viernes, 2 de febrero de 2018

Pecado original

Capón Rey, que yo sepa, no es seguidor de ningún credo (yo tampoco), sin embargo, arrastra adherencias de cuando profesaba el catolicismo, que afloran,  y de las cuales se sirve, cuando entiende que son de aplicación en ocasiones propicias. Para entender su complejo comportamiento, es necesario saber que se trata de  un itinerante ideológico y de principios, éticos y estéticos, que, en su ya largo caminar en la vida, va recogiendo y soltando,  incorporando y desprendiéndose de manera discrecional y a conveniencia.
Acaba de acusar, por el mero hecho de pertenencia,  a los miembros del PP del actual Gobierno municipal de Tuy, la práctica mayoría nuevos en política,  de padecer el pecado original  derivado de las irregularidades cometidas por los gobiernos y alcaldes locales anteriores de dicho partido. Y trata de imponerles, con  su peculiar sentido de la justicia, al considerarla descendencia  partidaria responsable, el castigo o purga bautismal  del acto de contrición de  asunción de culpas, y la enmienda de los entuertos pasados al objeto de poder  ganarse la reputación política perdida trabajando con especial y mayor empeño y esfuerzo,  al estilo bíblico de la sentencia aplicada a Adán y Eva en el momento de expulsión del Paraíso (que también  padecieron los inocentes animales y especies que lo habitaban) , "ganarás el pan con el sudor de tu frente".
El alcalde Padín le recordó que él también perteneció al PP y que incluso negoció, infructuosamente, con este partido la, por él mismo denostada y vituperada,  moción de censura (este tipo de maniobras deben ser el mágico pegamento que mantenía la aparente cohesión y estabilidad interna del cutripartito multicolor, cual efímero y circunstancial arco iris que resplandece cuando dos elementos climatícamente antagónicos, sol y lluvia,  coinciden  y se superponen . Capón Rey, a su pesar,  no solo es víctima de ese pecado original que enarbola y blande en el aire como arma arrojadiza, sino también  sujeto activo de cometerlo  en primera persona al sucumbir a la tentación que,  la  metafórica serpiente (Diz Guedes) enroscada en el árbol de la ciencia política del bien y del mal, le sometió al ofrecerle encabezar la candidatura del PP a las elecciones municipales venideras si abandonaba las responsabilidades de gobierno en Unión Tudense y pasaba al grupo de no adscritos en la bancada de la oposición para,  encarnando el espíritu de Maquiavelo, ejercitar lo que mejor sabe hacer:  labores de zapa y mina (con tal movimiento, que fue acompañado del padre de la número dos de AT y exconcejala de cultura, buena persona y amigo personal el primero, en aquel momento en apuros económicos, y a quien el referido reptil político compró la voluntad), Miguel Ángel Capón Rey entró en al apartado de la historia local vergonzante con el deshonroso e indisputable mérito de ser el primer tránsfuga de Tuy de la democracia.
Saliendo por peteneras, replicó el exconcejal de la Eurociudad que él había aportado más al PP, alcanzando la alcaldía con este partido, que a la inversa. Lo que dicho partido le aportó es asunto  que no ha trascendido la esfera privada de las partes. Presumió y presume de que nunca ha sufrido ningún tipo de acusación, apartado que  no es cierto,baste recordar el cambio irregular de emplazamiento del vertedero municipal, la denuncia por manejos de planos falsos de la aprobación inicial del PGOU, etc. Quienes estén interesados en conocer la ejecutoria como alcalde de Capón Rey, les remito al título publicado en este blog: Memoria de un "tiranosauro" rey de la política. La única manifestación de Capón Rey con la que sí estoy de acuerdo es que ha sufrido una moción de censura interna, principal y fundamentalmente, aunque no solo por la circunstancia que sigue, porque no se prestó a ciertos comprometedores manejos urbanísticos que la serpiente política mencionada exigía (el edificio Kiwi fue construido vulnerando la legalidad vigente, superando las alturas habituales y sin pago alguno al Ayuntamiento por licencia municipal, pues no podría obtenerla, ni por control arqueológico;  con lo que, para los promotores, todo fueron beneficios netos).
A propósito de este pasaje-episodio plenario dentro del punto último del Orden del día, Ruegos y Preguntas de los corporativos, merece destaque la irrupción no reglamentaria (no estaba en el uso del turno), irrespetuosa, maleducada y perversa del portavoz, en la oposición, del PSOE, Enrique Cabaleiro, que  sesión tras sesión va mostrando su verdadero ser, normalmente agazapado en la falta de referencias y en el adusto silencio característico, que forzó la ocasión para llamar sinvergüenza al alcalde, basándose que en tiempos pasados había criticado al PP.
Capón Rey, desde que fue expulsado del paraíso político llamado PP, ha ido, elección tras elección, de pena en mayor pena (no deber ser pieza tan valiosa cuando fuera del paraguas pepero es, en cuanto a resultados electorales, uno más del montón).
 Lo cruel de su situación es que, como no creyente, no cabe redención alguna, y que,  como perseverante en el no arrepentimiento,  tampoco absolución.

                                                            José Antonio Quiroga Quiroga


viernes, 26 de enero de 2018

Crónica- retrato de plenos y corporativos de la nueva Oposición


La oposición tudense acude a los plenos cargada de resentimiento por la moción de  censura (sigue sin asimilar las reglas de la democracia), y, sin pudor alguno, la va volcando en el desarrollo de las sesiones, cada cual conforme a sus características personales.
Los plenos, viscosos como las babas de hiel que van soltando los sabuesos infatigables,  se enfangan en debates y disertaciones puntillistas interminables, las más de las veces fuera de contexto, de modo que contenidos sin aparente complejidad hacen que se prolonguen hasta el límite de las doce horas de la noche.  
El de ayer (25/01/2018), como viene siendo habitual últimamente, fue uno de esos, con final escandaloso protagonizado por un Capón desarbolado, reincidente en desacatos y desórdenes.
Muy bien por parte del alcalde, educado, correcto, permisivo, diría que en exceso, e inteligente en las respuestas.
He aquí  el perfil-retrato de sus protagonistas, y breve crónica del último pleno:
Laureano Alonso (Son de Tui): Persona en la que convergen en coherente armonía la vulgaridad de presencia con la ordinariez de palabra. La característica que mejor lo define es el barullo y dispersión mental, y la querencia por la difamación, descalificación e insulto personal. No reparó en esta sesión en acusar gratuitamente al alcalde de mentir. Un trol de la política.
Enrique Cabaleiro (PSOE): Cetrino, enjuto de carnes, semblante severo de mala bilis, y poseedor de un cinismo medular, rumia secamente la amargura del desalojo, como quien masca chicle, con constantes gestos de incomodidad, que luego escupe mediante pronunciamientos apocalípticos. Utiliza con pasmosa ligereza un variado catálogo de calificativos peyorativos: tropelía, dislate, lodazal, despropósito, atropello, desvarío, “trapallada”, etc., seguidos de inelegantes autoalabanzas sobre su gestión. Esmerado publicista de su gestión, cantó anticipadamente en dos ocasiones (diciembres de 2016 y 2017) el gol fantasma de la apertura de la calle Orense, cuando el juego todavía se desarrollaba en terreno propio.  Toda su labor en dos años y tres meses se resume en trabajos previos, y nada concluido, salvo esas “cousas” relativas al mantenimiento. Contrariado  por haberse afinado a la baja la cuantía de la licitación del servicio de limpieza, defendió que las licitaciones deben ser “golosas” para los empresarios concursantes, a riesgo de que se presenten menos candidatos. Mostró preocupación por la probable baja del número de potenciales adjudicatarios, pero ninguna en regarles abundantes beneficios. Apreció premura en aplicar al concejal de Cultura y Patrimonio la asignación por dedicación a la concejalía del concejal saliente del PP, calificando algo tan razonable de “despropósito”.
Este concejal, ahora, muestra desconocidas virtudes de oráculo, eso sí, solo con capacidad para pronosticar los desastres que le aguardan a este Gobierno.
Yolanda Rodríguez: Mano derecha del anterior, y mandona por naturaleza. Es la encarnación de la pedantería ejercida con ceremoniosa parsimonia, y especialista en la presunción de descubrir Mediterráneos. Aperturista, en cuanto que llama “aperturar” al hecho de abrir la calle Orense. Soporta mal la escasa intervención en los plenos, lo que acentúa su proclividad a interferir el turno de palabra de otros intercalando  comentarios. Algo de lo que ya pecaba cuando se encontraba entre el público asistente a los plenos. Ahora  ocupada en labores de asesoramiento del alcalde (PSOE) de Gondomar.
BNGComo  no aprecio mayor diferencia cualitativa entre sus dos representantes, los identifico bajo las siglas de su partido. Mortecinos, pobres en recursos de expresión y de argumentos. Participación discreta y a rebufo de la línea de los demás partidos.
Capón Rey (Altenativa Tudense): Un dinosaurio, o más concretamente, un “tiranosauro” revenido de la política. Como alcalde que ha sido, tiene un historial lamentable de actuaciones urbanísticas que han estrangulado a la ciudad de Tui  de manera irreversible. Demagogo compulsivo y conspirador permanente, ejerce de abuelo-hemeroteca de la Corporación, y trata de dulcificar su fama de dictador con chascarrillos y gracietas que va soltando en los plenos, precedidos de sus propias risas. Acusa a los actuales miembros del Gobierno representantes del PP (partido éste en el que militó y con el que alcanzó a la alcaldía), de padecer del pecado original cometido por sus antecesores (entiéndase, exalcalde Antonio Rocha) al responsabilizarlos de actuaciones  de las que no son autores ni partícipes, y trata de imponerles su particular penitencia. Le gusta el poder como objetivo en sí mismo, como realización personal y por el prosaico hecho de disfrutar mandando.
Posee extraña o interesada manera de  razonar, como la manifestada en este pleno del 25/01/2018 acerca de las asignaciones a los concejales delegados.  Dice, para tachar de incorrecta la pretendida al concejal de Patrimonio y Cultura, que dichas asignaciones "se adjudican al cargo, y no a la persona, ¿te enteras?". Como  no hay cargo sin persona que lo desempeñe, la asignación recae en la persona en quien asume  el cargo y la responsabilidad derivada; de lo contrario, el sueldo se le da a un puesto (en Inglés, position) o cartera, que no es otra cosa que una figura laboral.
Carne de moción de censura (lleva dos en su haber), se encuentra descolocado y contrariado. Sin sitio que le satisfaga, ni consuelo, últimamente pierde los papeles con suma facilidad, pese a su provecta edad y veteranía como legionario de la política curtido en mil batallas.  Tal es así que ya fue expulsado una vez de la sala de sesiones, y en la última y reciente habría sumado otra, pues una vez finalizado la misma y durante el turno de Ruegos y Preguntas del público, se levantó alborotado de su escaño, y se aproximó a la posición del alcalde para increparle desaforadamente porque consideraba que no le estaba respondiendo al ruego de un asistente que demandaba debates públicos, de políticos y ciudadanos, del estado del municipio, no sin antes proclamar, en tono de desafío al alcalde,  “ahora no puedes expulsar”.
Capón Rey acosando al alcalde


Esta oposición es tan hipercrítica y se siente tan dueña del Gobierno que incluso se atreve a indicarle al alcalde cómo tiene que responder, y a la Secretaria cómo actuar
Y el público asistente, una media de treinta vecinos, la mayor parte incondicionales de los partidos en la oposición, y condicionados por su ciega  adhesión inquebrantable, parece que solo va a los plenos a disfrutar del espectáculo riendo y jaleando con sus aplausos las escenas chocantes.
                                   José Antonio Quiroga Quiroga
 
 

martes, 2 de enero de 2018

La comida de Navidad de la familia municipal


La celebración de la tradicional comida de Navidad, que el Ayuntamiento de Tuy ofrece a funcionarios y personal contratado, en las instalaciones del Seminario Conciliar, motivó la publicación de una nota de desacuerdo de parte de  la Asociación de Comerciantes de Tui (Acitui) y la crítica política de un miembro de la oposición municipal en el punto  Ruegos y Preguntas del último Pleno.

Alega dicha asociación que “el local no es apto ni apropiado a dicho fin”, sin especificar si la aptitud del mismo se refiere a las condiciones de confort o a las de normativa exigible, apartado que, paradójicamente, incumplen muchos establecimientos en funcionamiento, y causa de que carezcan de licencia de actividad. La valoración, particular y subjetiva, acerca de si es suficientemente funcional y digno corresponde en exclusiva al Ayuntamiento como parte actora.

Relativo al acierto-desacierto en términos de legalidad de la elección del ámbito, y previamente a la entrada del análisis de dicho punto, considero oportuno tachar, además  de incoherente, de inconsecuente y un tanto ligera la reacción de Acitui en cuanto que sus representados son receptores únicos de múltiples ayudas y de los beneficios derivados de la gestión y gasto municipal en promoción turística del municipio. Diríase que el Ayuntamiento, es decir, el conjunto de contribuyentes, tiene contraída con el colectivo de comerciantes,  a diferencia de con respecto a otros sectores profesionales,  no se sabe en razón de qué fuero o privilegio, la obligación institucional de ayuda.

En el abordaje del aspecto central del debate  político de  si con la  celebración de la citada cena el Ayuntamiento ha concedido tácitamente  dispensa de uso comercial (en este caso hostelero) al inmueble del Seminario, y aceptado tácitamente el desarrollo de dicha actividad en parte de sus instalaciones, poco o nada interviene,  como se verá, la normativa relativa al uso Religioso-Residencial asignado en el PXOM (Plan Xeral de Ordenación Urbana),  al margen de que tal uso,  que comprende distintas categorías: Conventos, Centros parroquiales, Templos y Capillas y Oratorios, sea público o privado y de que en realidad la  principal actividad que desarrolla  el Seminario corresponde al docente de carácter privado como lo es la instrucción sacerdotal. En tal sentido restrictivo afecta menos todavía, tanto como nada,  el hecho diferencial, en el que basaba su argumentación comparativa el portavoz de Alternativa Tudense, de que el inmueble del Seminario es de propiedad municipal, mientras que el claustro de la catedral, que en ocasiones acoge banquetes de particulares, es propiedad de la Iglesia.  Y no solo es que no afecta nada, sino que, lejos de ser un factor negativo que sanciona la elección municipal, juega nítidamente a favor del Ayuntamiento, como también se verá a continuación.

Para mayor claridad didáctica y mejor comprensión de la problemática suscitada me basaré en ejemplos que guardan estrecho paralelismo con el hecho comentado, dejando a un lado la relativamente interpretable normativa de usos urbanísticos. ¿Cabe encuadrar como actividad hostelera, y por tanto exigible la licencia correspondiente, el que un particular celebre la fiesta de su cumpleaños (tomo este ejemplo como celebración anual) en su casa o jardín,  o en la de un amigo o de un arrendatario que se la cede gratuitamente, y que al objeto de agasajar a los invitados con una comida recurra al propio servicio casero o al de un servicio externo de cáterin? ¿Comete el Ayuntamiento algún ilícito,  agravio comparativo, o acaso fomenta con su ejemplo  la competencia desleal,  si celebrase, previa contratación del servicio de provisión de viandas a un restaurante o empresa de cáterin, la comida de Navidad en la Casa Consistorial? ¿Existe diferencia sustancial respecto del ejemplo anterior  en cuanto a legalidad y libre competencia profesional, que el inmueble de propiedad municipal en el que se celebre el banquete anual esté cedido a un tercero para uso distinto, siempre que las instalaciones del mismo le sean brindadas gratuitamente o conste su cesión ocasional en cláusula contractual? La ilegalidad  del caso radicaría en que el propietario del inmueble ofreciese el local en contraprestación dineraria. A efectos de legalidad no está de más recordar que los proyectos y actuaciones del Ayuntamiento no necesitan de licencia ni permiso municipal pues no  procede concedérselos a sí mismo. A quién corresponde disponer de licencia de actividad es a la parte que elabora y sirve los alimentos. Conforme una golondrina no hace primavera, servir una comida al año no comporta actividad hostelera.

Es de conocimiento municipal,  de parte de la sociedad tudense, y mayormente de los hosteleros locales, que desde hace algunos años el Seminario ofreció sus instalaciones a una empresa de cáterin para la elaboración y servicio propio de comidas. Y que posteriormente, tal empresa utiliza las citadas instalaciones para cubrir la demanda exterior. Si tal cobertura externa, que no la interna, incumple con el uso asignado al Seminario correspondía a Gobiernos anteriores exigir su cese, pero la ha consentido, como tradicionalmente se ha venido transigiendo  con muchos otros negocios en situación precaria.

La acusación hipócrita formulada por  el portavoz de Alternativa Tudense al Gobierno municipal, no responde a otra causa que a la rabieta, que no cesa ni amaina, y le recome, contraída por haber sido desalojado del mando. Tampoco dispone de autoridad moral dicho concejal para formularla, pues siendo alcalde celebró una fiesta en un castillete- discoteca con almenas (hoy restaurante)  construido durante su mandato dentro del recinto histórico, con fachadas de  ladrillo cara vista vidriado, sin licencia municipal (luego sancionado por Patrimonio),  en un solar colindante con el camino Travesía de Santo Domingo.

Críticas vendo, que para mí no tengo.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

domingo, 17 de diciembre de 2017

El aura protectora del éxito deportivo


Se han dado casos en el mundo de extrema indulgencia  con las fechorías y desafueros de los héroes deportivos. De sobra conocidos son, entre otros, los casos de O. J. Simpson y Maradona. Esa dispensa condescendiente con sus ídolos en los momentos controvertidos de sus vidas es la manera con la que  seguidores y población  representada  les reintegran el supremo favor de elevarles la autoestima al rescatarlos de la indiferenciación y adocenamiento social.

Manu Garrido es un icono local en lo deportivo, de conducta intachable en la vida ordinaria  al que se le ha escapado la lengua porque lo suyo es la pala y no las palabras. Como también se le fue al alcalde de Tuy. Uno, debido a su apasionamiento en la defensa de la práctica deportiva que le ha reportado tantos triunfos a nivel mundial, y el otro, llevado por un arrebato de responsabilidad en el gasto municipal, y de más justo reparto atendiendo a las necesidades de otros sectores más amplios de población. Ninguno de los dos ha cometido un desafuero, ni hay antecedentes de conducta que lleve a suponer que ambos tienden a cometerlos. Pero si nos atenemos a la carga de gravedad y dramatismo de los comentarios vertidos en las redes sociales por contrarios a la persona del alcalde y rivales políticos (éstos siempre los tendrá enfrente), diríase que el alcalde ha cometido un crimen, si no un sacrilegio. Tampoco la prensa ha demostrado ecuanimidad en el juicio, al haber reemplazado la frase afrentosa del campeón en su post de Facebook por otra de mera discrepancia con el ajuste económico destinado a las mejoras en la nave del club Kayak. Sin embargo, ésta ha sido fiel recogiendo el reproche impropio acerca del uso de los caudales privados del célebre piragüista.

Solo lamento, que las disculpas del alcalde no hayan sido aceptadas, aunque solo fuesen por elemental y obligada cortesía formal, gesto que redundaría a favor de la buena imagen personal, y que el ofrecimiento humilde de avenencia haya sido rechazado y contestado con una escenificación victimista.

Los ídolos, como los demás mortales, también tienen los pies de barro.

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Llegar a la política de Tuy


A la política de Tuy, como a la de cualquier población, se puede ir por varios motivos y se puede llegar, no importa desde dónde,  por distintos caminos, aunque no todos lícitos y democráticos.

En el pleno de la moción de censura, rico en matices y en referencias sobre actitudes y comportamientos personales, el exalcalde  Cabaleiro, en su intervención final, dijo, a modo de velada justificación y críptica explicación: “llegué a la política de Tuy por circunstancias políticas”. Podría haber añadido también que  llegó a la alcaldía por circunstancias políticas (de todos conocidas),  y que por circunstancias políticas (igualmente de público conocimiento) desanduvo el camino. Pero muy pocos conocen la referidas circunstancias políticas de su desembarco en la política tudense.

El punto de arranque  nace de una confluencia bipolar de intereses y ambiciones políticas personales compatibles, que redundaban en beneficio recíproco de ambos polos atractivos. Por una parte, estaba la figura de Luis  Gómez Piña, concejal del ayuntamiento de la Cañiza, diputado autonómico y  secretario de organización del PSOE de la provincia de Pontevedra, que aspiraba a ser secretario provincial, cargo ocupado en ese momento por Modesto Pose (que gozaba del apoyo del comité local del PSOE de Tuy), y que suponía una envidiable plataforma-trampolín  para ser elegido candidato a diputado en las Cortes Generales. Por la  otra,  “Kiko Cabaleiro”,  concejal de Medio Ambiente en el ayuntamiento de  Salceda de Caselas, sin posibilidad a la vista de llegar a ser un día  regidor de su propio municipio, dignidad que desempeñaba su colega de corporación Marcos Besada, que debió vislumbrar que, al mudar su residencia a Tuy, podría, sin embargo, serlo de esta milenaria ciudad.



Como resultado de la simbiótica sinergia política, Gómez Piña-Kiko Cabaleiro, deseoso el primero de disolver el adverso comité  tudense, presidido por Manuel Pérez Freiría (Manoli), portavoz en la Corporación Local, que obstaculizaba su carrera, envío al gran capitán, Kiko Cabaleiro, al feudo de la antigua capital del reino de Galicia con  la taimada misión de liquidarlo bajo el pretexto de que la relación entre los miembros era mala. El gran capitán, acompañado de su mentor Gómez Piña, convoca a los miembros del referido comité en el restaurante Cruceiro do Monte, lugar al que acudieron alrededor de seis personas del total de llamados; contándose entre los ausentes, por descuidada e inocente providencia en el establecimiento de la fecha,  el propio secretario-presidente Manoli, que se encontraba en Centroeuropa al frente de una embajada portuguesa de piragüismo de aguas bravas. En esa reunión Gómez Piña advierte de la necesidad de nombrar un nuevo presidente-secretario, que no iba a ser otro que su apadrinado; al tiempo que, con tal fin, convoca a la militancia y simpatizantes  para otra asamblea en el salón de actos de la UNED. El nuevo concilio, al que asisten cuarenta y tantas personas, comienza con la puesta en escena de Gómez Piña, que traía en la cartera el “transfer” del fichaje, y Kiko Cabaleiro en la mesa presidencial. De inmediato el secretario de organización del partido declara unilateralmente la disolución de la agrupación del PSOE de Tuy, lo cual comporta la anulación del derecho de voto de los hasta ese momento miembros de la misma, aunque no el de opinión, y decreta el nombramiento del oriundo que le acompañaba. Más tarde, el nuevo secretario-presidente del comité del PSOE tudense, investido de plenos poderes, incluso con la facultad de reserva sobre el derecho de admisión de las solicitudes de afiliación locales, nombraría a su  particular guardia pretoriana.

Queda manifiestamente demostrado que Kiko Cabaleiro, cual desconocido mesías venido providencialmente del espacio exterior, entra en la política de Tuy,  para oprobio y sonrojo de golpistas, a lomos de una democracia inmaculada, para, desde la altura ético-moral de su noble y blanca cabalgadura, en aseada armonía con  su franca y limpia mirada, predicar ejemplaridad procedimental y colmarnos de bienes y logros. Del estilo y envergadura de los populistas "Antes y Después" (lo que el colectivo NON a moción "definía" como "facer cousas"). Lástima que haya sido la Democracia la que lo ha crucificado.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

martes, 7 de noviembre de 2017

Levada Libre y de la Cruz


La asociación Levada Libre, constituida, fundamentalmente, para la recuperación de la memoria de los tudenses fusilados en el verano de 1936, ha respondido, junto con los alcaldes de Porriño, Salceda y el exalcalde de Tuy, con  declaraciones de rechazo al reprobable acto vandálico perpetrado en el monolito en recuerdo y honor  a nueve vecinos asesinados en Volta da Moura (Guillarei-Tuy). Pero no todas afortunadas, incluso alguna un tanto insidiosa  como que el olivo que se plantó en agosto (uno de los peores meses del año a tal fin) con ocasión de la inauguración del monumento “se ha secado por motivos que no queremos revelar”; no vaya a ser que ….? Resulta que Levada Libre, “que  mana con espírito curioso, lonxe dos encoros que pretenden deter o curso do  seu caudal”, construye sus propios diques maliciosos de contención. Bien podría dicha asociación, aportar pruebas demostrativas de lo que, intencionadamente, deja a la libre imaginación  de la ciudadanía,  mediante informe pericial de la/s causas por las que el olivo se ha secado, ya que dispone en sus filas de dos peritos agrónomos. Pero es mejor dejarlo así, igual se descubre una verdad  que la sociedad, todavía inmadura, no podría asimilar. Sin embargo, pese a la falta de pruebas, no se oculta la motivación ni se duda de ella  afirmando que el acto vandálico ha sido cometido por odio (hipótesis probable), cuando podría deberse a un acto, por lo demás frecuente, de vandalismo gamberro indiscriminado; a la mera implantación territorialmente intrusiva del propio monolito; a su manifiesta fealdad y mala calidad escultórica;  a que se trata de un indeseado y molesto recordatorio de los fusilamientos; al subyacente espíritu  antirrepublicano; o a quién sabe qué otras causas.
“No respetan ni las piedras que recuerdan a los asesinados”, declara entre solemne y apocalíptico (no quedó piedra sobre piedra) el que parece abanderar la azarosa cruzada de Levada Libre. ¿Acaso dichas piedras no son el soporte material de la memoria de los fusilados y parte esencial del monolito?.  O quizá  la connotación de permanencia eterna consustancial a la piedra hace más grave, más violento y más irreverente el atentado? Tampoco son en absoluto inocentes, además de imprudentes, si no incendiarias (nunca faltan pirómanos sociales en las filas de la política),  las palabras de la alcaldesa de O Porriño,  del alcalde de Salceda y del  exalcalde de Tuy, Enrique Cabaleiro, que coincidieron en afirmar, tan gratuitamente como poco creíble, que “el hilo conductor de este tipo de vandalismo es el odio (delito de odio, remachó, la avispada jurista, García de la Torre, alcaldesa de O Porriño).  Menos mal,  que la acotación final de que “no podemos extrapolar esto al conjunto de la sociedad” (a riesgo de quedarse solos, claro), nos ha rescatado a una mayoría si no a todos de entre los acusados. Gracias, pues, por el impagable servicio, noble dama y cabaleiros parlantes desfacedores de entuertos de propia creación.
Al objeto de dejar (para la posteridad) testimonio físico del “odio” descargado sobre el monolito, aunque tampoco es descartable que,  consciente o inconsciente, exista voluntad de provocación, y en resarcimiento de la afrenta,  se mantendrá el dañado, tal cual quedó después del atentado, se construirá uno nuevo, y se plantarán tres olivos, que se pedirán “a los alcaldes de Salceda y O Porriño, pero no al de Tuy” explicó, con las conexiones neuronales perceptiblemente desordenadas, el cruzado de mayor protagonismo.  Cabe suponer, pues, que al de Tuy no se le pedirá porque se trata de un “golpista” (heredero de los capitaneados por Franco), aunque, en todo caso, de éxito, a diferencia de los dos pretendidos “golpistas” fracasados  del disgregado cuatripartito, como quedó de manifiesto  en las palabras de despedida del exalcalde Cabaleiro en pleno de la moción de censura, al trazar un obsceno paralelismo  entre  los promotores de la moción  y los golpistas que bombardearon el palacio que ocupaba Allende.

Posado promocional de rigor, muy a la moda, del equipo A.
                          


La presencia del señor Cabaleiro como agente de Levada Libre carece de  justificación, por cuanto que no es miembro de dicha asociación, y porque, como exalcalde, carece de competencia para aportar un olivo en representación del Ayuntamiento del que ahora es simple concejal en la oposición. La  razón espuria  de su participación es la de darle respaldo político  promocionando su imagen, y dar a entender que Levada Libre, apartándose indebidamente de sus fines estatutarios, no reconoce al señor Padín como alcalde de Tuy, lo cual significa que esta asociación demuestra  nulo respeto por las reglas democráticas, al tiempo que inflige un feo desaire de reprobación al regidor; ofensa que, en cuanto representados, es extensiva a los todos los tudenses. Tampoco está justificada la del alcalde de Salceda, excompañero político de Gobierno del ahora exalcalde de Tuy, como igualmente no lo estaría  la alcaldesa del limítrofe municipio de  Tomiño, pero sí es procedente la de la alcaldesa de O Porriño al ser todos los asesinados de este ayuntamiento. De ahí el capricho de plantar tres olivos, procedentes de los tres ayuntamientos citados, en lugar de dos.
Si califico de hipotéticamente probable la afirmación, ya que no hay certeza conocida alguna,  de que el odio es el motivo del atentado (poco destrozo ha sido para ser obra del odio),  es porque el monumento a los represaliados, colocado en los jardines de la alameda tudense con el beneplácito y autorización del entonces  alcalde del PP, Antonio Rocha, permanece intacto desde su inauguración,  hace ya más de quince años.
 Perversamente ridícula resulta la  idea de colocar un  buzón o hucha catártica, o  de los improperios,  al lado del monolito roto, para recoger insultos y otros comentarios, con el supuesto objetivo de ofrecer una opción no vandálica de descarga del “odio”. Y de paso, medir, por extrapolación, mediante esta singular extracción, cuánta inquina larvada existe en la sociedad, para quizá luego dar cuenta del  resultado a la opinión pública con el bienaventurado propósito de fomentar la concordia en la comarca.
 “A su terquedad de odio nosotros contestaremos con terquedad de amor, y a tercos no nos gana nadie”, replica retador y ufano el cruzado mayor de la cofradía, al creerse, al menos, campeón en algo, si bien en nada que una persona razonable pueda  exhibir como motivo de orgullo, que no sea en obstinadas cerrazones y absurdas porfías. Las terquedades, por impertinentes y cansinas, no son deseables ni bienvenidas siquiera en el amor. Y nada tan pobre de argumentos como el de darse gratuitamente por desafiado para tratar cargarse de razón.
Considero absolutamente  respetable y merecedora de defensa la memoria histórica y su ley, y todo símbolo alusivo a la misma, pero también censurable  el uso partidario de un acto de barbarie, de autoría y motivación inciertas, para respaldo del exalcalde y afrentosa reprobación del actual, así como la frívola instrumentalización de lo sucedido, montando un tingladillo cómico-dramático para proyección de protagonismos personales  en el que mostrarse, nada más lejos de la realidad, como  intrépidos y trascendentes actores sociales, depositarios de las más admirables virtudes épicas y democráticas.
 
                       José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 28 de octubre de 2017

"El abuelo feisbuquero"


Un sagaz usuario de Facebook se refería, con el apelativo del título de este escrito, al tiempo que sugería que se fuera para casa,  al concejal que con puntual regularidad desea “parabens e muitos anos de vida” a sus muchos amigos virtuales con ocasión de sus cumpleaños y onomásticas (cuando alcalde iba a todos los entierros del municipio), que participa en casi todos los saraos  de dicha red, mayormente como especie de archivero de ocasión de dudosa fiabilidad, y que “partilla”, con sobreabundancia, quincalla moral, en claro ejercicio de fiel practicante ejemplar. El mismo  concejal que, acusado de consentir el insufrible, inadmisible y vergonzoso alboroto favorable a la permanencia  del grupo de Gobierno durante el pleno de la moción de censura, se justificó con la burda como perversa trampa imaginaria de que podría haberse ausentado de la sala a hacer pis  y a ver si su compañero más joven de la mesa de edad, sujeto de abucheos e insultos constantes, se atrevería a expulsar a alguno de los que le increpaban. Curiosa forma de transferencia de responsabilidad en quien, como miembro más veterano de la Corporación, recae la obligación de que el acto se desarrolle dentro de los cauces del orden y respeto debidos, pero que  se limitó, con decidida voluntariedad y  perseverancia,  a la farsa,  entre teatral y protocolaria, de impotente oficiante superado por las circunstancias, pese a la conocida irrefrenable querencia del personaje  por mandar e  imponer su criterio contra viento y marea. Pues  bien, lejos de recurrir al jocoso ejemplo de ir a hacer pis,  pudo acogerse al precedente del alcalde desalojado de lanzar la amenaza de llevar a la turbamulta ante la Fiscalía. Pero ¿cómo iba a querer imponerse, con una primera expulsión a modo de ejemplar advertencia a los elementos perturbadores, si la marea empujaba favorablemente?


                            
             Corporativo del anterior Gobierno (procesión del Carmen) aguantándose las ganas de hacer pis para encarar la subida de la Rúa Nova




Retomando la referencia al feisbuquerismo,  hace tiempo que me pregunto si en verdad es posible que un Gobierno municipal sea eficaz si buena parte de sus miembros, exalcalde incluido, le dedican horas diarias a fisgonear en esa red social,  dominadas por jaurías ladradoras, en vez de hablar con la gente y recorrer calles y parroquias para detectar y conocer de mano problemas y necesidades que atender. Tal dedicación excesiva solo se explica por el decidido cultivo del populismo como potencial banco de votantes, en menoscabo de la preocupación y trabajo propio de las respectivas delegaciones.

Confío en que el nuevo Gobierno se aparte de esa tentación y no caiga en la trampa de la pantanosa Red, que solo le puede reportar dolorosa erosión y descrédito.

                            José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

lunes, 23 de octubre de 2017

Espectáculo lamentable


 

Era previsible que  el pleno de la moción de censura al cuatripartito de Gobierno del ayuntamiento de Tuy se celebrase bajo condiciones ambientales inaceptables en democracia y desde cualquier perspectiva cívica. La bochornosa presión tribal con   incesantes abucheos, salpicados de   alguna amenaza de tipo personal, malamente y a duras penas permitió que se escuchasen  las intervenciones de los postulantes al relevo. De nada sirvieron los innumerables ruegos al silencio del presidente de la mesa de edad, incapaz de imponer orden en la sala, que más bien parecía el graderío de un circo romano,  pues disponiendo recursos para ello, debía sonarle a música celestial en cuanto que la banda tronaba y jaleaba a su favor y del resto de compañeros destronados.  A caldear la atmósfera contribuyeron, por una parte, y principalmente, el colectivo NON a moción de censura con dos manifestaciones en la calle y el llamamiento a la ciudadanía de acudir al pleno, con no se sabe qué objeto: si como pasivos observadores del acto de desalojo  y relevo, o como agitada masa coercitiva en la esperanza última de amedrentar a los ponentes y abortar la moción; y por otra, la injustificable doble acogida en las ondas de la RMT a los líderes del mencionado colectivo NON a moción, como si, a título informativo, no fuese más que suficiente con una comparecencia; y solo explicable por el particularmente conservador e indiscriminado “sentido de Estado” del director de la misma.

Era también previsible que el alcalde saliente tuviese una intervención de despedida elegante y caballerosa como corresponde a todo dignatario que se precie de tal. Pudo haber salido airoso del trance de haber mantenido la línea de “fair play”   de la primera intervención, pero, desarbolado ante la inminencia del desahucio, quedó al descubierto su verdadero carácter, de ordinario agazapado en la  opacidad del retraimiento aunque salpicado de asomos inquietantes,  con dos frases envenenadas de mal perdedor. La primera, gratuitamente triunfalista, pero precedida  de sutil paralelismo  insidioso de los golpistas  que asaltaban el palacio presidencial de Allende con los  firmantes de la moción, y tomada de las últimas palabras de aquél como presidente de Chile: “el futuro es nuestro” . La segunda, rúbrica de la primera, cerró la intervención lamentando el espectáculo ofrecido, en indudable referencia al dado por “los golpistas”, pues no cabe suponer que iba dirigido a los excitados alborotadores que le respaldaban.  Lo que no era previsible fue la inoportuna  desaparición de la llave de la puerta de acceso al despacho de la alcaldía desde el salón de sesiones. Rareza tan inusitada que solo admite dos interpretaciones: que los “golpistas” no encontrasen refugio en el despacho de la alcaldía en el caso de que tuviesen que salir por piernas de la sala al estar bloqueada la puerta de salida por la concentración de asistentes, o como gesto postrero de obstinada resistencia infantil a ceder la dependencia que acogió los momentos de mayor representatividad y autoridad personal.

Como broche final del día de autos merece atención la cuidada escenificación montada en el pórtico de la gloria de la Casa Consistorial, en la que, como se aprecia en la fotografía adjunta, con un decorado estratégicamente situado, aparece, con una inexplicable expresión de alegría, jamás vista ni imaginada en rostro tan poco dado a exteriorizar sentimientos, el alcalde saliente acompañado de sus compañeros de fatigas y del secretario xeral del PSdeG.
Sincera e incontenida expresión de júbilo tras el desalojo
Preocupada por el movimiento sísmico que provocó la remoción de las estructuras de gobierno en el Ayuntamiento de Tuy, y ante el riesgo de probables réplicas que afectarían seriamente las de la Diputación  (organismo que habitualmente sirve de instrumento para el reparto de favores a los ayuntamientos afines) entró escandalizada en escena, como actora de reparto, Carmela Silva, presidente de dicho organismo,  apresurándose a decir que el acuerdo programático entre partidos que propició la moción de censura “le va a costar a los gallegos (y a las gallegas, claro) 19 millones de euros”, como si tal cantidad no tuviese otro destino que el de ser quemada en pólvora. Y a acusar a la Xunta de haber comprometido tales recursos públicos para determinadas infraestructuras y servicios a cambio de la moción, pese a que todas las obras enumeradas corresponden a necesidades  demandadas  hace mucho tiempo,  alguna de ellas, como el nuevo edificio de juzgados, ya comprometido y presupuestado hace más de un año. ¿Acaso desconoce la presidente que la política es capacidad de gestión y de negociación ante las instancias administrativas correspondientes, ya sirviéndose del talento personal de persuasión o del cultivo de las relaciones personales con cargos políticos con poder de adjudicación de recursos?

El espectáculo todavía continua en Facebook, donde algunos de los descabalgados siguen retorciéndose penosamente cual cola de lagartija amputada.

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 21 de octubre de 2017

Charla nacionalista

Previo al relato sobre la charla ofrecida por  Camilo Nogueira en las dependencias de la UNED de Tuy  dentro del “Ciclo Mártires de Sobredo” a la que acudí por error creyendo que ahondaría en los trágicos acontecimientos que precedieron  la abolición de los foros agrarios, pero que trató sobre “Galiza unha das primeiras nacións de Europa”, traslado aquí, de manera resumida,  a modo de preámbulo, un   pronunciamiento de Theodor W. Adorno sobre ese desvarío colectivo de la razón que es el nacionalismo. Dice, pues, Theodor, que “el nacionalismo incrementó el narcisismo colectivo; es decir, incrementó hasta lo inconmensurable la vanidad nacional”. Esos impulsos narcisistas de los individuos, necesitados de una identidad que la sociedad les niega al relegarlos y disolverlos individualmente en el anonimato, encuentran satisfacción sucedánea en la identificación ilusoria con la totalidad. Una variante de nacionalismo (palabras mías) son las banderas del deporte, cuyo exponente máximo son las de los clubs de fútbol, en las que  se envuelve o se enfunda una mayoría de perdedores en la vida en busca de redención para sentirse, aunque sea ocasionalmente, campeones.  “No hay nada que los hombres, y especialmente en colectividad, no estén dispuestos a inmolar en el altar de la autoafirmación y la soberbia” (Rafael Sánchez Ferlosio). Este sentimiento tribal se observa en lo que llamo nacionalismo de parroquia, que lleva a éstas a tratar de ser más o de no ser menos que las vecinas, y que se pone de manifiesto en múltiples ocasiones, como p.e., en la rivalidad absurda de las tiradas de cohetes con motivo de las fiestas patronales.
Pues bien, secundado por la presentadora del acto, que ofició de sacerdotisa ideológica  bendiciendo oportunamente con lentos asentimientos  de cabeza lo que iba exponiendo el conferenciante a un auditorio de fieles comulgantes, comenzó su exposición Camilo Nogueira (BNG) con esta frase plena de orgullo de supremacía de raza y de condescendiente suficiencia: “bueno, non vou a falar de Colón”. Mejor así, ahora que recientes hallazgos refuerzan la teoría sobre el origen portugués del intrépido navegante.
Prosiguió Camilo Nogueira con la descripción,  si no reivindicativa sí tocada de añoranza, de los otrora extensos dominios del reino de Galicia que, interesadamente, algunos asocian a la muy anterior Gallaecia Romana;  de sus  significados reyes y del  papel, a su entender, determinante de alguno de éstos en la reconquista de la península ibérica, aunque de manera bastante desordenada como reconoció al final de la alocución el ponente.
En la fase de coloquio pregunté a qué época habría que retrotraerse para determinar extensión y fronteras del reino de Galicia, y qué legitimidad, desde la perspectiva democrática, tendría tal reino si todas las naciones se han formado por la fuerza de las armas. No soy capaz de recordar la respuesta por confusa. También pregunté, luego de manifestar mi defensa de la lengua gallega, de lo conveniente de conservar y preservar la identidad cultural y tradiciones, sobre el interés y  necesidad, en términos de desarrollo en general, de alcanzar la independencia territorial. Mirando descortésmente hacia un lateral, dando a entender que le molestaban mis acotaciones, dijo: “vostede é un pesimista”. Antes se escucharon voces apasionadas como: “fora de Galicia os galegos trátannos como animais”; ¡ Galicia é a primeira potencia pesqueira do mundo”.
En medio de la densa atmósfera nacionalista no me atreví a preguntar sobre la aparente contradicción o ausencia de coherencia  de la ideología integrista basada en la defensa radical de la identidad de raza e idiosincrasia “enxebre” galega  con la adopción de niños africanos por parte de significados/as militantes del BNG.
                         José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 2 de octubre de 2017

Secesión en la patria familiar


 

Vaya por adelantado que no participo en absoluto de ningún tipo de ideología nacionalista, y menos, si cabe, de ningún sentimiento separatista, si bien,  pese a que no hay ejemplo bueno (aforismo de la casa), asumo el riesgo de valerme de uno para  tratar de aportar algo de perspectiva sobre el grave y trascendente conflicto que ha generado y genera el independentismo catalán.

Imaginemos, en primera instancia, un matrimonio que vive en un país en el que, debido al atraso cultural y democrático y, por tanto legislativo, no está aprobado el divorcio. Imaginemos al patriarca, el cabeza de familia, investido de la tradicional autoridad y capacidad de decisión que la sociedad y la ley le otorga,  que, en situación de desavenencia conyugal continuada, negase a la esposa la solicitud de divorcio. Obviamente, la deteriorada convivencia  haría insufrible la relación de pareja y tendría consecuencias negativas para el resto de la familia si la hubiese.

Imaginemos, para mayor paralelismo de la relación de fuerzas o de número de integrantes entre un  país con respecto de una región o autonomía del mismo país, que la unidad familiar del reñido matrimonio incluye un hijo mayor de edad que vive con sus padres pero dependiente de los mismos porque no dispone de medios suficientes para emanciparse, pero que como parte afectada o perjudicada con la probable rotura  matrimonial, dispusiese de reconocimiento y capacidad legal para posicionarse a favor o en contra de la separación de uno de sus progenitores. Dos votos contra uno abortarían la voluntad de marcharse del tercero en discordia, sin que quepa solución de avenencia ni tampoco de normal convivencia. A la parte demandante de divorcio no le queda otra salida que la forzada de la separación unilateral, con las negativas consecuencias materiales que conlleva.

En una unidad familiar, en principio, no son deseables rupturas, pero tampoco el vivir en permanente desencuentro, porque no conduce a nada favorable para ninguna de las partes.

Lo razonable y conveniente, cuando la otra parte que quiere irse tiene suficiente peso específico en la unidad familiar, es reconsiderar los términos de la relación o permitir que lo haga libremente si no hay acuerdo posible.

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 21 de septiembre de 2017

“Tuy não existe”


Categórico y con concluyente rigor de profesor de  matemáticas, a modo de estocada de despedida, ya para  tratar de tener razón al menos en asunto ajeno al objeto de enjuiciamiento, ya para intentar mermar la que me pueda asistir respecto del mural pintado sobre una pared del recinto histórico, con el fin de publicitar los bienes patrimoniales de Tuy, y también los servicios de determinados establecimientos comerciales locales,  el señor Alonso Vidal cierra su participación en el debate suscitado en estos términos; “Por certo, Tuy não existe. A cidade mágica de pedra, q tanto admiramos chama-se Tui”.

No es recado nuevo o primero que recibo del  señor Alonso en este sentido, que lejos de molestarme  agradezco su preocupación, aunque no me alerta de algo que ignore. En estrictos términos de escritura, Tuy, tal cual expresado, existe en innumerables escritos desde, según parece, principios del siglo XVI, tiempo en el que se fue abandonando la escritura en latín, en la que se refería a esta ciudad como Tudae; y sigue perdurando en los actuales textos en castellano, porque así se denomina en la lengua oficial del conjunto de España. Sin embargo, la palabra, mágica, empleada por el señor Alonso en su respuesta  no existe en la lengua gallega y, por tanto, no tiene cabida en un texto en tal idioma. En cuanto a la inclusión de la letra “q” que aparece sola y desnuda en la frase reflejada, que sustituye al pronombre relativo “que”, no sabría decir a qué lenguaje o idioma pertenece.

Fuera del territorio  ortográfico, Tuy existe, y permanece presente, si no vivo, en toda obra humana material (construcciones, plantaciones, documentos, etc.) realizada bajo tal denominación en tan largo período de tiempo y asociada para siempre a la misma. Pero tales obras, y el mismo municipio, ciudad y habitantes que correspondieron a la denominación  Tuy, no solo existieron y existen en el referido ámbito material sino también en el plano espiritual en cuanto que se alojan  en la memoria colectiva de los tudenses y en la de cuantos se han interesado por nuestra historia y vicisitudes de menor trascendencia.

Además de que no soy partidario de modificar, trátese de normalización lingüística u otra razón, los topónimos abstractos que no tienen traducción, como Tuy, al contrario que, por ejemplo, Puenteareas o Nido de águila, que admiten sin violentar su esencia el cambio al gallego: Ponteareas, Niñodaguia, porque en su escritura suelen conservar indicios de su origen, a raíz de la controversia, surgida no hace mucho en Facebook, sobre si lo correcto, y obligado, según parece para algunos, escribir Tuy o Tui, que me animó a expresar mi opinión  al respecto en mi blog, bajo el título Tuy versus Tui, decidí, en mis escritos de índole doméstico, mantener la “y” griega porque considero que, leyenda o no, evoca la resonancia griega de su fundador Diomedes,  héroe aqueo en la guerra de Troya e hijo del rey Tideo (de ahí el nombre de Tuy). También gusto de plasmarlo de tal manera porque en castellano se escribe Tuy, y porque gozo de libertad para ello.

 

                     José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Estridencia colorista en el Casco Histórico de Tuy

          He remitido a Patrimonio Histórico el mural pintado en la pared de cierre de una finca situada dentro del recinto histórico de Tuy, para que sea sometida al dictamen de la Comisión Provincial de Protección del Patrimonio Histórico.
         Al margen del sentido de  la resolución al respecto de dicho organismo, me siento apremiado  a adelantar mi opinión particular sobre lo que considero un ultraje y horror ambiental- paisajístico.
          Hace más de treinta años, el arquitecto Jaime Garrido, autor de varios libros sobre historia de la arquitectura de Vigo y comarca, y autor del diseño de la Plaza de Frómista (con discutible acierto)elaboró, por encargo del Colegio de Arquitectos de Vigo, un informe sobre: EL PROGRESIVO DETERIORO MEDIO AMBIENTAL Y DEL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARQUITECTÓNICO DE TUI, en el cual denuncia "la laxitud y dejadez de los órganos de control e inspección del propio Ayuntamiento y de la Dirección Xeral do Patrimonio Histórico-Artístico de la Xunta de Galicia" y  advierte de la presencia de elementos que contribuyen a empeorar la escena urbana como; "carteles anunciadores y vallas publicitarias en puntos estratégicos de las vías públicas, y que suelen coincidir con puntos de vista interesantes de la ciudad" (en su día, dicho arquitecto me habló del negativo impacto del eterno anuncio comercial que ha sido sustituido por el actual mural); además de recomendar que se evite el empleo de colores compactos y fuertes. Este informe, que obra en el archivo municipal, debería ser desempolvado y de obligada lectura y referencia de todo gobierno municipal entrante.




           Bien está publicitar el casco histórico (poner en valor, para los políticos) y otros atractivos del municipio, pero hay que saber cómo y dónde. Salta a la vista, porque ofende la mirada de cualquier persona medianamente sensible o instruida, que el reciente mural, por su dimensión y colores intensos, potenciados por el contraste de la pintura atípica, e igualmente fuerte, que añade la casa colindante, incompatibles con la clásica construcción edificatoria de piedra, distorsionan gravemente el perfil e imagen visible de la ciudad antigua en su fachada suroeste; además de la contaminación ambiental añadida  por estar en el mismo Camino de Santiago . No entro en el detalle de la idoneidad de ciertas figuras del mural, algunas desmesuradas en relación a lo que es más relevante y digno de ser publicitable, más propias de un comic (piragua y piragüista) que de un cartel anunciador serio sobre el patrimonio histórico y monumental, porque la responsabilidad de la realización de dicho mural, incluso su factura, no es imputable al pintor, sino al gobierno municipal; pero sí en la peregrina y pirata idea, teñida de mezquindad, de incluir publicidad, por muy discreta que sea, dado lo bien poco que se le retribuye al autor y lo muy poco que se puede recaudar con la misma; máxime si reparamos la largueza en el gasto en cuanto a los festejados festejos. Parece que una intervención desafortunada actúa como una pica Flandes para que se cometa otra, pues mismo semeja que los desaciertos, cuando no desmanes, tienden a hacerse fuertes y duraderos agrupándose (Edificio Beira do Miño).
         Decía un concejal, al que, luces e instrucción aparte, profeso cierto respeto por desinteresado, bienintencionado, leal y suficientemente trabajador, que con las pinturas en las tres vías principales de entrada a Tuy, se pretendía "causar la mejor impresión desde el primer al último minuto". Con este mural creo que se conseguirá lo contrario.
         Dada la elocuencia de las imágenes, no considero necesario extenderme en más análisis, salvo reseñar que el actual gobierno municipal, volcado en  populistas actuaciones de piel, que aprobó la ordenanza de Limpieza y Ornato, está siguiendo el discurso de campaña, a falta de uno propio, del exconcejal Manuel González Vázquez (Rato), quien preguntado en la RMT sobre qué necesitaba realmente Tui, precisaba que era evidente que Tuy estaba necesitado de color. Y claro, eso se arregla fácil con unas cuantas manos de pintura.


                                               José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 19 de agosto de 2017

Desconexión y Unidad


 

Tras las consecuencias desastrosas de un atentado suelen venir los llamamientos a la unidad; que en la mayoría de las ocasiones solo acontece en la convergencia de la población en el dolor. " Barcelona nos une a todos" es uno de los lemas que recoge el sentimiento general. Pero no es tanta la unidad en el plano político que, de producirse, tiene lugar momentáneamente y en el marco de la obligada formalidad protocolaria  por imperativo de las circunstancias.

                Una vez que afloraron ciertos datos sobre la supuesta explosión de unas bombonas de gas butano y propano, o del explosivo llamado "la madre de satán", de cual  se encontraron restos en una casa de Alcanar (Tarragona), en la que murieron dos de los ocupantes,  y resultó herido otro, de nacionalidad marroquí, se sabe ahora que era el centro de operaciones y planificación de un atentado de mayores proporciones que el sucedido en las Ramblas de Barcelona. También salió a la luz, tímidamente, que los Mossos que investigaban las causas de la explosión en Alcanar no avisaron a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil (la crónica del País digital que recogía, al final de la misma, este detalle de la incomunicación entre las fuerzas de seguridad, parece que ha sido retirada, pues ya no soy capaz de localizarla).




Casa de Alcanar, tras la explosión.

Decía un entrevistado en una cadena de televisión, que las fuerzas operativas sobre el terreno, Mossos, Policía Local, Guardia Civil y Policía Nacional, trabajan unidos sin fisuras, pero que no sucede así en el ámbito político- administrativo. Es sabido que suele darse cierta incomunicación entre los diversos cuerpos y fuerzas de seguridad por prurito de clase, competencia profesional e, incluso, promoción personal de cargos, pero si a estas absurdas barreras del individualismo unipersonal y el aislamiento orgánico se añade el sentimiento de suficiencia y de no injerencia en los asuntos que consideran de exclusiva competencia  no ya autonómica sino nacionalista, no nos extrañemos que, pese a que disponemos de una eficaz y experimentada organización antiterrorista, sucedan hechos tan dramáticos, que trascienden las fronteras establecidas.

                       José Antonio Quiroga Quiroga
 

viernes, 4 de agosto de 2017

La Reurbanización de la calle Casal Aboy


Con el pomposo proyecto de reurbanización de la calle Casal Aboy, cuando el término justo sería remodelación simple, y la fantástica, por imposible,  aspiración de convertir una calle estrecha en plaza alargada y lugar de encuentro (qué mejor lugar de concurrencia social que el centro de salud), se va a cometer un grave error de concepto y de bulto, que puede acarrear  graves consecuencias. No tiene sentido que se estreche el vial de acceso a un centro de salud, como tampoco lo tendría el de una estación de bomberos o a cualquier edificio que atiende emergencias; máxime cuando se trata de calle muy dinámica y saturada de tráfico, en la que se encuentran, un supermercado, la oficina de empleo, la escuela infantil, el instituto de enseñanza secundaria obligatoria, y paso casi obligado para acceder a la plaza de abastos. El futuro cambio de sentido de la circulación  en la calle Casal Aboy no remedia el problema, porque el acceso a la misma desde la calle Compostela no evita que se produzcan  embotellamientos en la primera y retengan a las ambulancias en la calle Orense. 

Se proyecta, pues,  reducir el ancho de rodadura de 8,30 m a 3,50 m, de modo que no pueda estacionar ningún vehículo en doble fila, pero tampoco puede circular otro en paralelo en caso de bloqueo del vial; y son diversas las  causas posibles: retenciones, avería, colisión, etc., y ensanchar la acera izquierda de 1,75 m a 4,55 m, para luego ocupar los 2,80 m de aumento  con jardineras, bancos monolíticos de piedra y pérgolas, de modo que quedaría el mismo ancho de acera útil para transitar,  lo cual no supone mejora alguna para el desplazamiento de los peatones.

Calle en la que se va a construir una plaza sin derribar ningún edificio
Si bien la acera mencionada requiere de más ancho por el intenso tránsito que soporta, cabe aumentarlo hasta los 3,05 m, guardando un ancho de rodadura de 5,00 m, que posibilita, en caso de necesidad, el rebasar cualquier vehículo que obstaculice la normal circulación, y destinando, adosado a la acera opuesta, 2,00 para el aparcamiento en línea.

No soy partidario de introducir en las aceras nada que reduzca el ancho disponible (en Tuy, en las calles nuevas, existen varios ejemplos de aceras semi inutilizadas por errores de este tipo), excepto bancos donde el ancho lo permita. Tampoco árboles, salvo en bulevares y aceras de ancho mayor de 5,00 m, pues en las estrechas, incluso los de desarrollo medio, acaban por invadir terrazas y ventanas, reduciendo la entrada de luz, tapando las vistas y ofreciéndose a los ladrones como medio para escalar hasta las viviendas.  

Si ya la ubicación del centro de salud es un error irremediable que ha cercenado la creación de un gran espacio central ajardinado, y que funciona al margen de la legalidad por carecer de una sola plaza de aparcamiento, ahora, para empeorar la situación, va a  sumarse otra metedura de pata, con la diferencia respecto del centro de salud de que es subsanable; pero no gratis.

No es necesario ser urbanista para percatarse de lo absurdo de la actuación proyectada, pero, por lo visto, quienes se postularon para dirigir nuestros destinos carecen de perspicacia para darse cuenta de ello. Hace pocos días, el concejal de deportes hacía un desafortunado llamamiento a la ciudadanía demandando de los administrados sensatez y sentido común. Como tal la petición solo corresponde hacerla a los contribuyentes hacia los políticos, y dado que se va a acometer una obra sin sentido, aprovecho la ocasión para devolverle el recado.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

domingo, 16 de julio de 2017

Las firmas no son votos


                                         

Ante la casi segura e inminente moción de censura a la agrupación de Gobierno de Tuy (formada por cuatro partidos de diversa y antagónica ideología), un colectivo ciudadano  trata de frenarla con la presión social que puedan ejercer las firmas recogidas en contra.

Pero las firmas de adhesión en contra de la moción son una amalgama opaca e indiferenciada  de pasiones políticas  (intensamente cargadas  de subjetividad), de simpatías y antipatías personales, intereses partidarios y particulares, y un largo catálogo de razones y posturas de indescifrable origen y clasificación. Por otra parte, el texto del manifiesto esgrime justificaciones muy inconcretas como que el actual gobierno “está facendo cousas”. Tampoco el alcalde es más preciso al alardear  de “labor  impecable”, valoración carente de valor y desprovista de elegancia por proceder de parte; al margen de que la gestión perfecta e irreprochable no existe por tratarse de tarea inabarcable, sin necesidad de recurrir a hechos concretos recientes, no todos conocidos del gran público, que son ejemplo de lo contrario.

La recogida de firmas es legítima y respetable en cuanto manifestación cívica de libertad de pensamiento y expresión, como lo sería una manifestación autorizada a favor de la misma causa, pero no es  ni legítima ni respetable si pretende violentar una acción política que se ajusta a las reglas establecidas democráticamente, y que se apoya en el estricto dictado de las urnas. El papel que le corresponde a la ciudadanía es el de atenta observadora de los acontecimientos presentes y futuros, para que cuando sea convocada a las urnas obre en consecuencia. Esta actitud cívica de respeto a la democracia en absoluto excluye sentimientos sobre preferencias de gobierno, si a favor del actual, de corto recorrido para establecer juicios de valor con la perspectiva que la prudencia aconseja, o del previsiblemente entrante, como apuesta de resultado más o menos impredecible.

Puesto de recogida de firmas en contra de la moción de censura
Tampoco se puede tachar de indecente en sí misma la anunciada moción, por lo dicho anteriormente, ni de indecentes a los promotores ya que no se arma con el apoyo de tránsfugas, sino con los partidos que están en la oposición, grupo mayoritariamente homogéneo ideológicamente, prácticamente integrado por ramas escindidas de un mismo tronco; si bien no se debe perder de vista que el primer plan para la moción, para que todo el poder fuese para los de casa, contaba como pieza importante a dos tránsfugas, pertenecientes a una rama vieja también desgajada del mismo árbol, y cuña inquietante dentro del Gobierno.

 Asimismo, no cabe utilizar la ambición política, lícita y consustancial a todo servidor público, que necesariamente pasa por conseguir el mando, como arma descalificatoria arrojadiza. Pero como las aspiraciones de poder y de mejora retributiva son compartidas por todos, y no es fácil establecer diferencias cuantitativas, quizá deberíamos  fijarnos en quiénes tienen más espíritu de servicio público, que no debería ser valorado de manera abstracta sino en términos de amor, sí, de amor al municipio. Y en este aspecto diferencial fundamental, que no se improvisa, sino que está asociado al grado de pertenencia al lugar, y al sentimiento de identificación con el mismo, creo adivinar que unos  tienen más triunfos que otros.

 

                     José Antonio Quiroga Quiroga