viernes, 29 de marzo de 2019

La demolición del "Beira do Miño" y el PEPCHA.


Transcurridos trece años desde que la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural dictó la resolución de incoar expediente sancionador al Ayuntamiento de Tui por comisión de infracción grave en materia de protección del Patrimonio Cultural de Galicia con motivo de la concesión de licencia para construcción del edificio “Beira do Miño”, cuya prescripción vencería dentro de dos años, el 21/11/2021, de no haber sido interpuesta demanda judicial exigiendo el cumplimiento de la citada resolución, ningún partido, ninguna candidatura, ningún político local, tampoco ningún regidor o equipo de gobierno  se ha preocupado hasta la fecha de reparar ese atentado paisajístico y patrimonial  cometido sobre el Casco Histórico de Tuy, llevando a término la resolución de la Consellería de Cultura que obliga a restituir las cosas al estado anterior. Al contrario, todos los regidores habidos desde entonces temieron que durante sus mandatos un particular asumiese esa responsabilidad y exigiese la ejecución judicialmente. Temor que el entonces alcalde Tuy, Enrique Cabaleiro, presidiendo un pleno, expresó con estas palabras: “sería dramático para el Concello que alguien solicitase la ejecución de la resolución de demolición del bloque de viviendas Beira do Miño”. No desveló entonces, el ahora exalcalde,  cuál sería, a su entender, el perjuicio derivado de la caída de esa espada de Damocles que pendía sobre el Concello Tuy para elevar las supuestas consecuencias a la categoría de drama. Solo cabe imaginar dos razones posibles, ambas de índole político-administrativo, que no, como se desprende, urbanísticas-arquitectónicas: la mengua de la hacienda municipal por las indemnizaciones a los titulares de las viviendas en cuanto  que recortaría y desluciría la labor política, y el horror a afrontar una situación  socialmente complicada, a mayores de la consecuente sobrecarga de trabajo. Pero tampoco debería atormentar a nadie la cuantía a desembolsar por dicho concepto ya que retornaría a las arcas municipales  exigiendo la responsabilidad patrimonial (como perjudicado, cualquier residente puede exigirla) a los culpables: los políticos que, contraviniendo la legalidad, han aprobado la licencia de construcción;  y los técnicos que previamente informaron favorablemente el expediente urbanístico, pues no corresponde repercutir en los contribuyentes la sanción administrativa traducida en recorte de inversiones y servicios.

No son, pues, creíbles los discursos de proclamación de puesta en valor del casco histórico de Tuy con ocasión de cualquier menudencia que se les ha ocurrido a los políticos de turno, porque o no comprenden el valor y alcance de tal concepto, o se dan a la frivolidad de practicar  esa retórica populista, estéril y mil veces repetida, huérfana de verdadero amor e inquietud en preservar, recuperar y proteger el legado patrimonial inmobiliario, seña de identidad y principal activo económico-turístico de la ciudad. Por tanto, no es previsible, a estas alturas, que  los programas electorales para las municipales por llegar recojan nada al respecto, no ya como iniciativa propia,  sino en respaldo a la que, como particular, he emprendido demandando por pasividad y renuencia a la Consellería de Cultura y al Ayuntamiento de Tuy ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (T.S.X. de Galicia).

Cuatro son los motivos fundamentales que me han empujado a tomar en solitario tal determinación: uno, evitar que esa perturbadora incrustación en la fachada sur-oeste de la Colina de Piedra, permanezca para siempre desvirtuando la imagen de ciudad antigua; dos, recuperar, en lo posible, las características ambientales de las construcciones preexistentes; tres, proporcionar a los residentes del casco histórico plazas de aparcamiento en los sótanos de garaje del actual bloque  de viviendas, y también en superficie en el área liberada de edificación tras su demolición, y así incentivar la habitabilidad al disponer de este servicio básico; cuatro, establecer un precedente de ruptura con la arraigada tradición de los hechos consumados, un punto de inflexión en la inalterable y despreocupada práctica de la impunidad.  A este efecto, tendrá el Gobierno municipal que introducir  la correspondiente modificación  en el PEPCHA, actualmente en tramitación, cuyo tiempo en redacción totaliza ya 28 años.

 

Vista parcial del bloque de viviendas "Beira do Miño"
 por la C/ Martínez Padín
Cartografía del PEPCHA en tramitación, que contempla,
en color verde, la parte a demoler del Beira do Minho

Alzados del PEPCHA a la C/ Martínez Padín, que contempla
la eliminación de buhardillas y reducción de una altura de planta





 
Vista del bloque de viviendas "Beira do Miño" por la C/ Piñeiro



El día 13 de marzo de 2019, el T.S. X. de Galicia, envió, vía Lexnet,  el escrito de contestación de la CONSELLERÍA DE CULTURA E DEPORTE a la parte codemandada comparecida, CONCELLO DE TUI, para que conteste en el plazo de VEINTE DÍAS a dicha demanda; y pueda impugnarla interponiendo recurso de reposición en el plazo de CINCO DÍAS. Esta notificación no se llevó al pleno de 28/03/2019, en el habitual punto del Orden del día "Correspondencia y Notificaciones de interés", que en esta ocasión no constaba  en la lista de puntos a exponer, porque, claro,  tratándose de asunto "menor", que le puede costar al Ayuntamiento más de seis millones de euros, y no habiendo otros que fuesen de importancia para la Corporación y del público, lógicamente no había razón para  incluirlo. Naturalmente, tampoco es tema noticiable para la prensa provincial.

Dicho escrito de contestación obedece  a la pretensión del Ayuntamiento de Tui, apartado 2º del suplico de la demanda, de que se condene a la Xunta de Galicia a ejecutar la resolución de 21/11/2006, y consiste en reiterar la obligación del Ayuntamiento de Tui de reparar y restituir las cosas a su estado anterior, condenándolo a la “demolición de las obras ilegales…”.

En este sentido, la Directora Xeral do Patrimonio Cultural, en resolución de 12 de febrero de 2019, acuerda requerir al Ayuntamiento de Tui, como obligado material y directo, a que realice los actos necesarios para la ejecución de dicha resolución, consistente en la restitución de la legalidad urbanística infringida con la licencia otorgada a la entidad NORPIÑEIRO, S.L. Además, en dicha resolución se adoptan las siguientes decisiones:

1.- Requerir al Ayuntamiento de Tui para que comunique, a la mayor brevedad posible, a la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural (DXPC) el estado general de tramitación del procedimiento de revisión de oficio al que hizo referencia el acuerdo de 18 de septiembre de 2017, de anulación de la licencia concedida.

2.- Requerir al Ayuntamiento de Tui para que informe a la DXPC sobre el estado del edificio construido, con copia del proyecto técnico autorizado por dicha entidad local, y del conjunto de inmuebles existentes con anterioridad a la ejecución de la referida licencia, y sus características, con la documentación gráfica justificativa.

3.- Requerir al ayuntamiento de Tui para que comunique a la DXPC la identidad y domicilio de notificación de las personas que, como titulares de los inmuebles o derechos reales sobre el inmueble afectado por la referida resolución administrativa, y del edificio construido o alguna de sus partes, puedan tener la condición de interesados.

4.- Requerir  al ayuntamiento de Tui (expresado de manera abreviada) para que, como única opción posible a día de hoy para el cumplimiento de esa obligación de reposición de la legalidad,  presente el proyecto de legalización de la obra efectuada con las modificaciones a realizar en el edificio a fin de adaptarlo a las características de la zona, teniendo en cuenta que no está aprobado el PEPCHA.

Para el cumplimiento de estas obligaciones, se concede un plazo de seis meses desde la fecha de notificación.

A modo aclaratorio, procede explicar que dado que el PEPCHA no está aprobado, pero cuya redacción contempla la demolición de gran parte del conjunto edificado, salvo la franja, de fondo entre diez metros y seis, con frente a la C/ Martínez Padín, en que se  eliminan las buhardillas y se reduce una altura de planta (ver cartografía de planta y alzados adjunta), para que la propuesta de legalizar la franja de edificación referida pueda prosperar, pasa por la aprobación de dicho documento urbanístico  antes de que venza el plazo para restitución de la legalidad. De lo contrario, se tendrá que demoler la edificación completa. Algo que a la vista de los retrasos en la tramitación de dicho documento, en parte debidos a devoluciones varias del PEPCHA, por circunstancias tan lamentables como peregrinas, como el enviar, a los ministerios con competencias sectoriales, el texto en gallego, y posteriormente, el haber encargado la traducción a una empresa, que utilizó a tal fin,  al parecer, un programa informático, pues de otra forma no se explican  resultados tan absurdos e irrisorios como, entre otros, el traducir Ley de Costas por Ley de Espaldas. ¿No han reparado los responsables políticos, tan incultos como irresponsables como parece deducirse de tales hechos, en que no se puede frivolizar con la traducción, no digo ya de una obra de literatura o de poesía, que exige un gran dominio del idioma, si no se quiere malograr la obra, sino de un texto normativo, en el que el rigor gramatical y de sintaxis es determinante, a riesgo de establecer un Babel de inseguridad jurídica,  bien por errores de bulto, o de indefinición y ambigüedad del texto y espíritu de la ley?

En cuanto a la probable alarma e inquietud de los titulares de los pisos de vivienda, me tranquiliza en cierto modo,  porque era un serio reparo que me mantuvo frenado un tiempo, saber,  por las noticias que me han llegado, que en general los moradores acogen de buen grado la expropiación y demolición de sus hogares. Quizá porque, al parecer, y me alegro de ello, tendrán que ser indemnizados por las cantidades  que constan en la escrituras de compraventa, superiores a los precios de mercado actuales, tras devaluarse las propiedades inmobiliarias con el hundimiento del bum constructivo.

 

                                         José Antonio Quiroga Quiroga

 



P.D. Se adjuntan la resolución de la Consellería de Cultura e Deporte, y el acuerdo del T.S.X. de Galicia de dar traslado del escrito presentado por dicha Consellería a las partes demandante y al Concello de Tui como codemandado, con   entrega del expediente administrativo original.                             


            
           
                                                                  

martes, 5 de febrero de 2019

Capón reprobador


Disculpen la redundancia del titular, mejor dicho, el pleonasmo, pues no hay capón que no sea reprobatorio. Ha sido inevitable. Estas dos palabras, hechas la una para la otra, unidas por vínculo de sangre, llamaron a mi puerta cogidas apretadamente de la mano. El emparejamiento está en su naturaleza melliza. Por tanto, no voy a ser yo quien me atreva a romper la íntima armonía de este punitivo maridaje
El caso es que el portavoz de Alternativa Tudense, Capón Rey, y viceversa, fiel al mandato de su naturaleza, presentó en el pleno de 31/01/2019, una moción de reprobación del alcalde de Tuy, Carlos Padín (C 21). Moción que fundamentó en un variopinto conjunto de pequeñas cosas, la mayoría anecdóticas, confiando en que la suma de todas ellas arme un cuerpo de delito censurable; como por ejemplo:  Replica educada a un campeón deportivo local, al parecer intocable, que había calificado de barbaridad el hecho de que fuese elegido alcalde; viaje a Madrid con un saco de escombros de área explosionada de Paramos para forzar la declaración de zona catastrófica: intento de acampada frente a la Diputación Provincial en protesta por la escasa implicación de este organismo en la tragedia de Paramos; supuesto incumplimiento  del acuerdo plenario de ejecutar el proyecto de reforma de las instalaciones del club Kayak, que está pendiente de la aprobación sectorial de la Xunta; y el haber sido condenado, en primera instancia judicial, a multa de 450 euros por haber advertido al director del club Kayak que de continuar haciendo campaña en su contra, podría secundarle y airear sus trapos sucios.
Sin embargo, el susobicho portavoz de Alternativa Tudense, no fue reprobado como regidor de Tuy, mediante moción de censura interna, promovida por sus propios compañeros de Gobierno, hasta transcurridos seis años  de atropellos al municipio, la mayoría de ellos irreparables, de entre los cuales cabe destacar: El cambio arbitrario de emplazamiento del vertedero municipal para situarlo en zona de protección del Parque del Monte Aloya,  luego ilegalizado; transformación incomprensible del trazado recto proyectado en otro con dos quiebros, de la apertura del tramo de la calle Hermanos Maristas a partir de la C/ Casal Aboy; estrechamiento de las calles Colón y Avda. de la Concordia,  adelantando la línea de edificación; redacción del desastroso Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que contemplaba una muralla edificatoria de siete alturas y 22 ms. de profundidad en la C/ Martínez Padín, previo propósito de eliminar la Zona de Respeto del Casco Histórico; tentativa pertinaz de derribar el inmueble del Teatro Principal; el abortar la creación de un recinto ferial en la Vega del río Louro, y de la Universidad de Verano; suministro domiciliario de agua en malas condiciones; etcétera.
No debería extrañar ese resentimiento político ulceroso en quien ha sufrido dos mociones de censura y se encamina hacia la definitiva censura electoral que la sostenida tendencia declinante pronostica.
Reprobador reprobado y expulsado del templo (salón de sesiones), per secula seculorum: salmorejos 13, ventrículo 2, izquierdo.
Capón Rey saludando a un policía local (primera expulsión del templo)

                              José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

miércoles, 23 de enero de 2019

Judicialización de la vida familiar




Cuando la política  sale de sus cauces e inunda los juzgados, alguien sensato advierte de que, salvo causa extraordinaria, las diferencias deben resolverse políticamente, pues  a nadie conviene que se judicialice.

Según datos del Consejo del Poder Judicial, desde 2006  hasta 2016, se han registrado 1.490.000 denuncias por malos tratos en la relación de pareja; de las cuales el 87 % terminaron en nada. Sin embargo,  lejos de recomendarse de que las desavenencias surgidas en la vida doméstica  se solventen  en el seno de la misma, o externamente con la ayuda de un servicio público de asesoramiento y psicoterapia, se orquestan campañas de invitación a la denuncia por “cualquier tipo” de violencia de género,  como si no fueran suficiente incentivo, exclusivo para mujeres: la justicia gratuita y, sobre todo,  la Renta Activa de Inserción (igual ayuda que se concede a los desempleados), a la que se tiene derecho por el solo hecho de denunciar, sin que intervenga el que la denuncia se admita a trámite o se archive.


Conforme existen asociaciones para la conciliación de la vida familiar y laboral, relativas a la igualdad de derechos y oportunidades, y superabundan las feministas, centradas en la defensa de la igualdad y lucha contra la violencia de género,  del orden de 4.500 en España, de las cuales 2.000 están en Andalucía, que en diez años han manejado la friolera de 24.000 millones de euros (de ahí su capacidad de movilización), sorprende que no haya datos sobre asociaciones orientadas a la prevención de la violencia en la pareja.

Las estadísticas dibujan un panorama desolador en el matrimonio convencional de hoy día,  regido al parecer  por  el desamor, el desafecto y las disputas personales, que a tenor del número de desenlaces con resultado trágico lo prefiguran como vínculo de riesgo considerable; y que la ley contra la violencia de género, de demostrada ineficacia y nocividad,  lejos de reducirlo lo ha incrementado. De entre los damnificados como consecuencia de una mala relación conyugal, y consiguientemente de una ley injusta, que se aplica de manera desigual en función de la fortaleza o debilidad del sexo,  la parte más castigada corresponde al hombre, ya que la cifra de suicidios en las filas masculinas en situación de separación o divorcio es dieciocho veces el número de muertes de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas varones (1.000 hombres  por  56 mujeres, de media anual). Sin embargo, el feminismo radical combatiente culpabiliza no ya al maltratador confeso, sino  al macho, a la masculinidad en abstracto, hostil por naturaleza,  al que parece haber declarado la guerra. En este contexto de irracionalidad feminista histérica se encuadra el comentario realizado en tertulia televisiva   por la periodista-actriz Marta Nebot: “Celebrar el día del hombre es como celebrar el día del terrorista”.

Diríase, pues, que un poder oculto, no se sabe con qué finalidad, atenta contra el matrimonio heterosexual en favor del homosexual, a salvo de la ley de violencia de género. Quizá el Papa quiso insinuar algo así cuando dijo, “parece que está de moda ser homosexual”. Tal vez, madres que tenéis hijos, se trata de reacción instintiva de protección.

 

                          José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 5 de enero de 2019

Caminos muy transitados

            Ahora que estamos en tiempo de propósitos para el nuevo año, me gusta recordar la recomendación que, viendo cómo se le iba marchando la gente, un desconsolado guitarrista argentino le brindó a un miembro del público que se encaminaba hacia la salida del pub en que tocaba,” ¡¡¡Vaya usted por el buen camino, señor,  que por el malo hay un atasco de la hostia!!!”

                         

            Por estas fechas no suelo proponerme ninguna meta ni eso tan de moda como desasosegante de marcarse retos, ni nada diferente que el ir resolviendo, con satisfacción, los trabajos y problemas que de ordinario se presentan en la vida. Si acaso me sirven para  rearmarme de valor y reafirmarme en mis principios y en  buena parte de mis convicciones. Una de  ellas es rehuir de las aglomeraciones, de distanciarme de los pasos comunes, en los que son frecuentes los codazos, zancadillas y  encontronazos para abrirse camino, y seguir el rumbo que me he marcado ya de muy joven, y que, con mayor o menor dificultad, más o menos acompañado, si me apuran diría que solo, voy siguiendo, sin apenas preocuparme de la estela que pueda dejar, pero  con la reconfortante percepción de creer saber que voy en buena dirección, que hago lo correcto.   
No, decididamente no, no me gustan las pandas, las camarillas, las multitudes. No me atrae  la idea de grupo como refugio y negación de la individualidad, en que la identidad y responsabilidad  personal se diluyen en las de la colectividad. Me gusta la aventura de escoger  el camino a recorrer, a riesgo de que los tropiezos que me puedan sobrevenir  me sean recriminados y considerados merecidos por listo. Disfruto como observador voluntariamente orillado de la corriente que constituye el teatro de la vida.
Equivocado o no, quizá con más pena que gloria, pero ambas propias e intransferibles, prefiero transitar con firmeza por lo que considero mi camino, si no el buen camino, creo que tampoco el malo. Con eso y un poco de ilustración diaria tengo por bastante.
                             José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 15 de diciembre de 2018

La cena de Navidad instrumento de chantaje político







           La Navidad no parece que sea ya tiempo de concordia. Otro es el envoltorio que hoy la define porque otros luceros son los que marcan los rumbos a seguir. La tregua navideña solo tiene lugar en el mundo de la ficción. El pacto tácito de aparcamiento momentáneo de diferencias, incluso las de carácter bélico, únicamente se da y respeta, en clave de añoranza, en el mundo de la ensoñación y  fantasía.
          La comida de Navidad de confraternización que tradicionalmente ofrece el Ayuntamiento de Tuy a los  funcionarios y contratados  estuvo a punto de no celebrarse por la amenaza de boicot, planteada por los sindicatos, si no se abordaba de inmediato  la revisión de la relación de puestos de trabajo (TRP), pese a que en el pleno de Noviembre el alcalde se comprometió a acometerla durante lo que queda de mandato. Las tensiones generadas por esta medida de presión avivaron las diferencias existentes entre políticos y  en el seno de la “familia” funcionarial, con el resultado, en ambos bandos, de negativas concretas de asistencia a la fiesta-convite que, inevitablemente, se desarrolló bajo la atmósfera de simulacro de camaradería, en que la razón del contento de los comensales  residió mayormente en la capacidad de confortación de las viandas y bebidas espiritosas que en el de reafirmación del sentimiento de compadraje.
          Como la comida de Navidad de los servidores públicos del Ayuntamiento de Tuy suele ser motivo de  críticas y conflictos (p.e., la pretensión de un concejal de la oposición de que la comida se celebre en el restaurante de un miembro de su candidatura), cabe detenerse y reparar, desde la perspectiva actual, en la procedencia de la misma, sin que tenga cabida la improfanable palabra tradición, pues buena parte de las  tradiciones, pese al respeto casi sagrado  que las envuelve y protege,  han sido creadas a partir de la barbarie, y bajo condiciones sociales de precariedad poco dignificantes, y sostenidas automáticamente por la rutinaria costumbre.
Se me ocurren dos argumentos a favor de la desaparición de dicha celebración navideña: El de orden económico, aunque irrelevante en lo tocante a cuantía del gasto, pero conceptualmente determinante. Las partidas presupuestarias están destinadas exclusivamente para atender las necesidades de servicio de los contribuyentes, y de gasto de representación institucional, pero no para agasajos y festejos a los servidores públicos, que en nada revierten socialmente,  ya que son retribuidos a través de salarios, trienios  y correspondientes complementos: específico, de productividad y de destino. Y el de orden de dignidad personal, en cuanto que la cena de Navidad representa el rancio paternalismo condescendiente de antaño, siempre bajo sospecha de soborno electoral encubierto, destinado a cubrir, a modo de detalle caritativo, carencias materiales, que no afectivas, hoy día inexistentes. Recuerdo la vieja costumbre de los conductores de automóviles, afortunadamente desterrada y olvidada, de gratificar  a los miembros de la policía local depositando tabletas de turrón, botellas de vino y de champán en la margen del lugar de la calzada en el que prestaban servicio. En Madrid, los empleados municipales del servicio de limpieza, visitaban los edificios de viviendas, de rellano en rellano, provistos de tarjetas de felicitación en busca del aguinaldo de los vecinos; incluso los fontaneros del barrio les secundaban acudiendo para felicitar las Pascuas.  En los ministerios también era costumbre obsequiar al personal laboral con un aperitivo, “una copa”, le llamaban, pero ha sido suprimido por no estar justificada la legalidad del gasto.

                            Resultado de imagen de imágenes de cenas de navidad corporativas

Todos los puentes que conducen a la concordia son bienvenidos si el encuentro de manos o el abrazo de las partes se producen en condiciones de igualdad, sin que medien prebendas unidireccionales, y cuando no quepa más agradecimiento que el proveniente del ofrecimiento de amistad, del afecto  y del reconocimiento personal.
Con cena de Navidad o sin ella, estamos en tiempo de paz, pero ello no es garantía, ni nada indica, de que el Pleno de la Corporación a celebrar el 27 de diciembre no discurra por los habituales derroteros de violencia verbal y aspereza.
¡Feliz Navidad!

                                      José Antonio Quiroga Quiroga
 
 
 
  
 

domingo, 9 de diciembre de 2018

"Ca que está caíndo"


Cada vez que se trata de mover unas pajas a cargo del remanente de tesorería, aunque fuesen para el portal de Belén, suena desagradable la trompeta apocalíptica de Son de Tui para repetir, mecánica y puntualmente, como reloj de cuco de mal agüero: “ca que está caindo”, para anunciar su firme  oposición y rechazo.
Este año en Tuy no hay más belén ni pesebre que el que lleva instalado seis meses en el Barrio Torre de Paramos; sin embargo,  los adoradores de belenes galácticos, bañados por la  luz cegadora de millones de frías bombillas LED como el de Vigo, se quejan de que en el centro urbano el alumbrado navideño no se asemeje a esa especie de Vía Láctea de la ciudad olívica que dicen que amamanta al comercio local.
Inauguración del alumbrado de Navidad, ayer en Tui. // D.B.M.
 Acto inaugural de encendido de la iluminación navideña.  Tuy -2018.

Quizás el Gobierno tudense, indudablemente impregnado de sentido de solidaridad en el dolor, además de obligado institucionalmente, ha querido renunciar al tentador populismo, y, en ejercicio de  contención responsable,  haya decidido que el pabellón lumínico municipal de la Navidad luzca dignamente a media vela como  muestra de respeto por las víctimas resultantes del siniestro.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
                                             José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 29 de noviembre de 2018

El discutible humor de sonarse los mocos en una bandera


El encausamiento judicial de Dani Mateo, parodista del programa de humor crítico de La Sexta, El Intermedio, a raíz de la denuncia de la organización Alternativa Sindical de Policía por ultraje a los símbolos de España con publicidad, al haberse sonado los mocos en público con la bandera española, ha levantado cierta controversia social en un momento socio político delicado por el catalanismo separatista y la guerra entre banderas como símbolos de patria e identidad nacional. 
                                       
El acusado de protagonizar el acto, (mero empleado de la cadena que solo sigue los guiones aprobados por sus superiores)  ha tratado de refugiarse, además de en el silencio guardado en sede judicial,  en la inocencia del humor candoroso e infantil del payaso tradicional diciendo: “estamos llevando a un payaso ante un juez por hacer su trabajo”. El humor, mayormente el crítico-satírico, no es intrínseca y necesariamente  inocente.  Ni tampoco, en cuanto burla y/o agravio, inofensivo. Entiendo que cabe hacer mofa de las características personales y de conducta de cualquiera por encima de la respetabilidad institucional  que corresponda,  bien se trate de un rey  o  el mismo papa,  pero me resulta imposible encontrar algo de jocoso, criticable o despreciable en un objeto, que merezca ser utilizado para provocar risa, al menos risa inteligente. Tampoco, o menos, si el objeto tiene la respetable cualidad de símbolo de una bandera.  Sonarse los mocos con una bandera no tiene gracia tanto si se la considera simple tela (llamarla trapo tiene claras connotaciones  despreciativas), o símbolo. En cuanto  símbolo solo cabe concluir que  el gesto, carente de todo sentido humorístico,  es esencialmente de naturaleza político-ideológica, con  capacidad e intencionalidad de  agraviar y ofender,  no al símbolo como objeto, sino a lo que representa y a quienes la reverencian.

No resiste el más mínimo análisis ese otro argumento exculpatorio del incriminado: “si la ficción es materia judicial, Javier Rey (actor de Fariña) debería pasar por el juzgado por narcotráfico”.  El Intermedio no es ficción, es crítica humorístico-ideológica, real. Ficción pura, por ejemplo, es la publicidad; sin embargo, ninguna empresa se atreve a denigrar un producto de otra empresa, porque sabe que será denunciada.

No le faltaron defensores al acusado, principalmente compañeros de profesión,  como el actor Echanove, entrevistado al respecto en La Ser, que aparte de recurrir a la libertad de expresión como dogma que todo lo justifica, expuso, entre otras consideraciones, lo siguiente, “…cuando hay una ciudadanía ejemplar y unos políticos de mierda, empiezan las amenazas y las censuras…”. El código penal actual, que obliga a los jueces, no se debe a los políticos del momento, sino a otros anteriores más respetados. Tan inexacto, por no decir injusto, es  el ensalzar  a la ciudadanía, en general, a la categoría de ejemplar,  como el tachar de mierda a todos los políticos. Sin embargo, sí me atrevo a calificar de humor de mierda a lo que la Sexta llama “Gag fallido”. Hay una importante diferencia entre el hacer reír con algo y el reírse de algo.

Solía ver El Intermedio, aunque últimamente me producía cierto hastío. La puntilla me la dio la emisión comentada; sirvió para percatarme de que me estaba acostumbrando a la vulgaridad tendenciosa.

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

martes, 20 de noviembre de 2018

Rodillo municipal

            Las mayorías encierran la indeseada y tentadora eventualidad de ser usadas para imponerse atendiendo a la mera superioridad numérica sin que importe que no les asista la razón. Cuando se da la circunstancia humillante para la racionalidad en que la lógica de los argumentos y el superior discernimiento son aplastados por el peso bruto de la cantidad de voluntades, los partidarios incondicionales del poder así ejercido se apresuran a calificar el acuerdo de democrático porque fue adoptado por una mayoría de representantes democráticamente elegidos.
            Reducir la doctrina democrática en cuanto toma de decisiones a una simple cuestión aritmética, entraña una concepción de lo más pobre cuando no perversa por interesada. Conviene, pues, diferenciar la legitimidad, esencialmente aritmética, de la democracia electoral, reservada a la voluntad, más o menos subjetiva, de la ciudadanía, de la legitimidad democrática deliberativa, asociada a la gobernanza, en la que la mayoría aritmética de los acuerdos debe responder a la idoneidad de criterio. Cuando el criterio cuantitativo prevalece sobre el cualitativo, se atenta contra el espíritu de la democracia. En la confrontación de minorías con mayor razón frente a mayorías con menor criterio, no debe decidir la mayor cantidad de votos sino la calidad de los mismos.
            En política, a las mayorías, correspondan al Gobierno o a la Oposición, ya sea por complejo de inferioridad intelectual, ya sea porque no aceptan que las minorías les corrijan el rumbo, ya sea por interés personal y/o partidario, no les gustan que les enmienden la plana y menos las derrotas plenarias, de ahí que, a falta de razones, suelan recurrir a posiciones de fuerza. 
Cilindro apisonadora de propuestas plenarias

            Cuando de verdad existe vocación de servicio público y de defensa del bien general, las mayorías, si de antemano no se dispone de ellas, por lealtad con el electorado, deberían generarse espontáneamente por la bondad y beneficio de las propuestas. De ahí que el responsabilizar a un Gobierno en exclusiva de que no se apruebe prácticamente ninguna propuesta plenaria por su inferioridad numérica como grupo Ejecutivo, o por haber renunciado a disponer de escaños suficientes pudiendo, al margen de la causa de la declinación (basada en la ética de la palabra comprometida, pues la desventaja y el riesgo que se asume no son pocos) tal y como argumenta la Oposición actual de Tuy para tratar de escabullir la parte de responsabilidad que le corresponde por su negativa sistemática e indiscriminada, que todo lo lamina, revela que ésta aplaude y participa de la democracia primitiva de la supremacía del número sobre lo razón de lo conveniente, y de la que se sirve por interés personal y partidario en lugar de municipal.
            No cabe achacar a defectos de planteamiento el que las propuestas queden por tercera y cuarta vez sobre la mesa, como es ya habitual, sino al solapamiento continuo, una vez atendidos lo primeros reparos, de invención de pegas, la mayoría estúpidas, como, p.e. que en el concurso internacional de ideas de ordenación del frente fluvial urbano, el frente a considerar debe abarcar toda la ribera municipal, desde Caldelas hasta Tomiño (Capón Rey), cuando él y sus compañeros mandaron redactar dos proyectos de senda, que por su carácter ecológico de respeto a la naturaleza implican intervención mínima; o que (José Prada), no está prevista la manera de acoplar los proyectos de senda con el frente urbano ordenado, como si se tratase de dos piezas mecánicas de precisión.
            Acostumbro a ser crítico con los desvaríos nocivos del poder por su facultad para ejecutar  acuerdos, pero si últimamente  lo soy con la Oposición se debe a que en este momento el poder decisorio, sobre todo laminador de proyectos y de bloqueo, está en sus manos.

                                                 José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 22 de octubre de 2018

El blindaje de hierro del departamento de urbanismo de Tuy

No está de más insistir en que el desarrollo y prosperidad de las ciudades están estrechamente vinculados a la calidad y limpieza de la gestión urbanística de los ayuntamientos; sobre todo si se repara en que la decadencia de Tuy se debe en buena medida a la notable deficiencia de los Planes Generales de Ordenación: PGOU y PXOM, y a las irregularidades perpetradas en este principalísimo ámbito del urbanismo desde hace veinticinco años. Las más sonadas y conocidas por los tudenses han sido la licencia de construcción del edificio de viviendas “Beira do Miño” y la suspensión del planeamiento urbanístico (PXOM) durante cinco años, en plena fiebre constructiva, a causa de la recalificación de la finca Patazumba, que supuso un severo revés al empleo y economía local al tiempo que un freno demográfico. Si bien tales irregularidades han sido gestadas y cometidas por políticos, difícilmente hubieran podido llevarse a cabo sin la necesaria connivencia-colaboración de la parte administrativa mediante los preceptivos informes técnicos y jurídicos favorables.

Muchos años antes de producirse dichos escándalos urbanísticos, el departamento de urbanismo funcionaba al aire y arbitrio de los técnicos en plantilla. Campaban por sus fueros al amparo de un pacto tácito de mutua conveniencia con los políticos de turno: informes al gusto del poder político a cambio de la no injerencia en su trabajo. Bajo este clima de autonomía administrativa, libre de todo control, floreció impune la extorsión consentida o deliberadamente ignorada sobre los solicitantes de licencias de obra.

Ocho años como concejal en el Ayuntamiento de Tuy, cuatro en el Gobierno y la otra mitad en la oposición, y más de treinta ejerciendo como arquitecto en el municipio, me permitieron conocer las interioridades, prácticas y particular idiosincrasia desarrollada por los funcionarios adscritos al departamento de urbanismo cabalgando a lomos del poder decisorio de sus informes, casi siempre orientables en un sentido y en el contrario al amparo del abanico interpretativo que ofrece la maraña legislativa, en ocasiones redactada en términos ambiguos. Durante ese tiempo fui receptor de confesiones de particulares, titulares de proyectos pendientes de licencia, víctimas de abusos de extorsión. La repulsa que me producía esa situación me animó a denunciar al entonces aparejador municipal, José María Melero, en dos ocasiones bien distantes en el tiempo y por circunstancias distintas. La primera ante la Fiscalía, con ningún resultado por el poco empeño de esta instancia en investigar los hechos; la segunda, mediante denuncia en el Juzgado, cuyo resultado se saldó con la imposición al funcionario de multa de 500.000 pesetas y el abono de las costas, si bien la fiscal había pedido para el susodicho la suspensión por tres meses de empleo y sueldo. Hoy día una diligencia judicial pendiente de resolución, con petición de cárcel de ocho años, pesa sobre el ahora exfuncionario jubilado. Pero nada de lo emprendido ha tenido capacidad de alterar la dinámica irregular instaurada. Casi siempre surge quién está dispuesto a recoger el testigo de las tradiciones que reportan alto grado de recompensa.
Durante el mandato de Moisés Rodríguez al frente del Ayuntamiento, se ordenó cambiar los despachos opacos de los técnicos del departamento de urbanismo por otros acristalados para tratar de impedir que en ellos se tramasen negocios ilícitos. De uno de los antiguos despachos se retiraron más de ciento setenta expedientes que acumulaban polvo de años, aguardando, quizá, el abono del peaje de circulación.

Sobre la repercusión económica que para las arcas municipales representan las licencias urbanísticas, baste decir que al principio del “boom” edificatorio, el Ayuntamiento recaudaba anualmente más de cien millones de pesetas. Hoy día los ingresos por este concepto oscilan alrededor de la cifra de 60.000 euros. Sin embargo, pese al significativamente menor número de solicitudes de licencias, y la mayor dotación de personal técnico: dos arquitectos técnicos, un arquitecto superior y una jurídico en urbanismo, la diligencia en la expedición ha descendido de manera alarmante. Y no solo porque se produce el cuello de botella en el apartado jurídico debido a la descompensación del número de informadores técnicos respecto del de jurídicos, en parte subsanada con la reciente contratación de otra persona licenciada en derecho urbanístico, sino porque existe una guerra declarada entre una funcionario del grupo de técnicos y la titular responsable de los informes jurídicos, por las prácticas y maneras con que se llevan las cosas. Tan es así, tal es la desconfianza entre las partes confrontadas, que cada cual ha adoptado la cautela de fotografiar los respectivos informes para que en el caso de desaparición o de cambio por otros resolutivamente diferentes a los originales, poder aportarlos como defensa ante posibles acusaciones. Esta atmósfera de tensión, resultante de esa guerra abierta, entablada incluso en las instancias judiciales con cruce de denuncias, que ha alcanzado incluso al personal auxiliar adscrito, ha causado la baja por ansiedad, por más de un año, del referido funcionario responsable de informar el aspecto técnico de los proyectos. Si bien esta baja laboral ha sido utilizada de coartada por los partidos ahora en la oposición para justificar la falta de obra ejecutada mientras fueron Gobierno,deja en evidencia la repetida afirmación de que con ellos el departamento de urbanismo funcionaba a satisfacción.

Ante este feo y pernicioso panorama existente en el departamento de urbanismo, sorprende, y mucho, el rechazo anticipado de la oposición a la aprobación de financiación para llevar a cabo una auditoría urbanística tendente a remediar el mal funcionamiento del mismo (también se opuso a la contratación de otra persona titulada en derecho urbanístico), pese a la evidente falta de neutralidad en que incurre respecto de las partes enfrentadas, pues es de conocimiento público la no menos chocante familiaridad que mantiene con una de ellas. La apelación a los artículos 103 y 106 de la Constitución de advertencia de que de llevarse a cabo la auditoría se incurriría en prevaricación, no es más que un recurso demagógico carente de consistencia, con el que tratar de encubrir alianzas nada éticas ni provechosas con determinados funcionarios.

Desconozco la postura al respecto del hijo pródigo por excelencia del PP, José Prada, protagonista de repetidos vaivenes de ingreso y salida del mismo, pero su identificación con la de bloqueo sistemático en el que se ha instalado la oposición (que el electorado se lo pague), invita a suponer que no desaprovechará la oportunidad (dispone de pocas en política) de poner, con su voto negativo, la guinda de remate a su truncada trayectoria al frente de la turbulenta delegación de urbanismo, corresponsable de los conocidos escándalos urbanísticos durante el mandato de Antonio Rocha, que tanto daño han causado al municipio.

José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 10 de octubre de 2018

Demagogia obstrucionista y gamberrismo


                      

El resentimiento se parece a un contraste radiológico  que permite ver la condición de las personas. Mayormente la de aquellas que no son suficientemente nobles e inteligentes como para impedir  que se forme en el estómago de sus conciencias ese fermento ácido que los corroe interiormente, y que acaba afeando su conducta.

Esta amarga dolencia del espíritu, molesta como una úlcera gástrica incurable, afecta a los integrantes del anterior Gobierno tudense desde el mismo momento en que una moción de censura los situó en la oposición, de modo que la responsabilidad política ejercida cuando estaban en el poder se ha convertido, gracias a su particular concepto de la democracia,  en mera lucha por recuperarlo, sin que importen los medios empleados ni los perjuicios causados al municipio, y a sí mismos en forma de descrédito.

Ya no les basta, sirviéndose de su mayoría, con bloquear todo proyecto y toda acción de Gobierno, sino que también practican la insubordinación grosera  para tratar de imponerse  y así discutir  la autoridad del alcalde. El Pleno  de 27/09/2018 es registro público de tales actitudes:

Si el concurso de ideas para reordenar el frente fluvial urbano, que por cuarta vez quedó sobre la mesa por exigencias ajenas al  punto del orden del día (se trataba solo de aprobar la fuente de financiación), es, para Son de Tui, un proyecto faraónico propio de un megalómano, para los restantes partidos del sólido bloque opositor es poco ambicioso, ya que debería abarcar todo el frente fluvial del municipio, desde Areas hasta Caldelas, pese a que tal planteamiento supondría enviar a la papelera los dos proyectos de sendas del Miño, de los que tanto alardean, pues no en vano por ellos mismos fueron encargados. No es coherente exigir la elección de los técnicos concursantes y la composición de jurado por la Corporación,  como tampoco la participación de grupos ecologistas, etc., a la vez que se  presume de haber encargado a dedo proyectos, por importe de obra superior a 15 millones de euros, sin concurso,  ni participación de la Corporación sobre, al menos, la necesidad y oportunidad de los mismos (alguno con muy poco sentido como p.e. la remodelación de la C/Casal Aboy), ni tampoco la intervención de ningún grupo ecologista. ¿Es acaso decisión responsable condicionar e hipotecar a las futuras Corporaciones con proyectos que por su cuantía económica no se podrán llevar a cabo ni siquiera en el término de cuatro mandatos? ¿”Quiénes somos nosotros”, decía Capón Rey, fundamentando a mayores su rechazo a la propuesta de rebajar los impuestos del IBI e IAE, “para poner en solfa lo que la próxima Corporación va a hacer en esta materia?”.

Asimismo, si por una parte las propuestas de rebaja fiscal del IBI, del 3,22 % para las parcelas rurales, y del 5,77 %  para los bienes urbanos, y del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) son irrelevantes para la oposición, y por tanto despreciables: en el caso del IBI “un café al mes”, por otra, contradictoriamente, resulta que suponen un grave quebranto para las arcas municipales (PSOE). El argumento falso esgrimido por Capón Rey en contra de las citadas rebajas, al amparo de una ley inexistente, producto de su malévola imaginación, consiste en que a menor presión fiscal municipal (a criterio de la oposición, insignificante para los beneficiarios) menor, pero supuestamente considerable, sería la cuantía del dinero transferido por el Estado al Ayuntamiento a cargo del  PIE (Participación en los Ingresos del Estado). Huelga decir que los ingresos del Estado no participan, en  porcentaje alguno,  de las recaudaciones de los ayuntamientos. Y como no le afectan las fluctuaciones fiscales de las Administraciones Locales, no tiene sentido que el Estado tratase de condicionar la política impositiva de los regidores  penalizando las  rebajas que éstos, en función de sus prerrogativas, establezcan.

Capítulo aparte merece el portavoz del PSOE, Enrique Cabaleiro, que  responsabilizó al alcalde, en calidad de cómplice, de la situación  actual en el polígono de Areas como consecuencia de la adjudicación irregular de determinadas parcelas; de ser responsable y corresponsable por haber pactado la moción de censura con determinada persona. Tras responder el alcalde: “no me hable de irregularidades en Areas porque igual se está refiriendo a una persona que les apoyó en la aprobación de los presupuestos de 2016”, le replica el primero, con el acostumbrado tono tremendista, “usted hizo una acusación gravísima contra un exconcelleiro, que no está presente, el mismo concelleiro que posibilitó la aprobación del presupuesto, y que con su marcha posibilitó la moción de censura”, insinuando que dicho exconcellleiro se aprovechó de una situación irregular. Finalizó el portavoz del PSOE, con tono de reproche, exigiéndole al alcalde respeto, porque está faltando a la responsabilidad y al decoro institucional. Sin embargo,  dicho portavoz sí incurrió en acusación gravísima, huérfana del más mínimo sentido ético y de responsabilidad institucional cuando tildó en  un medio de prensa, de “reunión de trileros” las negociaciones para presentar una moción de censura, afirmando que las reuniones a tal fin se realizan “por intereses personales”: “si la legalización de una nave industrial está en juego para presentar la moción, equivocados están, porque es un tema que debe resolver el juzgado” ( Titular de Faro de Vigo de 28/08/2016, “El alcalde de Tui califica de “reunión de trileros el intento de moción de censura”).

En el denigrante apartado del gamberrismo practicado en las sesiones plenarias, destacan, por deméritos propios,  dos figuras protagonistas: el veterano Capón Rey (AT) y la señora Yolanda Rodríguez (PSOE), que también lo practicaba en Facebook  con perfil interpuesto. El primero acostumbra a retar al alcalde tratando de poner en entredicho su autoridad  haciendo caso omiso  a las llamadas al orden cuando interrumpe o interviene sin que le corresponda. En el referido pleno de 27/09/2018, durante el turno de Ruegos y Preguntas del público, al sentirse aludido, adelantó que “de una manera u otra intervendría”, añadiendo con prepotencia insolente de sobrado, que como el Pleno ya había concluido el alcalde no lo puede expulsar de la sala, respondería a toda alusión personal. Dicho y hecho. Sin importarle la descompostura, fuera de sí, montó una escena desagradable y deshonrosa. Debería saber Capón Rey, que si alguien perturba el orden de una sesión plenaria o de cualquier acto solemne, ya sea concejal o mero asistente, el alcalde puede ordenar el desalojo de esa persona.  
Ocasión en que  Capón Rey fue expulsado del salón de sesiones
No tardó en secundarle la insurrecta recalcitrante señora Rodríguez, que con sus continuadas impertinencias dio motivos sobrados al alcalde para levantar la sesión; si bien, a modo de despedida,  no pudo librarse de ser obsequiado por la referida con los términos de ignorante y analfabeto

Quizá no se percate esta Oposición, que no está a la altura de la dignidad exigible a todo representante público, del daño que con su comportamiento y maneras está causando a la política local y a la Institución que representan.   

 

                                      José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 


miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las candilejas del alcalde de Vigo


Al jactancioso desinhibido alcalde de Vigo, Abel Caballero, le colmaría de dicha, si no estuviese invariablemente empapado de ella cual bizcocho borracho de licor, que el exastronauta Pedro Duque, actual ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, le certificase que los nueve millones de bombillas Led que iluminarán el firmamento navideño de la ciudad olívica pondrán a Vigo en el mapa planetario de nuestro sistema solar. De ser como imagina el Obi-Wuan Kenobi local, habría nacido la primera estrella Led del universo (!!!mi ma¡¡¡), aunque, seguramente,  su resplandor no será suficiente para atraer visitantes del espacio exterior; ni tampoco para que se fleten expediciones interplanetarias capitaneadas por altos emisarios a modo de reyes magos galácticos (todo se andará), pero al menos el deslumbrante fulgor no dejará ver el agujero negro del Marisquiño.

Abel Caballero, alcalde de Vigo

La Navidad es, fundamentalmente, tiempo de concordia, pero para el triunfante Abel Caballero, portaestandarte del orgullo de la ciudad, de la “afouteza viguesa”, empeñado en hacer creer al mundo, y, sobre todo, a su electorado,  que “en iluminación,  y en tantas y tantas cosas, somos los mejores del mundo”, lo es de provocación y  desafío competitivo, en lo banal, claro. Tiempo y ocasión  para generar no se sabe qué envidias: “que se preparen los alcaldes de Londres, Nueva York, Tokio…, bueno, Madrid y Barcelona se nos quedan allá, pequeñitos”.

De haber conocido Felipe González la vena populista sandunguera de showman de Abel Caballero, sin duda le habría nombrado, con mejores resultados, ministro de Cultura del Entretenimiento, en lugar de adjudicarle la cartera de Transportes, aunque bien mirado, quizá el presidente del Gobierno ya estaba al tanto de que era un tipo con mucha marcha.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

domingo, 29 de julio de 2018

Descabaleiro descabalado


 

A partir de la moción de censura los plenos de Tui han devenido en expresión áspera de resentimiento y de deseo de venganza para infortunio de todos: simpatizantes,  contrarios y  ajenos a la política partidaria. El presumible sentido de servicio público cabal y responsable de los que antes mandaban se ha desvanecido en cuanto se vieron  integrando las filas de la oposición, para trocarse en impúdico ejercicio obstruccionista y paralizador de la gestión municipal como instrumento de deterioro y aniquilación del rival; pero también lo es de menoscabo del desarrollo del municipio y  de la calidad de vida de los contribuyentes que sufragan a estos representantes públicos,  y de descrédito de la institución municipal  que los acoge y de la que se sirven.

La burda y obscena instrumentalización política del siniestro de Paramos por parte de la oposición debería sonrojar incluso a los más fanáticos, pero éstos aplauden irracionalmente cuando trata de bloquear cualquier proyecto que proponga el Gobierno, con el fin de poder tacharlo luego de incapaz e inoperante, como es el caso reciente del concurso de ideas de reordenación del frente fluvial de la ciudad, alegando que “no es el momento” y que “los 36.000 euros destinados a su financiación deberían donarse a los afectados de dicha parroquia”. ¿Acaso para socorrer a los damnificados por la tragedia hay que esperar a que se lleve a pleno no importa qué proyectos para, una vez desbaratados, destinar los correspondientes importes, en general irrelevantes, a ese conjunto de personas, cuando está disponible un cuantioso remanente de tesorería, del que ya se han detraído un millón, y medio millón de euros?

Si bien la inferioridad numérica del grupo de Gobierno es aprovechada por la oposición para  levantar  sistemáticamente  en cada pleno  cercos  de taponamiento  que pone en serio riesgo de parálisis la acción municipal, no pierde  ésta oportunidad de revertir su perversidad responsabilizando al alcalde de la fluctuante situación de impasse (ahora en manos del abstencionista dubitativo, José Prada), por no haber sabido  disponer de mayoría habiendo  podido. Culpando al alcalde  la oposición trata de desvincularse  de su cuota de responsabilidad  en cuanto que los ayuntamientos los gobierna el pleno de la Corporación, y no el Gobierno Ejecutivo, con sus respectivos votos a favor o en contra acerca de proyectos, propuestas de acuerdo y  mociones; al tiempo que deja claro que, bajo su particular punto de vista,  las mayorías plenarias son útiles para ignorar las posturas disidentes.


La incapacidad democrática para asumir el trámite formal de traspaso de poderes, recibido como afrenta imperdonable  de descabalgamiento abrupto por quienes se creyeron destinatarios indiscutibles e indiscutidos del poder, pero que solo lo ocupaban en precario, ha desencadenado una  perniciosa actitud de oposición a cara de perro sin precedentes, liderada por el exjefe de la cuadrilla. Desencuadernado el primer jinete por la caída,  el cavernoso carácter que antes permanecía agazapado tras calculado laconismo verbal,  asoma ahora tronante y claro por las aberturas que dejan los descosidos.   

Visiblemente contrariado y fuera de control por haberse aprobado definitivamente los presupuestos, intervino, sin estar en el uso de la palabra, con  una de sus típicas  erupciones volcánicas, frecuentemente cargadas de apocalíptica ceniza que parecen sumir en sombras todo el municipio,  para tratar de terciar en favor de la indisciplinada e insolente “Antoñita”, exconcejala de hacienda y urbanismo, que estaba siendo advertida de expulsión por replicar e interrumpir la intervención del alcalde. Tras ser también advertido de expulsión el portavoz del PSOE, que pretendía  acobardar al presidente de la sala  y dejar en entredicho su autoridad,  respondió éste de manera destemplada y con desdén despreciativo hacia los demás miembros del Gobierno, diciendo algo así como: usted non se dirixa a min neses termos, ou acaso  cree que son  como os seus compañeiros de Goberno. Las reiteradas invitaciones del alcalde a que retirase la ofensa infligida solo consiguieron de este taciturno personaje que bajase y ladease su atormentado rostro para evitar la mirada de quien le reconvenía.

Finalmente, la Antoñita fue expulsada de la sala, no sin antes resistirse animada por la ruidosa peña asistente que le invitaba a quedarse. A continuación se procedió a la votación del concurso de ideas de ordenación del frente fluvial, que, al quedar la oposición con un miembro menos, fue aprobado con el voto de calidad del alcalde. Fue entonces el momento en que la ofuscada oposición se percató de que ya no tenía capacidad de abortar ninguna propuesta, y optó por abandonar la sala en bloque. Sin embargo, pudo advertirse que la concejala del BNG, en principio no tenía intención de marcharse, quizá porque no olvida que cuando desempeñaba responsabilidades de gobierno, Antoñita, la mandona, la respondona, le hizo llorar en un par de ocasiones, pero al final parece que cedió ante la insistencia de su compañero. 

Privado el portavoz del PSOE de la dignidad que otorga la montura, de Cabaleiro solo tiene el apellido.

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

lunes, 11 de junio de 2018

El futuro de los hombres


En un mano a mano entre Almudena Grandes e Iñaki Gabilondo, de un minuto por intervención (“Grandes en un minuto”, vídeos del País),  pregunta, en segundo turno, el periodista: “¿para qué serviremos los hombres dentro de unos treinta años?, la escritora, que confesó no poder saber para que servirán, sí dijo que le gustaría que sirviesen para construir una sociedad igualitaria codo con codo con las mujeres: para dejar atrás todas las costumbres sobre las que se ha construido una sociedad injusta, la violencia de género, la discriminación, los  prejuicios sobre el talento y capacidad de las mujeres, y cosas tan nimias como mirar a una mujer al volante y decir, ¡mujer tenías que ser!

Sin duda alcanzar la igualdad de géneros es necesario y perentorio (apremio que no debería estar reñido con cierto sosiego durante el trayecto, pues la aprobación de leyes específicas no garantiza que la población al día siguiente las ponga en práctica), pero que la conocida novelista y columnista no fuese capaz de atisbar o de aventurase, siquiera a título de ficción (que es su género literario),  a vaticinar  alguna utilidad  distinta de las mencionadas, no puede por menos que generar cierto desasosiego en los varones al imaginar que alcanzado dicho objetivo pasarían a ser perfectamente prescindibles. Salvo para realizar los trabajos duros y peligrosos que castigan y deterioran los cuerpos sin tregua ni piedad, y que,  en ocasiones,  acaban criando malvas antes de tiempo.

Reto (podemos hacerlo) y Desquite (corte de mangas), del feminismo.

            La igualdad, parafraseando a Pablo Iglesias (líder de Podemos), no se consigue de un día para otro por decreto, sino por asalto, con la fuerza de empuje  de una mayoría de mujeres  preparadas, seguras de sus capacidades y emprendedoras. Conseguida la libertad sexual, cuya privación las mantuvo atadas a una pata de la cama, o recluidas en el hogar, como consecuencia de la ancestral preocupación de los varones de tratar de asegurar la paternidad de los hijos, los hombres no tienen que temer que se instaure la igualdad, pese a que sería  asimétrica a favor de ellas si realmente fuesen en todo superiores a ellos, como afirman  la práctica mayoría. Solo cabe que se prevengan  del ánimo de revancha de los sectores feministas radicales que parecen querer cobrarse la deuda con intereses de la subordinación de siglos, relativamente confortable. Por lo demás,  la igualdad será  recibida como una bendición, sobre todo en las parejas que, al repartirse  obligaciones y responsabilidades,  vendría en socorro de quienes asumen mayor carga,  y proporcionaría mayor seguridad y tranquilidad a ambas partes ante los contratiempos que puede deparar la vida.


Existen corrientes de opinión, un tanto sui géneris,  que achacan a la confrontación entre sexos por la igualdad, básicamente entre los convencionales mayoritarios, femenino y masculino, el creciente número y variedad  de orientaciones sexuales: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer, pansexuales, asexuales, autosexuales, antrosexuales, demisexuales, etc., bien como respuesta de la naturaleza, bien como recurso social (moda o tendencia) al deseo de eludir la agresividad y  la problemática asociada al conflicto, o de acabar con él, a través del difuminado de los rasgos más característicos que definen a los prototipos clásicos femenino y masculino, que, aunque parezca una paradoja,  conduce a la igualdad vía indiferenciación.

Bienvenida, pues, la igualdad. Preferiblemente una igualdad  exhaustiva, que abarque todos los campos de intervención humana, sin concesión a las  discriminaciones  de género positiva y eximente.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga