jueves, 8 de abril de 2021

La lotería macabra de la vacuna de AstraZeneca

A nadie le gusta jugar a la lotería negativa, aquella en la que el “premio” consiste en sufrir una trombosis que te puede conducir al cementerio o a la paraplejia. A esta lotería juegan los que son vacunados con AstraZeneca. La probabilidad de que seas el desgraciado con el premio gordo de los efectos secundarios, o con la pedrea de un ictus a causa de dicha vacuna, es, de momento, muy pequeña, pequeñísima frente a la de morir de infección por  coronavirus,  pero muy superior a la que, con una apuesta simple, toque  la lotería  de los Euromillones o la Primitiva.

Los porcentajes oficiales de las probabilidades referidas que se ofrecen  parten de la premisa errónea, o falsa  (a un científico comprometido no se le pasaría por alto esta variable) de que la totalidad de la población  acabaría infectada, y correría el riesgo de morir si no se vacunase. Este presupuesto de partida en el cálculo no se ha dado nunca  en una epidemia o pandemia; ni siquiera se cumplió en 1720 cuando apareció  la peste negra; tiempo en el que la rudimentaria medicina no disponía de prácticamente medios de sanación, de prevención, ni tampoco recursos económicos, que dejó un balance estimado de muertes en Europa del 50 %.

No toda la población, pues, va a contraer el coronavirus, o al menos, sufrir sus efectos, ya sea porque su sistema inmunológico lo combate (grupo de asintomáticos), porque se guardan del bicho observando las medidas de protección recomendadas (uso de mascarillas,  hidrogel, etcétera,  y evitando los contactos prescindibles), o bien porque de manera natural se desarrollan defensas durante el tiempo de pandemia. Por tanto, para aquellos que no lo van a pillar o, de contagiarse, no van a padecer ningún efecto de consideración, la probabilidad de que mueran a causa del virus es CERO. Sin embargo, los que en principio disfrutan  de nula probabilidad de muerte, entrarían en el en el  macabro sorteo trombos si son vacunadas.

En efecto, todos los medicamentos producen efectos adversos (recogidos en los prospectos), pero ninguno desemboca en la muerte del paciente, motivo suficiente para que no se autorizase su comercialización.  La diferencia que impide equiparar las consecuencias no deseadas producidas por los medicamentos y las producidas vacunas (no se conocen los prospectos), gravedad al margen,  estriba en que los primeros se administran a personas enfermas, mientras las segundas incluyen a las sanas.

El problema que surge de este razonamiento es que no se puede saber a priori cuántas  personas ni quiénes serán las que no se van a ver afectadas por la pandemia, pero como ya existen alternativas más seguras (Pfizer) a la vacuna AstraZeneca, no es admisible que esta se siga administrando al amparo de que son mayores los beneficios que los daños. Que le vayan con ese cuento de consolación a los damnificados.

Además del perverso y falso balance de favorecidos y perjudicados por la vacuna, cabe encontrar otras razones posibles, de difícil justificación, que explican el que, de manera restringida,  pero aventurada, se siga administrando en determinada franja de edad: el retraso que ocasionaría, al desecharse su uso, en el programa de vacunación; se me ocurren las siguientes: que el Gobierno  pretenda amortizar el dinero gastado y comprometido en la adquisición de unidades a AstraZeneca; y que se procure contribuir en salvar de la ruina económica a esta firma farmacéutica.

 

                          José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Los derechos de los berberechos

 

La majestuosa armonía que impera en la piel de la nave espacial deambulante que habitamos, tiene lugar entre dos poderosos ambientes inestables: el que sirve de base, una infernal masa incandescente, que pugna por liberarse a través  de estremecedoras sacudidas telúricas y violentos furúnculos de fuego en la corteza terrestre, y el de cobertura, capa convulsa de fluidos gaseosos que tanto oxigena, riega y fertiliza  como azota inclemente. El milagro de la vida de la madre naturaleza, que brota a diario en este marco físico inseguro con esplendorosa belleza y perfección evolutiva, se desarrolla en cualquier rincón del planeta en ineludibles términos de encarnizada competencia por sobrevivir, que irremisiblemente terminan en tragedia: la vida de un ser exige la muerte de otro, menos fuerte; el pez grande come al más chico.

El pez más grande y más voraz de todos, el ser humano, el mono aventajado, elevado por designio divino a rey de la naturaleza, al que los demás seres inferiores deben tributo en vidas y servicios, debería estar conforme con su  situación de privilegio. Sin embargo, la feroz competencia desatada entre la superpoblación de monarcas del reino natural, y al aliento del creciente concurso de subastas electorales de los sacerdotes de la política  prometiendo el retorno al paraíso terrenal, en el que todo nos será dado por derecho, está propiciando entre los menos capaces y menos dispuestos al esfuerzo, incluidos, convenientemente, en el colectivo de los llamados más vulnerables, la aparición de una particular suerte de bivalvos: ese tipo de individuos que subsisten pasivamente filtrando cerveza entre dos conchas protectoras: la casa paterna y el escudo social del Estado de Bienestar.

Aunque hayas sido arrojado desnudo a este perro mundo inclemente, sin consulta ni permiso, camarón o berberecho, no te duermas y ten presente, sin obligación, sobre el sudor de terceros no tienes derecho.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

sábado, 30 de enero de 2021

Las arcas públicas pertenecen a los contribuyentes, Señor Alcalde

 

El poder, mal entendido, a fuerza de disponer de capacidad de hacer y deshacer a voluntad, lleva a los servidores públicos, a los responsables de administrar los caudales de los contribuyentes, a creer que el dinero recaudado les pertenece.

Devolverlo pecuniariamente, en metálico, y no en especie en forma de servicios e infraestructuras a los legítimos propietarios, debe parecerles que para ese viaje monetario de ida y vuelta no hacen falta sus servicios, que se pervierte  el entramado administrativo.

Efectivamente, en circunstancias normales, las reversiones dinerarias solo están contempladas para ayudas sociales, para socorrer a los realmente pobres y desprotegidos, a los más necesitados o necesitados de lo más esencial. Sin embargo, en estos desgraciados momentos de cerco y ahogo, de restricciones comerciales y cierre obligado de la hostelería, de desplome de la economía a causa de  la aparición de la pandemia, la clase productiva, la que más contribuye, está tornando en improductiva y necesitada. Quizá no tanto como para verse privada de lo más básico, pero quién sabe si más adelante al estar su actividad y fuente de ingresos en riesgo de desaparición.

No conviene, en ningún sentido que desaparezcan los emprendedores, que generan empleo y riqueza, que se destruya el tejido laboral, que buena parte de la sociedad devenga en necesitada.

Enrique Cabaleiro, Alcalde de Tuy

Ello debería hacer reflexionar al alcalde de Tuy, renuente a adherirse al plan de la Xunta de socorro a la hostelería de Galicia en general, y en particular a la de Tuy; pues, como se comenta en los corrillos de la ciudad, está muy aburrido,  muy cansado de tanto esfuerzo realizado en ayudar al comercio local.

QUERO TUI… ¿De verdad, en serio?

 

                                            José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 27 de enero de 2021

Coronavirus transfronterizo y Eurociudad

 

Tuy tiene en la persona del Alcalde, Enrique Cabaleiro, un remedo pretencioso y embarullado del cuestionado Fernando Simón, portavoz del Gobierno en materia de pandemia por coronavirus.

Cuando nuestro timonel es llamado por la radio municipal para ofrecer su valoración de la situación sanitaria en el municipio, que debería ceñirse al traslado de los datos que le proporciona el SERGAS, al respaldo de las medidas adoptadas por la autoridad Comunitaria y al llamamiento a la observancia de las mismas,  debe  creer que es requerido por su docto conocimiento en prospectiva epidemiológica, sentimiento que le anima a aventurarse, de manera confusa y contradictoria, en pronósticos infundados y conclusiones totalmente gratuitas, que en nada favorecen la contención de los contagios.

En el trasfondo de sus recientes declaraciones laten dos ideas: una, victimista a la vez que lisonjera,  que Tuy no contagia, sino que es víctima de ser contagiado por gentes de fuera de su territorio (somos así de considerados, y de especiales). Dos, contradictoria, que niega que haya transmisión vírica procedente de Valença: “no está comprobado que haya transmisión de una zona a la otra”; “la incidencia de los contagios fiscalizados, (¿?) que derivaron de la zona norte de Portugal o de Valença es prácticamente nula”, al tiempo que admite que algunos casos importados tienen su origen en centros de trabajo de esta localidad; y hace referencia a la presencia de la cepa británica. Sabe más de transmisiones que el Instituto de Salud Carlos III, que afirma que el 41 % de los contagios se desconoce cómo ni dónde se producen. Cuando alguien  dice (frívolamente, sin disponer de información científica alguna) que algo no está comprobado, debe entenderse que a él “no le consta”, que  carece de la verificación al respecto, de lo contrario diría que está demostrado que no hay transmisión. La afirmación positiva (gratuita) tiene la desventaja para quién se sirve de ella, de que  podría verse en un aprieto si se le exige constatación documental.

En una pandemia no tiene sentido, y menos en un mundo globalizado, el señalar  países o regiones como  transmisores de infecciones, y menos el culpabilizarlos de la propagación. El tratar de exculpar una localidad (en este caso Valença), es precisamente la manera de aludir a su presunta culpabilidad al poner el foco de la sospecha en ella. Con estas declaraciones, quizá pretenda nuestro capitán-capellán, además de tratar de quedar bien con nuestros vecinos, que se levante el perimetrado  de Tuy y se amplíe a la Eurociudad, de modo que se normalicen las relaciones comerciales, pero no la sanitaria, pues, desafortunadamente,  aunque diga lo contrario, el coronavirus es transfronterizo (palabra ésta por la que siente especial apego).

En cuestión de enfermedades contagiosas las Eurociudades se repliegan y  retornan a los límites territoriales de las poblaciones constituyentes; bien está, bien está, se restablecen las fronteras pero de manera más cortés, a diferencia de las contundentes  y discriminatorias medidas adoptadas por las autoridades portuguesas, en 1918, con ocasión de la pandemia de la mal llamada gripe española.  El sentimiento de recelo y rechazo a los españoles como agentes transmisores de la referida enfermedad infecciosa quedó reflejado en la canción popular surgida en la otra orilla en aquel entonces, de la cual reproduzco algunas estrofas:

 

                            Muito olho com o microbio

                             Que não venha para acá

                                  Bem está, bem está,

                         Fagam  fogo a quem pretenda

                                 O cordão atravessar

                                  Bem está, bem está

                                     Mas o microbio 

                                           não virá

                                    Ben está, Ben está

 

  

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

jueves, 26 de noviembre de 2020

El declinar del ámbito del Paseo de la Corredera

A  ritmo lento pero sostenido, de manera casi imperceptible, como a hurtadillas, la vida residencial y comercial se va apagando en el corazón de Tuy, en el eje urbanístico y escaparate social del espacioso ámbito del Paseo de la Corredera. Y con ellas las luces de las viviendas sin habitar y la iluminación de los locales cerrados que tanto animan las calles.

Se sabe que el principal  enemigo de los cascos históricos es la despoblación; y el del ámbito de la Corredera la deserción del comercio, además de la ausencia de moradores en buena parte de sus inmuebles, algunos ruinosos y abandonados.

La pandemia del coronavirus, y la precipitada y mal resuelta peatonalización de la mitad de la calle Calvo Sotelo, aneja al citado paseo, se juntaron para, de repente,  abrirnos los ojos de golpe, y percatarnos del lamentable camino emprendido hacia la decadencia del principal escenario de la vida local. Ha sido retirar las terrazas y descorrerse el velo que cegaba la visión del vacío panorámico, de la desnudez comercial en que ha ido sumiéndose el espacio urbano más representativo de Tuy.

No descubro nada nuevo diciendo que el comercio se rige, fundamentalmente, por el principio de economía: no solo de precios de los productos, sino también de desplazamiento y tiempo invertido en las compras. La dispersión de establecimientos comerciales, atenta contra la prosperidad de los mismos en cuanto que exigen al consumidor idas y venidas a distintas calles y rincones de la población. El éxito de las grandes superficies reside, en buena medida, en la concentración de la oferta, al revelarse práctica y cómoda. La progresiva desaparición de tiendas en el ámbito de la Corredera opera en contra de la supervivencia de las existentes por estar, conforme pasa el tiempo, más apartadas de los itinerarios comerciales emergentes.

La “Corredera” debe convertirse, pues, en la gran superficie comercial abierta, porque reúne centralidad y condiciones ambientales para concentrar una oferta variada que cubra las expectativas de compra de sus habitantes. De lo contrario tendrá que resignarse a afrontar un futuro sombrío sin más esperanza que la triste y raquítica subsistencia.

Varios son los factores y agentes que abocaron el comercio local al angustioso declive en que se encuentra en el momento presente, que, dejando a un lado imponderables como la crisis económica y las cinco grandes superficies que los gobiernos locales han propiciado que se instalaran en las afueras del casco urbano, y a los que hay que encarar  para tratar de revertir la tendencia. No voy a detenerme en la parte de responsabilidad que le toca asumir a los profesionales, que deben hacer un análisis de sus propias limitaciones personales y de cómo vencer cierta inercia costumbrista  que ralentiza la  incorporación a los nuevos tiempos, ni tampoco de la política de precios de los propietarios de locales en alquiler. Pero sí en exponer de qué modo el Ayuntamiento, como parte beneficiada de la actividad comercial en cuanto recaudador público, puede y debe colaborar en tratar de reanimar la  deprimida zona de la Corredera a través de la fiscalidad y las ordenanzas urbanísticas, al amparo de que la “Corredera pertenece al recinto histórico: a saber, bonificaciones significativas en el impuesto por licencias de actividad, y reducción de tasas; y aplicación de la ordenanza de ornato (que habrá que rescatar del cajón del olvido en que fue depositada desde el mismo día de su aprobación) a las fachadas de los edificios en situación de  abandono,  exigiendo la colocación de carpintería en  los huecos exteriores tapiados, y  la renovación de aquella muy deteriorada; además de reformar la ornamentación  vegetal, que crece asilvestrada  en toscos maceteros-catafalcos, que la delimitan de la calle Calvo Sotelo.

Al respecto del ornato inmobiliario, procede recordar que el marco urbano en el que se desarrolla el teatro de la vida, la envolvente estética que conforman las fachadas de los inmuebles, es decir, la imagen que proyecta toda  ciudad, en cuanto bien del que participa la comunidad en su conjunto, no es de entera propiedad y libre disposición de sus titulares. Su carácter público dimana del hecho de estar sujeta a las ordenanzas urbanísticas municipales. Corresponde, pues, a la  Administración local, en la medida de sus facultades legales y capacidad económica, velar por la preservación de la dignidad estética de los inmuebles y la prosperidad de los contribuyentes.

   Finalizo este escrito con el reportaje fotográfico de los 23 locales comerciales cerrados, prácticamente el 50 % del total de 47 que existen en el ámbito referido. Incluyo en el listado el edificio del anterior palacio de justicia sin función determinada, y la planta baja del cuerpo de ampliación del seminario, porque mantengo la idea de que el Ayuntamiento, como propietario de ese enorme edificio infrautilizado, debería segregar esa parte, y convertirla en locales comerciales, para ofrecerlos a emprendedores con alquileres reducidos, para así dotar de vida y animación a ese gran tramo muerto que ocupa el conjunto edificatorio del seminario y la iglesia de San Francisco.

Pero antes deseo expresar mi pasmo y curiosidad por la causa del arrobado encantamiento, por ese incesante y renovado maravillarse que cautiva el espíritu de esa legión de devotos tudenses cada vez que se exhiben imágenes en las redes sociales de las contadas y archiconocidas singularidades patrimoniales locales, que son acogidas con general aplauso, como si de nuevos descubrimientos se tratase. Quizás esa unánime reacción obedece a que solo quieren tener ojos para lo que les dignifica y rescata de la decadencia del presente y de la irrelevancia pueblerina.  



 





















José Antonio Quiroga Quiroga




lunes, 9 de noviembre de 2020

El lío de las faldas en el IES Indalecio Pérez Tizón de Tuy

No es de recibo que una manipulación periodística (“no dejes que la verdad te estropee una buena noticia”) ponga en entredicho la reputación profesional del director de un IES (Instituto de Enseñanza Secundaria) de Tuy, y, de manera indirecta, se vea cuestionado el grado de desarrollo cívico de la población tudense. El domingo, 8 de noviembre, la corresponsal de Faro de Vigo para Tuy, publica una crónica titulada: “Un IES de Tui amenaza con expulsar a alumnos si van a clase con falda”, generando gran revuelo en lectores y usuarios de redes sociales, sin que  les quedase  claro  si se trata de  expulsión del centro o del aula. Comienza la gacetillera  dando a entender que  los chicos de ese instituto, “y los jóvenes de toda España”  (diferente que, jóvenes en toda España) acudieron  a clase vestidos con falda para reivindicar la igualdad de género en la indumentaria. Nada más lejos del verdadero motivo. Este movimiento de solidaridad responde, con mucho retraso, al precedente, de junio del 2017, protagonizado  por  alumnos de un colegio británico (ISCA Academy) de la localidad de Exeter, que pretendían llevar pantalones cortos en lugar de largos porque hacía mucho calor (30 grados). La directora del centro les sugirió, en tono sarcástico, que vistieran faldas ya que, al contrario que los “shorts”, no contravenían las reglas del colegio, en el que el uniforme es obligatorio. Posteriormente, cuatro alumnos acudieron a clase vestidos con falda, y al día siguiente se sumaron otros a la causa. La dirección del centro, a la vista de los acontecimientos, prometió revisar las reglas de modo que se acomodasen a las  demandas  de confort físico.

                       Escolares del ISCA Academy de Exeter (junio, 2017)

La espoleta del movimiento de solidaridad en España la activó, con relativo éxito, y sin pretenderlo, un chico de Bilbao, probablemente un rebeldillo sin más causa que la de llamar la atención de sus compañer@s dando la nota, acudiendo a clase con falda, “porque me apetecía, ya está, no hay más”, y mostrar su intrépido descaro subiendo un vídeo a la red social TikTok, territorio eminentemente de adolescentes. Preguntado sobre su actitud por un psicólogo del centro, si se debía a que se sentía mujer, respondió que no, que era un hombre,  un “tío”.

Está claro, pues, que la versión periodística de que estos jóvenes tratan de romper los roles de género tradicionales no se ajusta a la realidad, pues al día siguiente los del IES de Tuy se presentaron en pantalón corto, que era exactamente a lo que aspiraban sus colegas ingleses.  No hay tales actitudes retrógradas de imposición de género, de cisheteropatriarcado, de machismo o de LGBTfobia, como acusa alarmada  Galiza Nova do Baixo Miño, y secunda el BNG de Tuy; que no desaprovechan ninguna oportunidad para sembrar su ideología.

Choca que estas organizaciones políticas de extrema izquierda, que han desterrado la democracia interna en sus estructuras partidarias, que descabezan a los críticos, a quienes osan cuestionar a sus líderes, e imponen la disciplina de voto, pregonen vientos de libertad. De libertad de indumentaria.  Descorazona el fuego graneado a que fue sometido el director del IES de Tuy, por la legión de simples que mayormente asoman sus bocazas en Facebook. Y desconcierta la flagrante contradicción en que incurren estos políticos y feisbuqueros, ambos padres y madres de hijos que  educaron en los mismos patrones de vestir que ahora dicen combatir; pues todavía no he visto a ningún joven por la calle vestido con faldas. Todo un fracaso pedagógico.

Si algo cabe reprocharle al tiroteado director del referido instituto de Tuy, al ver comprometida su respetabilidad y retada su autoridad disciplinaria, hoy en progresivo retroceso debido al  acoso ejercido por los alumnos y respectivos padres, es el no haber sido valiente y franco en las observaciones, totalmente inconsistentes, realizadas a sus educandos.

Afortunadamente, en España se disfruta de las mismas libertades individuales que en cualquier país de la Europa desarrollada, entre ellas la libertad de atuendo, que bien entendida rige únicamente en el dominio privado-particular, pero no en los ámbitos  de soberanía de terceros, ordinariamente regulados por normas y protocolos propios, en los que no cabe dar rienda suelta al libre albedrío personal, a riesgo de no ser admitidos. En cualquier caso, la ambivalencia e intercambiabilidad, que no paridad, ni igualdad, de las prendas de vestir asociadas a ambos sexos, carece de  relevancia, no ya porque no tiene más significado que el de mero “look” sino porque no presupone ni  garantiza la igualdad esencial de derechos y de oportunidades.

Estos jóvenes reivindicadores de libertades  “prêt-à-porter”, encarnan la paradoja de rebelarse contra la pretendida imposición de género en la ropa, para, de inmediato, sucumbir gozosos ante la dictadura de la moda.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 29 de octubre de 2020

O VOSO ALCALDE

 

¿Cuáles son las razones para abandonar la clásica y solemne antefirma, EL ALCALDE, con que rematan los escritos oficiales de cualquier  ayuntamiento, y remataban los de anteriores alcaldes de Tuy hasta hace poco,  por la  redundante, populista y pegajosa familiaridad, O VOSO ALCALDE? tal y como el actual, Enrique Cabaleiro, gusta de presentarse e identificarse, y tal y como consta en el reciente bando, con ocasión de la festividad de Todos los Santos, en el que publica las normas a guardar para evitar contagiarse de coronavirus.

                              Enrique Cabaleiro González, "o voso alcalde"

   No debe estar muy seguro de serlo de todos (y de todas),  cuando necesita recalcarlo, aunque de manera reñida con la formalidad al uso, cada vez que se dirige por escrito a los tudenses. No lo es porque él mismo no se considera alcalde de ciertos colectivos y/o personas que se muestran críticas con sus actuaciones, ni de los simpatizantes de otros partidos políticos. Tampoco lo es de determinados  grupos o individuos, en concreto, los por él bloqueados en las redes sociales, porque no lo aceptan como tal debido a este comportamiento impropio de un demócrata. 

Cualquier persona, con cuenta abierta en una red social,  está legitimado, en cuanto particular, para, de entre sus amigos virtuales, eliminar y bloquear a aquellos que  no le resultan simpáticos. Pero cuando la dimensión privada queda invadida por la pública, y a ella supeditada, como es el caso de los regidores de ayuntamientos, en que todos sus actos, tanto oficiales como privados, son juzgados bajo este prisma dominante, la referida legitimidad del acto de discriminar a determinados ciudadanos queda desplazada por el mayor peso del  calibre ético y democrático de la acción emprendida. No cabe, pues, considerar como comportamiento ético en un alcalde, que en su cuenta de Facebook dialogue con aquellos que formulan sugerencias y  opiniones favorables a su gestión municipal,  pero a quienes la cuestionen, les corte bruscamente y sin contemplaciones la comunicación  borrándolos de la lista de amigos. No es la elegancia de espíritu cualidad que asome en su trayectoria política.

En todo caso, reconozco que, a aquellos ciudadanos a los que se dirige, debe resultarles enternecedor, entrañable y reconfortante, por la cercanía y espíritu paternalista de la singular antefirma, saber que tanto en la necesidad material como en la espiritual no están solos, que un ángel de la guarda a sueldo, “o voso alcalde”, les protege y acompaña incluso en esta fecha profundamente emotiva, al tiempo que desoladora, como el día de los Difuntos.

Tuy exige que sus alcaldes tengan un poco de clase, un poco de estilo. Solo un poquito, un poquito na máaaaaa...¡hombre!

Inevitablemente suyo afectísimo,

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 22 de octubre de 2020

Revista a quince meses de gestión municipal

Acorralado por el aluvión de críticas con que la ciudadanía acogió algunas de las  medidas estrella llevadas a cabo por el actual grupo de gobierno, y apremiado por recuperar parte del crédito perdido, el alcalde de Tuy, Enrique Cabaleiro, desplegó, en la ronda de entrevistas de la radio municipal, y a la carrera, la faramalla  de actuaciones, logros y proyectos, sin dejar nada atrás. Todo cuanto fuese susceptible de ser apuntado en el haber, por menudo que fuese, o averiado que estuviese, fue subido al tren de la gestión municipal. El convoy no estaría completo sin el furgón, insignia de la casa, de las acostumbradas acusaciones a los rivales políticos, pretéritos y actuales, a las que recurre cuando se ve apretado. Pero con tal ansiedad y precipitación, durante la media hora de intervención, que por momentos le faltaba el resuello. Y a los oyentes que trataron de seguirle, tiempo para percatarse de si cuánto decía y bendecía, era verdadero o falso, coherente o contradictorio, acertado o erróneo, ético o indecoroso.

Trataré, a continuación, de analizar  algunas de las medidas más contestadas y controvertidas, y las correspondientes justificaciones, para así despejar las dudas, de corte maniqueo, que refiero en el párrafo anterior.

 Pero antes de entrar en materia, y a modo de prólogo ilustrativo del grado de ponderación y objetividad que adorna a nuestro alcalde a la hora de juzgar su ejecutoria, tomo como muestra de su discurso, por su dimensión planetaria,  y eco campanudo,  la sentencia solemne: “El mundo estuvo parado durante tres meses (confinado), pero el Ayuntamiento estuvo funcionando”. Sí, un cuarto del total de funcionarios en sus casas. El teletrabajo acaba de  jubilar el viejo refrán: “el ojo del amo, engorda el caballo”.

Veamos:

1.- La peatonalización de menos de la mitad de la calle Calvo Sotelo, que no del Paseo de la Corredera, ha sido inoportuna porque no había urgencia ni utilidad previsible a medio plazo. Muy al contrario, solo ha traído resultados negativos: retenciones circulatorias constantes; dificultades de acceso a determinados establecimientos; distorsión estética y agobio ambiental de las calles Augusto Glez. Besada, y tramo norte de Calvo Sotelo, convertidas en parking al aire libre; y ocultación al visitante del más atractivo y representativo  espacio urbano de la ciudad. A la vista del desastre generado, el alcalde invoca el paliativo (?)  que se trata de una medida transitoria; aunque no precisa por cuánto tiempo tendremos que sufrirla. El carácter provisional de los cambios operados,  lejos de atenuar el error, lo agrava ya que constituye evidente  dilapidación de caudales públicos: 65.000,00 euros de coste inicial,  más el importe, en su día, de  reversión   de los desafortunados cambios, consistentes en retirada de señales, topes de las plazas de aparcamiento y pintura.

2.- Sorprende el aparente conocimiento de la geografía física y aduanera europea  del alcalde  Cabaleiro, que le autoriza afirmar: “Tuy es casi el único ayuntamiento de Europa occidental que tiene una frontera urbana, por la que pasan 7.000 vehículos de media al mes”. Pero mucho más, el que poseyendo estos datos decidiese peatonalizar la calle Calvo Sotelo y eliminar la doble dirección de Augusto Glez. Besada, con el resultado que todos conocemos. Como responsable de los atascos circulatorios diarios,  también causa sorpresa que diga ahora que se está haciendo (por la Diputación) un estudio de flujos circulatorios del tráfico rodado. Todo un portento de visión y anticipación.

3.- La “generación”,  por el gobierno cuatripartito, presidido por el susodicho alcalde, de un remanente de 6.800.000,00 euros, durante el período junio de 2015- octubre de 2017 (dos años y cuatro meses): “cuando llegamos, después de veinte años de gobierno del PP, había un remanente de 4.200.000,00 euros; cuando nos fuimos (de muy mala gana y con malos modos) dejamos 11.000.000,00 euros.  Más allá de que los incrementos de remanente son consecuencia directa de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, de 27 de abril de 2012, el asalto constante a la caja de caudales  del Ayuntamiento (ya se han gastado más de cinco millones) por el mismo y principal responsable del pretendido “ahorro” en la etapa anterior, tiene mal encaje. Trata ahora de justificar el señor Cabaleiro el referido asalto manifestando: “que el remanente está  para hacer frente a gastos imprevistos  y necesidades” y que “determinados gastos que no tienen cabida en los presupuestos por su abultada cuantía”. Diríase que, tras un tiempo de calma chicha, (2015-2017), en la que no había gastos imprevistos ni necesidades que cubrir, en que lo único que prosperaba era el remanente de tesorería, de repente, un terremoto sacudió el municipio, se abrió el suelo bajo nuestros pies, y por las innumerables brechas abiertas y descosidos se van los dineros de los contribuyentes.

4.- Alardea nuestro regidor de haber recaudado por ICIO (Impuesto por Construcciones y Obras) en lo que va de año hasta agosto (incluidos los tres meses de confinamiento), más que en ninguna de las anualidades de la última década; “lo cual indica que se está trabajando en la buena dirección”. Como a esa década corresponden los casi dos años y medio de gestión del señor Cabaleiro como principal responsable de los destinos de Tuy, se deduce que durante ese tiempo estuvo desorientado y perdido, caminando en dirección equivocada, con el departamento de Urbanismo paralizado, como gusta describir el régimen de funcionamiento cuando está bajo el mando de otros alcaldes. 

Los ingresos por ICIO se deben, principalmente, a la iniciativa de los promotores de viviendas, y prácticamente ninguna a la labor del político responsable del departamento de urbanismo, y apenas al  trabajo regular desarrollado por los técnicos municipales, salvo que, indirectamente y sin referirse a ellos, se les acuse de compromiso intermitente en el desempeño de su deber.

5.-  La reconocida falta de diálogo del Gobierno con la Oposición, la deriva el alcalde, entre confuso y atropellado, a la “vorágine de la gestión; a la urgencia de determinados asuntos y a la dinámica del Ayuntamiento (?); conceptos todos ellos reñidos  con la cuarta excusa, el teletrabajo (esta vez para sugerir el bajo rendimiento del trabajo a distancia).

6.- Lo más censurable y penoso de su torticero relato, ha sido el remate, que, para mal, afecta a la moralidad personal. Es obsceno acusar, sin pruebas, al señor Manuel González Vázquez, portavoz de Ciudadanos, “de corresponsable y sujeto activo de la estafa de haber alentado a vecinos a construir en futuras zonas de expansión de núcleo rural, bajo la promesa de incluirlas en dicho ámbito, y luego haber aprobado el PXOM dejándolas fuera”. Le reprocha al líder de Ciudadanos, la encomiable inquietud de instarle a que introduzca en el PXOM las modificaciones pertinentes, orientadas a salvar esas casas ilegales,  amenazadas de demolición por la APLU (Agencia de Protección de la Legalidad Urbanística), alegando que tal pretensión no es posible legalmente  al estar motivada por intereses particulares. Esta afirmación es solo media verdad, o mentira encubierta,  ya que que identifica, de manera general y única, el interés particular  con  el de índole especulativo, cuya finalidad es la obtención de mayor lucro. El interés  en salvar  la propia vivienda a través de modificaciones del planeamiento urbanístico es legítimo y tiene amparo legal. Los siguientes ejemplos más sonados de legalizaciones de construcciones ocurridas en Vigo, casos todos ellos infinitamente más complejos y difíciles: Torres Ifer; Colina de Castrelos; Aparthoteles Samil; Edificio Jacinto Benavente, etcétera, contradicen lo manifestado por el alcalde Cabaleiro.

Inquieta  la falta de empatía, la indiferencia insensible, rayana en la crueldad,  de nuestro regidor, a la desgracia de unos pocos vecinos,  cuya imprudencia probablemente radique en la falta de recursos para afrontar los costes profesionales y administrativos que comporta una licencia de construcción. Quizá considere su Ilustrísima que no son merecedores de comprensión ni de la molestia  de tener que abordar una modificación más del PXOM. Sin embargo, choca la diligencia  con que ha emprendido la modificación del planeamiento urbanístico para eliminar los PERI (Plan Especial de Reforma Interior) de San Bartolomé, porque los propietarios, mucho más numerosos, se quejan de pagar el IBI sin que por ello puedan edificar en las parcelas mientras no se desarrollen dichas figuras de planeamiento. La diferente actitud quizá obedezca a razones de interés electoral.

Aboga, Enrique Cabaleiro, por la redacción de un nuevo PXOM a la altura de los nuevos retos medio ambientales (qué bien suena), por considerar que cuando se aprobó el actual llegó ya caducado, lo cual no fue impedimento para que él votase favorablemente, como reconoció, sin percatarse de la torpeza cometida al incurrir en flagrante incoherencia. Quizá ese deseado nuevo PXOM se redacte algún día siguiendo la línea de actuación acordada con los referidos PERI, que no es otra que condenar a la anarquía edificatoria el área de expansión del Tuy del futuro, hipotecando irreversiblemente el orden urbano de calles bien diseñadas, y  depreciar, al tiempo  el mayor  valor potencial de las parcelas afectadas.  

En fin, oremus…

                                  José Antonio Quiroga Quiroga

 

domingo, 13 de septiembre de 2020

Acerca de la “carta abierta a Felipe VI de España”


Si mi convicción de que los nacionalismos ofuscan y “jibarizan” el intelecto de quienes padecen esta enfermedad era firme, la lectura de la carta abierta, publicada en  Nós Diario, que una profesora de enseñanza secundaria le dirigió  al rey de España Felipe VI, por cumplimentar, vestido de militar, la Comandancia Naval, Cabo Fradera, de Tuy, renueva y refuerza mi posicionamiento.
Comienza su escrito la autora exhibiendo la relación de vínculos afectivos, familiares, tributarios y profesionales con Tuy, a modo de auto investidura de derechos y fueros territoriales que le otorgan autoridad bastante para reprobar, aunque no impedir, la  histórica visita del monarca,  518 años después de la última de un rey, Manuel I de Portugal, a la ciudad donde le gusta vivir.
Advierte la profesora de los grados de dificultad  que observa en justificar una monarquía en el siglo XX, calificando de difícil para una ciudadana, y de imposible para una profesora y madre (adoptiva, que no biológica), dando así por sentado la diferente capacidad de comprensión de unas y otras en función de la condición social,  académica y maternal. Aunque en ella se dan los atributos mencionados: ciudadana, profesora y madre, es evidente que la condición de simple ciudadana es la que le proporciona mayor lucidez.
La fijación obsesiva con la guerra civil, trauma imposible de curarse con el tiempo, siempre presente y en primera línea de salida de la memoria, le empuja a marcarle la agenda a un rey que no reconoce. El recorrido protocolario correcto de actos de obligado cumplimiento por su majestad,  lo describe en la carta abierta, tal y como sigue: reconocimiento a los militares, carabineros y miembros del destacamento del Cabo Fradera, fusilados en septiembre de 1936 (no se priva de recordarnos sus nombres, ya que lamenta que no figuren en los libros de texto, pues no le basta con que consten en los de historia. Si hubiese llagado a ministra o conselleira de Educación, seguramente los educandos tendrían que apechugar con  insufribles  y en absolutos didácticos tochos, pesados como  ladrillos, que nada ilustrarían al estar compuestos interminables, áridas y absurdas series de nombres de todos los caídos en la contienda civil española o, probablemente, con  los de un solo bando); visita al monumento a los represaliados, levantado en el jardín de la Alameda de Tuy, “lugar de terror” (el espíritu de conflicto que no la abandona), que la gran mayoría de tudenses vivimos como espacio de paz y de escarceos amorosos de parejas enamoradas; y los desplazamientos de rigor: a el monte Aloya, lugar de refugio de quienes huyeron de los golpistas; a Sobredo (Guillarei), para rendir homenaje ante el monumento a los muertos habidos por oponerse a pagar las abusivas rentas a los señoríos,  triste suceso ocurrido en 1922, luego dinamitado en 1936; y a la Volta da Moura, donde fue fusilada gente.
No satisfecha con tratar de imponerle su particular programa de visitas al rey, y dominada por el afán de amentar el volumen, que no el peso, del fardo discursivo,  incluye   anécdotas irrelevantes, faltas de lógica y de sentido común, como el quejarse de que ese día no se pudo acceder a la Alameda,  recinto acotado por razones de seguridad personal del jefe del Estado, para depositar flores al pie del monumento a los represaliados (no debe considerar suficientes los restantes días del año y sus fechas señaladas para tan imperioso e inexcusable fin); o el reprocharle que no se refiriera a la reciente sentencia judicial que devuelve al Estado el Pazo de Meirás; además de  destacar el rechazo de una madre porque  su visita no comporta el pago del Erte por cobrar de su hijo.
Remata, la docente, su crítica, concluyendo que la venida a Tuy de Felipe VI fue un acto de propaganda en favor de la monarquía, además de provocación, dejando claro que debería serlo exclusivamente de decantación ideológica (izquierdista, por supuesto), de ruptura con la obligada independencia y neutralidad política exigible a la Corona, exponente de equilibrio y estabilidad, y no de humilde gesto institucional de hermandad y afecto a las Fuerzas Armadas.
Este es el particular Corán de la izquierda radical.

                             José Antonio Quiroga Quiroga


miércoles, 12 de agosto de 2020

¿A quién le importa el casco histórico de Tuy?

Creo que la opinión que del casco histórico tienen, en general, los políticos locales y la ciudadanía, no dista mucho, en cuanto para mejor, de la que, hace veintitantos años, con ocasión del inicio de la campaña en contra de la demolición del Teatro Principal, me dio a conocer, con contundencia inesperada, un destacado miembro de la Corporación de entonces: “Sí, ahora solo falta que saquemos los pobres a la calle”. El casco antiguo, en el que residían personas mayoritariamente de economía humilde, era concebido más como barrio viejo, como barrio chino de la ciudad que como histórico.
Tras la sentencia reciente del TSXG (Tribunal Superior de Xustiza de Galicia), , sobre la edificación ilegal “Beira do Miño”, y la consiguiente desinformación obscena de la prensa provincial, secundada por las declaraciones del aliviado alcalde de Tuy (ayuntamiento demandado y personado en la causa a través de letrada/o), me dirigí, a través de Messenguer, a la representante del BNG, por su condición de exconcejala de Patrimonio, para ponerla al corriente de los acontecimientos y ofrecerle toda la documentación generada al respecto. Tres días después, me contestó que una vez rematado el período electoral el responsable local del partido se pondría en contacto conmigo. Transcurrido el tiempo de cortesía de un mes sin que nadie de dicha organización respondiese al ofrecimiento, concluyo que, por la desconsideración y ausencia de compromiso y otras sobradas razones, a ningún concejal de la actual corporación le importa nada el casco histórico de Tuy; que todas las manifestaciones de nuestros representantes públicos relativas al Conjunto Histórico Artístico, declarado en 1967, son mera retórica hipócrita de ocasión cuando no incómodo compromiso. Quizá alguien me tache de exagerado, pero bastaría, a mayores, con solo remitirme a que en el pleno ordinario de 30 de julio, en ningún momento hubo referencia alguna, ni siquiera en el turno plenario de Ruegos y Preguntas, a este trascendental asunto, tanto en la vertiente patrimonial, como también en la económica, ya que se estima en seis millones de euros el coste de las indemnizaciones por demolición y desalojo. Entiendo que la importancia de esta problemática merece, cuando menos, un pleno extraordinario monográfico. Pero se ve que las inquietudes y motivos de atención de nuestras ilustrísimas autoridades, más bien autorizados, pues no lo son en ninguna materia, son únicamente aquellas susceptibles de reportarles el poder o de conservarlo, y las de menor rango, a la altura de su muy limitada visión de progreso, que acostumbradamente exponen en la citada tanda correspondiente al último punto del orden del día, tales como pequeños desperfectos en viales e instalaciones municipales. Todo gira en torno al interés personal y el del partido.
No se aprecian muestras que revelen alarma o preocupación en la Corporación. Tampoco en la calle. Todo es silencio. Señal de que no pasa nada de importancia. Sin embargo, gracias al encuentro fortuito con el presidente de la comunidad de propietarios del edificio Beira do Miño, pude saber que el alcalde, Enrique Cabaleiro, ha hecho caso omiso al requerimiento de la Consellería de Cultura, cursado el 12 de febrero de 2019, de rendir determinada información y documentación, que incluía, entre otros puntos, "la identidad y dirección de notificación de las personas que, como titulares de los inmuebles o derechos reales sobre el inmueble afectado y/o edificio construido, o alguna de sus partes, puedan tener la condición de interesados"; ya que, después de transcurrido año y medio desde la recepción del citado requerimiento de la Xunta, todavía no se ha puesto en contacto con los propietarios afectados, siquiera para sacarlos de la incertidumbre. Quizá entiende el regidor, de todos y todas los/as tudenses, que no tienen derecho a saber por conducto oficial la verdad que directamente les concierne.

José Antonio Quiroga Quiroga


sábado, 1 de agosto de 2020

Tuy, la ciudad felíz.


En Tui se es feliz por decreto. Por imposición de la municipalidad gobernante. Desde que se instaló hilo musical en todo el casco urbano, probablemente el verano próximo se extienda al paseo fluvial,  no es posible levantarse de la cama y afrontar el día con arreglo al estado de ánimo que te genera el latido vital de la propia circunstancia. No hay sitio para otro sentimiento que no sea el de alborozo forzado por su capacidad para desalojar penas, contrariedades,  preocupaciones por obligaciones pendientes, reflexiones varias y todo tipo de emociones, personales e intransferibles, características de la vida íntima y particular. A semejanza de la atmósfera militar, a toque de corneta, es decir, de megafonía, se levanta el ánimo a la población; y  las calles cobran etéreo impulso y falso y aire de fiesta.

La concejala responsable, nerviosa, reconoció, en sesión plenaria, que el hilo musical no tiene por finalidad  estimular la actividad comercial, sino la de animar las calles durante los meses de julio y agosto.  “La música que se pone es para no tener que… estar… pero bueno, ya le digo, para gustos hay colores”, respondió, de manera abstrusa,  la edila a la interpelación del representante de C 21, a quien no supo o no quiso decirle el importe de la instalación. Si de animar las calles se trata, más necesidad de animación habría en los plomizos meses de invierno, cuando apenas hay visitantes; lo cual, por coherencia,  nos conduciría a tener hilo musical todo el año.

A parte de horterada cateta, repetitiva y monótona hasta el hartazgo, el hilo musical es una inaceptable intromisión en el espacio acústico público, solo tolerable con motivo de una festividad o celebración, fruto del torpe afán  intervencionista del Ejecutivo municipal, que perturba el respetable, particularísimo e íntimo sentido del bienestar de la ciudadanía. No hay tal necesidad anímica que justifique (hasta en la sopa) el cansino hilo musical   cuando todo el mundo dispone de oportunidad y de tecnología portátil que permite escuchar su música preferida en cualquier lugar en que se encuentre sin tener que, mediante auriculares, imponérsela a nadie. Nada justifica, pues, que se sustraiga a la ciudadanía la vibración sonora del pulso natural y espontáneo de la vida en comunidad. Ya sea a la orilla del río, donde se puede disfrutar del rumor de la brisa o el canto de los pájaros, ya sea en el casco urbano, donde escuchar el bullicio de la actividad de  sus gentes.  Sin embargo, no se descarta que, más adelante,  en el constante proceso de mejoras se aborde la calidad de la atmósfera de la urbe, y se  instalen en cada esquina rociadores automáticos de perfume, para así dotar de agradable fragancia el aire de sus calles.

Paralelamente a la política más o menos seria y de cierto fuste de este Gobierno municipal, se aprecia, mayormente con ocasión de ciertas festividades, como, por ejemplo, el día de San Valentín, la manifestación de una política menuda, de casita de muñecas e infantil romanticismo, cuyo máximo exponente lo tenemos en el muy alabado y promocionado Columpio del Amor; recurso turístico de primer orden.

 

                           José Antonio Quiroga Quiroga  

 

 

 

domingo, 26 de julio de 2020

Debates plenarios de la corporación tudense (I)


El pleno extraordinario de 16/07/2020,  en el que se cuestionaba  el cambio de ubicación del mercadillo del jueves, se caracterizó, como suele ser habitual, por el bajo nivel argumentativo de los contendientes: un amasijo de razones con transiciones aleatorias sin puentes de conexión entre ellas.
Sesión plenaria de la corporación tudense

La oposición, que había solicitado el pleno extraordinario, partía con el irrebatible y determinante argumento de que el acuerdo, adoptado unilateralmente por el equipo de gobierno, de cambiar la ubicación del mercadillo, carece de respaldo legal al quebrantarse la ordenanza específica que establece que tal decisión es competencia exclusiva del pleno. Sin embargo, pronto abandonó este bastión  para aventurarse y perderse en aspectos menores, por otra parte opinables.  El paladín de los desvíos de las materias objeto de debate, y consecuentes extravíos,  lo encarna el señor Palacín, cuya  principal inquietud semeja el recrearse y enredarse con citas históricas de adorno, y el empleo de vocablos rebuscados cuando no políticamente correctos. No en vano, al referirse a los vendedores, los define como “no sedentarios” (migrantes o nómadas) en lugar de “ambulantes”, como los define la RAE. De ahí que le reprochase al alcalde que los llamase feriantes; si bien no aclaró si se debía a que considera impropia o  menos digna esa denominación.

En el primer turno de réplica, el alcalde, E. Cabaleiro, se mostró sorprendido por la convocatoria del pleno extraordinario: “es la primera vez que veo que se celebra un pleno extraordinario por una cuestión de esta índole” (naturalmente, se trata de asunto sin importancia por su nula incidencia en el comercio local), sin embargo, debe parecerle normal y corriente, además de reglamentario, que el Ejecutivo haya usurpado las competencias del pleno. Repuesto del pasmo, y en defensa de la medida, recurrió a ejemplos de cambios de ubicación de mercadillos llevados a cabo por gobiernos del PP (el partido de las “desfeitas”, según propia apreciación, es referente útil en esta ocasión para validar las suyas). Por el contrario, no le vale el ejemplo de Tomiño, traído por el BNG, que mantiene inamovible el mercadillo en el centro, porque se dan condiciones diferentes. Acerca de las distintas  circunstancias urbanísticas y poblacionales de  los ayuntamientos utilizados como aval,  no dijo nada.

 Creyendo haber neutralizado al portavoz del PP con este “argumento” (antídoto que no sirve para acallar al resto de los grupos de la oposición), pasó al ataque, cabalgando por encima de la ética y de la obligada prudencia, al acusar, sin pruebas, a los concejales de dicho partido y de C21 de  recorrer los puestos de los ambulantes para meter cizaña e incitar a los vendedores a la rebelión. No le debieron parecer al señor Cabaleiro consistentes los argumentos expuestos porque, a continuación, le recordó al representante popular el pecado original que arrastra, y le lastra, y que debería deslegitimarle para poder fiscalizar al equipo de gobierno (eso pretende), sacando a pasear actuaciones reprobables de sus anteriores compañeros de partido cuando accedieron al  poder municipal. Como el aludido respondió que, en justicia, solo cabe rendición de cuentas  por los actos de su exclusiva responsabilidad a partir del momento de su elección como representante público, el alcalde calificó de “mal gusto que renegase de la organización política en la que milita, lo cual deja entrever que esa organización dejó bastante que desear. Yo no reniego de lo que el PSOE hace bien o mal en España; hace bien o mal en Galicia o hace bien o mal en Tuy. Cuando pertenezco a una organización política asumo el legado histórico y político de esa organización, en lo bueno y en lo malo”.

Lejos de repudiar lo que de malo ha hecho el PSOE en España, que es mucho, baste con recordar el reciente caso de corrupción descomunal de la Junta de Andalucía, que ha llevado a la cárcel al expresidente Griñán de esta comunidad,  el señor Cabaleiro asume (acepta) orgulloso las prácticas reprobables de su partido (el del cambio). Si el alcalde de Tuy considera que se puede llamar legado histórico a los múltiples casos de corrupción del PSOE con Felipe González; al desastroso gobierno de Zapatero; y a la infame corrupción de los gobiernos de Chaves y Griñan en Andalucía, que el Averno le conserve su particular sentido de la ética y el honor, como la capacidad de discernimiento para distinguir lo que es defendible de lo que es condenable. Eso sí, preferiblemente en el ámbito particular y no en el público.

Reconocer y aborrecer los errores, las conductas punibles, presentes o pasadas, propias o de  compañeros, no significa renegar del partido al que se pertenece (las personas pasan, el partido permanece), sino mostrar objetiva y saludable señal de depuración y propósito de enmienda en beneficio de la organización. 

Nada tiene, señor Cabaleiro, de  conducta democrática, tampoco de respetable, ni de buen gusto (al que aludió en su reproche al representante del PP, José Ángel Fernández Rodríguez), el desaire chulesco y prepotente infligido a la oposición en respuesta a la acusación de haber vulnerado la norma municipal que regula los mercadillos,  usurpando al pleno su competencia en esta materia, retando a quienes así lo entiendan que acudan al juzgado.

                             José Antonio Quiroga Quiroga

lunes, 20 de julio de 2020

Error, o capote del TSXG a la Consellería de Cultura en el caso "Beira do Miño"


Antes de avanzar mi opinión sobre la sentencia del TSXG (Tribunal Superior de Xustiza de Galicia),  como consecuencia de mi demanda de ejecución de la Resolución firme, dictada en 2006 por la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia, que acuerda el Procedimiento Sancionador y de Reposición de la Legalidad Urbanística incoado contra el Ayuntamiento de Tuy como responsable de la infracción urbanística de carácter grave  por conceder licencia de construcción al bloque de viviendas “Beira do Miño”, contraviniendo las reiteradas advertencias en contrario de Patrimonio, quiero exponer las razones y fines que me han animado a presentar el Recurso Contencioso Administrativo:

1.- Impedir que el alienígena edificatorio  Beira do Miño formase parte del casco histórico in aeternum,  interrumpiendo el tiempo de prescripción de la infracción urbanística, que era de quince (15) años, pero que fue modificado en 2015, pasando  a cinco (5). De modo que, de no haber actuado, el plazo de  prescripción vencería en octubre de 2020, y esta excrecencia constructiva incrustada en la fachada de entrada a la ciudad desde Portugal, distorsionadora de la imagen de ciudad antigua, quedaría impune y triunfante para siempre.

2.- Fomentar la habitabilidad del casco histórico incrementando el confort de los residentes ofreciendo, en régimen de venta o alquiler, las plazas libres de aparcamiento  existentes en los  sótanos del bloque de viviendas una vez demolidas las viviendas no legalizables.

3.- Establecer un punto de inflexión, de ruptura en la arraigada temeridad particular de construcciones ilegales, y permisividad política ante los hechos consumados, que sirva de ejemplo disuasorio de futuras tropelías.

4.- El saber que los  propietarios de buena fe  de los pisos de vivienda, una vez evacuados, serán indemnizados con arreglo al precio  de compra que consta en las escrituras, además de con las compensaciones dinerarias por las molestias inherentes por desalojo, incluso el saber que saldrán beneficiados por la devaluación actual de la propiedad inmobiliaria, han sido aspectos que me proporcionaron el plus necesario para involucrarme en esta aventura.
Vista actual del Casco Histórico de Tuy con el Beira do Miño


Vista del Casco Histórico antes de la construcción del Beira do Miño




Opinión personal:

a).- Cuando el TSXG refiere  “falta de fundamento de la demanda” porque no aprecia inactividad, ni de la Xunta ni del Concello de Tui,  viene a decir, en otras palabras, que no ha lugar que se le recuerde a la Consellería el cumplimiento de su obligación de ejecutar la Resolución de 21 de noviembre de 2006 porque, una y otra administración, ya están haciendo los deberes. El alto tribunal o bien incurre en error de fechas, o bien le echa a la Administración autonómica un capote descarado evitando dejarla en evidencia, ya que, tras once años (11) de inactividad de la Consellería, que había dejado en punto muerto el caso Beira do Miño, y solo 17 días después (el 19 de mayo de 2017) de haber sido presentada la solicitud de cumplimiento de la Resolución citada, es cuando ésta requiere informe al Ayuntamiento  sobre las actuaciones realizadas (ninguna); petición que no comporta obligación al requerido por no tratarse de un acuerdo. Requerir  información no es incoar, figura  muy distinta, que tiene realmente el carácter de actuación administrativa, y no la primera. El 16 de junio de 2017, el demandante presenta el Recurso Contencioso Administrativo, y a resultas del mismo, el 18 de septiembre (transcurrido ya el plazo de dos meses para poder demandar juridisccionalmente),  la Dirección Xeral de Patrimonio adopta el acuerdo de exigirle al Ayuntamiento que inicie los trámites necesarios para la ejecución de la obligada restitución. Es evidente, pues, que las actuaciones emprendidas por la Consellería de Cultura son posteriores, y no anteriores, como sostiene el TSXG, a la solicitud de 2 de mayo de 2017 y a la demanda jurisdiccional de 16 de junio de 2017, tal y como consta y queda demostrado en el expediente jurisdiccional.

Por todo ello, el letrado ha presentado alegaciones en base con las cuales  solicita Aclaración y Rectificación de Sentencia, así como la no imposición de costas al recurrente. A este respecto, de  mantener la postura, se daría la paradoja de que el TSXG me sanciona por interesarme y defender el patrimonio histórico.

b).-Si bien en el Recurso Contencioso Administrativo, anticipándose a las irrefutables y obligadas  consecuencias derivadas de  la revisión de la licencia y de la Normativa urbanística de aplicación, solicita la "demolición de las obras ilegales", ello no ha sido causa de desestimación de la demanda. Ni legitima a la prensa para decir que el TSXG descarta la demolición del bloque de viviendas, que son 32 y no 40, como Faro de Vigo recoge en el titular, o que se libra de la piqueta (La Voz de Galicia).


Fachada a la C/ Martínez Padín del edificio Beira do Miño


Versión de la prensa provincial de la sentencia:

 Ya por desconocimiento del proceso de la causa, ya por frivolidad y ausencia de rigor informativo, la prensa ofreció al público una lectura distorsionada, contradictoria y errónea. Faro de Vigo titula, “El TSXG descarta la demolición del bloque de cuarenta viviendas”;  y resalta la “falta de legitimación del denunciante para instar la ejecución de una resolución”. Dicha legitimidad la reconoce el TSXG (le dedica cuatro páginas de la sentencia) con arreglo a las Leyes autonómica y estatal.

 La Voz de Galicia encabeza su crónica diciendo: “El edificio Beira do Miño se libra de la piqueta; “el demandante quería que se cumpliera la resolución del procedimiento sancionador que esta Consellería abrió al concello por otorgar licencia sin el preceptivo informe de Patrimonio” (debo precisar que el demandante, el que suscribe este escrito, no ha dejado de querer que se cumpla la Resolución firme dictada por la Consellería de Cultura). La que no parecía interesada en que se ejecutara su propia Resolución, excepto la sanción económica de 105.000,00 euros, que rápidamente exigió e hizo efectiva, era la propia Consellería, pues llevaba más de once años sin exigirla, durmiendo en algún archivo, quizá aguardando que prescribiera la infracción, pues solo después de haber sido requerida y demandada, se percató de que se había olvidado de exigir la Resolución, y, activándola, puso la maquinaría administrativa a funcionar. En lo que atañe al Ayuntamiento, el acuerdo de la Dirección Xeral  de Patrimonio Cultural, adoptado el 18 de septiembre de 2017, reconoce, como consta en un informe  municipal de fecha 19/07/2017, “que no consta que se iniciara hasta el momento la ejecución de la obligación de reposición, y al mismo tiempo  se constata que tampoco se inició por ese concello ningún procedimiento de revisión de la licencia municipal concedida en su día y que fue objeto de resolución sancionadora. En el párrafo siguiente, el corresponsal de dicho medio, que parece no saber manejar los tiempos verbales, comienza diciendo: "Aquella resolución obligaba a la administración tudense a reparar y restituir las cosas a su estado anterior”. No solo obligaba, sino que, en cuanto que Resolución firme, sigue obligando, hasta que se ejecute.

La revisión de la licencia concedida, primer paso ineludible de las actuaciones de restitución de la legalidad, comportará, de acuerdo a lo contemplado en el PEPCH (Plan Especial de Protección del Casco Histórico), la demolición de aproximadamente el 80 % de la superficie construida. Únicamente se podrá legalizar el frente de edificación a la C/ Martínez Padín, previo derribo de la planta segunda, tal y como está grafiado en el referido PEPCH, aprobado inicialmente, y que lo será definitivamente en muy breve tiempo.


Vista de las fachadas lateral y trasera del Beira do Miño


           Declaraciones del alcalde Enrique Cabaleiro:

          El alcalde de Tuy, que está al corriente de todo, no en vano dispone de asesoramiento técnico y jurídico, sumándose a la adulteración informativa de la prensa, aportó la dosis institucional de desinformación para tratar de rebajar la gravedad de la situación. Valoró la sentencia de “cierto alivio” porque en su particular orden de valores, considera prioritario y  más importante  proteger la integridad de las arcas municipales (no demoliendo la manzana de viviendas del Beira do Miño), que la del Casco Histórico, seña de identidad y primer recurso de Tuy. Sin duda, es una peculiar manera  de poner en valor nuestro patrimonio histórico. También expresó alivio por los propietarios de viviendas, que carecen de licencia de primera ocupación, pues, en consecuencia, les esperaría un recorrido judicial para obtener las indemnizaciones pertinentes. Era antes  cuando el gobierno municipal estaba aliviado y tranquilo con el asunto guardado en el baúl de los recuerdos. Ahora, la máxima instancia judicial de Galicia les apremia a revisar la licencia y esto sí que les intranquiliza y agobia. Con esta declaración el alcalde está llevando a engaño a los propietarios, que abandonarán cualquier previsión de futuro,  y a los potenciales compradores de pisos de vivienda (algunas están en venta) por la situación de precariedad legal de las mismas.

Cuando el regidor tudense declara que no es este el momento de “atacar la licencia” (hace tres años que el demandante  inició la exigencia de la ejecutar Resolución administrativa), sino cuando se concedió, no solo está reconociendo que tanto la Consellería de Cultura como el Ayuntamiento no habían hecho nada en el sentido de llevar a efecto la Resolución firme referida, sino que  parece olvidar que fue la Consellería de Cultura la que, acto seguido, impuso la sanción económica y la sanción urbanística. Solo luego de transcurridos once años puse en evidencia la inactividad de la Administración en este asunto, y solo después de esa demora injustificada cabía llamarle la atención. En primer lugar, mediante la solicitud de exigencia de actuación, y luego, transcurrido el tiempo legal de un mes de silencio, pues no contestaron a dicha solicitud, al comprobarse la inactividad administrativa, con la interposición de un recurso. Aun así, el TSXG responde que la Consellería de Cultura estaba en ello (?) ¿Se refería, pues, el alcalde, a la responsabilidad municipal de la Corporación de entonces y siguientes, PSOE incluido, de atacar la licencia cuando considera que era oportuno, o a la de algún ciudadano en particular?


Detalles técnicos de interés:

1.- En la fecha de presentación del recurso (04/07/2019) se interrumpe el plazo de prescripción de la infracción, empezando un nuevo plazo de cinco años para el vencimiento de la misma, del que restan tres años y once meses.

2.- La sentencia del TSXG obliga al Ayuntamiento, desde el momento de su publicación, 23/06/2020, a revisar la licencia concedida. Dispone, pues, la administración local de menos de seis meses (hasta el 23 de diciembre de 2020) para que venza el silencio administrativo. Si en esa fecha no hay notificación al respecto  porque no se ha revisado, cabe emprender acciones legales, a mayores de las que inicie la Consellería.


3.- En serio aprieto se verá la jurídica de urbanismo, que en su día informó favorablemente el proyecto del Beira do Miño, a riesgo de incurrir en actos administrativos contradictorios. Imagino que se negará a informar la revisión, aunque está obligada como titular de la plaza por oposición. Probablemente recurrirán a la técnico de Administración General o a la propia Secretaria del Ayuntamiento  para la realización de esta comprometida tarea.

4.- Si tanto la Consellería como el Ayuntamiento volviesen a dejar en punto muerto las actuaciones a las que están obligados por la sentencia del TSXG, incurrirían incuestionablemente en Prevaricación.


5.- La permanencia del perturbador  bloque de viviendas Beira do Miño podría suponer un serio obstáculo para el Casco Histórico de Tuy a la hora de concurrir a las ayudas pública para su  rehabilitación y conservación, ya del Estado o bien europeas,  por considerar las instituciones facultadas para el libramiento de fondos  que, debido a la deficiente protección, no reúne las condiciones y  puntuación requeridas.  


CONCLUSIÓN:

Al margen de que la sentencia del TSXG,  desestima la demanda, y  tras la solicitud de Aclaración y Rectificación de la misma pueda ser estimada, en ningún caso no afectaría ni alteraría la obligación, dimanante de la Resolución firme  dictada en 2006 por la Consellería de Cultura,  de restituir la legalidad urbanística devolviendo las cosas a su estado anterior. Únicamente tendría la consecuencia de que me libraría de abonar las costas judiciales. En ambos casos, el objetivo perseguido: interrumpir el plazo de prescripción de la infracción, y  reactivar el paralizado proceso administrativo, está conseguido, pero ahora por orden, nada menos, que del más alto tribunal de Galicia. La opción de interponer recurso de Casación ante el Tribunal Supremo en el caso de que no fuese atendida la Rectificación solicitada, y el fallo de esta instancia judicial fuese favorable al demandante,  tampoco ofrece  cosa distinta que la exención del pago de las referidas costas.
Para qué, pues, proteger el mayor recurso turístico de Tuy si la ciudad dispone de hilo musical como catalizador del comercio, pero que, lánguido y mortecino, como la propia actividad, suena, en la desolación de sus calles casi vacías, a réquiem de acompañamiento a su lenta defunción.


                            José Antonio Quiroga Quiroga


NOTA:

Como prueba demostrativa de todo lo expuesto, adjunto copias, por orden cronológico,  de:  demanda (Recurso Contencioso) ante el TSXG;  Sentencia del TSXG, y Solicitud de Aclaración y Rectificación de Sentencia, para aquellos que estén interesados, y que, armados de paciencia suficiente, estén dispuestos a leer tan extenso y farragoso asunto.




                             CONCLUSIONES DEL RECURSO
                          CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO








         

        

       

       

    

    




SENTENCIA



                                                  

              

                                    

                    

                                   

               

                                


   

                              

        

                            



                          

   


                         











SOLICITUD DE ACLARACIÓN Y RECTIFICACIÓN DE SENTENCIA