domingo, 29 de julio de 2018

Descabaleiro descabalado


 

A partir de la moción de censura los plenos de Tui han devenido en expresión áspera de resentimiento y de deseo de venganza para infortunio de todos: simpatizantes,  contrarios y  ajenos a la política partidaria. El presumible sentido de servicio público cabal y responsable de los que antes mandaban se ha desvanecido en cuanto se vieron  integrando las filas de la oposición, para trocarse en impúdico ejercicio obstruccionista y paralizador de la gestión municipal como instrumento de deterioro y aniquilación del rival; pero también lo es de menoscabo del desarrollo del municipio y  de la calidad de vida de los contribuyentes que sufragan a estos representantes públicos,  y de descrédito de la institución municipal  que los acoge y de la que se sirven.

La burda y obscena instrumentalización política del siniestro de Paramos por parte de la oposición debería sonrojar incluso a los más fanáticos, pero éstos aplauden irracionalmente cuando trata de bloquear cualquier proyecto que proponga el Gobierno, con el fin de poder tacharlo luego de incapaz e inoperante, como es el caso reciente del concurso de ideas de reordenación del frente fluvial de la ciudad, alegando que “no es el momento” y que “los 36.000 euros destinados a su financiación deberían donarse a los afectados de dicha parroquia”. ¿Acaso para socorrer a los damnificados por la tragedia hay que esperar a que se lleve a pleno no importa qué proyectos para, una vez desbaratados, destinar los correspondientes importes, en general irrelevantes, a ese conjunto de personas, cuando está disponible un cuantioso remanente de tesorería, del que ya se han detraído un millón, y medio millón de euros?

Si bien la inferioridad numérica del grupo de Gobierno es aprovechada por la oposición para  levantar  sistemáticamente  en cada pleno  cercos  de taponamiento  que pone en serio riesgo de parálisis la acción municipal, no pierde  ésta oportunidad de revertir su perversidad responsabilizando al alcalde de la fluctuante situación de impasse (ahora en manos del abstencionista dubitativo, José Prada), por no haber sabido  disponer de mayoría habiendo  podido. Culpando al alcalde  la oposición trata de desvincularse  de su cuota de responsabilidad  en cuanto que los ayuntamientos los gobierna el pleno de la Corporación, y no el Gobierno Ejecutivo, con sus respectivos votos a favor o en contra acerca de proyectos, propuestas de acuerdo y  mociones; al tiempo que deja claro que, bajo su particular punto de vista,  las mayorías plenarias son útiles para ignorar las posturas disidentes.


La incapacidad democrática para asumir el trámite formal de traspaso de poderes, recibido como afrenta imperdonable  de descabalgamiento abrupto por quienes se creyeron destinatarios indiscutibles e indiscutidos del poder, pero que solo lo ocupaban en precario, ha desencadenado una  perniciosa actitud de oposición a cara de perro sin precedentes, liderada por el exjefe de la cuadrilla. Desencuadernado el primer jinete por la caída,  el cavernoso carácter que antes permanecía agazapado tras calculado laconismo verbal,  asoma ahora tronante y claro por las aberturas que dejan los descosidos.   

Visiblemente contrariado y fuera de control por haberse aprobado definitivamente los presupuestos, intervino, sin estar en el uso de la palabra, con  una de sus típicas  erupciones volcánicas, frecuentemente cargadas de apocalíptica ceniza que parecen sumir en sombras todo el municipio,  para tratar de terciar en favor de la indisciplinada e insolente “Antoñita”, exconcejala de hacienda y urbanismo, que estaba siendo advertida de expulsión por replicar e interrumpir la intervención del alcalde. Tras ser también advertido de expulsión el portavoz del PSOE, que pretendía  acobardar al presidente de la sala  y dejar en entredicho su autoridad,  respondió éste de manera destemplada y con desdén despreciativo hacia los demás miembros del Gobierno, diciendo algo así como: usted non se dirixa a min neses termos, ou acaso  cree que son  como os seus compañeiros de Goberno. Las reiteradas invitaciones del alcalde a que retirase la ofensa infligida solo consiguieron de este taciturno personaje que bajase y ladease su atormentado rostro para evitar la mirada de quien le reconvenía.

Finalmente, la Antoñita fue expulsada de la sala, no sin antes resistirse animada por la ruidosa peña asistente que le invitaba a quedarse. A continuación se procedió a la votación del concurso de ideas de ordenación del frente fluvial, que, al quedar la oposición con un miembro menos, fue aprobado con el voto de calidad del alcalde. Fue entonces el momento en que la ofuscada oposición se percató de que ya no tenía capacidad de abortar ninguna propuesta, y optó por abandonar la sala en bloque. Sin embargo, pudo advertirse que la concejala del BNG, en principio no tenía intención de marcharse, quizá porque no olvida que cuando desempeñaba responsabilidades de gobierno, Antoñita, la mandona, la respondona, le hizo llorar en un par de ocasiones, pero al final parece que cedió ante la insistencia de su compañero. 

Privado el portavoz del PSOE de la dignidad que otorga la montura, de Cabaleiro solo tiene el apellido.

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

lunes, 11 de junio de 2018

El futuro de los hombres


En un mano a mano entre Almudena Grandes e Iñaki Gabilondo, de un minuto por intervención (“Grandes en un minuto”, vídeos del País),  pregunta, en segundo turno, el periodista: “¿para qué serviremos los hombres dentro de unos treinta años?, la escritora, que confesó no poder saber para que servirán, sí dijo que le gustaría que sirviesen para construir una sociedad igualitaria codo con codo con las mujeres: para dejar atrás todas las costumbres sobre las que se ha construido una sociedad injusta, la violencia de género, la discriminación, los  prejuicios sobre el talento y capacidad de las mujeres, y cosas tan nimias como mirar a una mujer al volante y decir, ¡mujer tenías que ser!

Sin duda alcanzar la igualdad de géneros es necesario y perentorio (apremio que no debería estar reñido con cierto sosiego durante el trayecto, pues la aprobación de leyes específicas no garantiza que la población al día siguiente las ponga en práctica), pero que la conocida novelista y columnista no fuese capaz de atisbar o de aventurase, siquiera a título de ficción (que es su género literario),  a vaticinar  alguna utilidad  distinta de las mencionadas, no puede por menos que generar cierto desasosiego en los varones al imaginar que alcanzado dicho objetivo pasarían a ser perfectamente prescindibles. Salvo para realizar los trabajos duros y peligrosos que castigan y deterioran los cuerpos sin tregua ni piedad, y que,  en ocasiones,  acaban criando malvas antes de tiempo.

Reto (podemos hacerlo) y Desquite (corte de mangas), del feminismo.

            La igualdad, parafraseando a Pablo Iglesias (líder de Podemos), no se consigue de un día para otro por decreto, sino por asalto, con la fuerza de empuje  de una mayoría de mujeres  preparadas, seguras de sus capacidades y emprendedoras. Conseguida la libertad sexual, cuya privación las mantuvo atadas a una pata de la cama, o recluidas en el hogar, como consecuencia de la ancestral preocupación de los varones de tratar de asegurar la paternidad de los hijos, los hombres no tienen que temer que se instaure la igualdad, pese a que sería  asimétrica a favor de ellas si realmente fuesen en todo superiores a ellos, como afirman  la práctica mayoría. Solo cabe que se prevengan  del ánimo de revancha de los sectores feministas radicales que parecen querer cobrarse la deuda con intereses de la subordinación de siglos, relativamente confortable. Por lo demás,  la igualdad será  recibida como una bendición, sobre todo en las parejas que, al repartirse  obligaciones y responsabilidades,  vendría en socorro de quienes asumen mayor carga,  y proporcionaría mayor seguridad y tranquilidad a ambas partes ante los contratiempos que puede deparar la vida.


Existen corrientes de opinión, un tanto sui géneris,  que achacan a la confrontación entre sexos por la igualdad, básicamente entre los convencionales mayoritarios, femenino y masculino, el creciente número y variedad  de orientaciones sexuales: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer, pansexuales, asexuales, autosexuales, antrosexuales, demisexuales, etc., bien como respuesta de la naturaleza, bien como recurso social (moda o tendencia) al deseo de eludir la agresividad y  la problemática asociada al conflicto, o de acabar con él, a través del difuminado de los rasgos más característicos que definen a los prototipos clásicos femenino y masculino, que, aunque parezca una paradoja,  conduce a la igualdad vía indiferenciación.

Bienvenida, pues, la igualdad. Preferiblemente una igualdad  exhaustiva, que abarque todos los campos de intervención humana, sin concesión a las  discriminaciones  de género positiva y eximente.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 30 de mayo de 2018

Los fuegos de San Telmo

           La extremadamente dolorosa tragedia ocasionada por la explosión de un almacén clandestino de material pirotécnico, que tiene sobrecogida a la población tudense, ha dado lugar al afloramiento de la irracionalidad expresiva de cierta parte de su vecindad en su variado catálogo de manifestaciones: saña descarnada, frívola e irresponsable en la identificación de responsables, malignidad, intransigencia, incomprensión, etc., que revelan la catadura de quienes exteriorizan sin pudor alguno, y lo que es peor, convencidos de que, aplicando esta negativa e insana presión, contribuyen a remediar la desesperada situación con más prontitud; cuando en realidad solo añaden agobio, fatiga y desaliento a quienes desde la Administración Local (alcalde, concejales y funcionarios) y desde el ámbito particular, con denodado esfuerzo y sobrecarga de trabajo, están volcados en el auxilio de los damnificados.
            Esta es, lamentablemente, su extraña manera de ayudar. Sin embargo, resulta chocante la dureza mostrada con los que de verdad pueden ayudar y de hecho ayudan, con la benevolencia y gracias dadas al Santo Patrono del municipio por su supuesta inestimable labor de "protección".

 

           Permítanme, tan solo por un momento, que me ponga en el lugar de dichos bárbaros y adopte parecida  postura ejerciendo la irracionalidad que les es propia, al tiempo que pido disculpas por mostrarme irreverente, e invirtiendo  mirada y perspectiva con respecto a los supuestos culpables y benefactores, formulando la pregunta siguiente: ¿Cómo es posible, como se explica, Santo Patrono, que hayas permitido que explotase el almacén clandestino con material pirotécnico, si desde tiempo casi inmemorial los fuegos de artificio tirados a mayor honor y gloria Tuyos provenían de la empresa propietaria de dicho almacén?
 

                                            José Antonio Quiroga Quiroga

lunes, 28 de mayo de 2018

Pirotecnia crítica


El desastre y consiguiente tragedia causados por la explosión de un almacén ilegal de material pirotécnico en la parroquia de Paramos del municipio de Tuy,  que en primera instancia remite a las catástrofes que con sorprendente frecuencia castigan a países y zonas en vías de desarrollo,  parece guardar, en el origen y las causas, ciertas semejanzas con tales sucesos.

Si bien no es prioritario ni momento  de buscar responsables, sino de ocuparse de las ayudas a los damnificados, no está demás que, dada la virulencia  y variado cariz de pareceres y juicios, que quienes poco o nada podemos hacer para remediar la desesperada situación de los afectados, reflexionemos acerca del contexto social del entorno del lugar de la tragedia, y más en general  del marco político y religioso.

Se va sabiendo que buena parte de la vecindad era conocedora de la existencia del almacén que explotó y de los movimientos y actividad que en él se desarrollaban. Sin embargo, la confluencia de elementos como la particular interpretación del concepto de buena vecindad; que la empresa empleaba personas del barrio; y la indescifrable idiosincrasia gallega que delega ciegamente en la irracional confianza del “malo será”, han sido factores que, en cierta medida, han determinado el consentimiento tácito de la existencia de dicho almacén y el que nadie alertase a las autoridades de tal peligro.

Cabe señalar que, al margen de que los alcaldes son renuentes a que se ejecuten las sentencias de demolición de inmuebles, ya sea porque  llevarlas a término  causa un serio perjuicio a los propietarios, ya sea porque genera alarma  en quienes están urbanísticamente  en  situación de irregularidad jurídica, ya sea  porque consideran que no les favorece en términos electorales, el que ninguno de los regidores incursos en el expediente no haya ordenado derribar el taller pirotécnico, declarado urbanísticamente ilegal por no guardar el retranqueo con la parcela colindante, y clausurada de oficio la actividad en el mismo, no les hace responsables de lo ocurrido. Es muy probable que la retirada de la licencia de actividad del taller empujase al propietario  a seguir ejerciendo el trabajo clandestinamente en galpones dispersos como el del fatídico accidente.

Aunque en situaciones  graves como esta afloran sentimientos de todo tipo y pelaje, no deja de sorprender el acusado contraste  entre el aluvión de buenismo doliente de los conocedores de la tragedia, expresado a través de las condolencias de rigor con las víctimas, acompañado, por parte del conjunto de creyentes, de muestras de sentido  agradecimiento a  los poderes celestiales por haber querido que la desgracia no haya sido mayor de lo esperable, que, en el fondo,  no son más que  respetuosa formalidad de expresar  infinita indulgencia ante la inoperancia o ineficacia de dichos poderes, con la agresividad mostrada por buena parte de ellos con los políticos, con los poderes terrenales, los únicos que,  aparte de la inestimable colaboración de empresas y particulares,  pueden realmente socorrer a los damnificados.

A este respecto destaca la arenga-soflama política-religiosa de un gurú local,  que dice echar de menos el no poseer una bola de cristal, aunque nadie diría que la necesita, ya que atribuye el milagro de no haber habido más víctimas mortales y mayores daños materiales a la intercesión ante Dios del sacerdote que levantó un centro parroquial (que no se libró de sufrir daños) en las inmediaciones del almacén explosionado (se le reconoce la labor de consolación espiritual de todo pastor vocacional), al tiempo que arremete gratuitamente contra los políticos de la Xunta porque no han venido más que a poner trabas administrativas a las peticiones de ayudas, y contra el mismo Presidente de la Comunidad  por haberse desplazado al lugar con el único propósito de hacerse unas fotos y salir en televisión.

La aventurada presunción de la intercesión divina no resiste el más elemental análisis del lógico proceso de toda intercesión, ni el de la capacidad y voluntad divina  en materia de misericordiosa intervención de socorro. Cuando se intercede en favor de una causa, se da por sentado que el intercesor conoce previamente la causa por la que ruega, que en el caso que nos ocupa equivale a decir que el sacerdote aludido sabía de antemano  que en tal fecha y hora iba a ocurrir la explosión del almacén. Dejando a un lado el cómo y el quién reveló con antelación al sacerdote el desastre que se iba a producir, y el por qué, a la vista de  los previsibles resultados, no avisó a las autoridades,  es evidente que el calibre del infortunio deja en entredicho la capacidad y calidad de la supuesta intervención de dichos poderes celestiales.

No es justo ni sensato, ni en nada ayuda,  que personas adultas con cierta formación pongan frivolamente en duda la esforzada labor institucional local y comunitaria  en estos casos de emergencia humanitaria, como también la realizada en general  por los servicios administrativos  en la gestión de las ayudas a los damnificados. No es actitud responsable el exigir  una inmediatez imposible de cumplir en términos de estricta observancia de  leyes y normas de aplicación en lo relativo al libramiento de dineros públicos.

Creo advertir cierto trasfondo partidario en esta enrarecida atmósfera de  animadversión precocinada  hacia la acción política, así como cierto paralelismo entre la insana actitud  de sustraer y negar  todo esfuerzo  realizado por  políticos y funcionarios  y los actos de rapiña ejercida por desaprensivos en las casas  destruidas.

También es extrañamente sospechoso que la voluntad del grupo de Gobierno municipal de destinar un millón de euros para socorro de los infortunados, con cargo al superávit o remanente de tesorería,  a varios días de su anuncio en la web del Ayuntamiento, no haya sido todavía compartido en Facebook por dos de los partidos de la oposición, y no haya tenido eco ni acogida entre los concordantes con el manifiesto del oráculo de Tuy.

                                  José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

viernes, 25 de mayo de 2018

Kichi, colega



Mira, quillo (disculpa el tratamiento de confianza y pretendido tocamiento empático, sin malaje, del lenguaje popular, que si bien desprovisto del arte y la gracia autóctona, espero que no hiera la delicada sensibilidad de los tuyos), respeto profundamente el voto franciscano de austeridad perpetua, si no de pobreza, que practicas y defiendes, pero tu manera de sentir y conducirte en la vida en términos de economía doméstica no debería convertirse en espejo en el que mirarse, no digo ya tus compañeros de ideología, sino  todos aquellos a los que representas, pues, cuñao, para este viaje de desesperanza no hacen falta alforjas.
Tu pinta friki, Kichi,  no sé si antisistema pero sí anticapitalista, no parece signo de garantía que logre distanciarte claramente de determinadas manifestaciones del pensamiento de aquellos a quienes combates, ni tampoco salvaguarda eficaz que impida que sucumbas a la tentación populista. Pues al igual que el exministro de Interior, Fernández Díaz, que condecoró, a título honorífico, a Nuestra Señora María Santísima del Amor, con la medalla de oro al mérito policial (la más alta condecoración del Cuerpo Nacional de Policía), cuyos valores son: dedicación, desvelo, solidaridad y sacrificio (que va acompañada de pensión, que se pierde si lo es a título honorífico), tú, hermano, accediendo a la iniciativa presentada por el PP, también concediste, pese a las críticas y consiguiente abstención de Ganemos Cádiz, socio de Gobierno, la medalla de oro a la Virgen del Rosario, Patrona y Alcaldesa perpetua de Cádiz, y saltando el reglamento de distinciones y honores que exige que se otorgue a personas físicas o jurídicas, y no a imágenes o figuras.  Diríase que el viejo reglamento  que  invalidaría tal otorgamiento a la Virgen es menos respetable  que el aprobado recientemente por vosotros que prohíbe la utilización de animales en espectáculos públicos, y que ha impedido a la Hermandad del Rocío estar en la procesión Magna Mariana  porque la carreta va tirada por mulos. En ambos casos, la aparente descortesía de la Virgen de no presentarse a la ceremonia para recoger el galardón, o el que no haya enviado en su lugar, no a un representante porque nadie puede representarla, sino a un servidor de entre sus ministros en la tierra, quizá se deba a que no gusta ni necesita de medallas ni de honores.
Dices, Kichi, cofrade, que la medalla a la Virgen la habéis concedido “por el componente popular”, solicitada por la orden de los Dominicos y  respaldada por 6.000 firmas (cofradías, hermandades, asociaciones vecinales, etc.), porque, si bien, apoyáis  el laicismo del Estado y de sus instituciones, habéis aprendido a mostrar respeto por los sentimientos y tradiciones populares.  Sin embargo, no parece que sepáis diferenciar, o quizá  os conviene parecer  no saberlo,  el respeto entendido como el no oponerse, ni entorpecer, de palabra y obra, los oficios litúrgicos y manifestaciones  públicas de los mismos (procesiones, etc.), de los actos de exaltación y glorificación de liturgias, imágenes y símbolos religiosos llevados a cabo por las instituciones públicas.
Disculpa, Kichi, tío, que a lo que llamáis  respeto  a las tradiciones y sentimientos en general,  aprecie yo miedo a contrariar el sentir de cualquier “componente popular”, en su vertiente de electorado. Pero muchísimo mayor es la componente en la que convergen los sueños y aspiraciones de toda la ciudadanía de mejorar sustancialmente su estatus financiero y social, de ahí que es lógico presuponer  que estarás dispuesto  a complacer tales respetables demandas del pueblo, aunque, de manera contradictoria,  no transijas con que tus compañeros ideológicos Pablo e Irene, que del salario de diputados solo disponen de la cantidad equivalente al triple del salario mínimo, ya que el resto lo entregan al partido, lleguen a ser, al cabo de treinta años,  propietarios de una casa de 600.000 euros.
La precaria trabazón del  entramado escenográfico de los postureos cara a la galería, deja inevitablemente holguras por las que, tarde o temprano, acaban  asomando las contradicciones que surgen al enfrentarse a la vida real, y que el sentido común se encarga de  señalar. Lo fundamental, Kichi, colega, no es el parecer, sino el ser y el estar.

                                    José Antonio Quiroga Quiroga    


viernes, 4 de mayo de 2018

TUY no está para venganzas


Cuando desde el público me dirigí al entonces alcalde, hoy portavoz del PSOE en la mal llamada y mal entendida Oposición, para que trasladase una pregunta a un concejal de la bancada rival, respondió que solo cabe formularlas al grupo de gobierno. Repliqué que, en todo lo fundamental, el Pleno de la Corporación es el órgano que gobierna el Ayuntamiento, y que dicho grupo gobierno lo es en cuanto cuerpo ejecutivo, es decir,  el que tiene la responsabilidad de ejecutar, o de dejar sin efecto, los acuerdos plenarios, además de corresponderle la iniciativa en la gestión, para lo cual dispone de autonomía limitada y tasada en el gasto. Se desprende, pues,  que no es de recibo ni legítimo que el público solo  pueda interpelar a los concejales del grupo de gobierno si los encuadrados en la oposición, con su voto, sobre todo si ésta dispone de mayoría, decide sobre el devenir del municipio y la vida de los residentes. 
Tampoco, en razón con la capacidad de arbitraje que tiene la oposición,  es admisible que,  en ejercicio de descarado cinismo, trate de desvincularse  de la aprobación de los  Presupuestos,  negando responsabilidad alguna en ello y trasladándola en exclusiva al equipo de gobierno, pese a que éste  aceptó la mayoría de las demandas, en particular las de más trascendencia, con pretextos  nítidamente vacuos e inconsistentes como los siguientes:
El PSOE basó su rechazo en que “son un parcheo” (sin percatarse de que llama parches a sus exigencias, y a las de los demás partidos), y  “solo hay un cumplimiento parcial de nuestras propuestas, que a estas alturas  no vale”, cual producto perecedero pasado de fecha ; el BNG: “son una serie de ocurrencias” (pero no cita ninguna); “los presupuestos no son un intercambio de cromos” (sin explicar qué entiende por cromos, y de qué intercambio se trata); Son de Tui, que exige la compra de la casa de Salomón,  que no fue aceptada  por sus compañeros cuando eran Gobierno, llama  “bajada de pantalones” a la negociación y aceptación de buena parte de las demandas.
La rabieta y el resentimiento inextinguibles de los descabalgados, que no asimilan que eran gobierno en precario expuesto a ser democraticamente reemplazado, han unido, al antes desunido cuatripartito, cual sólida piña enfurecida y ofuscada en  labor de bloquear sistemáticamente toda iniciativa del ejecutivo con el ánimo de tratar de desacreditarlo y luego destruirlo,  sin preocuparse del daño que causan al municipio, y sin percatarse de que se están apartando del comportamiento sereno y responsable  exigible a  quienes con su buen trabajo  opositan a gobernar. 
Tan es así de obstinada la labor de obstaculización, que el trascendente concurso internacional de ideas para la reordenación del tramo de frente de la ciudad con  el río Miño, desde la alameda de santo Domingo hasta el viejo puente de hierro, que cuenta con la colaboración del Colegio de Arquitectos, ha sido objeto de las más disparatadas  objeciones, que han desembocado en la devolución del mismo para posterior estudio. El representante de Son de Tui, defensor de las acostumbradas intervenciones de mero mantenimiento,  publicitadas como auténticos logros, bajo el epígrafe, “Antes y Después”,  no dudó en calificar el proyecto y al alcalde de megalómanos, al tiempo, como el resto de sus compañeros, de alertar de que con el concurso se estaba empezando la casa por el tejado (así se lo habían dicho arquitectos amigos suyos), pues antes habría que disponer del parecer de los organismos sectoriales con competencias en el ámbito de actuación: Costas, Medio Ambiente, Patrimonio, etc.  El resinoso Capón Rey, que para colmo de frivolidad malévola y cateta, había propuesto que el concurso se ofreciese a los estudiantes de la escuela de arquitectura Gallaecia, de Vilanova de Cerveira,  aprendices sin título ni infraestructura profesional y económica para afrontar el envite,  amenazó con que su postura sería invariable si la alcaldía volvía a presentar el concurso al pleno si antes no convocaba a los representantes de dichos organismos.
No solo ya se cuestionó el conocimiento y capacidad históricas del Colegio de Arquitectos en estos menesteres, anteponiendo y haciendo prevalecer la supuesta opinión de desconocidos arquitectos, sino que, absurdamente pero con inusitada vehemencia, se afirmaba que dichos organismos tenían que venir a Tuy y pronunciarse ante la sola y desnuda idea de tratar de hermosear  el tramo de río colindante con la ciudad, como si se tratase, en sí misma, de algo aberrante y, por tanto, prácticamente inaceptable,  sin disponer siquiera de un documento básico, boceto o anteproyecto, sobre el que poder  fundamentar las correcciones necesarias. Pero resulta, además,  como los dictámenes de los organismos sectoriales no los emiten los delegados provinciales, ni nadie en particular, sino la Comisión de expertos al efecto,  no tiene ningún sentido que se desplacen a Tuy las respectivas Comisiones para dictaminar sobre lo que no tiene cuerpo, forma ni apariencia. Tal ridículo, afortunadamente, no se va a producir, porque dichos organismos no se van a prestar a ello. Ingenieros y arquitectos saben que el orden de las cosas es, redactar el anteproyecto o proyecto, que  luego será enviado por la Administración en concreto a, por ejemplo,  Patrimonio, Costas, Carreteras, etc. y, a la vista de los dictámenes, subsanar lo que proceda.


Respecto del díscolo concejal entrante José Prada, que acaba de renunciar a la militancia del PP,  procede poner de relieve que se apropió del acta de concejal que obtuvo gracias al paraguas de dicho partido, pero que moralmente no le pertenece, pues desde que encabezó, infructuosamente, en abril de 2011 la lista del Partido Galeguista Demócrata ( “muchísimas personas nos animan a presentarnos por dignidad, honradez y honestidad”) no tuvo oportunidad de mejorar su imagen como político, es decir, en razón al resultado cero obtenido, se concluye que por sí mismo  no reuniría votos suficientes para ser elegido. Desobedeció al partido que lo acogió no permitiendo que corriese la lista, a sabiendas de que  no iba a ser aceptado en el Gobierno  porque estaba señalado en el pacto de limpieza. ¿Qué pretendía hacer, pues, entrando en la Corporación? Dice que hará lo que le dicte su conciencia. La conciencia, que unas veces dicta y las más solo se remueve, no es otra cosa que la estructura moral de cada particular. De momento, lo que su conciencia le ha dictado o sugerido no tiene nada de positivo para Tuy.
En cuanto al sorpresivo y desconcertante concejal en el Gobierno, Andrés Urseira, le sugiero que sea leal al compromiso adquirido, y que desempeñe con la máxima brillantez que sea capaz las delegaciones que tiene a su cargo, pues ello redundará en  beneficio propio como persona seria, fiable y capaz, y en réditos electorales cuando se presente por el partido naranja C,s.
Si Tuy no se desprende de determinados personajoides políticos, seguirá sumido en la lamentable decadencia que no cesa.

                            José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 23 de abril de 2018

Populismo urbanístico


La búsqueda del rédito electoral como fin en sí mismo parece ser el principio irrenunciable y primero de todo partido político, ya sea para alcanzar el poder o para conservarlo. En tal perversión moral se asienta la ejecutoria política  para menoscabo del bien general.

 Nada nuevo, pero que se reaviva y se hace patente  con el respaldo político, sobre todo del PSOE de Tuy, a la petición de vecinos de San Bartolomé de eliminar los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) y sustituirlos por la Ordenanza 4 del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), que permite la construcción de vivienda unifamiliar, aislada o adosada, si se dispone de parcela y frente a vial público suficientes. Esta “ordenación” alternativa, en suelo urbano de expansión de la ciudad, supondría un salpicado inadmisible de casas a lo largo y ancho de  una red irregular de caminos más o menos tortuosos, no muy diferente del modelo de núcleo rural.

Los vecinos, incapaces de gestionar el PERI, alegan que pagan el IBI por los terrenos, pero al no estar desarrollada esta figura urbanística no pueden construir. Sin embargo,  dicho impuesto, con peris o sin ellos, tendrán que seguir pagándolo. La parálisis constructiva, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, que se presume larga, no hace más ventajosa  la Ordenanza 4 respecto de  de los peris.  Tampoco el tiempo de tramitación de la modificación puntual del PXOM, superior a dos años, debería animar al cambio, pues durante ese tiempo estarían suspendidas  las licencias de construcción en dicho ámbito; aparte de que comporta un gasto que no se puede considerar irrelevante.   

La postura vecinal, comprensible desde el punto de vista del interés particular y privado, no  es aceptable  desde la perspectiva del  superior beneficio público y general. Aceptar dicha pretensión significa  el abandono de la responsabilidad de ordenar el espacio urbano y de  prever el crecimiento racional y armónico de la ciudad, a riesgo de   hipotecar, de manera irreversible, cualquier propósito futuro de mejora de las infraestructuras urbanísticas, que tanta incidencia tienen en el desenvolvimiento de la vida en comunidad. Cuando el urbanismo se deja al arbitrio de la gente, se  establecen indeseados y muy inconvenientes precedentes (en Tuy hay más peris que el de San Bartolomé), que dado el populismo creciente podrían desembocar en un nefasto urbanismo a la carta.

Los ayuntamientos, como agentes de planificación y ordenación del municipio, tienen capacidad legal para  promover los PERI; y sería muy provechoso que, sin perjuicio de la posterior ejecución de obra,  se decidieran a llevar adelante  al menos  la tramitación administrativa.   Pero para ello, aparte de voluntad política,  es necesario disponer de los recursos suficientes; pero que, ahora mismo, no los hay ni puede haberlos si se sigue en la senda de complacer los caprichos o cortedad de miras de todos aquellos a los que se les supone fuerza electoral o de oposición a tener en cuenta.

En este momento que están pendientes de aprobación los presupuestos de Tuy, descorazona el ver cómo los partidos de la mal llamada oposición, y grupos de vecinos afines y en general, pugnan porque se atiendan sus demandas, algunas netamente frívolas, que en nada contribuyen al progreso del municipio, bajo advertencia del voto en contra de los primeros, y la desafección de los segundos. Es evidente que buena parte de las reclamaciones de dichos corporativos se formulan  con el fin único de ganar adeptos o de conservarlos. De ahí que cualquier oportunidad, al margen del grado de irresponsabilidad de la estrategia, es válida. El PSOE, por ejemplo, exige que se  aumenten las subvenciones a las “entidades colaboradoras”, eufemismo de ocasión con que denomina a las asociaciones culturales; y  Son de Tui pide partida para compra de material deportivo para el centro municipal de piragüismo y de remo (con tanto podio, tanta victoria  y tanta medalla, Tuy empeñado en  seguir muriendo de éxito).

¿Que a Tuy le falta color, como dijo el exconcejal de Ciudadanos Tudenses con ocasión de las elecciones municipales pasadas, además de alegría?, como acaba de manifestar este político,  de privilegiada capacidad de análisis, y culo inquieto, ahora integrado, tras previo desembarco e inmediato naufragio en el PP, en el partido naranja C´s; pues nada, hagámosle caso, que la solución es sencilla: unas cuantas manos de pintura, deporte y mucha fiesta.

 

                                José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

viernes, 13 de abril de 2018

¡Que compitan ellos!


 

En el ámbito de la esfera municipal, y en lo relativo al gasto  en instalaciones deportivas, sostenido con el dinero de los contribuyentes, considero un error educacional su utilización como escuelas de forja de campeones, actividad que, por necesariamente agónica,  de sana y gozosa tiene muy poco o nada, en lugar de destinarlas para el ejercicio físico en clave social recreativa y saludable. El afán de la victoria conduce a la negación del placer del ejercicio físico para centrarse en la obtención del máximo rendimiento.  En la antigua Grecia la palabra ascética designaba los duros ejercicios de entrenamiento a que se sometían los gimnastas  para convertir sus cuerpos en instrumentos de victoria. Pero antes de preguntarnos acerca del tipo de victoria que, con tanto empeño y sacrificio,  persigue un deportista, no solo corporal sino también en cuanto renuncia  a aprendizajes  más convenientes y provechosos (la mayoría acaba sin oficio ni beneficio) para los que no sueñan más que con laureles, y cuáles son las rentas  que con ella se obtienen,  traigo, como  ilustración de la componente masoquista del espíritu competitivo gratuito  de aquellos que con ofuscado denuedo van tras un señuelo, esta elocuente frase de Rafael Sánchez Ferlosio, de un artículo suyo, publicado en ABC el ocho de julio de 2000, titulado Borriquitos con chándal: “en lo que atañe a los esfuerzos y sacrificios, siempre me ha parecido a medias incomprensible y a medias indecente que el vacío furor de ganar por ganar les lleve a algunos a tratar su cuerpo a latigazos, como si fuese su propio caballo de carreras.

 

El espíritu de dominación de los pueblos, expresado en tiempos pretéritos mayormente a través de  las guerras, ha encontrado acomodo, en estos tiempos prácticamente de  paz  global,  en la figura del atleta deportivo, sustituto del gladiador-soldado, como instrumento de autoafirmación colectiva, además de la suya propia, no exenta de dosis de vanidad, tanto territorial (parroquia, pueblo, comunidad o nación), como de idiosincrasia de raza, Al objeto de enjuiciar la esencia y naturaleza del espíritu del deporte competitivo, resulta esclarecedor reparar en el origen etimológico de la palabra trofeo, objeto de deseo y alimento anímico de todo deportista de competición, que proviene del latín trophaeum, y ésta a su vez de otra griega que significa: “monumento elevado con los despojos del enemigo en el lugar donde empezó la derrota de éste”. Aunque el trofeo con que se premia hoy día al deportista ganador no se levanta con los despojos físicos  de los rivales, no se puede negar que, en cambio,  se alza sobre los menudillos anímicos de los derrotados, de ahí que no deje de chocar que el deporte de competición, que despierta el connatural instinto de agresión, reconducido y sublimado, se presente como escuela de vida ejemplar, en la que el deportista entrega siempre lo mejor de sí mismo.  Cuando tampoco es de ordinario ocupación provechosa. En este sentido se pronuncia Ferlosio: “¡qué humanidades, tanto ganar, ganar, ganar! humano no es medirse con los otros hombres, sino ocuparse de las cosas.”

Sin embargo, no existe rincón del mundo en que los triunfadores deportivos, elevados a la categoría de “héroes” locales o nacionales,  no gocen del fervor y aplauso de las masas, tanto más apasionados cuánto más necesitadas estén de redimir  su condición y estatus social, ya que solo ellos, los semidioses, tienen la capacidad de elevarles la autoestima y rescatarlos del complejo de inferioridad. Pero todo es vana ilusión y confortable autoengaño. El reflejo de la luz que irradian los triunfadores en nada mejora la imagen de sus paisanos,  pues siempre serán vistos y juzgados con  arreglo  a sus  cualidades y méritos personales. Nada más conmovedor en este sentido,  al tiempo que comprensible, pese a lo paradójico,  que el ver a grupos de irredentos perdedores en la vida, gentes desempleadas o mal retribuidas desempeñando trabajos duros durante largas jornadas, gritando por la calle, rebosantes de incontenible júbilo, ¡¡¡ campeoones, campeoones!!! porque el atleta o club de sus amores y desvelos, que viven y sienten    como miembros de una gran familia, ha ganado un título, del cual  participan y reciben  como remedio y bálsamo ocasional de sus cotidianos sinsabores y fracasos.  

Sorprende que el deporte, en la modalidad competitiva,  actividad que no reporta ningún beneficio material a la sociedad, goce de considerable apoyo financiero de las instituciones públicas. Las estrellas deportivas nacidas bajo el amparo de las arcas públicas, tratan de justificar que el dinero empleado en ellas durante su largo período de formación revierte, acrecentado, en sus municipios, ya que gracias a la resonancia de sus logros  ponen a su patria chica en el mapa, y porque a donde quiera que vayan a competir, pasean su buen nombre. ¿Cabe, pues, preguntar, de entre los aficionados a los deportes,  cuántas personas conocen el pueblo de origen, por ejemplo, del astro futbolero Neymar, o del campeón del mundo de fórmula uno, Sebastian Vettel? ¿Y cuántas personas, de las que respondiesen afirmativamente, atraídos por la fama  de dichas celebridades, irían de visita  a conocer los lugares donde vinieron al mundo?  

Sepan que quienes aspiren a la excelencia deportiva, no están legitimados para exigir, y menos en tono aguerrido,  porque les asiste el respaldo popular,   financiación pública de consideración para importantes mejoras de instalaciones y compra de costosas máquinas para alto rendimiento físico, sobre todo en localidades pequeñas en las que hay muchas necesidades básicas sin cubrir. Los que practican deporte de alto nivel tienen el deber de procurarse financiación privada, pues el beneficio que puedan obtener, solo en ellos redunda. Menor legitimación tienen los corporativos vinculados con el deporte, ya con  delegación a su cargo, ya con responsabilidades  en club privado, para  exigir mayores partidas dinerarias en los presupuestos municipales destinadas al sostenimiento y cultivo de un prurito competitivo estéril, sobre todo si tal demanda se realiza como contrapartida  de su voto favorable,  pues no es comportamiento admisible en representante público, el supeditar la disponibilidad de recursos para atender el servicio a  toda una población  al infinitamente menor beneficio de un club en particular.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 22 de marzo de 2018

Santos en paro


 


 

Como un retumbar lejano de truenos que cruza el cielo de cuando en cuando, llegan a la tierra las manifestaciones de descontento de los santos sin cometido concreto conocido. Quizá están pateando la bóveda celeste para hacerse oír, tal y como hacíamos  de niños  en el cine golpeando el suelo con los pies  cuando se iba la luz o se cortaba la cinta.  El desacuerdo insumiso de la legión de santos contemporáneos, de aquellos canonizados más recientemente (el papa Wojtyla aumentó la plantilla en mil doscientos de una tacada) que no están en los retablos de las iglesias, a los que nadie les dedica un simple rezo, que no son patronos de ningún pueblo, cofradía ni de oficio alguno, que no encuentran plazas vacantes porque, lejos de aumentar el número de poblaciones,  aldeas y villorrios van a menos, porque apenas surgen nuevas profesiones y, sobre todo, porque los santos patronos con plaza vitalicia, además de que no se jubilan en cuanto inmortales, son prácticamente  irremplazables e inamovibles pese a que cada vez son más los países que en el mundo se declaran constitucionalmente laicos, nos llega, como todos los mensajes celestiales (el Ministerio de  Comunicación es un misterio), de forma poco clara a través de enigmáticos signos que solo sus ministros parece saber interpretar.   

Los numerosos santos, de los que nadie se acuerda, aunque solo fuese ocasionalmente, como le sucede a Santa Bárbara, para implorar una cura milagrosa, mediación para aprobar las oposiciones, o favor para conseguir un puesto de trabajo, ahogados por la frustrante inactividad que les atenaza e impide derramar bendiciones sobre devoto  alguno, se remueven inconformes e inquietos en sus altares celestiales como ángeles revoltosos.

Existe, sin embargo, un ministerio el alza, el del Paro Laboral entre los mortales, que, de entre los santos desocupados, alguno sin advocación específica, bien podría apadrinar voluntariamente, ya que en la tierra todavía se está a la espera de que algún gobierno tenga la valentía de crear, y al que poder recurrir en caso de desesperación. Pero, de momento, ninguno se ha presentado, probablemente al ver que, ante la oscura perspectiva de futuro, tampoco en el cielo,  como en la tierra, el Todopoderoso  parece querer responsabilizarse del problema.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 2 de febrero de 2018

Pecado original

Capón Rey, que yo sepa, no es seguidor de ningún credo (yo tampoco), sin embargo, arrastra adherencias de cuando profesaba el catolicismo, que afloran,  y de las cuales se sirve, cuando entiende que son de aplicación en ocasiones propicias. Para entender su complejo comportamiento, es necesario saber que se trata de  un itinerante ideológico y de principios, éticos y estéticos, que, en su ya largo caminar en la vida, va recogiendo y soltando,  incorporando y desprendiéndose de manera discrecional y a conveniencia.
Acaba de acusar, por el mero hecho de pertenencia,  a los miembros del PP del actual Gobierno municipal de Tuy, la práctica mayoría nuevos en política,  de padecer el pecado original  derivado de las irregularidades cometidas por los gobiernos y alcaldes locales anteriores de dicho partido. Y trata de imponerles, con  su peculiar sentido de la justicia, al considerarla descendencia  partidaria responsable, el castigo o purga bautismal  del acto de contrición de  asunción de culpas, y la enmienda de los entuertos pasados al objeto de poder  ganarse la reputación política perdida trabajando con especial y mayor empeño y esfuerzo,  al estilo bíblico de la sentencia aplicada a Adán y Eva en el momento de expulsión del Paraíso (que también  padecieron los inocentes animales y especies que lo habitaban) , "ganarás el pan con el sudor de tu frente".
El alcalde Padín le recordó que él también perteneció al PP y que incluso negoció, infructuosamente, con este partido la, por él mismo denostada y vituperada,  moción de censura (este tipo de maniobras deben ser el mágico pegamento que mantenía la aparente cohesión y estabilidad interna del cutripartito multicolor, cual efímero y circunstancial arco iris que resplandece cuando dos elementos climatícamente antagónicos, sol y lluvia,  coinciden  y se superponen . Capón Rey, a su pesar,  no solo es víctima de ese pecado original que enarbola y blande en el aire como arma arrojadiza, sino también  sujeto activo de cometerlo  en primera persona al sucumbir a la tentación que,  la  metafórica serpiente (Diz Guedes) enroscada en el árbol de la ciencia política del bien y del mal, le sometió al ofrecerle encabezar la candidatura del PP a las elecciones municipales venideras si abandonaba las responsabilidades de gobierno en Unión Tudense y pasaba al grupo de no adscritos en la bancada de la oposición para,  encarnando el espíritu de Maquiavelo, ejercitar lo que mejor sabe hacer:  labores de zapa y mina (con tal movimiento, que fue acompañado del padre de la número dos de AT y exconcejala de cultura, buena persona y amigo personal el primero, en aquel momento en apuros económicos, y a quien el referido reptil político compró la voluntad), Miguel Ángel Capón Rey entró en al apartado de la historia local vergonzante con el deshonroso e indisputable mérito de ser el primer tránsfuga de Tuy de la democracia.
Saliendo por peteneras, replicó el exconcejal de la Eurociudad que él había aportado más al PP, alcanzando la alcaldía con este partido, que a la inversa. Lo que dicho partido le aportó es asunto  que no ha trascendido la esfera privada de las partes. Presumió y presume de que nunca ha sufrido ningún tipo de acusación, apartado que  no es cierto,baste recordar el cambio irregular de emplazamiento del vertedero municipal, la denuncia por manejos de planos falsos de la aprobación inicial del PGOU, etc. Quienes estén interesados en conocer la ejecutoria como alcalde de Capón Rey, les remito al título publicado en este blog: Memoria de un "tiranosauro" rey de la política. La única manifestación de Capón Rey con la que sí estoy de acuerdo es que ha sufrido una moción de censura interna, principal y fundamentalmente, aunque no solo por la circunstancia que sigue, porque no se prestó a ciertos comprometedores manejos urbanísticos que la serpiente política mencionada exigía (el edificio Kiwi fue construido vulnerando la legalidad vigente, superando las alturas habituales y sin pago alguno al Ayuntamiento por licencia municipal, pues no podría obtenerla, ni por control arqueológico;  con lo que, para los promotores, todo fueron beneficios netos).
A propósito de este pasaje-episodio plenario dentro del punto último del Orden del día, Ruegos y Preguntas de los corporativos, merece destaque la irrupción no reglamentaria (no estaba en el uso del turno), irrespetuosa, maleducada y perversa del portavoz, en la oposición, del PSOE, Enrique Cabaleiro, que  sesión tras sesión va mostrando su verdadero ser, normalmente agazapado en la falta de referencias y en el adusto silencio característico, que forzó la ocasión para llamar sinvergüenza al alcalde, basándose que en tiempos pasados había criticado al PP.
Capón Rey, desde que fue expulsado del paraíso político llamado PP, ha ido, elección tras elección, de pena en mayor pena (no deber ser pieza tan valiosa cuando fuera del paraguas pepero es, en cuanto a resultados electorales, uno más del montón).
 Lo cruel de su situación es que, como no creyente, no cabe redención alguna, y que,  como perseverante en el no arrepentimiento,  tampoco absolución.

                                                            José Antonio Quiroga Quiroga


viernes, 26 de enero de 2018

Crónica- retrato de plenos y corporativos de la nueva Oposición


La oposición tudense acude a los plenos cargada de resentimiento por la moción de  censura (sigue sin asimilar las reglas de la democracia), y, sin pudor alguno, la va volcando en el desarrollo de las sesiones, cada cual conforme a sus características personales.
Los plenos, viscosos como las babas de hiel que van soltando los sabuesos infatigables,  se enfangan en debates y disertaciones puntillistas interminables, las más de las veces fuera de contexto, de modo que contenidos sin aparente complejidad hacen que se prolonguen hasta el límite de las doce horas de la noche.  
El de ayer (25/01/2018), como viene siendo habitual últimamente, fue uno de esos, con final escandaloso protagonizado por un Capón desarbolado, reincidente en desacatos y desórdenes.
Muy bien por parte del alcalde, educado, correcto, permisivo, diría que en exceso, e inteligente en las respuestas.
He aquí  el perfil-retrato de sus protagonistas, y breve crónica del último pleno:
Laureano Alonso (Son de Tui): Persona en la que convergen en coherente armonía la vulgaridad de presencia con la ordinariez de palabra. La característica que mejor lo define es el barullo y dispersión mental, y la querencia por la difamación, descalificación e insulto personal. No reparó en esta sesión en acusar gratuitamente al alcalde de mentir. Un trol de la política.
Enrique Cabaleiro (PSOE): Cetrino, enjuto de carnes, semblante severo de mala bilis, y poseedor de un cinismo medular, rumia secamente la amargura del desalojo, como quien masca chicle, con constantes gestos de incomodidad, que luego escupe mediante pronunciamientos apocalípticos. Utiliza con pasmosa ligereza un variado catálogo de calificativos peyorativos: tropelía, dislate, lodazal, despropósito, atropello, desvarío, “trapallada”, etc., seguidos de inelegantes autoalabanzas sobre su gestión. Esmerado publicista de su gestión, cantó anticipadamente en dos ocasiones (diciembres de 2016 y 2017) el gol fantasma de la apertura de la calle Orense, cuando el juego todavía se desarrollaba en terreno propio.  Toda su labor en dos años y tres meses se resume en trabajos previos, y nada concluido, salvo esas “cousas” relativas al mantenimiento. Contrariado  por haberse afinado a la baja la cuantía de la licitación del servicio de limpieza, defendió que las licitaciones deben ser “golosas” para los empresarios concursantes, a riesgo de que se presenten menos candidatos. Mostró preocupación por la probable baja del número de potenciales adjudicatarios, pero ninguna en regarles abundantes beneficios. Apreció premura en aplicar al concejal de Cultura y Patrimonio la asignación por dedicación a la concejalía del concejal saliente del PP, calificando algo tan razonable de “despropósito”.
Este concejal, ahora, muestra desconocidas virtudes de oráculo, eso sí, solo con capacidad para pronosticar los desastres que le aguardan a este Gobierno.
Yolanda Rodríguez: Mano derecha del anterior, y mandona por naturaleza. Es la encarnación de la pedantería ejercida con ceremoniosa parsimonia, y especialista en la presunción de descubrir Mediterráneos. Aperturista, en cuanto que llama “aperturar” al hecho de abrir la calle Orense. Soporta mal la escasa intervención en los plenos, lo que acentúa su proclividad a interferir el turno de palabra de otros intercalando  comentarios. Algo de lo que ya pecaba cuando se encontraba entre el público asistente a los plenos. Ahora  ocupada en labores de asesoramiento del alcalde (PSOE) de Gondomar.
BNGComo  no aprecio mayor diferencia cualitativa entre sus dos representantes, los identifico bajo las siglas de su partido. Mortecinos, pobres en recursos de expresión y de argumentos. Participación discreta y a rebufo de la línea de los demás partidos.
Capón Rey (Altenativa Tudense): Un dinosaurio, o más concretamente, un “tiranosauro” revenido de la política. Como alcalde que ha sido, tiene un historial lamentable de actuaciones urbanísticas que han estrangulado a la ciudad de Tui  de manera irreversible. Demagogo compulsivo y conspirador permanente, ejerce de abuelo-hemeroteca de la Corporación, y trata de dulcificar su fama de dictador con chascarrillos y gracietas que va soltando en los plenos, precedidos de sus propias risas. Acusa a los actuales miembros del Gobierno representantes del PP (partido éste en el que militó y con el que alcanzó a la alcaldía), de padecer del pecado original cometido por sus antecesores (entiéndase, exalcalde Antonio Rocha) al responsabilizarlos de actuaciones  de las que no son autores ni partícipes, y trata de imponerles su particular penitencia. Le gusta el poder como objetivo en sí mismo, como realización personal y por el prosaico hecho de disfrutar mandando.
Posee extraña o interesada manera de  razonar, como la manifestada en este pleno del 25/01/2018 acerca de las asignaciones a los concejales delegados.  Dice, para tachar de incorrecta la pretendida al concejal de Patrimonio y Cultura, que dichas asignaciones "se adjudican al cargo, y no a la persona, ¿te enteras?". Como  no hay cargo sin persona que lo desempeñe, la asignación recae en la persona en quien asume  el cargo y la responsabilidad derivada; de lo contrario, el sueldo se le da a un puesto (en Inglés, position) o cartera, que no es otra cosa que una figura laboral.
Carne de moción de censura (lleva dos en su haber), se encuentra descolocado y contrariado. Sin sitio que le satisfaga, ni consuelo, últimamente pierde los papeles con suma facilidad, pese a su provecta edad y veteranía como legionario de la política curtido en mil batallas.  Tal es así que ya fue expulsado una vez de la sala de sesiones, y en la última y reciente habría sumado otra, pues una vez finalizado la misma y durante el turno de Ruegos y Preguntas del público, se levantó alborotado de su escaño, y se aproximó a la posición del alcalde para increparle desaforadamente porque consideraba que no le estaba respondiendo al ruego de un asistente que demandaba debates públicos, de políticos y ciudadanos, del estado del municipio, no sin antes proclamar, en tono de desafío al alcalde,  “ahora no puedes expulsar”.
Capón Rey acosando al alcalde


Esta oposición es tan hipercrítica y se siente tan dueña del Gobierno que incluso se atreve a indicarle al alcalde cómo tiene que responder, y a la Secretaria cómo actuar
Y el público asistente, una media de treinta vecinos, la mayor parte incondicionales de los partidos en la oposición, y condicionados por su ciega  adhesión inquebrantable, parece que solo va a los plenos a disfrutar del espectáculo riendo y jaleando con sus aplausos las escenas chocantes.
                                   José Antonio Quiroga Quiroga
 
 

martes, 2 de enero de 2018

La comida de Navidad de la familia municipal


La celebración de la tradicional comida de Navidad, que el Ayuntamiento de Tuy ofrece a funcionarios y personal contratado, en las instalaciones del Seminario Conciliar, motivó la publicación de una nota de desacuerdo de parte de  la Asociación de Comerciantes de Tui (Acitui) y la crítica política de un miembro de la oposición municipal en el punto  Ruegos y Preguntas del último Pleno.

Alega dicha asociación que “el local no es apto ni apropiado a dicho fin”, sin especificar si la aptitud del mismo se refiere a las condiciones de confort o a las de normativa exigible, apartado que, paradójicamente, incumplen muchos establecimientos en funcionamiento, y causa de que carezcan de licencia de actividad. La valoración, particular y subjetiva, acerca de si es suficientemente funcional y digno corresponde en exclusiva al Ayuntamiento como parte actora.

Relativo al acierto-desacierto en términos de legalidad de la elección del ámbito, y previamente a la entrada del análisis de dicho punto, considero oportuno tachar, además  de incoherente, de inconsecuente y un tanto ligera la reacción de Acitui en cuanto que sus representados son receptores únicos de múltiples ayudas y de los beneficios derivados de la gestión y gasto municipal en promoción turística del municipio. Diríase que el Ayuntamiento, es decir, el conjunto de contribuyentes, tiene contraída con el colectivo de comerciantes,  a diferencia de con respecto a otros sectores profesionales,  no se sabe en razón de qué fuero o privilegio, la obligación institucional de ayuda.

En el abordaje del aspecto central del debate  político de  si con la  celebración de la citada cena el Ayuntamiento ha concedido tácitamente  dispensa de uso comercial (en este caso hostelero) al inmueble del Seminario, y aceptado tácitamente el desarrollo de dicha actividad en parte de sus instalaciones, poco o nada interviene,  como se verá, la normativa relativa al uso Religioso-Residencial asignado en el PXOM (Plan Xeral de Ordenación Urbana),  al margen de que tal uso,  que comprende distintas categorías: Conventos, Centros parroquiales, Templos y Capillas y Oratorios, sea público o privado y de que en realidad la  principal actividad que desarrolla  el Seminario corresponde al docente de carácter privado como lo es la instrucción sacerdotal. En tal sentido restrictivo afecta menos todavía, tanto como nada,  el hecho diferencial, en el que basaba su argumentación comparativa el portavoz de Alternativa Tudense, de que el inmueble del Seminario es de propiedad municipal, mientras que el claustro de la catedral, que en ocasiones acoge banquetes de particulares, es propiedad de la Iglesia.  Y no solo es que no afecta nada, sino que, lejos de ser un factor negativo que sanciona la elección municipal, juega nítidamente a favor del Ayuntamiento, como también se verá a continuación.

Para mayor claridad didáctica y mejor comprensión de la problemática suscitada me basaré en ejemplos que guardan estrecho paralelismo con el hecho comentado, dejando a un lado la relativamente interpretable normativa de usos urbanísticos. ¿Cabe encuadrar como actividad hostelera, y por tanto exigible la licencia correspondiente, el que un particular celebre la fiesta de su cumpleaños (tomo este ejemplo como celebración anual) en su casa o jardín,  o en la de un amigo o de un arrendatario que se la cede gratuitamente, y que al objeto de agasajar a los invitados con una comida recurra al propio servicio casero o al de un servicio externo de cáterin? ¿Comete el Ayuntamiento algún ilícito,  agravio comparativo, o acaso fomenta con su ejemplo  la competencia desleal,  si celebrase, previa contratación del servicio de provisión de viandas a un restaurante o empresa de cáterin, la comida de Navidad en la Casa Consistorial? ¿Existe diferencia sustancial respecto del ejemplo anterior  en cuanto a legalidad y libre competencia profesional, que el inmueble de propiedad municipal en el que se celebre el banquete anual esté cedido a un tercero para uso distinto, siempre que las instalaciones del mismo le sean brindadas gratuitamente o conste su cesión ocasional en cláusula contractual? La ilegalidad  del caso radicaría en que el propietario del inmueble ofreciese el local en contraprestación dineraria. A efectos de legalidad no está de más recordar que los proyectos y actuaciones del Ayuntamiento no necesitan de licencia ni permiso municipal pues no  procede concedérselos a sí mismo. A quién corresponde disponer de licencia de actividad es a la parte que elabora y sirve los alimentos. Conforme una golondrina no hace primavera, servir una comida al año no comporta actividad hostelera.

Es de conocimiento municipal,  de parte de la sociedad tudense, y mayormente de los hosteleros locales, que desde hace algunos años el Seminario ofreció sus instalaciones a una empresa de cáterin para la elaboración y servicio propio de comidas. Y que posteriormente, tal empresa utiliza las citadas instalaciones para cubrir la demanda exterior. Si tal cobertura externa, que no la interna, incumple con el uso asignado al Seminario correspondía a Gobiernos anteriores exigir su cese, pero la ha consentido, como tradicionalmente se ha venido transigiendo  con muchos otros negocios en situación precaria.

La acusación hipócrita formulada por  el portavoz de Alternativa Tudense al Gobierno municipal, no responde a otra causa que a la rabieta, que no cesa ni amaina, y le recome, contraída por haber sido desalojado del mando. Tampoco dispone de autoridad moral dicho concejal para formularla, pues siendo alcalde celebró una fiesta en un castillete- discoteca con almenas (hoy restaurante)  construido durante su mandato dentro del recinto histórico, con fachadas de  ladrillo cara vista vidriado, sin licencia municipal (luego sancionado por Patrimonio),  en un solar colindante con el camino Travesía de Santo Domingo.

Críticas vendo, que para mí no tengo.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

domingo, 17 de diciembre de 2017

El aura protectora del éxito deportivo


Se han dado casos en el mundo de extrema indulgencia  con las fechorías y desafueros de los héroes deportivos. De sobra conocidos son, entre otros, los casos de O. J. Simpson y Maradona. Esa dispensa condescendiente con sus ídolos en los momentos controvertidos de sus vidas es la manera con la que  seguidores y población  representada  les reintegran el supremo favor de elevarles la autoestima al rescatarlos de la indiferenciación y adocenamiento social.

Manu Garrido es un icono local en lo deportivo, de conducta intachable en la vida ordinaria  al que se le ha escapado la lengua porque lo suyo es la pala y no las palabras. Como también se le fue al alcalde de Tuy. Uno, debido a su apasionamiento en la defensa de la práctica deportiva que le ha reportado tantos triunfos a nivel mundial, y el otro, llevado por un arrebato de responsabilidad en el gasto municipal, y de más justo reparto atendiendo a las necesidades de otros sectores más amplios de población. Ninguno de los dos ha cometido un desafuero, ni hay antecedentes de conducta que lleve a suponer que ambos tienden a cometerlos. Pero si nos atenemos a la carga de gravedad y dramatismo de los comentarios vertidos en las redes sociales por contrarios a la persona del alcalde y rivales políticos (éstos siempre los tendrá enfrente), diríase que el alcalde ha cometido un crimen, si no un sacrilegio. Tampoco la prensa ha demostrado ecuanimidad en el juicio, al haber reemplazado la frase afrentosa del campeón en su post de Facebook por otra de mera discrepancia con el ajuste económico destinado a las mejoras en la nave del club Kayak. Sin embargo, ésta ha sido fiel recogiendo el reproche impropio acerca del uso de los caudales privados del célebre piragüista.

Solo lamento, que las disculpas del alcalde no hayan sido aceptadas, aunque solo fuesen por elemental y obligada cortesía formal, gesto que redundaría a favor de la buena imagen personal, y que el ofrecimiento humilde de avenencia haya sido rechazado y contestado con una escenificación victimista.

Los ídolos, como los demás mortales, también tienen los pies de barro.

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Llegar a la política de Tuy


A la política de Tuy, como a la de cualquier población, se puede ir por varios motivos y se puede llegar, no importa desde dónde,  por distintos caminos, aunque no todos lícitos y democráticos.

En el pleno de la moción de censura, rico en matices y en referencias sobre actitudes y comportamientos personales, el exalcalde  Cabaleiro, en su intervención final, dijo, a modo de velada justificación y críptica explicación: “llegué a la política de Tuy por circunstancias políticas”. Podría haber añadido también que  llegó a la alcaldía por circunstancias políticas (de todos conocidas),  y que por circunstancias políticas (igualmente de público conocimiento) desanduvo el camino. Pero muy pocos conocen la referidas circunstancias políticas de su desembarco en la política tudense.

El punto de arranque  nace de una confluencia bipolar de intereses y ambiciones políticas personales compatibles, que redundaban en beneficio recíproco de ambos polos atractivos. Por una parte, estaba la figura de Luis  Gómez Piña, concejal del ayuntamiento de la Cañiza, diputado autonómico y  secretario de organización del PSOE de la provincia de Pontevedra, que aspiraba a ser secretario provincial, cargo ocupado en ese momento por Modesto Pose (que gozaba del apoyo del comité local del PSOE de Tuy), y que suponía una envidiable plataforma-trampolín  para ser elegido candidato a diputado en las Cortes Generales. Por la  otra,  “Kiko Cabaleiro”,  concejal de Medio Ambiente en el ayuntamiento de  Salceda de Caselas, sin posibilidad a la vista de llegar a ser un día  regidor de su propio municipio, dignidad que desempeñaba su colega de corporación Marcos Besada, que debió vislumbrar que, al mudar su residencia a Tuy, podría, sin embargo, serlo de esta milenaria ciudad.



Como resultado de la simbiótica sinergia política, Gómez Piña-Kiko Cabaleiro, deseoso el primero de disolver el adverso comité  tudense, presidido por Manuel Pérez Freiría (Manoli), portavoz en la Corporación Local, que obstaculizaba su carrera, envío al gran capitán, Kiko Cabaleiro, al feudo de la antigua capital del reino de Galicia con  la taimada misión de liquidarlo bajo el pretexto de que la relación entre los miembros era mala. El gran capitán, acompañado de su mentor Gómez Piña, convoca a los miembros del referido comité en el restaurante Cruceiro do Monte, lugar al que acudieron alrededor de seis personas del total de llamados; contándose entre los ausentes, por descuidada e inocente providencia en el establecimiento de la fecha,  el propio secretario-presidente Manoli, que se encontraba en Centroeuropa al frente de una embajada portuguesa de piragüismo de aguas bravas. En esa reunión Gómez Piña advierte de la necesidad de nombrar un nuevo presidente-secretario, que no iba a ser otro que su apadrinado; al tiempo que, con tal fin, convoca a la militancia y simpatizantes  para otra asamblea en el salón de actos de la UNED. El nuevo concilio, al que asisten cuarenta y tantas personas, comienza con la puesta en escena de Gómez Piña, que traía en la cartera el “transfer” del fichaje, y Kiko Cabaleiro en la mesa presidencial. De inmediato el secretario de organización del partido declara unilateralmente la disolución de la agrupación del PSOE de Tuy, lo cual comporta la anulación del derecho de voto de los hasta ese momento miembros de la misma, aunque no el de opinión, y decreta el nombramiento del oriundo que le acompañaba. Más tarde, el nuevo secretario-presidente del comité del PSOE tudense, investido de plenos poderes, incluso con la facultad de reserva sobre el derecho de admisión de las solicitudes de afiliación locales, nombraría a su  particular guardia pretoriana.

Queda manifiestamente demostrado que Kiko Cabaleiro, cual desconocido mesías venido providencialmente del espacio exterior, entra en la política de Tuy,  para oprobio y sonrojo de golpistas, a lomos de una democracia inmaculada, para, desde la altura ético-moral de su noble y blanca cabalgadura, en aseada armonía con  su franca y limpia mirada, predicar ejemplaridad procedimental y colmarnos de bienes y logros. Del estilo y envergadura de los populistas "Antes y Después" (lo que el colectivo NON a moción "definía" como "facer cousas"). Lástima que haya sido la Democracia la que lo ha crucificado.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga