miércoles, 27 de abril de 2016

La voz de sus Amos

Es comentario recurrente que el ayuntamiento de Tuy tiene más de un alcalde.  También se dice lo contrario, aunque viene a ser lo mismo, que tiene uno solo, pero que no es el elegido. Incluso que, atendiendo a determinados campos, tiene tres.
No debe ser fácil dirigir y articular un gobierno compuesto por cuatro partidos que, en mayor o menor medida, funcionan como reinos de taifas. Y de manera más diferenciada cuánto más próximas estén las elecciones. Pero se torna especialmente complicado cuando un Tiranosaurus Rex  de la política forma parte del grupo. Si de ordinario se necesita mucha mano izquierda, en casos difíciles, como el apuntado, además de desapego al sillón, es fundamental tener firmeza de carácter y condiciones de líder, características que el alcalde oficial, de espalda vencida, parece carecer.
 La gobernabilidad no estaría supeditada a caprichos personales, chantajes velados e intereses partidarios de cada formación si se hubiese aprobado un programa de consenso cuando se negociaba la alcaldía y el grupo de gobierno. Pero no ha sido así. He asistido a una de las reuniones de partidos previa al acuerdo  final y en ella la discusión  giraba solo y exclusivamente en torno al tira y afloja de reparto de concejalías. Lo mismo que se le ha criticado a Podemos sobre su exigencia de carteras ministeriales, si bien este partido iba con el programa por delante.  
Tal es el entreguismo del titular de la alcaldía, que ha delegado la presidencia de las comisiones informativas, de la que él es presidente natural, en el primer teniente de alcalde. Quizá éste se lo haya exigido para cobrar las remuneraciones correspondientes, que el regidor no puede por tener salario asignado. O también para que el señor Cabaleiro pueda entregarse a su ocupación favorita: al vicio solitario de fisgonear y cultivar populismo del más barato en la red social  Facebook. Lo malo  es que el primer teniente de alcalde, persona de cuarto de sonrisa esquinada  e ironía burlona, es pésimo interlocutor para negociar propuestas con la oposición. Y lo peor, que el “regidor” no tendrá  más referencia de las reuniones con los partidos  que la que el referido presidente en funciones tenga a bien transmitirle.
Tras el desencanto con los políticos nativos, la llegada a la alcaldía de un político de importación, proveniente del Ayuntamiento de Salceda, especie de West Point de la política municipal,  despertó el optimismo de no pocos tudenses, pero a los diez meses en el cargo se descubrió, para desencanto general, que la Academia salcedense había alumbrado un hombrecillo medroso, emboscado en su cara de palo y  parquedad en palabras 

                        José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 13 de abril de 2016

Antes y Después - Xeitos e Feitos

                                     

Me había ilusionado como nunca con el nuevo gobierno municipal tras  dieciocho años calamitosos para Tuy. Tanto que decidí prestar voluntariamente  mi colaboración que, fundamentalmente, consistió en el levantamiento de planos a escala de las calles nuevas y remodelación de aceras para crear 180 plazas de aparcamiento en superficie; grabación de nueve horas de música ambiental para la Navidad, diseños lumínicos para las fiestas de San Telmo; y solución técnica económica para reparar el palco de la música y evitar su desmontaje. Además de diversos escritos en defensa del alcalde. Incluso me ofrecí a redactar gratis un proyecto para unir la Plaza de la Inmaculada con la Corredera para cuando se peatonalice. Pero no obtuve respuesta alguna a esta propuesta. Más de dos meses de trabajo neto a tiempo completo. Solo sonó la música porque tuve que encargarme personalmente de ello para que así fuese.
Cuando le entregué el primer trabajo al alcalde, para evitar recelos y suspicacias, le aclaré que no pensara que con mi colaboración le iba a pedir algo. El regidor me contestó que tampoco  podía darme nada, a lo que repliqué que aunque pudiese no lo querría de ninguna manera. Ni siquiera esperaba reconocimiento alguno. Si bien tampoco recibí ni escuetas gracias de cortesía. Creo que su semblante grave y retraído se debe a que tiene más de coco que de serio. La verdad es que apenas mira a los ojos.
Después de diez meses en la alcaldía, la decepción se ha apoderado de mí, aunque todavía guardo un rescoldo de esperanza. Todo lo que nos ha podido ofrecer, a través de Facebook, en cuanto a realizaciones materiales, bajo el epígrafe “Antes y después”, son reportajes fotográficos de trabajos menudos, que no obras, auténtica calderilla, quehaceres todos encuadrados en el capítulo de Mantenimiento,  con los que no se va a ninguna parte. La técnica publicitaria de esta política de baratillo, me recuerda el formato de la desaparecida página web Ruegos Preguntas Tui. En más de una ocasión le indiqué, en vano, que compartir el pronóstico meteorológico que  la radio municipal ya descarga en dicha red, desmerecía a su importante cometido. Quizá siga pensando, como me confesó durante una campaña electoral, que el rural tudense es territorio apache, y que, a esa numerosa población de indios, que ponen y quitan alcaldes, se les conquista con abalorios. 
Vean, pues,  la casi totalidad de las obras faraónicas hasta el presente realizadas, que este gobierno, volcado en un populismo infantil, anuncia a bombo y platillo, y cómo estaba la situación antes de las intervenciones:











Obviamente no aparecen todas las actuaciones de la Operación, Antes y Después, y no porque no quepan en este espacio, sino porque no son dignas de ser aireadas y expuestas en la red social citada. Por ejemplo, la tala de árboles, algunos protegidos, como robles, plátanos de indias y liquidambars, sin autorización administrativa, en el “torreiro” de Malvas,  propiedad a la Asociación de Vecinos de esta parroquia, al parecer por operarios del Ayuntamiento. De este atentado ecológico tiene conocimiento e información documental el SERPRONA, por lo que con seguridad el Ayuntamiento será sancionado con una multa.

ANTES:





DESPUÉS:







Y todo para que el camión de la orquesta Panorama pudiese instalarse en el recinto de fiestas.


                                     José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 9 de abril de 2016

Hermanamientos

Rebrota en Tuy, con dinamismo expansionista, el celo caduco por los folclóricos hermanamientos entre ayuntamientos. Un afamado explorador de hermanamientos fue Pepe Castro, exalcalde de Ponteareas, que había estrechado variopintos lazos con la localidad inglesa de New Port, Orotava y Monovar, aunque fracasó en su intento con Tambrige Wells. De consumarse los que Tui tiene  pendientes con Nueva Nursia (Australia. 16.000 km nos separan) y San Juan de la Arena (parroquia asturiana del municipio de Soto del Barco), junto con los consolidados con Frómista, en 1985, y recientemente con Versmold (Alemania), a mayores del conveniente con Valença do Minho a través de la Eurociudad, se podrá decir, con renacido orgullo patrio, que en la geografía de la hermandad tudense no se pone el sol. Sin embargo, la oscura sombra del ocaso político preside el presente y el devenir de la antigua capital de reino. Si bien, es justo reconocer que no se escatiman esfuerzos y recursos en fuegos de artificio: lucidos  y suntuosos  actos protocolarios, de mucha pompa y jabón, que tanta promoción y vanagloria proporcionan a los oficiantes municipales.
No siempre nos hermanamos en San Telmo, que nos protege de las tempestades en el río Miño, pero no en tierra, de hecho un rayo destrozó parte de la capilla del  patrón de la ciudad, sino por afinidades de lo más diverso, ya sea porque en tal o cual localidad extranjera trabaja un puñado de tudenses propietarios de votos, bien porque en un determinado pueblo también pescan lampreas y angulas. En fin, cualquier razón es buena cuando hay voluntad de confraternizar. Y de disfrutar de unos días de holganza y de agasajos  haciendo turismo.

Alcaldes de Tuy y Versmold
Corporación Tudense y representación municipal de Versmold
Entrega de agasajo a la representación de Versmold
Corporación Local y de San Juan de la Arena
Tudenses con traje típico en San Juan de la Arena
El hermanamiento con Versmold, localidad alemana salchichera, donde trabaja un grupo de tudenses, mayormente de la parroquia de Paramos, se formalizó para fortalecer lazos laborales, por supuesto, unilaterales. Tal era así que, en consecuencia,  el  Ayuntamiento de Tuy abriría una especie de oficina de contratación. Sin embargo, parece que el acuerdo nació muerto puesto que desde entonces no ha habido noticia alguna tanto de la demanda como de envío alguno de contingente laboral humano. Recientemente el alcalde actual ha respaldado este hermanamiento como muestra de agradecimiento por contratar, en tiempo de crisis, a personas de nuestro municipio. Supongo que el agradecimiento es recíproco por el ofrecimiento de mano de obra barata.
Al objeto de ensanchar fronteras de hermandad más allá del territorio nacional,  en las labores de rastreo de naturales de Tuy lejos de su tierra natal, sería de gran utilidad plagiar el programa “Españoles por el mundo” y denominarlo Tudenses por el mundo.
A este “plurigobierno” municipal, de cuatro puntos cardinales, le sugiero que, a modo de oración institucional,  se hermanen espiritualmente con los desheredados de esta sociedad despiadada, con los refugiados de todas las guerras, y se dejen de frivolidades estériles que solo reportan, distracción,  y gasto público y de energías.



                       José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 2 de abril de 2016

Procesionarios



En el ruedo ibérico de esta España nuestra el mandato constitucional en materia de credos es mero formalismo frente a la fuerza emocional y arraigo de ciertas tradiciones. Mayormente si éstas son de carácter religioso. A este respecto la Carta Magna es papel mojado frente a las Tablas de la Ley. El grado de incumplimiento por parte de las instituciones públicas del art. 16.3 de la Constitución: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, es semejante a lo que sucede  con el art. 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.

El hecho de que la sociedad española sea mayoritariamente católica no legitima que políticos y militares participen  en las ceremonias litúrgicas porque en asuntos de fe no representan ni pueden representar a la ciudadanía. Son contados los alcaldes y corporativos, creyentes o no,  que se abstienen de participar en las procesiones de la Semana Santa y menos todavía en la procesión del santo patrón de la localidad que gobiernan. La mayoría de ellos, pendientes siempre de los votos, no renuncian al bautismo anual de multitudes, procesionando gozosos cuales pasos vivientes representantes del poder terrenal. No hace mucho, las procesiones en Tuy eran un espectacular carrusel en el que confluían  la totalidad de los poderes fácticos del municipio, políticos, militares y jueces en armonía con los poderes celestiales, representados en efigie. De todas las autoridades públicas que participaban en la comitiva, solo los togados, obligados a observar la ley y la neutralidad en materia religiosa, han dejado de acudir a las procesiones.
Procesión de Semana Santa, 2016, en Tuy
Lo esperable  de todo  cargo público  que profesa una determinada doctrina  en cuanto a participación en las celebraciones religiosas, es que,  por coherencia con la constitución y con arreglo a la virtud de la humildad, lo haga a título privado. Sin embargo hay que reconocer que la asociación de jerarquías es perfecta: la Iglesia, como  doctrina, recibe el respaldo de las instituciones estatales, y los políticos, honestos o corruptos, la bendición del cielo.


                                 José Antonio Quiroga Quiroga



domingo, 20 de marzo de 2016

Mi reino no es de este mundo

El silencio de Jesús de Nazaret en el interrogatorio de  Herodes Antipas, y el mantenido después en el juicio ante Poncio Pilato, tras responder,  de manera escueta y ambigua, la pregunta si era el Rey de los judíos: “Tú lo dices”,  “Mi reino no es de este mundo”, es impropio de un ser sobrenatural, como también el refugiarse, cual reo común, en artificios retóricos para evitar ser culpado de liderar un movimiento contra la dominación romana. Tal actitud cuestiona  la naturaleza divina de Jesús y alimenta la hipótesis de que en realidad era un revolucionario convencido de ser la encarnación del esperado  Mesías  que  liberaría al pueblo judío del yugo de Roma. Años más tarde, el sueño de autonomía para Judea que albergaba Herodes Agripa,  rey de los judíos por nombramiento del emperador Claudio, le llevó a creer que él era el Ungido, el Mesías que expulsaría a los romanos de Judea. Consecuente con el designio divino fortificó Jerusalén y creó una gran alianza con numerosos reyes de oriente medio.
Hasta aquí todo es historia, y en este campo procede reseñar que  no hay constancia de registro manuscrito civil alguno que recoja que el abuelo de Herodes Agripa, Herodes el Grande, responsable de numerosas operaciones criminales de envergadura,  lo sea de mandar matar a los niños nacidos en Belén menores de dos años. Únicamente el Evangelio de Mateo, de los cuatro Evangelios canónicos,  menciona este hecho. Pero el objetivo de este escrito es el de explorar, de pasada y a modo de simple ejercicio, el alcance de la frase que da título al mismo.
Dando por bueno que Jesús era/es el Hijo de Dios, una manifestación o desdoblamiento de Dios, Dios mismo y, por tanto,  Creador del Universo  (por cierto, dimensionalmente parece que se le ha ido la mano, para qué tan inimaginable e inalcanzable inmensidad), y del minúsculo rincón del mismo en el que vive la humanidad y demás seres vivos, ¿Es posible  entender que el universo material y el mundo mismo en el que  nació el hijo de Dios, son regiones  que no pertenecen a su reino ? Al margen o no de que en este mundo  estaba el paraíso terrenal, que debió ser desmantelado tras la expulsión de Eva y Adán ¿Acaso no reina sobre sus desamparadas  criaturas, más allá de que sean o no también espíritu, puestas merced  de las desconsideradas e implacables leyes de la física: la fuerza mayor desplaza a la menor, y el pez grande se come al pez chico? ¿Tiene sentido, entonces, que exista una constelación de poderes celestiales protectores, con su mirada aparentemente puesta  en este mundo si no pertenece a su reino?








Su reino no es de este mundo, pero sí el de sus ministros en la tierra. De hecho la Iglesia Católica es la organización/institución más rica del planeta, y también más poderosa que cualquier estado. El principio de que  solo lo poderoso es respetado subyace en  la grandiosidad y tecnología constructiva de sus templos. A este respecto el estilo gótico representó en su tiempo la misma expresión de poder material  que el  exhibido por los impresionantes rascacielos de hoy día. Es evidente que esta política no es consecuente con su doctrina pero sí necesaria para su existencia y propagación. Prácticamente nadie  seguiría una religión cuyos lugares de culto fuesen humildes hangares o simples carpas: el pueblo diría que no son la doctrina verdadera porque es evidente que, aunque este mundo no es su reino, Dios no los protege.

                       José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 14 de marzo de 2016

De blanco inocencia va la Novia


 

No es verdad que los caballeros  las prefieren rubias, como reza el título de la película de Howard Hawks, protagonizada por Marilyn Monroe en el rol femenino. Lo cierto es que los hombres las prefieren tontitas. Y vírgenes.

Ante una cándida y en apariencia frágil florecilla cualquier ablandabrevas  se siente macho dominante y león protector. Y dueño y señor de su desvalida pareja. Es sabido que las mujeres inteligentes, todas lo son en mayor o menor medida, pero sobre todo las que poseen formación académica superior, intimidan a los hombres. Con ellas perciben que su autoridad jerárquica como jefe de familia estaría en entredicho.

En estos días de sensibilidad y exaltado fervor feminista que rodearon al día de la mujer, tuvo lugar la ofrenda de margaritas blancas, como símbolo de inocencia, a las víctimas del terrorismo con ocasión del duodécimo aniversario del 11-M. Paralelamente, en los homenajes a las víctimas de la violencia machista blanco también es el color del lazo  que representa la inocencia de las desafortunadas y la esperanza en la lucha contra esta lacra social. 

El mismo símbolo colorista de inocencia que honra y redime a cualquier víctima ajena a las causas que desencadenaron la violencia sobre ellas ejercida, sigue esclavizando sexualmente, no obstante, a la mujer de hoy día. De ahí que, obedientes a la exigencia machista, la mayoría de las novias acuden a los altares eclesiásticos y civiles vestidas de virginal  blanco. Aunque en la gran mayoría de casos no es más que simple tradición sexista, no significa que tal costumbre carezca de trascendencia en cuanto testimonio de la dictadura varonil todavía vigente.  

En manos de las novias está el romper, entre otros, este corsé, y  marcar tendencia en el estilo y principios, e ir igualmente radiante con cualquiera que sea el color de sus vestidos.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

viernes, 26 de febrero de 2016

Política municipal de gestos


 

Hay momentos en los plenos de Tuy que, por la abundancia creciente de asuntos cuyo contenido rebasa el ámbito municipal y el nacional, se tiene la sensación de estar asistiendo a una sesión de la ONU. No sé si la dimensión de la problemática  municipal les queda pequeña o es que el “trending topic” de Facebook: si estás de acuerdo con la independencia del pueblo saharaui, comparte; si estás en contra de los  circos con animales, comparte, se apoderó de algunos corporativos. Por la frecuencia con que el alcalde consulta Facebook, y por el número de comunicados intrascendentes y de veces que comparte nimiedades, no le basta la página oficial del Ayuntamiento en dicho medio, diríase que es un adicto a esta popular red social. No sería objetable esta deriva internacional y digital si los problemas locales estuviesen atendidos, pero después de ocho  meses de gobierno, elementos céntricos deteriorados permanecen sin ser reparados,  p.e. el del palco de la música,  las filtraciones del estanque de los caballos, la colocación de una barandilla en la escalera de la C/ Obispo Lago, etc., siguen como la Puerta de Alcalá, mirando pasar el tiempo. Se justifica la concejala de Patrimonio  que el retraso se debe a la “vorágine” (¿?). Tampoco hay noticias de avances en  la peatonalización del casco histórico, prácticamente ultimado por el anterior gobierno, y en la aprobación del PECH.

En lo relativo al “tinte machista” que el grupo de gobierno  cree ver en la designación de la reina de las fiestas, dicha concejala no supo precisar dónde reside la componente machista, y se refugió en la subjetividad personal como mujer, diciendo que lo veía vejatorio. Como si su inexplicada apreciación  fuese extrapolable y pudiese imponerse a la sociedad. Sobre la reina florero que habita el palacio de la zarzuela, figura referente de inmenso influjo en la desigualdad de sexos, nada que decir. Toda la pólvora se quema en salvas. En cuanto a anacronismos, por antigüedad, lo es, y con mucho, la figura del pregonero, pero pervive porque no deja de ser un elemento protocolario, como la reina de las fiestas, que da lustre y solemnidad. El principal problema del BNG es que, apartado de la protesta sistemática,  medio natural en el que ha vivido siempre desde su nacimiento, no sabe desenvolverse.

Machista es el proteccionismo que se ha dispensado a las actrices lectoras del testamento del entierro del bacalao, a las que, por cierto, se les abonaron, “por su caché”, 900,00 euros (el salario de un mes de muchísimos trabajadores), en cuanto que el gobierno municipal censuró el abucheo del respetable. No está bien que a las chicas, pobrecitas indefensas, aunque sean actrices y por profesión estén expuestas a ello, se les someta a esas insoportables tensiones. Qué fácil es gobernar tirando de chequera.

Del puritanismo, la susceptibilidad a flor de piel, y democracia de cartón piedra, es digna representante la superconcejala de hacienda y urbanismo, muy trabajadora, por cierto, e imponente por el tono de prepotencia que siempre acompaña su discurso. No tuvo reparos en contradecirse repetidamente: al tiempo que se declaraba defensora de la libertad de expresión, censuraba, apoyándose en el personal e intransferible sentido del decoro y las buenas maneras, las alusiones jocosas del testamento “apócrifo” a su persona como representante pública. Se nota que no ven “El Intermedio” de Wyoming. Dicho testamento también fue censurado en la red social Facebook, siendo eliminado de dicho medio, en gesto feo del alcalde, que borra de su muro los comentarios que no le gustan.

Es cierto, y deseable, que en este grupo de gobierno predominan las personas con título universitario, pero los títulos solo no bastan. Lo sabido no es de sabios, y en este gobierno municipal  se está echando en falta sabiduría.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

lunes, 22 de febrero de 2016

La Reina de las fiestas

La legión política de sabuesos rastreadores de la herejía machista está llevando a la hoguera a la reina de las fiestas. Guiados por la vista, que no por el olfato, el pelotón tudense ha apreciado “tintes” machistas en la simbólica figura que inaugura las fiestas patronales  en honor a San Telmo, condenándola al destierro. Curiosamente, la misma fiebre anti machismo llevó a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colao, a destronar a Carnestoltes, rey del carnaval, para coronar a la reina Belluga. Dos ópticas contrapuestas en la apreciación de manifestaciones machistas. Pero, ¿cuál de las dos acciones contribuye más a la creación de imágenes de poder femenino?


Al fundamentalismo, del tipo que sea,  le basta el más leve indicio, la más ligera sospecha de agravio para dictar sentencia. ¿La supresión de la reina de las fiestas en Tuy es acaso consecuencia del estudio concienzudo de la rica complejidad inherente a todo elemento simbólico, o se debe solamente al precipitado e irreflexivo deseo de proyectar una imagen de cambio? Por cierto, acción ésta innecesaria por cuanto que se enmarca en el apartado de gestos que en nada contribuyen a mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía.
Veamos que hay debajo del aparente tinte machista, del supuesto premio de consolación a la mujer relegada en una sociedad gobernada por hombres, explorando el cuerpo orgánico de  figura de la reina de las fiestas. Remitiéndonos a la antigüedad, encontramos en la mitología griega, a modo de antecedente, a las tres Gracias: Talía, Eufrósine y Aglae, diosas de los eventos sociales, fiestas y banquetes. Más tarde, en Roma, Las Floralias, o juegos “ludi” en honor a la diosa Flora. Para no perdernos en largos viajes en el tiempo, vayamos a la fecha aproximada de aparición de la reina de las fiestas que, al parecer, tuvo lugar en 1909 en San Antonio (Tejas), y estaba  relacionada, por una parte, con la percepción americana de la realeza inglesa y de la aristocracia europea, y por otra, con la   afirmación de la identidad de la  élite y los linajes familiares del lugar, al tiempo que servía para delimitar la jerarquía social existente (en Tui ha habido etapas que son ejemplo de esto último). La aparición en Estados Unidos de los concursos de “misses” de la belleza contaminó de sexismo durante cierto tiempo las bases que rigieron la  elección de la reinas de fiesta, y que, con razón, la creciente sensibilidad feminista se encargó de denunciar. Sin embargo, el avance democrático desterró tanto la componente social clasista (hoy cualquier chica es candidata a esta corona) como la sexista. Por lo demás, ¿qué incidencia tendría esta irrelevante conquista frente a la omnipresente y perdurable publicidad  comercial que utiliza atractivas mujeres como reclamo sexual para vender objetos?, dando a entender que, al hombre que compre tal o cual coche, tuneado con un bombón,  le lloverán chicas como la del anuncio, arrastradas por el rebufo de tan maravilloso automóvil. La verdadera y efectiva batalla hay que librarla en el campo laboral y político,  no en el virtual de lo simbólico-representativo. Y todavía menos si lo simbólico concierne a lo festivo.
Entiendo que hoy día la reina de las fiestas encarna a la oficiante laica, cuya misión es la de  presidir la ceremonia que saluda e inaugura el comienzo de la celebración pagana, contrapunto de la religiosa en honor de la santidad local. El protocolo de coronación de la reina de las fiestas, como la lectura del pregón (al que, con más motivo, podría calificarse de anacrónico) son actos que además de aportar solemnidad, vistosidad  y realce (por cierto, muy empobrecidos últimamente), ayudan a dotar de contenido a todo festejo.
Para mayor claridad de la ausencia de machismo en la  figura de la reina de las fiestas, situémonos en una sociedad avanzada en la que la tensión debida al desequilibrio de fuerzas y poderes entre sexos ha desaparecido, y con ello los ardores machistas y feministas: ¿Habría lugar para las figuras de reina o rey de las fiestas  y, en caso afirmativo, se producirían los debates que se generan al respecto hoy día?
 La misma clase de ardores que ha traído esa peste  empalagosa que se instaló mayormente en el lenguaje de los políticos, del que es exponente máximo el exlehendakari Ibarretxe: vecinos y vecinas, ciudadanos y ciudadanas, todos y todas, sabuesos y sabuesas, etc., que lejos de contemplar el cuerpo social como un todo integrado, actúa con efectos segregadores: los chicos con los chicos, las chicas con las chicas.
La pregunta que traslado al ejecutivo municipal es la siguiente: ¿Hay realmente necesidad de meterse en este jardín?


                              José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 19 de febrero de 2016

Desenterrar el Entierro del Bacalao


Después de haber hablado con los  gestores municipales del entierro del bacalao del carnaval tudense, he comprobado que los comentarios que había recogido de algunos particulares involucrados en el  mismo tenían más carga de sal de la que envolvió el controvertido proceso. Procede, por mi parte, a determinadas precisiones, sin perjuicio de que añada algunas reflexiones.
No es exactamente cierto, tal y como digo en el escrito, “Enterrar el entierro del Bacalao” que el testamento “original” elaborado por el habitual y único equipo en este menester, encabezado por José Manuel Caballero, haya sido rechazado de forma expresa como consecuencia de censura. Ni tampoco que la comitiva tradicional se haya plegado al dictado de la responsable de la delegación de cultura. Digo que no es exactamente cierto porque, si bien  no ha habido rechazo expreso, entiendo que lo ha habido de manera indirecta o, dicho en términos más de actualidad, de manera diferida. Deliberadamente se apartó de la escena a quienes, a su manera, dieron cuerpo y convirtieron en tradición la lectura del testamento del entierro del bacalao tras veinticinco años de representaciones. Refuerza la hipótesis de apartamiento la opinión vertida, impropia de un representante público, en respetable desacuerdo con la puesta en escena y el contenido de los testamentos, que tal comitiva no es más que una panda de borrachos. Estoy seguro de que a diario y cuando elaboran el testamento no están borrachos, y que achisparse durante el carnaval es bastante común en un festejo de estas características. Y, para bien del espectáculo, casi ritual obligado para muchos humoristas, entre ellos, Tip y Coll,   el colocarse antes de subir al escenario. Tampoco es  exacto lo relativo al plegamiento del grupo, ya que el testamento, como de costumbre, se había redactado, y el portavoz, megáfono en mano, trató de subir al palco para leerlo, pero desistió ante la presencia de dos colaboradores del festejo que flanqueaban la estrecha escalerilla de acceso que, precisamente, no estaban allí para darle la bienvenida.


Si bien el Ayuntamiento estableció reglas para la celebración del entierro del bacalao, no es menos cierto que no se aplicaban; se dejaba que las cosas fluyeran de natural, lo cual redundaba en beneficio de la salud, la autenticidad del espectáculo y de la libertad de expresión. Y que, a falta de otras iniciativas, se daba por hecho la participación libre del grupo habitual. Cuando la política, que todo lo quiere controlar para que se note su mano, administra la cultura, sobre todo la popular, el resultado es un sucedáneo lastimosamente edulcorado. ¿Qué crítica política mordaz cabe esperar de un testamento por encargo y pagado,  asignado a personas foráneas que desconocen las intrigas y pormenores de la política local, y a las que se les invita a satirizar lo que ocurre en otros ayuntamientos porque “al entierro del bacalao de Tuy acude mucha gente de afuera”?  El resultado es bien conocido por todos.
Debo decir que, como muestra de agradecimiento por contribuir a dar contenido a la fiesta, el Ayuntamiento solía invitar al grupo del entierro a una cena. Que tampoco es lo deseable en cuanto que tal familiaridad coarta en alguna medida la libertad de redacción del testamento.
A la vista de los hechos, y si se mantiene la línea emprendida, cabría realizar una especie de biblia bufa compuesta por los libros, el Antiguo testamento, inclemente y corrosivo, cuyo ciclo parece haber concluido, y el Nuevo, incierto y en curso, totalmente “light” por considerado con sus inspiradores.


Considero, pues, que en las manifestaciones festivas populares el Ayuntamiento no debe tener más intervención que la de regular el orden público y en dotarlas de medios que posibiliten y potencien su realización.  Al margen de que sería enriquecedor dar participación, a modo de competición, a todos los grupos que deseen aportar su particular sentido del humor.


                          José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 17 de febrero de 2016

Enterrar el "Entierro del Bacalao"


 

Ya hubo un tempranero asomo intervencionista del gobierno municipal de Tui, abortado a tiempo por C 21, con ocasión de la aprobación de la Ordenanza de Ornato Público y Limpieza Viaria.  Se pretendía exigir autorización  previa para abonar un campo, como si tal labor conllevase un riesgo para el medio o la población semejante al de la quema de rastrojos. No me imagino a cada propietario de parcela agrícola desplazándose hasta el Ayuntamiento para presentar la solicitud  en el Registro, y luego aguardar por la respuesta postal para poder proceder al abonado. Ni tampoco a Protección Civil en la  misión imposible de vigilancia de las innumerables y distantes “leiras” cultivables. Se trata del error típico del novato/a que estrena autoridad, pasado de revoluciones en el fervor regulativo,  que  ve a la ciudadanía desde la distante y distorsionada óptica del gendarme público, bajo la cual todos somos potenciales infractores.  Solo a quien  desconoce la vida rural, y es decir mucho en un ayuntamiento constituido mayoritariamente por parroquias, se le puede ocurrir semejante medida.

No me ocuparía en traer esta anécdota si no se hubiese producido otro brote de autoritarismo. Grave, esta vez, porque afecta a la libertad de expresión: la desaprobación y rechazo del testamento del “Entierro del bacalao”. Porque, al parecer, como corresponde por tradición a su esencia, era festivamente crítico con los cargos municipales. El testamento original fue, pues, reemplazado por otro elaborado sobre la marcha sobre  municipio distinto y distante, que causó desencanto en  una audiencia que rápidamente desapareció de la escena. No era esperable de un gobierno con cartel mayoritariamente progresista (y, por supuesto, democrático) que echase mano de la censura para ahogar la inocua alegría  popular del carnaval festejando al Momo (dios griego de la burla y el sarcasmo), y vaciar de contenido la celebración. Tampoco  era esperable el sometimiento de la comitiva a las directrices municipales.

Cabe preguntar qué  autoridad y legitimidad facultaron a las autoridades municipales para entrometerse en un acto de iniciativa enteramente particular. Quizá, porque consideran que en Tuy no hay más bacalao que el que corta el Ayuntamiento. O, quién sabe si, a mayores, por  haber cedido el palco de la música como púlpito de privilegio les correspondía ejercer tan perverso derecho. Vistos los acontecimientos y la línea democrática emprendida, habrá que importar, en versión modesta, el “Speakers´ Corner” del Hyde Park londinense, para que cualquiera, aunque sea subido a un cajón, pueda expresar públicamente lo que estime oportuno.

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga

domingo, 24 de enero de 2016

Matar a la redentora


                                   

De Espartaco a Jesús de Nazaret, de Emmeline Pankhurst (sufragista) a Simone de Beauvoir (feminista), todos los defensores de derechos han sido crucificados, materialmente o metafóricamente, por el Sistema y/o por los propios defendidos. Es sabido que, históricamente, la incultura y la pobreza atentaron en todo tiempo contra sí mismas.

A la socióloga Carolina Bescansa, sin mérito para incluirla en la categoría de redentora, le han llovido palos de todos lados por haber llevado a su bebé a la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados. La presidente de la Federación de Mujeres Progresistas, celosa porque el gesto reivindicativo de la señora Bescansa ha tenido más visibilidad y repercusión mediática que su trabajo al frente de la Federación, ha reaccionado diciendo que con ello la diputada de Podemos “lanza un mensaje “contraproducente, muy poco afortunado, que hace mucho daño, pues no se trata de apostar por la conciliación sino por la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos. Hay otras formas, y no hace falta hacerse fotos de esa manera”.  ¡Ay, las fotos!  Pasa por alto, esta ilustre señora, que se trata de un bebé lactante, al que un hombre no puede darle la teta.

Al señor Rubalcaba, en su artículo al efecto, “Reivindicación del matiz”, le produce muchos reparos  el que, incluso en causas nobles, se utilice a menores (no vaya a ser que con este acto la señora Bescansa maleduque a su bebé en la reivindicación); y le parece confuso el mensaje de quien tiene en el Congreso una escuela infantil a su disposición (es notorio que ella sí dispone de escuela infantil y canguro, pero no la mayoría de madres).  A  mayores, el exdiputado advierte del peligro de generalizar esta práctica de introducir en el hemiciclo a un representante de cada uno de los colectivos que luchan  por resolver problemas sociales.  Con este patrón comparativo, sutilmente malicioso, el señor Rubalcaba  toma al bebé de Bescansa por representante de la noble causa de la conciliación de la vida familiar y laboral de las madres. Tampoco tiene solidez argumental otorgar carta de naturaleza a un gesto realizado en la sesión de toma del acta de diputados con el fin de proyectarlo en la normalidad funcional parlamentaria. Y a su homólogo, Patxi López, por el mismo interés partidario que animó a pronunciarse al señor Rubalcaba, no le ha gustado la anécdota de la diputada de Podemos, y ha lamentado que “una opción personal se convierta en categoría general”. Lo absurdo de esta manifestación radica en  censurar lo que tiene de virtud un sencillo acto individual, reivindicativo o no: el haber alcanzado dimensión general.   

Otros comentarios reaccionarios aparecidos en Facebook, no merecerían mayor consideración dada su inconsistencia salvo por numerosos y repetitivos. Muchos de ellos juzgan incompatible y desvergonzado, incluso una impostura el gesto de Carolina Bescansa por el hecho de ser miembro de familia acaudalada. Generalmente, las punta de lanza de los avances sociales no son  personas del común, sino aquellas que gozan de posiciones de privilegio tanto en el plano intelectual como en el económico. El mérito radica en que no padeciendo los problemas de la mayoría deciden luchar por un ideal. No es imaginable, ni esperable, por ejemplo, que una humilde provinciana abanderase el destape  y fuese la primera en atreverse a ponerse un bikini. Tampoco faltan los disparatados, como el que acusa a la diputada de “haber abusado de su hijo por haberlo llevado a un lugar nocivo para su bienestar”. ¿Qué diría al respecto de lugares confortables para el bebé si lo subiese a un autobús, como se ven obligadas  a hacerlo muchas madres a diario?

Carolina Bescansa, con seguridad conocedora de la sentencia de Marshall Mcluhan, teórico de la comunicación,  “El medio es el mensaje”, que condensa la poderosa  influencia sensorial de los medios tecnológicos y los ambientes en cuanto constitutivos de procesos activos invisibles, no ha dejado escapar la oportunidad de encontrase en el lugar adecuado y en el momento oportuno para lanzar un sutil y eficaz mensaje sobre la problemática de conciliar trabajo y maternidad.

 
                           José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 9 de enero de 2016

Magos, que no reyes



Las razones del extraordinario eco social que ha tenido la controvertida  cabalgata  de reyes madrileña hay que buscarlas más en las reacciones de los creyentes ante el apartamiento, leve, de la tradición cristiana y  en el mayoritario sentimiento de vasallaje de la población conservadora ante la monarquía clásica que en la supuesta deconstrucción del imaginario infantil.

Ateniéndonos a la leyenda, a partir de la cual nació la tradición, los adoradores del mesías no eran reyes sino magos,  que en aquella época equivalía a sabios (del latín, magi-mágui-magister), que eran, concretamente, astrólogos. No en vano  en el mundo anglosajón se denominan "the three wise men" (los tres hombres sabios).Tampoco se dice que eran tres. Ni que procedían, creencia agregada siglos después, de los tres continentes conocidos, Europa, Asia y África. El papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinguer) dice que probablemente venían del extremo Occidente, de Tartessos, zona que los historiadores sitúan entre Huelva, Cádiz y Sevilla. La transformación de los magos visitantes en reyes, interesaba a la Iglesia como muestra de aceptación de la religión católica como única verdadera en cuanto que majestades representantes de los tres continentes acudieron para postrarse ante el rey de reyes.

La indumentaria de los reyes de la cabalgata madrileña, en absoluto desconectada de la tradicional puesto que incluía la corona real, pero sí más festiva, se aproxima más a la propia de un mago, capaz de hacer el prodigio de repartir regalos en una noche a todos los niños del mundo, que a la menos sugerente de un rey, por mucho que, a mayores, se los refiera como magos. Variante que conecta mejor con el actualizado imaginario infantil, acostumbrado a las sorprendentes transformaciones de los seres fabulosos de los cuentos y juegos informáticos.

Respecto del vasallaje de la gente con poca autoestima, que gusta de verse representada en el lujo y esplendor de los monarcas al viejo estilo, viene a mi memoria el rendido por  la hambrienta población de la desaparecida Abisinia, hoy Etiopía, hacia su emperador Haile Selassie, que en sus apariciones públicas posaba en un trono de oro y diamantes, y adornado con manto de armiño. De haberse mostrado más  humilde, acorde con la miseria reinante, lo habrían matado porque nunca aceptarían que su representante ante el mundo los denigrase  reflejando la miseria en la que vivían.


Toda esta polvareda sobre “la cabalgata de Carmena” la levantaron los adultos en nombre de los niños, aunque sin que éstos fueran consultados. La mirada infantil, libre de prejuicios, no encuentra reparos en las novedades, ni siquiera en las surgidas por natural evolución de las tradiciones.  Su mundo mágico, lejos de derrumbarse, permanece renovado. Incluso ampliado cuando, con la aparición de Papá Noel y Santa Claus, se creyó que se resentiría.

A propósito de la distinta mirada de un adulto y un niño en este asunto, viene a cuento lo ocurrido a quienes encabezaban la reivindicación de un parque central urbano en Tuy, en el lugar que se proyectó edificar un centro de salud. Los manifestantes, participantes espontáneos  en la cabalgata de reyes, que lucían sendas cartas a sus majestades pidiéndoles un parque, una de ellas portada por niños,  fueron acosados policialmente por orden municipal, y acusados de reventarla por el gendarme público para la ocasión que conduce el programa radiofónico de la Ser para el Baixo Miño.



 Ningún niño pudo identificar como subversivo o ajeno a la cabalgata el que otros niños y adultos desfilaran al final de la misma portando razonables cartas a los reyes magos, Solo un sector de adultos,  simpatizante del poder político en el gobierno municipal, consideró tal participación como algo feo e inadecuado.


                          José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 7 de enero de 2016

Nuevo pero continuista


A nadie se le ocurre tachar de continuista el  presupuesto de vida llamado Año Nuevo, pese a que, básicamente, los años transcurren uno tras otro, bajo las mismas  constantes. Si bien, ritualmente, en los estrenos de año se formulan deseos de  vida nueva, la verdad es que la gente se aferra a la rutina porque íntimamente recela de los cambios; que asocia con sufrimiento por cuanto implican  aprendizaje y negación de saberes y costumbres. Tan asumidas tenemos las penalidades inherentes a todo proceso de adaptación a lo nuevo que incluso reputados literatos, víctimas del subconsciente, incurren en el error de emplear el verbo sufrir en lugar del verbo experimentar para referir cambios producidos en cosas inanimadas. Valga como ejemplo: “las temperaturas sufrieron un ascenso”. En la recopilación histórica de los innumerables avances tecnológicos que supusieron revolución en las costumbres, “La mecanización toma el mando” (Sigfried Giedión), y a propósito de la introducción en los hogares de las primeras cocinas eléctricas (una especie de sartén con paredes surcadas interiormente por resistencias), se recoge, como muestra elocuente de renuencia social frente a las innovaciones, el coincidente comentario de los primeros usuarios de que la comida  “tiene un indefinible sabor eléctrico”.  

El presupuesto de vida de toda población para un año que comienza, incluye, de manera significativa, el presupuesto municipal. El correspondiente a 2016 de Tuy ha sido tildado por la oposición de continuista en ausencia de mayor argumento. Justificación suficiente, a su parecer, para rechazarlo. Los vocablos continuista, en el ámbito político, como machista, en el social,  son términos que, misteriosamente, se han convertido en armas arrojadizas eficaces por sí mismas, que no necesitan de apuntalamiento alguno para neutralizar al oponente.

Nunca les faltará razón a quienes califiquen de continuista cualquier presupuesto municipal si se considera que el mayor monto económico corresponde a los gastos fijos necesarios para mantener activo el engranaje de todo ayuntamiento: salarios de funcionarios y personal contratado, retribuciones de los corporativos, equipos,  consumibles, etc., que se puede cifrar, sin temor a equivocación,  en más del  75% del total. Aferrarse a la parte invariable de un presupuesto, desconsiderando los aspectos más variables o nuevos, para rechazarlo, revela supuesta incapacidad interpretativa e indudable actitud obstruccionista.

Resulta chocante que a representantes de partidos conservadores, inmovilistas por manifiesta incapacidad para ser innovadores, les repugne el continuismo. Más chocante todavía que no acepten un presupuesto que, según su compartida apreciación, reproduce los elaborados por ellos mismos cuando eran gobierno. Esta cómica escena de reprobación de lo que antes defendían, se  viene repitiendo en cada pleno que se celebra. Quien no sorprende a nadie, por su devastador currículo, es Su Descaradísima Desvergüenza exalcalde Rocha, que en cada intervención  sepulta cada vez más a su naufragado delfín, además de yerno; como cuando afirma que los actuales presupuestos son un “corta y pega” de los anteriores.  

El continuismo que preocupa de verdad no es otro que la abultada herencia  de procesos judiciales abiertos, con sus  sanciones correspondientes,  y, sobremanera,  la permanente  espada de Damocles de demolición del edificio “Beira Miño”, que Su Descaradísima dejó colgada durante su mandato, pendiente de que alguien exija la ejecución de sentencia. Que corresponde, obligadamente, a Patrimonio Histórico como órgano protector del mismo. Si el desarrollo de los acontecimientos sigue el curso legal,  la vida no será igual para la comunidad de vecinos del “Beira Miño” ni para las arcas municipales que irían a la quiebra.

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 18 de diciembre de 2015

Turrón amargo


                                                       

 

Adelanto que no se trata de una variedad nueva de turrón, equivalente en el ámbito repostero al chocolate negro, sino al estado de ánimo que altera  el paladar  de las cosas, que troca en amargo el sabor dulce del tradicional postre navideño español. Ese tipo de sensación semejante a la que experimentan los niños ante el  carbón dejado por los Reyes Magos.

A Rajoy, como presidente de Gobierno, se le reprenden muchas cosas, algunas imperdonables. Como colofón al rosario de reproches que cosechó su acción de gobierno viene a sumarse, a última hora,  al margen de los proferidos por aquellos que decidieron pasar fuera de casa las vacaciones de Navidad y no pueden votar por colapso del servicio postal, el de haber profanado gravemente el espíritu de la Navidad contaminándolo con la política por haber elegido el 20-D para celebrar las elecciones generales.

Las campanas que más repican estos días son las que  reproducen las sintonías partidarias en la reñida campaña electoral. El foco de las luces ya no se  dirige al portal de belén sino a los principales pastores políticos. El comercio, resentido por la interferencia, de haberlo sabido con tiempo, habría fabricado y puesto a la venta  figuritas de algunos de los candidatos para, junto al “caganer”, adornar el belén.

 Nada es igual esta vez en la tradicional fiesta. Tampoco lo serán las sobremesas de  Noche Buena, en las que las discusiones sobre los resultados de las elecciones, tanto o más enconadas que las disputas habidas en los debates televisivos protagonizados por los candidatos, vendrán a enturbiar  la armonía familiar.

Como en esta llamada a las urnas habrá más perdedores que ganadores, gracias al señor Rajoy el turrón no va a tener buen sabor  para millones de ciudadanos.  Dado el bajonazo anunciado del partido en el gobierno, a sus militantes y simpatizantes, el turrón les va parecer, si no amargo,  cuando menos, agridulce. Al señor Rajoy puede sucederle algo peor, que se enfade el Niño Jesús y no lo coma.

 

                            José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 11 de diciembre de 2015

El capi es cojonudo


 

Esta Navidad tiene un "caloret" especial, y el espíritu parvulario de siempre. Para mantener vivo el candor hasta la llegada de los reyes magos, el azar quiso  que en estas  fechas se festejen los Santos Inocentes. Y en esta atmósfera de crédula ensoñación, el zar Rajoy decidió que se celebren las elecciones generales.

Diciembre es tiempo de fraternidad, de romper el hielo, de abandonar el plasma y echarse a la calle a tomar unas cañas con el mundo. De pensar en el prójimo y visitar mercados, donde se cuece la cesta de la compra; de acercarse  al hogar del pensionista y hospitales, habitados por la desesperanza y el dolor, y repartir promesas reconfortantes acompañadas  de palmaditas y apretones de manos. Y de tomar un niño en brazos como un San José contemporáneo que comparte tareas domésticas, aunque luego no sepa preparar  unos mejillones al vapor.

También lo es de rebajas. Del Black Fraude, y de las defensas del electorado, reblandecidas ante la anunciada bajada de impuestos a los jubilados que renuncien a disfrutar del jubiloso retiro  En definitiva, y en esencia, diciembre es  mes de reconciliación. Aunque efímera como una estrella fugaz.

Cuando hice el primer campamento de la milicia universitaria, viví un curioso episodio de reconciliación volátil, semejante a la de un estado transitorio de enajenación, digna de estudio sociológico. A lo largo de todo el  tiempo de instrucción militar, en pleno verano, era habitual, entre otros padecimientos, que el sargento interrumpiera bruscamente el momento de siesta y nos zarandeara a capricho con la voz de  “¡¡¡a formaaaar!!! ¡¡¡Con cartucheras!!! Y, al medio minuto, contradictoriamente adrede,  cuando habíamos formado  filas, volvía a gritar, “¡¡¡sin cartucheraaas!!! luego, una vez más, ¡¡¡con cartucheraaas!!!, y así hasta irritar al personal, que juraba acordándose, para mal, de los muertos del sargento y del capitán. Pero llegó el día de la jura de bandera. En esa ocasión la comida, un poco mejor de lo habitual,  incluía, a mayores, un vaso de vino y dos pastelillos. Al final del ágape, los soldados, todos personas estudiadas, de pronto,  gratificados y enardecidos por el vaso de vino y los pastelillos, olvidaron el castigo sufrido durante tres meses y los consecuentes  insultos de desahogo proferidos  y se pusieron a cantar a coro: ¡el capi, el capi es cojonudo, cooomo el capi, no hay ninguno! 

El 20-D  los españoles juraremos la bandera de un partido político determinado desfilando ante las urnas. En esta ocasión, el vaso de vino y los pastelillos, en forma de paga extraordinaria, se dan con anticipación.

Brindemos, pues,  por un futuro joven. Y sonriamos.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 8 de diciembre de 2015

Que experimenten ellos


 

Ante las disputadas elecciones generales, Rajoy recuperó, en versión  política, la famosa, por  dañina, sentencia de Unamuno, “que inventen ellos”.  Recomendó al electorado que se deje de experimentos votando a partidos emergentes encabezados por jóvenes líderes sin experiencia de gobierno. Vino a decir, pues, que los experimentos con gaseosa. Que deben ser  los más productivos y rentables para un país.  

Haciéndose eco del rancio conservadurismo del todavía presidente, un tudense (permítaseme la intranscendente anécdota), de pensamiento viejo y reaccionario, como suele corresponder a educaciones cimentadas en dogmas,  consideró oportuno sumarse a la causa y tratar de apuntalar tal llamamiento  enarbolando el refrán gallego, elevado a artículo de fe: “Leña verde e xente nova todo é fume”. Cabe decir al respecto que, mayoritariamente y en todo tiempo, las revoluciones sociales, el avance de las ciencias, los descubrimientos, así como la creación artística, han sido protagonizados por jóvenes. 

Felipe González y Alfonso Guerra, entre otros miembros del partido socialista que han desarrollado tareas de gobierno, carecían de experiencia cuando accedieron al poder, y es indiscutible su gran contribución a la modernización de España, desplegada, mayormente, en los primeros años de  mandato  en los que la aludida inexperiencia era más patente. En ocasiones, y en determinadas actividades, la experiencia no es un valor indiscutible, sino un pesado cúmulo de obsolescencias sostenidas por la tradición y la costumbre,  que obstaculizan seriamente los cambios y la innovación.

Lo exigible a un candidato a presidir el gobierno de una nación es, esencialmente, inteligencia, sensatez y sentido de la justicia. Los conocimientos propios de la gobernanza los aportan, entre otros, el equipo de asesores, secretarios de Estado, y técnicos superiores de la Administración, como ha sucedido históricamente.

Pero el meollo del asunto radica, fundamentalmente, máxime hoy día en que la corrupción política  tiene  a la ciudadanía conmocionada y sumida en la miseria,  en la solidez de principios éticos del candidato que garanticen su independencia frente a la presión de los poderes económicos.

 

                                 José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Sufrir la Oposición


 

Afortunadamente, en el Ayuntamiento de Tuy se han invertido los términos. Hemos pasado de padecer gobiernos a sufrir la oposición. Mayoritariamente cateta, y de discurso embarullado que dificulta el debate racional. Un mal menor comparativamente, pero nada tranquilizador si atendemos a su superioridad numérica. Además de desalentador, pues cuesta entender  que tales representantes gocen de tan amplio respaldo social.

Con frecuencia la oposición utiliza palabras impropias que causan confusión entre los corporativos. En el pleno de noviembre le hemos escuchado llamar aguas fluviales a las pluviales (Alternativa Popular de Tui), y  porfiar, durante diez minutos, al representante de Ciudadanos Tudenses sobre la imposibilidad de construir un colegio en  una parcela  que entre los usos asignados a la misma  figura el docente. Debió  creer el señor Manuel González Vázquez que el uso docente se refería al religioso,  porque la decencia es principio moral de la docencia de las Iglesias. Moralidad que debería obligar a un examen de conciencia previo sobre las propias aptitudes y capacidades para optar a la alcaldía con la dignidad requerida.

Pero no todo es incultura en la oposición. C 21 aporta, con la figura de su líder, la desenfadada desenvoltura del tertuliano televisivo al uso que se atreve con todo,  pues, como los sabios de la antigüedad, parece reunir todo el saber de la época.  Sobre el segundo, licenciado universitario, no cabe formular opinión alguna pues el absoluto protagonismo del portavoz no le permite pronunciar palabra.

En la referida sesión plenaria, en la que, a instancia de una plataforma ciudadana de afectados por las hipotecas, se presentó la moción de trasladar  a la Xunta un escrito sobre la problemática actual del alojamiento, el señor Padín justificó la abstención de su grupo al relacionar, identificar y sintetizar en tres brochazos, como causas reales de ser víctima de deshaucio y de sufrir pobreza energética, al buenismo imperante. Un buenismo que, según su criterio, apuesta por la “ruinosa” industria de las energías renovables frente a la  rentabilidad de la técnica de fracking hidráulico en la extracción de gas, como queda demostrado con la quiebra de Abengoa; que pone en riesgo  la salud financiera de la Banca con la pretensión de la dación en pago; que atenta contra la propiedad privada,  la ley Hipotecaria y ley sobre Régimen de Alquiler. Sin duda, todo un instruido en tan compleja y variada temática.

Lo que resulta preocupante es el malismo del señor Padín, alineado con la política económica ultraliberal de las empresas multinacionales, que en su voracidad rechazan toda regulación estatal. La defensa de tales principios hace que, cual nazi en términos económicos, se muestre inclemente con los oprimidos y desfavorecidos. Ya se mostró injustamente cruel con los productores gallegos de leche. La argumentación al respecto del líder de C 21 fue censurada  de viva voz por una persona de la plataforma ciudadana presente en la sala, obligando al alcalde a amonestarla  de que respetase las intervenciones a riesgo de tener que abandonar la dependencia, optando aquella por retirarse “al no estar dispuesta a seguir escuchando más imbecilidades”. Terminada la exposición del señor Padín se retiró el grupo de afectados, no sin que antes una señora le dedicase un reproche: “habría que verte a tí pasando hambre”. Lo paradójico del fundamentalismo económico de don Próspero es lo mal que se desenvuelve  él en el libre mercado.

Decía Manuel González Vázquez, “O Rato”, en campaña, que lo que necesitaba Tuy era color, que a Tuy le faltaba color. Pues bien, ya tenemos una oposición de lo más pintoresca.  

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga