martes, 24 de marzo de 2020

A quienes atacan a Amancio Ortega


Este empresario ejemplar, que debería ser orgullo de todos los españoles,  es,   para demasiados, vergüenza nacional. Se le acusa frívolamente de explotación infantil y de pagar menos impuestos de lo que fiscalmente corresponde; de beneficiarse de un gravamen tributario bajo, del orden del 5% del importe de los ingresos netos. Con cada donación que realiza Inditex: escuelas infantiles, geriátricos, maquinaria de vanguardia de radiación del cáncer, becas, Cáritas, etcétera, por un total de 570 millones de euros, rebrotan y se recrudecen las críticas.

El último y reciente reproche provino del vicepresidente segundo del llamado gobierno frankestein: Pablo Iglesias, y de afines ideológicamente, por haber habilitado varios hoteles como hospitales de campaña, donar 300.000 mascarillas (su hija ha donado un millón) y poner su poderosa logística  al servicio de la lucha contra el coronavirus
Material sanitario donado por  Inditex para atajar el cornavirus

Nave de Inditex con material sanitario

Para juzgar con cierto conocimiento de causa acerca de estas dos acusaciones que permanentemente esgrimen  quienes denigran a Inditex, es oportuno saber, siguiendo el orden de aparición,  que a esta multinacional le abastecen, aproximadamente, 700 empresas ubicadas en China e India; y que cada una de ellas subcontrata determinadas tareas, por término medio, a otras siete, en las cuales la explotación laboral es práctica corriente en esos países. Inditex, conocedora de esta problemática, que empaña su imagen, ha emprendido, desde, al menos, 2007, inspecciones laborales por sorpresa para combatir esta práctica generalizada, con un coste medio de 900 euros por empresa fiscalizada, pero que la picaresca consigue esquivarlas con cierto éxito; y que Inditex, que nunca sostuvo conflicto judicial alguno con Hacienda,  contribuye  al IRPF con arreglo al tipo de gravamen resultante de aplicar las deducciones y bonificaciones fiscales que disfruta toda empresa en concepto de incentivo a la generación de empleo y riqueza.  Dichos incentivos son de aplicación sobre las cantidades  invertidas  en mejora de instalaciones, maquinaria, incluso a la  localización geoestratégica, para, entre otros fines,  tratar de garantizar la robustez, la  competitividad empresarial y, consecuentemente, el mantenimiento del empleo.

No cabe achacar la precariedad sanitaria en respiradores, mascarillas y batas,    dramáticamente evidenciada con ocasión de la crisis del coronavirus, a los millones, supuestamente no librados a las arcas públicas por Amancio Ortega, que sus críticos le acusan de escamotear, pues nada garantiza, y la política sanitaria lo confirma, que tales cantidades se destinasen a socorrer la sanidad nacional, y, en concreto, a crear un “stock” preventivo de dicho material básico con que poder hacer frente a posibles epidemias. Lo cierto es que, en situaciones de emergencia, en las que fallan las instituciones públicas,  afortunadamente  empresas como Inditex, y no sus detractores, colaboran  de manera altruista poniendo su capacidad de producción y logística al servicio de la salud de todos.

La casuística motivacional de las  acusaciones de que es objeto el máximo exponente empresarial  nacional, se encuentra condensada  en el proverbio japonés: “el clavo que sobresale se las verá con el martillo”. Y con la hoz.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 18 de marzo de 2020

Ciclogénesis explosiva y Coronavirus


Dado que, a efectos de pronóstico, desplazamiento y prevención, el coronavirus guarda cierto paralelismo con una ciclogénesis explosiva, me serviré de este fenómeno atmosférico, que bautizaré como huracán Corona, como ejemplo elocuente  para valorar la respuesta dada por el Gobierno presidido por Pedro Sánchez y su equipo científico de expertos en epidemias.

Imaginemos que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), conoce que, el huracán Corona, situado sobre China, por su poder devastador está causando estragos en ese país. Transcurridos dos meses de seguimiento, conoce también su avance geográfico y los daños causados en Italia, país mucho más cercano a España donde  la población solo aprecia los primeros síntomas de su proximidad en forma de moderadas corrientes de viento. Supongamos que el Plan de Prevención y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos (METEOALERTA), en estrecha comunicación con Protección Civil, disponiendo de toda esta información,  nos comunica, a través de los telediarios de las cadenas de TV del Estado,  que no hay motivo alguno de alarma, que hagamos vida ordinaria. En lugar  de recomendarnos que no circulemos por la calle y nos protejamos en nuestras casas, nos dicen  que abramos puertas y ventanas y las ventilemos.

Una escuela de Taiwan



Para ver  con mayor claridad el paralelismo entre el Corona virus y el huracán Corona, dos fenómenos naturales muy dinámicos, basta con reemplazar la AEMET por el equipo científico de expertos en epidemias, y Protección Civil por el Consejo de Ministros, con el presidente al frente.

Las medidas adoptadas por el Gobierno han llegado con retraso culposo. No ha habido información veraz ni prevención, al parecer, subordinada y aplazada a la celebración de una manifestación de carácter ideológico. De nada vale ahora excusarse torpemente con que la situación es dinámica y que nos vamos adaptando diariamente a la misma, como si una epidemia vírica fuese estática.


 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 13 de febrero de 2020

Concurso Internacional que resultó comarcal


              Prometía mucho el Concurso Internacional de Ideas de Reordenación del Frente Fluvial de Tuy, pero la criatura, tras un parto obstinadamente obstaculizado, nació desfallecida. Sin el vigor necesario siquiera para cruzar el río.

La baja cuantía de los premios: 18.000; 8.500 y 3.500 euros, no era reclamo bastante para convocar la participación de urbanistas-paisajistas de cierto reconocimiento. El anunciado concurso internacional devino, pues, no solo comarcal, sino doméstico. Más garantías habrían ofrecido el incrementar un poco la dotación económica de partida de 50.000 euros  y contratar  un especialista reconocido en esta disciplina.

 En general, las propuestas carecen de verdadero interés, quedando patente la bisoñez propia de la inexperiencia profesional, carencia que con indeseada frecuencia se trata de encubrir con textos  impregnados de retóricas pretenciosas y empleo de vocablos inexistentes  en el diccionario de la lengua (adicción pedante muy común en esta profesión) cuya finalidad no es otra que el tratar de impresionar al profano.
Imágenes de dos propuestas
Aprecio errores en la incorporación de elementos de gran impacto paisajístico y de distorsión con el contexto arquitectónico del casco histórico, que no pasarían el filtro de Patrimonio, como, por ejemplo, la incorporación de torretas exentas para alojamiento de ascensores de comunicación de la ciudad con el paseo fluvial; desmedidos graderíos de hormigón que imprimen dureza al borde de ribera y rivalizan con la entidad pétrea de las murallas; o innecesarias plataformas-miradores  elevadas que se adentran abruptamente en el río, como en el caso del trabajo,  distinguido con el segundo accésit, titulado, “Tui … de Balcones y Salones”. Tui ya es un balcón natural al río (o a un paraíso, en descripción de Unamuno), como para necesitar de otros de difícil integración en el medio. Sin embargo, la mayoría de los concursantes apenas reparó en el mirador de la Alameda, supongo que  por desconocimiento del terreno, atalaya desde la cual se dispone de la más amplia y completa panorámica posible, aunque parcialmente cegada por esa espesa cortina  arbórea silvestre en la zona de ribera, y que la mayoría de los concursantes despacha sin mayor tratamiento que la escueta denominación de humedal. Tampoco considero acertado convertir el paseo fluvial, lugar al que acude la gente en busca de placentera armonía y paz, en un parque temático, sembrando indiscriminadamente el recorrido de bulliciosas instalaciones recreativas, que perturbarían el reconfortante sosiego que transmite la naturaleza. Sin duda, dichas instalaciones son un atractivo a mayores, y tienen cabida, pero su lugar está en los extremos del recorrido,  no de manera salpicada, si se pretende preservar la gratificante quietud del medio natural.

Consecuentemente, de entre todas las propuestas, la ganadora: “Márxes líquidas”, ha sido la menos intervencionista, con arreglo a la máxima que premia sabiamente  las actuaciones mínimas por prudentes (la naturaleza es medio muy agradecido a poco que se adecente). Pero la importancia del ámbito y los objetivos merecen y demandan algo más.
Panorámica desde los jardines de la Alameda

          
Vista restringida del río Miño desde la Alameda

          
           Vista Este hacia el río y vega portuguesa cegada por la arboleda

          
            Cortina arbórea silvestre que impide las vistas  Este y Norte del río
Sea como fuere, la principal virtud del concurso es la de haber reclamado la atención política sobre la necesaria y conveniente ordenación y embellecimiento de las márgenes del río Miño a su paso por Tui. Este proyecto redundaría en la calidad de vida local, y contribuiría a realzar la belleza del entorno, y a fijar por unos días el turismo que hoy día solo es de paso. El principal obstáculo que presenta esta trascendente idea es su financiación; máxime cuando existen un buen número de infraestructuras y actuaciones pendientes imprescindibles para salir de la situación de duermevela que atenaza, cual maldición, a esta singular ciudad.

 

                                José Antonio Quiroga Quiroga


NOTA.  Cierto día le sugerí  a un concejal del Gobierno anterior que colocase la señal  de Vista Panorámica a la altura de la Iglesia de Santo Domingo, para orientación de visitantes y potenciales pregoneros de Tuy. Tomó nota por escrito, pero, hasta el presente, no se llevó a cabo.

 

martes, 21 de enero de 2020

Los cien mil hijos de la madre superiora Isabel Celaá


Probablemente, la ministra de Educación, catedrática de Lengua y Literatura inglesa, se expresó mal, no supo medir el alcance  del verbo pertenecer al despojarlo de cualquiera de sus acepciones cuando con estas palabras: “de ninguna de las maneras, cabe pensar que los hijos pertenecen a sus padres”, pretendió desautorizar la implantación del pin parental de Vox en Murcia. De lo contrario, se desprende que educativamente los hijos de los padres españoles pertenecen al Estado.
Isabel Celá, ministra de Cultura

Los hijos pertenecen a los padres en cuanto vínculo biológico y continuidad de vida de sus progenitores, además de integrantes de la unidad familiar, pero no son pertenencias sobre las que puedan ejercer derechos de propiedad ya que como individuos constituyen proyectos de vida autónoma e independiente.

El debate suscitado no está, pues, en la pertenencia sino en la acotación de las respectivas competencias de los padres y el Estado en la protección y formación integral del menor. No parece razonable privar de toda participación educativa a los progenitores, a quienes les asiste el derecho natural e histórico de haber ejercido en exclusiva tan alto cometido y responsabilidad desde el origen de la humanidad  hasta hace muy poco, a riesgo de que los niños  queden expuestos al conflicto educativo y consecuente desconcierto que genera el recibir determinados principios morales en las aulas y los contrarios en el hogar. En términos de objeción de conciencia cabe diferenciar la Instrucción académica de la Educación, en el sentido de que la primera es inobjetable por su carácter objetivo y científico, mientras que la segunda, la llamada educación en “valores”, es susceptible de orientación ideológica y adoctrinamiento. Ante tal indeseada eventualidad y como medida preventiva en defensa de la libertad de credo: moralidad, sexualidad o conciencia, procede dotar a la sociedad de resortes democráticos que permitan sortear los excesos intervencionistas, en este caso totalitarios, del Estado. A tal fin se aprobó el artículo 27.3 de la Constitución.” Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo a sus propias convicciones”.

Pedro Sánchez  pregona con insistente vehemencia la voluntad del Gobierno de desjudicializar la política, sin embargo, su ministra de Cultura acaba de anunciar su disposición de llevar a los tribunales al Gobierno murciano si no retira el pin parental. Quizá el presidente de la nación se refería únicamente a la política relativa a Cataluña, donde se adoctrina a los escolares en el nacionalismo catalán.

Sor Celaá parece mostrar la severa intransigencia  de la conversa, que ha educado a sus dos hijas en el colegio católico concertado Bienaventurada Virgen María, de Leioa.
                                José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 5 de diciembre de 2019

La rotonda de las "columnas catedralicias"


Cuando el destino del arte conceptual es público, el fracaso acecha las más de las veces porque no suele llegar al público. Suele ser así porque la general incomprensión de este arte abstruso y enigmático es cobijo propicio del fraude en el que incurren aficionados sin talento y mediocres atrevidos, tras descubrir que la única forma posible de granjearse prestigio y de tratar de ponerse a la altura de los artistas reconocidos, consiste en elevar, hasta casi igualar, el montante de sus honorarios.

No puedo afirmar que el “embellecimiento artístico” de la rotonda que acaba de ejecutar el Gobierno municipal de Tuy en el desvío de la carretera nacional hacia Guillarey-Caldelas, sea un lamentable ejemplo más  de timo de la estampita, pero sí que se trata de un auténtico e indiscutible fiasco. Nada hay en los dos paralelepípedos de acero, que como dos piezas subalternas escoltan a la farola, verdadera protagonista por altura y centralidad, que remita siquiera remotamente a ningún “elemento representativo de la ciudad”, ni tampoco que se identifique como algo “diferencial”, al margen de lo que  Ayuntamiento entienda por diferencial, enigma este todavía no revelado. Sin embargo, alguien, de mirada extravagante, ha querido ver en los dos volúmenes de acero la alegoría  de “dos columnas catedralicias”; y no de jaulas o contenedores industriales, o de  pilastras  cualesquiera,  pese a que no existen columnas de estilo catedralicio, y a que solo recibe tal nombre lo perteneciente o relativo a una catedral.
Por las catedralicias, hasta camuflarlas,  trepará una “parra”, es decir, una vid,  pues no existe más parra que esta, aunque sí emparrados, comúnmente de estructura horizontal, para desbaratar así la ya cuestionada representatividad e identificación,  aunque, eso sí, de este modo se integrarán en el entorno verde de extrarradio como dos masas de vegetación más, de las muchas que existen en el lugar.

Rotonda "embellecida"

Para reforzar la representatividad, el proyecto contempla otra pieza de acero, que “emulará” (RAE: Imitar las acciones de otro procurando igualarlas e incluso excederlas; la similitud fonética con la palabra simulará la llevó por mal camino), la muralla tudense; sin embargo, dicha pieza, una chapa vertical de aproximadamente 40 centímetros de altura, colocada en parte del perímetro de  la rotonda (un serio peligro para ciclistas y motoristas en caso de accidente), no sigue la traza de las casi desaparecidas murallas de Tuy, sino más bien imita la de las murallas de la población vecina, Valença do Minho.

El resultado, pobre, desconcertante, ininteligible, desprovisto de carácter, de significado, de representatividad  y cualidad estética, en modo alguno y bajo ningún concepto justifica el coste de 48.000,00 euros.

La concejala responsable, resuelta como es ella, cuando decide aventurarse en jardines, se mete en todos los posibles: en el del lenguaje, en el de los conceptos arquitectónicos,  en el formal-estético y en el económico.
¡¡¡BINGO!!!

 

                                            José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Retrato Presidencial




    La expresividad corporal de Pedro Sánchez es básicamente reptiliana: más que moverse, parece que se desliza sin hacer ruido y sin mover una hoja, con movimientos ceremoniosamente parsimoniosos, ondulantes y blandos, de difusa intencionalidad, propia de un merodeador. Expresividad que refrenda con una gestualidad facial de impostada neutralidad momificada, de mosquita muerta, carente de emoción y empatía.      
     Obsérvese en el acto de presentación del acuerdo de gobierno con Pablo Iglesias la pose del susodicho: estudiada y acartonada media sonrisa para la galería; y rígida pose de estaca vertical sin asomo de acercamiento corporal hacia su presumible y ocasional socio político. Pero lo más revelador de su ego y de sus intenciones es la posición del brazo (parte entre el hombro y el codo) y de la mano derecha que estrecha la de Iglesias: no avanzan hacia el invitado ni se mantienen a una distancia intermedia de ambos cuerpos como expresión espontánea de aceptación de  las condiciones que ofrece su presumible socio; sino que después de atraerla hacia sí la retiene en su terreno dentro  del contorno de la figura del figurante mayor del reino (existen más fotografías de ambos en que se repite idéntico gesto). El acercamiento físico de cuerpos como manifestación del de planteamientos solo ocurre de parte del peticionario, del líder de Podemos. La erecta verticalidad de Sánchez transmite la actitud orgullosa del atrincherado que espera y celebra la claudicación del rival.




Escenificación del acuerdo de gobierno.





          En la foto del abrazo, sin encuentro previo de miradas, Pablo Iglesias, evidentemente emocionado, cierra los ojos imaginando haber alcanzado su sueño, de haber saltado a los cielos del poder político. El abrazo de Sánchez es fríamente protocolario, apenas posa levemente su mano en la espalda de su hasta hace muy poco denostado contrincante. Lástima que la foto no muestre la cara del principal protagonista. Ilustraría la solidez del preacuerdo por parte de quien se desdice constantemente.

                                         José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 29 de octubre de 2019

Las cuentas sostenibles del Gran Capitán


 

El concepto de sostenibilidad está de moda. Y como envoltorio de actualidad con empaque resulta muy conveniente  para vestir cualquier muñeco con aparente decencia.

El capitán de la nave tudense, animado por disponer en principio de tripulación   suficiente, ha resuelto romper las amarras que la retenían en el dique seco del puerto, y, bajo la bandera de la sostenibilidad,  desplegar  las inmensas velas de la ensoñación y embarcarse en una travesía de delirio,  cuyo despertar  puede asaltarle cuando se encuentre en alta mar.

En plena faena municipal


Ya, en 2015, al principio de su mandato, había mostrado sus planes, truncados con la moción de censura, declarando públicamente que había encargado proyectos por importe de obra superior a quince millones de euros, entre los cuales está la ampliación y mejora de las instalaciones que utiliza el club kayak,  presupuestado en 680.000,00 euros,  la reurbanización de la calle Casal Aboy, la remodelación de la plaza de abastos, etcétera.

Recobrado el mando, sorprende a la ciudadanía con el proyecto PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible), por valor de ejecución de 16 millones de euros, además de la creación de una Oficina y un Observatorio de Movilidad (¿?). Pero  las cuentas del gran capitán incluyen obligaciones ineludibles a corto plazo, a saber:

1.-Demolición del edificio “Beira do Minho” y las correspondientes indemnizaciones a los propietarios de los pisos de vivienda, intervención que  supondrá un desembolso estimado en seis millones.

2.-  Construcción del aparcamiento subterráneo: 2,5 millones.

3.- Proyecto y ejecución de la Plaza-Parque en la superficie ocupada por el actual aparcamiento municipal: 0,5 milllones.

4.- Prolongación de la calle Orense hasta el encuentro con la Avda. de la Concordia (compra de terrenos y urbanización): no menos de 1,5 millones.

5.- Concurso internacional de Ideas y Reordenación del Frente Fluvial de la Ciudad, compra de terrenos y ejecución del proyecto ganador: ¿5 millones, o quizá más?

6.- Proyecto y realización de las sendas a orillas del Miño, desde Tui ciudad  hasta Caldelas; y hasta el límite con Tomiño: ¿un milloncejo más?

7.- Proyecto y ejecución de un Túnel que atraviesa la Avda. de la Concordia, y rectificación del vial de comunicación  rodada del centro con el casco histórico: más de un millón.

8.- Proyecto de rehabilitación del Teatro Principal más el 15 % del presupuesto estimado de las obras necesarias (3.000.000,00) de aportación municipal: 450.000,00 euros.

9.- Obras de humanización de la Avda. Portugal: 750.000,00 euros.
10.- Alguna que otra rotonda.

El importe total de realización de los proyectos mencionados supera la cifra de cincuenta millones de euros. No se descarta que se acometan otros nuevos, pues la capacidad emprendedora de este alcalde todavía está por desplegarse.

  Si, por otra parte, de cada presupuesto anual de ocho millones,  el saldo disponible para inversiones  es de alrededor de cien mil euros, por muchas que sean las subvenciones conseguidas (supeditadas a una aportación municipal de entre el 30 al 50 por ciento de la cantidad total, ¿para qué siglo serán realidad  tales proyectos?

Como puede deducirse de la foto, parece que el cabal alcalde Cabaleiro es conocedor de la respuesta, pues, resuelto el problema de por dónde empezar, arremangado, se ha puesto manos a la obra.

 

                       José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

miércoles, 18 de septiembre de 2019

La luminosa Navidad de Abel Caballero




Como anomalía, y por lo que suelen tener de obsceno, los excesos me producen  rechazo instintivo.
La defensa del alarde lumínico que decora la Navidad de Abel Caballero se basa en la necesidad generalizada de elevar la autoestima individual, al tiempo que el orgullo colectivo de los vigueses, de poder presumir de ser los primeros en algo (ya que el Celta no colma esa carencia): la ciudad con más luces navideñas por metro cuadrado del planeta; y en que beneficia a la hostelería.
El regidor de Vigo, conocedor del alma del pueblo, dispuesto a idolatrar a quien lo redima del sentimiento de intrascendencia provinciana, aunque sea por el intento de figurar en el Guinness de los records sin importancia, alimenta hábilmente el espíritu de contienda retando, de manera infantilmente grotesca, a los alcaldes y alcaldesas de las principales ciudades del mundo: “que se preparen el alcalde de Nueva York, de Londres…etcétera”, como advirtiendo de que en esta materia les vamos a dar una paliza que se van a enterar; al tiempo que ceba a la hostelería local. Más exactamente, a los establecimientos del ramo más céntricos.


El alcalde de Vigo inaugurando el alumbrado navideño de 2018


              No se sabe cuántos años de vida le quedan al deslumbrante invento; quizá los que tarden otras ciudades en seguir los pasos del líder-guía de los destinos de Vigo. Luego, la idea luminosa devendría en pura orgía y estéril derroche. Poco importa ahora este pronóstico incierto, sino la incoherencia social y falta de solidez de esta política, un tanto al estilo de la practicada en su tiempo por Gil y Gil en Marbella. Reparemos en que el principal cometido de un ayuntamiento, además del burocrático-administrativo, es el de proporcionar servicios básicos e infraestructuras, a precio de coste, que redunden en el uso y disfrute de la generalidad de la ciudanía.. Sin embargo, con tal exhibición solo se lucran unos cuantos hosteleros; la mayoría social de asalariados, que con sus impuestos contribuyen involuntariamente a este derroche público, no verán incrementadas sus nóminas, sino mermadas las prestaciones sociales, o la calidad de las mismas, en igual medida en que por ello disminuyen las distintas partidas presupuestarias municipales. Nada garantiza que las ganancias dinerarias particulares, a mayores de las habituales en tales fechas, superen la “inversión” navideña, ni que, como el capital no tiene patria, una pequeña parte revierta en la economía local en lugar de engrosar las respectivas cuentas bancarias de los hosteleros, o acaben invertidas quién sabe dónde.
              No estamos, pues, ante un acierto de gestión municipal orientado a la distribución equitativa de bienes públicos, como cabría esperar de un alcalde socialista, como Abel Caballero, sino frente a una política que cultiva el populismo capitalista, a mayor gloria personal del promotor, que engorda el patrimonio de los  más acomodados.
                      La mayoría asalariada es feliz porque se contenta con solo pertenecer a la ciudad estrella supuestamente más brillante en el mundo; los empresarios y autónomos, sin perjuicio de lo anterior, porque embolsan "cash".


                                 José Antonio Quiroga Quiroga







jueves, 12 de septiembre de 2019

Dignidad tardía


Al amparo del  movimiento feminista Me Too de denuncia del abuso y acoso sexual machista que sufren muchas mujeres, algunas de las supuestas víctimas se animaron a denunciar las extralimitaciones soportadas  treinta o cuarenta años después de haberlas sufrido. La mayoría de ellas, al menos las recogidas por los principales medios de comunicación, no provienen de humildes y desvalidas mujeres  que han vivido bajo opresores regímenes dictatoriales de países tercermundistas, sino de mujeres, más o menos independientes y exitosas profesionalmente, mayormente del universo  del espectáculo, del mundo occidental más avanzado en derechos y libertades.  Un caso de actualidad, que ha recorrido medio mundo, es el protagonizado por la mezzosoprano Patricia Wulf, que declara haberse sentido acosada sexualmente por Plácido Domingo debido a sus constantes insinuaciones, aunque reconoce que no llegó a tocarla.

Dejando a un lado que ciertos comportamientos varoniles censurados se sitúan en la difusa frontera  que delimita el acoso del cortejo (acción arriesgada cuya iniciativa parece adjudicada en exclusiva al macho), y prescindiendo de que la supuestamente acosada pudo atajar el acoso apelando al respeto y cortesía exigible a toda persona educada, cabe, en estos casos, formular dos preguntas:  ¿por qué la ultrajada  desactivó oportunamente su dignidad?, y, ¿qué motivos la empujaron  a rescatarla ahora de  su profundo sueño de treinta años ?

 Manuel Vicent, en su columna dominical “La secretaria” (El País, 07/01/2019), se encarga de responder a la primera pregunta, exponiendo, a modo de ejemplo de conducta a seguir, el desenlace de una cena de negocios, previa a la firma de un contrato multimillonario, en el que esta empleada, que acompañaba a su jefe español,  no duda emprenderla a bolsazos contra el japonés, dueño de una multinacional, que llevaba todo el tiempo metiéndole mano debajo de la falda. No dudó la secretaria imaginaria en anteponer su dignidad de mujer al puesto de trabajo, en la íntima convicción de que lo contrario equivaldría a incurrir en prostitución. Parece que la ambición profesional  de las denunciantes: “decirle no a Plácido sería decirle no a Dios”; “Cómo le dices no a Dios”,  pesó más que las respectivas autoestimas. Claro que, en su descargo, quién sabe si la razón de haber cedido no  fue el miedo a que se frustrasen sus carreras, sino la permisividad ante el  halago supremo de sentirse deseadas, y nada menos que por una celebridad artística, seguida del complaciente juego de coqueteo  que  con tanta pericia instintiva desarrollan las féminas, conscientes de su dominio sexual sobre los hombres, auténticos esclavos de la irracional e irrefrenable pulsión hormonal impuesta por la sabia naturaleza para garantizar la perpetuación de la especie.

Patricia Wulf y Plácido Domingo sosteniendo a la hija de la mezzosoprano


            Tratar de recobrar la dignidad adormecida después de treinta años en que nada es igual, cuando ya nada arriesga la denunciante, para poner en serios aprietos la reputación de Plácido Domingo, induce a sospechar que tal dignidad está al servicio de los oportunos intereses de quien la gobierna, pues, tanto de su proceder de entonces  como del de ahora, solo se derivaron y se derivan ventajas para ella. Es menos creíble que  Patricia Wulf  haya sacado a la luz pública estos episodios como simpatizante del movimiento feminista  Me Too,  pese  a que actualmente  exhorta a sus estudiantes de canto a tener coraje para decir no en situaciones comprometidas (valor que ella no tuvo);  pues al tiempo que se presenta como víctima, alardea en las redes sociales de haber participado en óperas al lado de Plácido Domingo.
En la corriente Me Too  asoma con frecuencia el perfil del rencor, de la revancha, de la persecución indefinida,  despiadado y ajeno al arrepentimiento de los apestados y a su reinserción. En el reciente festival de cine Cannes, Lucrecia Martel, presidenta del jurado, basó su renuncia a asistir a la proyección de gala de la película del socialmente estigmatizado  Roman Polansky, a quien todavía persigue la justicia estadounidense en calidad de culpable de  violación de una niña de 13 años en 1977, en que “yo no separo al hombre de la obra”.
 En determinadas cadenas de TV, cada vez son más las famosuelas que se animan a manifestar que han sufrido acoso sexual, fenómeno que,  por semejante explosividad, remite a la época del destape en España, en que rivalizaban en ser las primeras en posar desnudas.
Ante este panorama podría llegarse a la conclusión de que no eres nadie, nada vales si nadie te acosa.


                                José Antonio Quiroga Quiroga


sábado, 7 de septiembre de 2019

Elogio de la desigualdad



Es evidencia planetaria que  Dios bendice la desigualdad. Cualquiera que sea su manifestación ya que, en cuanto tensión entre los cuerpos, es responsable de la actividad cósmica, y de la diversidad orgánica e inorgánica.

El segundo principio de la termodinámica corrobora este pronunciamiento: es imposible generar trabajo (movimiento) si no existe diferencia de potencial entre dos sistemas (el mayor potencial gravitatorio de una presa, o salto de agua, permite producir energía eléctrica). La igualdad de nivel equivale a equilibrio; y sin tensión entre las  partes no es posible generar nada.  El concepto de “muerte térmica del universo”, estado en el que  reinaría la quietud absoluta por igualación de la temperatura, ilustra este concepto.

Este principio de la física también es aplicable a la economía. El sistema capitalista, en esencia, responde a esta ley física en que la desequilibrante acumulación y concentración de capital posibilita la iniciativa emprendedora y la generación de riqueza. En contraposición, la doctrina comunista, que  atiende al principio de igualación de los vasos comunicantes, tiende a la “muerte económica” donde se impone, es decir, a la consabida pobreza. Argumentarán los partidarios de la ideología comunista, que propugna la igualdad económica como expresión de justicia social, que la concentración de capital solo corresponde al Estado como encargado único de su administración y distribución, uniforme, claro. También los estados capitalistas administran buena parte de las rentas de la ciudadanía, aparte de que modulan la inclinación al abuso de los capitales privados. Sin embargo, está demostrado que ningún  Estado comunista ha sido capaz de elevar el nivel de vida de los administrados, sino muy al contrario, porque, como único agente motor (de muy bajo rendimiento), carece de capacidad para reemplazar la iniciativa particular empresarial, ya en número de emprendedores, ya en eficacia, por muy organizado y honesto que éste pueda ser, ni tampoco contradecir una  ley física que gobierna el universo.

No solo falla el sistema comunista, sino el comportamiento contradictorio de destacados militantes, como los adinerados y populares Javier Bardem; Victor Manuel y su esposa Ana Belén, o el mismo Pablo Iglesias, al ser incapaces de dar respuesta satisfactoria a su paradoja económica, enriquecidos gracias al capitalismo, que combaten de palabra pero al que de hecho no renuncian, como lo atestiguan sus movimientos inversores, incluso especuladores, en el mercado capitalista. Que no traten,  hipócritamente, de justificarse contribuyendo con donativos al sostenimiento de la causa. Por sentido de la coherencia, que se apliquen el principio de los vasos comunicantes creando una cuenta bancaria madre donde depositar mensualmente  los ingresos de cada militante, que luego se distribuiría automáticamente y de manera  igualitaria en las respectivas cuentas particulares de los camaradas censados.

El recurrente argumento reivindicativo, tan a mano  hoy día, no necesariamente comunista, sino social o socialista, de “a igual trabajo, igual salario”, impecable en principio,  elude y encubre el sobrentendido, y en absoluto equitativo, “a igual puesto de trabajo, igual salario”. No todas las personas rinden lo mismo, pues no todas son igualmente capaces, laboriosas, responsables,  talentosas, inteligentes  y eficaces.

La igualdad de derechos y oportunidades, como exponente de justicia social, no contradice ni actúa en contra de la dinámica de trabajo, sino que es fuente incentivadora de todo progreso. Es por ello la única igualdad que cabe preservar.

Cualquier política social igualadora distinta de las dos anteriores solo contribuye a incrementar la entropía del estado de bienestar, concepto  físico que mide la parte de energía que no puede utilizarse para producir trabajo, y la menor probabilidad de que tal dinámica energética tenga lugar; lo que traducido a términos de economía social equivale a que la reclamación de igualdad de los menos dotados, los más incapaces, ociosos y holgazanes, etcétera, conduce al colapso del sistema.


                              José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

sábado, 10 de agosto de 2019

Con la toga puesta


El nuevo edificio de los juzgados de Tuy cumplirá su función con la toga puesta,  advirtiendo de que tras los muros de esa caja oscura  se administra el peso de la ley.

El color negro de la toga judicial, el de los dolientes (toga pulla) en la antigua Roma, reviste las fachadas del que será nuevo Palacio de la Justicia en esta vieja capital del antiguo reino de Galicia. Así, cuando la imperativa citación judicial golpee la puerta de un ciudadano, al instante emergerá en su cerebro la imagen imponente, solemne y severa  del inmueble, con el poder magnético de un agujero negro que tira de la voluntad rebelde del citado que interiormente se resiste a la llamada de la Ley, acompañada de un  escalofrío húmedo que estremecerá su cuerpo.

Nada más traspasar el umbral del santuario del código, el atribulado compareciente percibirá la grave energía  de alto voltaje  encerrada entre sus paredes, que atenaza el diafragma y entrecorta la respiración, al tiempo que notará cómo la elevada humedad ambiental acumulada de innumerables sudores fríos anteriores al suyo,  baña, a modo de bautismo del lugar, su aterida y temblorosa piel  La inmersión anímica que embarga de congoja al visitante, se apodera al instante del espíritu de quien teme lo peor, disponiéndolo para  recibir, cuando llegue, la  confirmación del fallo judicial.
Fachadas inacabadas de los juzgados de Tui

Tramo de fachada inacabada a la Plaza de Galicia

El simbolismo cromático del edificio, intencionado o no, de innegable elegancia fúnebre, remite a equivalentes y tenebrosos contextos jesuíticos e inquisitoriales de otro tiempo. Es sabido que el color negro de la toga judicial se debe al luto histórico adoptado y mantenido por la magistratura inglesa por la muerte de la reina María II de Inglaterra (1694), que luego se extendió a otros países como expresión de respeto y sobriedad en el tratamiento de los litigios; pero la seriedad y la rectitud en este caso no tienen por qué ser sinónimo ni anticipo de adusta severidad justiciera. 

El “traje de autoridad" de los magistrados romanos era la toga praetexta,  blanca con raya púrpura en el borde. Si el color blanco está asociado a la idea de luz, pureza, e inocencia que se presume a todo reo, y el negro a muerte, violencia, misterio y elegancia (aspecto formal  irrelevante en este caso), ¿por qué razón  se mantiene  el pesimismo del color negro que remite a culpabilidad anticipada en la atmósfera judicial,  si en los tribunales se dirimen luces y sombras, si se imparten sentencias absolutorias  a la vez que condenatorias a las respectivas partes, si se obtienen tantos éxitos como reveses, e igual número de  alegrías que de disgustos?

¿Qué empuja, pues, a la institución judicial a imponer esa lúgubre simbología ceremonial de mal presagio, que propicia  miedo escénico y desánimo en los encausados, y qué impide que no se ofrezcan  escenarios, si no distendidos, menos aprensivos abandonando la evocación rancia de la toga enlutada por  atuendo neutro  más  grato al espíritu?

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

lunes, 15 de julio de 2019

La responsabilidad de mantener y ejecutar los PERI de San Bartolomé.





No hay gestión municipal más importante y provechosa que la de sentar las directrices del desarrollo urbano de las ciudades. Y tal garantía de prosperidad se establece mediante los Planes de Ordenación Urbanísticos.

Tuy dispone de un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), aprobado en marzo de 2011,  para una población aproximada de 25.000 habitantes, que cabe revisar a los ocho años de vigencia cuando circunstancias concretas muevan a ello; y modificar en cualquier momento. Pero toda modificación “deberá fundamentarse en razones de interés público debidamente justificadas y encaminadas a la mejora sustancial de la ordenación urbanística vigente.  

Resulta que los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) del barrio tudense de San Bartolomé no fueron bien recibidos por parte de algunos propietarios de terrenos afectados por esta figura de planeamiento por la incapacidad económica para desarrollarlos. Los “influencers” locales,  antes llamados  caciques de barrio, han trasladado la disconformidad vecinal a la alcaldía, basada en la aparente contradicción de estar obligados a pagar el IBI correspondiente a suelo urbano pero privados de edificar en dichos terrenos mientras no se ejecuten los referidos PERI. La demanda, prácticamente exigencia, formulada en un pleno, de que se sustituyesen los PERI por la Ordenanza 4 (edificación unifamiliar aislada, pareada o adosada), que condena la ordenación urbanística a una anarquía edificatoria próxima a la del núcleo rural, cosechó el compromiso, por circunstancia preelectoral, del  entonces alcalde, Carlos Padín,  de consignar 50.000 euros, de los 80.000 necesarios para iniciar los trámites conducentes a tal modificación.


PERIs del barrio de San Bartolo


Con el nuevo Gobierno, cuya orientación ideológica coincide con la del significado “influencer”, no es aventurado presuponer que la reclamación será atendida, porque es la solución política más sencilla y más cómoda, pues dispone de la coartada de que todos los partidos que concurrieron a las elecciones locales llevaban en sus programas la eliminación de los referidos PERI (se trataba de no perder votos, ahora se trata de gobernar), pese a que tal medida no se fundamenta en el interés público, sino en el privado de unos particulares, ni supone mejora sustancial de la ordenación de la ordenación urbanística aprobada, sino muy al contrario. Sin embargo, de la alternativa que posibilita llevar a término el desarrollo de los PERI, que no es otra que la facultad y capacidad  del Ayuntamiento para  asumir la ejecución de los PERI, no se habla ni se contempla simplemente porque resulta trabajosa y lenta, pero no porque resulte gravosa, ya que cabe financiarlos parcialmente a través de la imposición de contribuciones especiales, y, posteriormente, mediante el cobro de las plusvalías cuando se vendan los solares o los inmuebles sobre ellos construidos. A propósito del impuesto de plusvalía, procede decir que su eliminación por el citado exalcalde, ha sido una medida netamente populista y nociva para el crecimiento urbano en cuanto que retrae la acción urbanizadora municipal, pues no hay impuesto más justificado socialmente que éste, ya que de la riqueza, a veces auténtica fortuna, que el Ayuntamiento entrega a la ciudadanía mediante la recalificación de terrenos y solares, con aumentos de edificabilidad o mejoras urbanas, sin que los propietarios  hayan puesto nada de su parte, solo revierte, mediante la aplicación de dicho impuesto, un pequeño porcentaje a las arcas municipales. Con este tipo de recaudación el Ayuntamiento puede generar más riqueza acometiendo otros PERI o aperturas de nuevas calles contempladas en el PXOM; iniciativa que se echa muy en falta en nuestro municipio, y que redunda desfavorablemente en el progreso local.

Se equivocan, pues,  unos y otros. Los políticos, de manera interesada, porque no planifican más allá del corto plazo, y son rehenes de las medidas populistas que garantizan la permanencia en el cargo; y los particulares, de visión corta, al  considerar el IBI urbano un impuesto improcedente, sin percatarse de que el mayor aprovechamiento edificatorio y mejor ordenamiento urbanístico del suelo que los PERI conllevan,  es  fuente de riqueza en el futuro. Cuando se abordan asuntos de este calibre y trascendencia se ve con claridad la frivolidad de ciertos dispendios orientados a cultivar orgullos estériles, que por su importante cuantía no dudan en calificar de inversiones.  

  Si de verdad aspiramos a desarrollar Tuy de manera racional y ordenada,  a preservar y potenciar la belleza natural de nuestro enclave, a disponer mejores condiciones de hábitat,  y convertirlo en  lugar deseable para vivir, el condenar a la anarquía edificatoria la mejor área de expansión residencial disponible, sería una irresponsabilidad política de carísimas consecuencias económicas y ambientales en el futuro, y un perjuicio económico a medio plazo para los propietarios.

No acumulemos más errores y cargas urbanísticas de las que ya padecemos, a riesgo de sumir Tuy en el estancamiento y la miseria. Aquellos que no entiendan estas cosas habrá que devolverlos al lugar de donde vinieron.


                          José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 17 de junio de 2019

Tuy y Valença, ¿separados o unidos por el río Miño?


  En tiempos de exaltación patriótica de las dictaduras salazarista y franquista en que las circunstancias sociales, económicas y políticas en  Portugal y España eran más desiguales,  pero en cualquier caso poco gratificantes, y precarias las vías de comunicación entre ambos países, la rivalidad nacional latía a flor de piel en las dos orillas del río Miño. Los habitantes de ambos lados de la frontera Tuy-Valença percibíamos, con engañosa satisfacción, quizá por prurito chauvinista o por la necesidad de sacudirse el complejo de ser los pobres y atrasados de Europa a costa de los vecinos, que por fortuna el río Miño nos separaba los unos de los otros. Si bien en buena medida el río siempre constituyó una barrera a los movimientos por tierra, la  cualidad de la superficie acuática como transmisor acústico servía para mantener vivo el pique, que no contienda, existente entre ambas poblaciones para cruce de provocaciones e improperios, la mayor parte de las veces como mera diversión.
Panorámica de Tuy y Valença desde el mirador de Santo Domingo

  Con la llegada de la democracia y la desaparición de las fronteras en la Unión Europea,  el mayor desarrollo económico y social, y las políticas de acercamiento, valençianos y tudenses, nos hemos ido avecinando y confraternizando progresivamente hasta  la cristalización de esa figura comunitaria y prometedora llamada Eurociudad. Sin embargo, tanto tiempo de alejamiento ha impregnado las conciencias de tal modo que todavía hoy el río sigue percibiéndose como elemento de separación.
Panorámica aérea de Valença y Tuy

La diplomacia integradora del discurso político actual concerniente a la relación histórica entre ambos pueblos,  proclama gozosa el río Miño como espléndido cauce fluvial de unión, pero, topológicamente, en términos matemáticos de continuidad o interrupción de territorios, el río Miño, compartido por mitades por los dos países, no separa (tendría que ser espacio neutral o perteneciente a país diferente) ni une (no cumple la función de articulación, ajena a las partes que vincula), sino que es espacio de concurrencia de límites y vía náutica de comunicación. Pero por encima de la árida profundidad de la precisión  matemática, del frío bisturí que virtualmente delimita, se impone con contundencia  sobrecogedora la lírica paisajística que nos cautiva por igual por esa hermosura de encuentro, por esa  plástica confluencia acuática seductora, por ese embriagador y dulce abrazo líquido de concordia y sutil vocación fraternal, espejo en el que nos miramos portugueses y españoles.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga