobresaliente del pabellón

                              Vista elevada del cuerpo posterior


                            Imagen final del pabellón según el proyecto

                               Fachada lateral final según el proyecto

          Dejando a un lado la calidad del diseño de la imagen exterior, entendido como ejercicio estético en sí mismo, y de manera aislada, advierto, por una parte, cierta descontextualización, ya que parece concebido como si se tratase de un inmueble exento situado en lugar despejado, de hecho, así se muestra en las infografías, cuando en realidad está flanqueado por arboleda espesa, que oculta su visión, en las fachadas sur y  trasera,  y parcialmente en la frontal que da al río, y, por la derecha, por un galpón-almacén (el vecino pobre) de una empresa particular, cuya acusada elementalidad y precariedad constructiva contrasta negativamente desmereciendo el conjunto. Todas estas circunstancias propias del entorno convierten en prácticamente estéril  el esfuerzo de diseño realizado por los proyectistas, por otra parte, de difícil, si no imposible integración en el medio. Y, por otra, a mi entender, que el alarde de modernidad no parece estar en sintonía con espíritu de sobriedad, simplicidad y economía de movimientos característico de la práctica deportiva. No se trata, pues, de reproducir la repetida estética de nave fabril de hormigón, por desgracia tan característica de los pabellones de deportes al uso,  sino de obtener un volumen discreto pero digno, de líneas sencillas aunque no exento de carácter.

          En ningún momento cuestioné la necesidad de adecuar las actuales instalaciones deportivas ya por razones de salubridad, adecentamiento y/o  ampliación del espacio disponible, sin embargo sigo sin aceptar que se invierta, o se gaste (como ustedes gusten llamarlo), semejante cantidad de dinero para una actividad exclusiva, sin mayor beneficio social que el de cultivar el evanescente orgullo local deportivo, habiendo tantas necesidades básicas en el municipio sin atender que afectan a un muy superior número de beneficiarios.

          A tenor del desarrollo del asunto, y de la  mentalidad política imperante, no me sorprende que a la portavoz de un partido de la oposición, deslumbrada, como tantos otros, por la novedosa imagen del proyecto, y quizás por su vinculación anterior con el gobierno que defendió la idea, le haya faltado tiempo para, sin mayor criterio, reflexión ni sentido de responsabilidad en la administración de los caudales públicos,  acoger el diseño con su aplauso anticipado.  

          Como somos ricos y el futuro es prometedor, gastemos con irresponsable alegría el remanente de tesorería en obras de ostentación populista.

 

                 José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

domingo, 29 de agosto de 2021

Alcalde obcecado en peatonalizar el centro de Tuy

La peatonalización se ha convertido en el referente urbanístico a copiar por todos los regidores de poblaciones, al margen del tamaño y estructura urbana de las mismas. Por imperativo de la moda,  todo alcalde que se precie, se siente obligado  a acometer actuaciones de esta naturaleza y alcance, sin que, ordinariamente, medie  oportunidad, ni mayor criterio y reflexión.

Tras la indiscutida peatonalización del casco histórico de Tuy, iniciada por gobierno distinto al actual, le llegó el turno de las “humanizaciones” a la mitad sur del ámbito del Paseo de la Corredera, que trajo el desafortunado realojo en batería de los coches en la C/ Augusto Glez. Besada, con el consiguiente ahogo de perspectiva de la misma, y el  absurdo y muy contestado cambio de sentido de circulación de las calles más centrales, causa de desacostumbradas retenciones, que el regidor está empeñado en normalizar domesticando los hábitos.

Lejos de rectificar o de reconocer siquiera los errores, la inseguridad personal, que suele buscar refugio en las trincheras de la terquedad, le empuja a reafirmarse con reincidente desafío: la citada calle de Augusto Glez. Besada, también será peatonalizada; sin que se sepa cuál es la razón y utilidad de la medida, ni dónde se podrán ubicar los coches ahí aparcados. La  penuria estructural de espacios libres en el centro de Tuy, susceptibles de ser utilizados para aparcamiento, que el proyectado en el subsuelo en nada corregirá, convierte en despropósito las pretendidas peatonalizaciones, a todas luces innecesarias dada la dimensión doméstica del centro de nuestra ciudad.

                                            Vista parcial del frente al río de Ponte de Lima

Vista complementaria de la anterior

Continuación del área de aparcamiento a la izqda. del puente



El viejo modelo urbanístico separativo de vehículos por un lado y  personas por otro, fracasó porque disolvía la actividad y apagaba la animación en las zonas de implantación, salvo que se dotasen de transporte y estacionamiento por y en el subsuelo. Pero el elevado coste de este sistema no  está al alcance de las arcas públicas de ayuntamientos con poca población.

El éxito de afluencia de visitantes de cualquier localidad, atractivos turísticos y comerciales aparte, depende en gran medida de la superficie de aparcamiento disponible. Ponte de Lima, atestada de gentes en verano, es ejemplo elocuente de la incidencia positiva de la capacidad de acogida de vehículos. A ambos  laterales del impresionante puente medieval, en la zona de ribera del río, dispone  de amplia extensión de terreno de aparcamiento. El 28/08/2021 contabilicé cerca del millar de coches aparcados en esta zona, con capacidad para más de mil; además de otros quinientos en el aparcamiento colindante al pabellón de exposiciones; al margen de que está permitido aparcar en determinadas calles de la ciudad. Sucede lo mismo con Valença do Minho, que junto al potente reclamo patrimonial y comercial, ofrece sobradas áreas de aparcamiento en el perímetro exterior de las murallas, e incluso intramuros de la Vila.

Aparcamiento del pabellón de exposiciones, capacidad para 500 vehículos

Calles interiores en las que se permite aparcar



No tiene sentido, pues, que en Tuy, que carece de espacio suficiente de aparcamiento para sus propios habitantes, en aras de peatonalizaciones, tan caprichosas como perjudiciales,  se reduzca el escaso disponible tratando de alejar  a los coches del centro urbano; y no solo urbanísticamente, sino también aplicando con rigor implacable la acción sancionadora a los vehículos  que, por razones varias, incumplen con la señalización.

Se dice que las ciudades van adquiriendo el espíritu de sus regidores si a estos se les concede  tiempo de mando suficiente.  En tal caso, Tuy devendrá triste, como su alcalde.

 

                       José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

viernes, 20 de agosto de 2021

Por qué no se eliminarán los PERI de San Bartolomé.

Por puro oportunismo electoral,  que no por razones urbanísticas, los principales partidos que en 2019 optaban al gobierno de Tuy,  PSOE y PP, anunciaban en sus respectivos programas la eliminación de los PERI (Plan Especial de Reforma Interior) de San Bartolomé, dando así satisfacción a la mayoría de propietarios de terrenos afectados, descontentos ante la incapacidad de llevar adelante el desarrollo de dichas figuras de planeamiento. Anteriormente, Converxencia 21 (C21) y los socios de coalición en la moción de censura que los  aupó  al poder, ante la presión de los vecinos que exigían el cambio de los PERI por la Ordenanza 4 (semejante a la que rige los núcleos rurales),  prometieron en un pleno destinar 50.000 euros para acometer la modificación del PXOM  demandada.

El principal argumento esgrimido por ciudadanos y políticos es que tales figuras bloquean el desarrollo urbanístico de la zona, debido a la dificultad  de  constituir las Juntas de Compensación y la de asumir las cargas propias de la urbanización: demoliciones de las construcciones existentes (si las hubiere); proyectos, licencias y obras de urbanización de los viales previstos.

PERI Nº 4 de San Bartolomé (zona en color rosa)


Ortofoto PERI Nº 4

PERI Nº 5

Ortofoto PERI Nº 5

Las zonas bajo la figura PERI, son áreas más o menos extensas de terreno que carecen de frente a vía pública, lo cual, por esta circunstancia, devienen en no edificables si no se urbanizan mediante el trazado de calles; ya mediante los contestados PERI, ya bajo otra ordenanza que lleve asociado el trazado de viales.  Resulta, sin embargo, que la sustitución de los PERI (de superior edificabilidad) por la ordenanza 4 no resuelve el bloqueo edificatorio, porque esta ordenanza se aplica cuando existe previamente una red de caminos públicos, y porque,  por sí misma, no tiene capacidad de introducción de los viales necesarios; si bien la modificación específica del PXOM puede y debe determinarlos.

En el caso de que tal modificación se lleve a cabo, los vecinos de San Bartolomé, que ahora disponen de autonomía, aunque muy condicionada a su capacidad de  asociación y organización, además  de la desenvoltura económica  de cada cual, para acometer los PERI y poder edificar, pasarían a depender absolutamente de la voluntad política del  equipo de gobierno de turno de ejecutar las urbanizaciones pertinentes. Voluntad supeditada a la rentabilidad electoral y a los recursos económicos disponibles; máxime cuando no puede recuperar buena parte del dinero invertido en concepto de impuesto por plusvalía. Medida ésta populista, injusta socialmente (premia el enriquecimiento de los propietarios de terrenos convertidos en solares a costa de los impuestos de todos) y muy nociva para las arcas municipales y el desarrollo del municipio.  Es cierto que el PSOE  y En Marea, hoy en el poder con mayoría absoluta, se opusieron a la eliminación de dicho impuesto, pero es evidencia que, pudiendo, no aceptan el reto del representante de C 21, de recuperarlo (el interés político prevalece sobre el administrativo). 

 Es menos probable que  el alcalde actual lleve adelante la reclamada, y por él defendida, supresión de los PERI, que aparezcan promotores que se hagan con al menos el 51 % de los terrenos y los  desarrollen, ya que para el regidor supondría asumir directa y expresamente el compromiso, y la responsabilidad de ejecutar en tiempo las aperturas de calles y las urbanizaciones necesarias; sin posibilidad de derivarla  al Gobierno que aprobó el Planeamiento en vigor. Puede ocurrir que, a tal fin, decida modificar el PXOM, en la esperanza de que el tiempo de tramitación y aprobación consuma el de mandato restante, y salga así  del apuro. 

Pero la patata caliente, de difícil abordaje,  será para el próximo regidor que decidan las urnas.

 

                          José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 22 de julio de 2021

Las parroquias en la política municipal

En las parroquias de Tuy persiste el añejo sentimiento, no falto de justificación,  de que  siguen dejadas de la mano municipal. Pues, cuando menos, perciben que están precariamente atendidas. La mayoría de las intervenciones del Ayuntamiento en este medio son labores periódicas mayormente de mantenimiento: desbroces, limpieza de muros y apaños en viales. Nada que suponga avance cualitativo de las condiciones de vida en este ámbito.

La causa de esta desatención  política, como se viene constatando elección tras elección, se achacaba, erróneamente, a la escasez de representantes de las parroquias en las candidaturas electorales, cuando en realidad se debe más a la falta de peso personal y político de dichos embajadores dentro del grupo de gobierno que al número de ellos, pese a que el rural es el mayor contribuyente de votos; y probablemente también fiscal.  Sin embargo, la preponderancia poblacional, expresada proporcionalmente en votos y tributos, no parece que tenga reflejo inversor equivalente en dicho ámbito.

La supresión de la figura del alcalde pedáneo por el actual gobierno tudense en favor de las juntas parroquiales, prácticamente inéditas e infructíferas por su casi nulo poder de convocatoria,   no ha hecho más que acentuar el crónico distanciamiento de la Casa Consistorial con las parroquias y el desconocimiento de sus necesidades al prescindir de quienes, como lugareños  y agentes receptores de las demandas de sus convecinos, estaban al tanto y en el conocimiento de sus problemas.

Este relegamiento administrativo-político crónico que sufre el rural, puede y debe combatirse, de manera eficaz, a través de la creación de una figura asociativa, representativa de cada parroquia, y legalmente constituida y registrada, que ejerza de interlocutor con los gobiernos municipales.  

La fuerza electoral de dicha Asociación Parroquial hará que sus demandas, en cuanto necesarias y equitativas,  sean escuchadas y cumplimentadas por los alcaldes y responsables de la acción municipal,  sea cual sea su  ideología política y composición de gobierno.

A tal fin solo falta lo principal, que surja un ramillete de personas voluntariosas,  sensatas y  comprometidas con el medio en que viven.

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

lunes, 7 de junio de 2021

El Arzobispo Lago castigado al rincón

A raíz de la resolución judicial que obliga al Ayuntamiento a evitar las filtraciones de agua al interior de un inmueble, situado en la C/ Ordóñez, producidas en el plano vertical de contacto con la jardinera pública elevada que se adosa a su costado, el Ayuntamiento de Tuy ha decidido, al amparo de las obras de impermeabilización necesarias, remodelar el espacio de acera aneja, cuyo centro ocupa una estatua del arzobispo Lago, y trasladar la imagen y sus complementos escultóricos a la esquina que forma la pared lateral del referido inmueble y la muralla medieval que delimita la finca de las monjas Clarisas.

Ubicación actual de la escultura del Arzobispo Lago

Rincón al que será trasladada la escultura

Como parece que más de un arquitecto ha visitado el lugar, imagino que se convocará concurso público de propuestas, cuya base de partida, y error conceptual, será la nueva ubicación que el Ejecutivo, con igual dosis de alegría y diligencia transformadora que de incompetencia, le reserva al ilustre arzobispo tudense. Con ello demuestra desconocer los principios básicos que rigen la elección del espacio y entorno en que ubicar una escultura, y, anuncia en qué nuevo jardín se va meter. 

Un rincón en esquina, de las características señaladas,  no es lugar digno para situar a una figura destacada de la historia local (también senador y escritor homenajeado en el Día das Letras Galegas). Toda figuración artística de un prócer, merecedor de reconocimiento y ensalzamiento, debe presidir un espacio tributario suficientemente noble y amplio en el que irradiar, simbólicamente, su impronta espiritual. Confinarlo a un recoveco muerto sin salida, cual relegado al que se rebaja su categoría, supone mal trato y desconsideración inadmisibles.

Traigo a colación un ejemplo reciente de protocolo jerárquico, en este caso eclesiástico, relativo al lugar y posición que deben ocupar y tener las representaciones de entidades sagradas y religiosas. Circula en Tuy la creencia de que el busto dedicado al sacerdote don Ricardo, está de lado, o de perfil, respecto del eje del Paseo de la Corredera, al objeto de que pueda apreciarse la lograda factura artística de la pequeña capa que cubre su espalda. Razón pueril y de lo más inconsistente, además de falsa. La explicación de la extraña posición de la escultura, situada al pie del Seminario Conciliar, responde a la condición de figura subordinada jerárquicamente respecto de otra, que representa una imagen sagrada, que, sujetando una cruz y mirando al frente, corona el inmueble. El busto no puede, pues, orientarse de cara al Paseo, ya que supondría elevar a quien representa al mismo plano de igualdad y categoría que la imagen  situada a mayor altura; circunstancia incompatible con el protocolo de la Iglesia católica, y el de cualquier institución con un mínimo de sensibilidad.

Busto del sacerdote al pie del Seminario Conciliar

Imagen que corona el inmueble del Seminario

Se desconocen los argumentos en que se apoya el alcalde para trasladar el conjunto escultórico a lugar tan irrelevante como impropio y cutre, ni la utilidad de disponer despejada la exigua franja de espacio con el desplazamiento, máxime si atendemos al considerable gasto que el traslado y montaje suponen.

Como la aprobación definitiva del  PEPCHA está pendiente de la resolución de los recursos contenciosos-administrativos planteados por los particulares supuestamente perjudicados, la esperanza de que no se perpetre este desafuero no debe confiarse tanto a la capacidad de rectificación del actual regidor (aguardamos a que dé la primera muestra) como a que Patrimonio todavía conserve, en la fecha de comienzo de las obras, la tutela de cuántas se pretendan llevar a cabo en el recinto histórico.  

 

                      José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

miércoles, 2 de junio de 2021

El ALCAIDE de Tuy

Más que alcalde, Tuy tiene alcaide. Voz que en el ámbito anglosajón significa: funcionario de prisiones que tiene a su cargo el gobierno de una cárcel.

El actual alcalde, Enrique Cabaleiro González no es director de carrera de centro penitenciario alguno, sino funcionario en excedencia, desde el 14 de diciembre de 2004, del Cuerpo de Auxilio Judicial en el penal de A Lama (Pontevedra), categoría situada en la base de la pirámide jerárquica  del personal que presta servicios en los órganos jurisdiccionales (sueldo base actual. 904,99 eur./mes). Pero a las riendas de esta ciudad, por inclinación natural y/o deformación profesional, nadie discute que tiene hechuras. Y semblante: taciturno, sombrío, de expresión adusta y mirada que rehúye la del interlocutor. La sonrisa, desacostumbrada,  asoma en su cara en enigmática mueca.  Ciertos brotes de autoritarismo escapados del control de su carácter reservado, como la amenaza a un ciudadano  con llevarlo ante la Fiscalía por hablar durante una sesión plenaria, revelan  rasgos propios de dictador, que  el ejercicio del mando  va confirmando.   





                                      Imágenes del alcalde de Tuy

Después de ser concejal de medio ambiente en su pueblo natal, decidió, apadrinado por el secretario comarcal de A Cañiza,  probar fortuna como candidato en el municipio tudense, previa liquidación, de un zarpazo, del Comité local del PSOE, partido en el que milita. Enrique Cabaleiro, aquel niño calculador, que solo jugaba a las canicas con quienes estaba seguro de ganarles, era un perfecto desconocido en Tuy; pero una cuñada, con ocasión de la campaña electoral, se encargó de realizar su presentación pública mediante  una Carta al Director, que lo retrataba como persona no recomendable. Advertencia que cayó en el olvido con la moción de censura, cuya escandalosa puesta en escena tan buen resultado le proporcionó.

Tampoco Tuy es localidad de malas gentes, a las que no recibe ni escucha, como para tener un alcaide que la gobierne, y les imponga, cuales rehenes de sus disposiciones,  penas de reducción de plazas de aparcamiento por cuarenta años, además de otros gravámenes de índole circulatorio. Algo amenazador deben haber advertido en él los comerciantes cuando no se han atrevido a pronunciarse en defensa de sus negocios.

Alcaide Cabaleiro, no le deseo mejor futuro que el que usted quiere para Tuy.

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga



sábado, 29 de mayo de 2021

Alcalde, sí hay alternativas al aparcamiento que usted nos endilgó

Parto de la base que la escasez de aparcamiento en Tuy no es posible solucionarla satisfactoriamente en un solo abordaje por insuficiencia de recursos municipales. Consecuentemente, cualquier providencia que se tome al respecto encaminada a paliar el problema necesariamente tiene que incluir cierto grado de provisionalidad. 

Antes de entrar en materia considero necesario denunciar la hipocresía que desde hace treinta años ha impedido que el firme de tierra del actual aparcamiento municipal en superficie fuese de otro material más apropiado y duradero. La razón que se esgrime no es otra que al estar calificada dicha superficie zona verde en el PXOM, no es legal pavimentarla; sin embargo, tácitamente, se admite con naturalidad el uso de aparcamiento que la misma calificación prohíbe. Alcalde, sea práctico, y con su poder transformador, convierta también en legal el "leira parking" municipal. Quede constancia que lejos de ponerle reparos al uso de aparcamiento de dicho suelo que contraviene la normativa, lo defiendo dada la necesidad. El alcalde, Enrique Cabaleiro, para apuntalar su propuesta quiso mostrarse riguroso con las ilegalidades, cuando, por el contrario, consiente otras muchas, por ejemplo, la apertura de locales de negocio sin licencia de actividad. Estoy de acuerdo en que no se les exija a los que están en funcionamiento, pero sí a los de nueva apertura, ya que, además de injusto, supone un agravio comparativo y burla para  los cumplidores con la ley que presentan el proyecto y pagan la correspondiente licencia. También denuncio la demagogia oportunista del alcalde, desarrollada sobre la hipocresía citada, cuando declara que es una vergüenza para los tudenses y para los visitantes (?) un aparcamiento embarrado en el centro de la ciudad. Ya que los propietarios de los terrenos son la Consellería de Facenda (área Panorámica) y el Ayuntamiento, no creo que vayan a denunciarse a sí mismos por el uso provisional indebido del suelo existiendo imperiosa necesidad de aparcamiento. Incluso cabría una modificación puntual transitoria del PXOM si fuese preciso.

                           Aspecto del "leira parking" municipal actual 

Sin pretender incurrir en pedantería, sostengo que la solución del momento y por cierto tiempo al aparcamiento, sin tener que hipotecar el futuro del comercio local, contempla (contemplaría, pues ya no creo que deje sin ejecutar el acuerdo plenario) tres iniciativas:

1.- El mantener el aparcamiento actual, provisto de capa de asfalto y pintado de la distribución de plazas (aumentaría su capacidad), e implantación de zona azul para asegurar la rotación de vehículos, por un período estimado de cinco o seis años, ya que si nadie ha puesto pegas al mismo durante treinta años, por qué alguien habría de ponérselas ahora. Y, para satisfacer a los estéticamente exigentes, el recinto se cerraría perimetralmente con celosía o paneles decorativos de 1,80 a 2,00 m de altura aproximada, que ocultarían las vistas y servirían de soporte para exposiciones de exterior.

2.- Construcción de un aparcamiento, eso sí, inevitablemente promovido, financiado y gestionado por el Ayuntamiento, en el subsuelo de la C/ Compostela, con capacidad estimada de 180 plazas, que por distar menos de 200 m del Centro de Salud permitiría la adquisición de las 36 plazas exigidas para poder disponer de licencia de actividad, y evitaría el importante gasto municipal innecesario y exigido por la empresa concesionaria de ¡¡¡REDUCIR!!! (así consta en el pliego de condiciones) plazas de aparcamiento en las calles Compostela y Orense, con el indefendible y contradictorio  pretexto de ampliar el sobrado ancho actual de las respectivas aceras.

3.- Cuando las circunstancias económicas del Ayuntamiento lo permitan, se abordaría la construcción del aparcamiento en el subsuelo del actual y el acondicionamiento de la superficie del mismo.

Entiendo que, de manera progresiva, se solucionaría el grave problema de falta de plazas de aparcamiento en el centro urbano; pues durante la construcción del aprobado, la carencia de aparcamiento se agravará, ya que el sótano de garaje proyectado  alcanza las aceras y parte de la superficie ocupada por las plazas actuales de las calles Compostela y Orense.

Sigo sin entender la fijación del alcalde para haber llevado adelante una alternativa a todas luces perjudicial para Tuy. Con toda seguridad le costaría el sillón si pretendiese volver a presentarse como candidato, algo que, aparentemente, según propias manifestaciones, parece traerle sin cuidado. De ahí que no sea muy aventurado pronosticar que, si nada se tuerce, tenga asegurado mejor posición y, llegado el momento, levante el vuelo y nos deje a nosotros la digestión del muerto. 


                         José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 25 de mayo de 2021

La explotación privada del aparcamiento amenaza el porvenir comercial de Tuy

          Tres son las principales causas por las cuales se peatonalizan determinadas zonas de las ciudades: la congestión del tráfico rodado, la contaminación del aire y los ruidos producidos por los vehículos motorizados; factores que repercuten negativamente en la seguridad y la salud de la población y en la actividad comercial de las zonas más afectadas; mayormente los cascos históricos por la estrechez y tortuosidad de las calles. A la tentadora tendencia a peatonalizar espacios suelen apuntarse la mayoría de regidores  en el afán de transformar las localidades en que gobiernan, sin que, en buena parte de los casos, medie necesidad ni conocimiento del alcance y consecuencias que pueden comportar tal medida. No considero, pues, necesario peatonalizar más zonas en Tuy  de las ya peatonalizadas: el casco histórico en su totalidad, y la mitad sur de la calle Calvo Sotelo, colindante al Paseo de la Corredera, ya que la otra mitad, por la diferencia de nivel existente, su incorporación no aportaría nada positivo socialmente,  solo perjuicios fácilmente   identificables.

Actual aparcamiento municipal de Tuy
         Es sabido por todos que las peatonalizaciones y “humanizaciones” que pretende llevar a cabo el Gobierno de Tuy, que comportan reducción de las plazas de aparcamiento disponibles, no responden a la necesidad de dotar el espacio urbano de más calidad, sino a la exigencia, entre otras, con igual objetivo, como la prohibición de aparcar en los espacios vacíos del entorno, del concesionario de la construcción del aparcamiento para garantizar la rentabilidad de la explotación del mismo. Las consecuencias negativas que la explotación privada del servicio supondrá para el comercio local son fáciles de pronosticar. Tampoco es difícil ver que el desastre que se avecina puede evitarse haciéndose cargo el Ayuntamiento del proyecto, ya que, a diferencia del  empresario adjudicatario del servicio, no necesita amortizar el capital invertido, como en cualquiera de las obras que emprende (le basta con la rentabilidad social), ni tampoco  obtener beneficios económicos por haberlas ejecutado, ni puede pretenderlo por ser entidad sin ánimo de lucro (es suficiente con que el servicio no sea deficitario). Ello permitiría una reducción sustancial del precio/hora de estacionamiento, que lo equipararía al establecido de ordinario en las zonas azules, de modo que la oferta sería económicamente atractiva para los usuarios,  y el servicio sostenible sin que sea necesario acometer costosas humanizaciones con el objetivo de  reducir plazas de aparcamiento ni prohibir aparcar en los solares del entorno, que no representan competencia de consideración, y que no tardarán en ser ocupados por edificios de vivienda.

 La alternativa, a corto y medio plazo, a este trascendente e inexplicable error,   consiste en mantener, el tiempo necesario, el aparcamiento actual en superficie, y,  tirando del remanente de tesorería (del que tanto alardea el alcalde), se construya un aparcamiento en el subsuelo de la calle Compostela, con capacidad estimada de 180 plazas, cuya gestión puede realizarse con personal propio o mediante subcontrata. 

El enigma que no soy capaz de descifrar, es la poderosa razón oculta del empecinamiento del alcalde en seguir adelante con esta idea, a sabiendas de que va a cometer un error grave que le supondrá el repudio de la mayoría de electores que le auparon al cargo. Probablemente no le importe mucho, pues así lo ha dado a entender: “si no están contentos, que no me voten”. Quizás, quién sabe, porque, en pago por los servicios prestados, le han prometido un ascenso en su carrera política, ya que, como funcionario público, con categoría de auxiliar administrativo, el futuro laboral es poco atractivo. 

Tampoco es menos enigmática la pasividad y aparente indiferencia de la asociación de comerciantes (ACITUI). Se comenta que este colectivo permanece quieto y en silencio por temor a que el alcalde, en represalia, ordene el cierre de los establecimientos que carecen de licencia de actividad (la gran mayoría) si el colectivo se moviliza en contra de la concesión del aparcamiento a un particular. No quiero valorar si este supuesto recelo tiene o no fundamento; pero sí me atrevo a pronosticar que, al margen de cualquier consideración, no hay regidor con un mínimo de cordura que se atreva a cometer tal acto de revancha. 

Sea cual fuere la causa de la aparente apatía de los comerciantes, indiferentes a lo que suceda el día 27 del mes en curso, fecha en que se lleva a aprobación plenaria la concesión de la construcción y explotación del aparcamiento, dejo constancia de mi disconformidad con que, en el futuro, parte de mis impuestos se destinen a socorrer a quienes por comodidad o falta de agallas no están dispuestos a mover un dedo en defensa de su medio de vida.  

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga