lunes, 15 de julio de 2019

La responsabilidad de mantener y ejecutar los PERI de San Bartolomé.





No hay gestión municipal más importante y provechosa que la de sentar las directrices del desarrollo urbano de las ciudades. Y tal garantía de prosperidad se establece mediante los Planes de Ordenación Urbanísticos.

Tuy dispone de un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), aprobado en marzo de 2011,  para una población aproximada de 25.000 habitantes, que cabe revisar a los ocho años de vigencia cuando circunstancias concretas muevan a ello; y modificar en cualquier momento. Pero toda modificación “deberá fundamentarse en razones de interés público debidamente justificadas y encaminadas a la mejora sustancial de la ordenación urbanística vigente.  

Resulta que los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) del barrio tudense de San Bartolomé no fueron bien recibidos por parte de algunos propietarios de terrenos afectados por esta figura de planeamiento por la incapacidad económica para desarrollarlos. Los “influencers” locales,  antes llamados  caciques de barrio, han trasladado la disconformidad vecinal a la alcaldía, basada en la aparente contradicción de estar obligados a pagar el IBI correspondiente a suelo urbano pero privados de edificar en dichos terrenos mientras no se ejecuten los referidos PERI. La demanda, prácticamente exigencia, formulada en un pleno, de que se sustituyesen los PERI por la Ordenanza 4 (edificación unifamiliar aislada, pareada o adosada), que condena la ordenación urbanística a una anarquía edificatoria próxima a la del núcleo rural, cosechó el compromiso, por circunstancia preelectoral, del  entonces alcalde, Carlos Padín,  de consignar 50.000 euros, de los 80.000 necesarios para iniciar los trámites conducentes a tal modificación.


PERIs del barrio de San Bartolo


Con el nuevo Gobierno, cuya orientación ideológica coincide con la del significado “influencer”, no es aventurado presuponer que la reclamación será atendida, porque es la solución política más sencilla y más cómoda, pues dispone de la coartada de que todos los partidos que concurrieron a las elecciones locales llevaban en sus programas la eliminación de los referidos PERI (se trataba de no perder votos, ahora se trata de gobernar), pese a que tal medida no se fundamenta en el interés público, sino en el privado de unos particulares, ni supone mejora sustancial de la ordenación de la ordenación urbanística aprobada, sino muy al contrario. Sin embargo, de la alternativa que posibilita llevar a término el desarrollo de los PERI, que no es otra que la facultad y capacidad  del Ayuntamiento para  asumir la ejecución de los PERI, no se habla ni se contempla simplemente porque resulta trabajosa y lenta, pero no porque resulte gravosa, ya que cabe financiarlos parcialmente a través de la imposición de contribuciones especiales, y, posteriormente, mediante el cobro de las plusvalías cuando se vendan los solares o los inmuebles sobre ellos construidos. A propósito del impuesto de plusvalía, procede decir que su eliminación por el citado exalcalde, ha sido una medida netamente populista y nociva para el crecimiento urbano en cuanto que retrae la acción urbanizadora municipal, pues no hay impuesto más justificado socialmente que éste, ya que de la riqueza, a veces auténtica fortuna, que el Ayuntamiento entrega a la ciudadanía mediante la recalificación de terrenos y solares, con aumentos de edificabilidad o mejoras urbanas, sin que los propietarios  hayan puesto nada de su parte, solo revierte, mediante la aplicación de dicho impuesto, un pequeño porcentaje a las arcas municipales. Con este tipo de recaudación el Ayuntamiento puede generar más riqueza acometiendo otros PERI o aperturas de nuevas calles contempladas en el PXOM; iniciativa que se echa muy en falta en nuestro municipio, y que redunda desfavorablemente en el progreso local.

Se equivocan, pues,  unos y otros. Los políticos, de manera interesada, porque no planifican más allá del corto plazo, y son rehenes de las medidas populistas que garantizan la permanencia en el cargo; y los particulares, de visión corta, al  considerar el IBI urbano un impuesto improcedente, sin percatarse de que el mayor aprovechamiento edificatorio y mejor ordenamiento urbanístico del suelo que los PERI conllevan,  es  fuente de riqueza en el futuro. Cuando se abordan asuntos de este calibre y trascendencia se ve con claridad la frivolidad de ciertos dispendios orientados a cultivar orgullos estériles, que por su importante cuantía no dudan en calificar de inversiones.  

  Si de verdad aspiramos a desarrollar Tuy de manera racional y ordenada,  a preservar y potenciar la belleza natural de nuestro enclave, a disponer mejores condiciones de hábitat,  y convertirlo en  lugar deseable para vivir, el condenar a la anarquía edificatoria la mejor área de expansión residencial disponible, sería una irresponsabilidad política de carísimas consecuencias económicas y ambientales en el futuro, y un perjuicio económico a medio plazo para los propietarios.

No acumulemos más errores y cargas urbanísticas de las que ya padecemos, a riesgo de sumir Tuy en el estancamiento y la miseria. Aquellos que no entiendan estas cosas habrá que devolverlos al lugar de donde vinieron.


                          José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 17 de junio de 2019

Tuy y Valença, ¿separados o unidos por el río Miño?


  En tiempos de exaltación patriótica de las dictaduras salazarista y franquista en que las circunstancias sociales, económicas y políticas en  Portugal y España eran más desiguales,  pero en cualquier caso poco gratificantes, y precarias las vías de comunicación entre ambos países, la rivalidad nacional latía a flor de piel en las dos orillas del río Miño. Los habitantes de ambos lados de la frontera Tuy-Valença percibíamos, con engañosa satisfacción, quizá por prurito chauvinista o por la necesidad de sacudirse el complejo de ser los pobres y atrasados de Europa a costa de los vecinos, que por fortuna el río Miño nos separaba los unos de los otros. Si bien en buena medida el río siempre constituyó una barrera a los movimientos por tierra, la  cualidad de la superficie acuática como transmisor acústico servía para mantener vivo el pique, que no contienda, existente entre ambas poblaciones para cruce de provocaciones e improperios, la mayor parte de las veces como mera diversión.
Panorámica de Tuy y Valença desde el mirador de Santo Domingo

  Con la llegada de la democracia y la desaparición de las fronteras en la Unión Europea,  el mayor desarrollo económico y social, y las políticas de acercamiento, valençianos y tudenses, nos hemos ido avecinando y confraternizando progresivamente hasta  la cristalización de esa figura comunitaria y prometedora llamada Eurociudad. Sin embargo, tanto tiempo de alejamiento ha impregnado las conciencias de tal modo que todavía hoy el río sigue percibiéndose como elemento de separación.
Panorámica aérea de Valença y Tuy

La diplomacia integradora del discurso político actual concerniente a la relación histórica entre ambos pueblos,  proclama gozosa el río Miño como espléndido cauce fluvial de unión, pero, topológicamente, en términos matemáticos de continuidad o interrupción de territorios, el río Miño, compartido por mitades por los dos países, no separa (tendría que ser espacio neutral o perteneciente a país diferente) ni une (no cumple la función de articulación, ajena a las partes que vincula), sino que es espacio de concurrencia de límites y vía náutica de comunicación. Pero por encima de la árida profundidad de la precisión  matemática, del frío bisturí que virtualmente delimita, se impone con contundencia  sobrecogedora la lírica paisajística que nos cautiva por igual por esa hermosura de encuentro, por esa  plástica confluencia acuática seductora, por ese embriagador y dulce abrazo líquido de concordia y sutil vocación fraternal, espejo en el que nos miramos portugueses y españoles.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 5 de junio de 2019

El adiós de la Chorima


Con la renuncia al acta de concejal del fundador, secretario general y verbo encarnado de C 21 por el mal resultado en Tuy, único ayuntamiento en que este partido ha obtenido representación en las tres convocatorias que ha presentado candidatura a la alcaldía, se despide Carlos Padín de la política y se trunca abruptamente su sueño. Desde el inicio de su creación, para “hacer marca”, pero en andrajos, C 21 apuntó demasiado alto: concurrió, por la circunscripción galaica, a las europeas, generales y autonómicas,  con el horizonte marcado de, “en veinte años en la Xunta”. Soñaba el alma mater del partido de la chorima, que la geografía política autonómica acabaría  cubriéndose de amarillo con la naturalidad y arraigo que el invasivo tojo viste de esa misma tonalidad el  monte gallego gran parte del año.

 Durante la presumiblemente última campaña de C21, faroleaba sin convicción, el tercero de la lista, tratando de disipar la imagen de debilidad y desamparo político que acompaña a todo partido local, recurriendo a la épica clásica: “C 21 es un partido pequeño,  pero Alejandro el Magno conquistó Mesopotamia con un ejército de apenas 40.000 hombres”. A mayores, y en contrapartida, aducían ser un partido independiente, totalmente autónomo, “sin xefes”, “libre de ataduras” (emulando al líder de C´s), de órdenes y directrices contrarias a los intereses de la ciudadanía, sin percatarse de que esa disponibilidad de enfrentarse a las  instituciones, de ordinario innecesaria, lejos de representar ventaja alguna constituye un serio inconveniente. El vertiginoso salto cualitativo en la gestión municipal, que anunciaba el mitinero referido, y que  se produciría si gobernase C 21, necesitó, para poder ser imaginado, referirlo una secuencia  de película de ciencia ficción, la del salto instantáneo,(¡fun!), al hiperespacio, que habíamos visto en la guerra de las galaxias. Obviamente, con un discurso tan falto de "sentidiño" (el que indecorosamente se reclamaba a los votantes), tan  fantasioso  como  distante de la esfera terrestre de comprensión y de las necesidades reales de la audiencia, no cabía esperar que se consiguiesen  significativas adhesiones.


 La prisa del líder de C 21 en alcanzar los objetivos fundacionales, junto a cierto grado de inmadurez y propensión narcisista, que parecen no abandonarlo, propiciaron que se aventurase a acaudillar la moción de censura sin haber medido bien la magnitud del riesgo y la del incierto beneficio, ejerciendo temerariamente de cabeza de turco de un PP que, descabezado y sin relevos en su lista, optó por posicionarse en retaguardia. El haber accedido a la alcaldía precedido de fama de persona de brotes estrambóticos como proclamar la independencia de Tuy para convertirlo en un paraíso fiscal a semejanza de Liechtenstein; convertir en oro el remanente de tesorería; e instalar un reloj en la Casa Consistorial que mida el tiempo durante el que el Ayuntamiento está libre de deuda, no eran antecedentes de confianza. Enseguida evidenció una faceta fachendosa, exhibicionista, solo conocida por los más cercanos, al comprar una bicicleta  para moverse por Tuy, que acaparó miradas y comentarios nada complacientes, pero que parecían satisfacer por igual su deseo de notoriedad y la necesidad de hacerse conocido.

 Debió pensar que con año y medio de mandato por delante, aunque muy justo,  demostrando capacidad de trabajo y gestión, además de simpatía, tendría tiempo para hacerse popular y revertir el efecto negativo que la moción de censura había causado en la ciudadanía, fastidiosamente visible en los rostros de la gente con la que se cruzaba en la calle durante los primeros meses en el cargo. Francamente, puso mucho empeño y esfuerzo. Pero cometió errores importantes, algunos achacables a su característico egocentrismo, que han impedido que fructificase la ardua y bien encaminada labor desarrollada. El mayor, dejando a un lado la moción de censura, el empecinarse en gobernar en minoría cuando pudo disponer de mayoría absoluta. Un capricho caro  sin sostén firme, ya que su “principio ético” de no aceptar como coaligados a personas que hubiesen formado parte de gobiernos del exalcalde Rocha, quedó en entredicho al aceptar a uno de ellos como primer teniente de alcalde.

Solo quien se tiene en demasiada estima se puede creer capaz de  enfrentarse a una oposición enrabietada en extremo y decididamente resuelta a bloquear, sin pudor alguno, cualquier iniciativa por más interesante y beneficiosa que resultase  para el municipio, confiada en que la ciudadanía no se lo reprocharía porque entiende, aunque mal, que el cometido de toda oposición es oponerse.

Derrotado física y anímicamente por el contundente fracaso tras haber apostado muy fuerte, la renuncia al acta de concejal solo cabe entenderla como el certificado anticipado de defunción política de su líder y de C 21, que, por no dejar el escaño vacío, y así facilitarle las cosas a su verdugo, mantendrá encendida, a través de un dócil y resignado tercero, una mortecina y vacilante vela  en la Corporación  hasta el final definitivo.

                          José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 23 de mayo de 2019

Las blasfemias de hoy

          En tiempos de la Inquisición la blasfemia estaba asociada a la herejía, y como delito público contra Dios, era juzgado y castigado por los tribunales eclesiásticos y civiles. Las penas comprendían prisión,confiscación de bienes, pérdida de cargos, honores, dignidades, y destierro.
A partir de 1988 la blasfemia en España ha dejado de ser delito; pero últimamente, con el resurgir del feminismo rabioso, asistimos al nacimiento de la herejía machista, que está siendo perseguida y castigada socialmente con creciente gravedad y ahínco.
          Recientemente, los organizadores de un torneo de pelota vasca femenino en Azkoitia, han decidido suspenderlo ante las amenazas de boicot de las jugadoras por haber recibido en su grupo de watsapp comentarios machistas:"¿Chicas jugando a pelota? ¿Y quién está en la cocina preparando la cena?, para así colaborar en la consecución de la igualdad.
          Sin duda son comentarios machistas reprobables, consecuencia de una cultura asimismo machista, que merecen respuesta adecuada en las formas y en el medio en que se han producido (grupo de whatsapp de amigos); pero la ofensa se está elevando a inquietantes extremos preinquisitoriales.
          Todavía no se ha dado ninguna suspensión de competición deportiva de masas porque jugadores y/o árbitros hayan sido objeto de insultos racistas muy graves, del estilo. "negro de mierda" "orangután, vete a la selva", "hijo de puta, vuelve al andamio" y otros peores. Pero sí se suspende esta competición, y es noticia nacional, porque un grupo de varones envían a sus amigas un mensaje privado que les recuerda el encasillamiento tradicional de tareas.
          Es sabido que las mujeres tienen la piel más fina y delicada que los hombres, y que la cosmética feminista anti radicales libres, la ha vuelto todavía mucho más. Ojo, mucho cuidado con los roces, pueden producir sangre.

                                            José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 30 de abril de 2019

Notre Dame y los Jorobados


Las diligentes donaciones multimillonarias de algunas familias parisinas adineradas para restaurar la catedral de Notre Dame tras el incendio de la cubierta ha generado debates en que se contraponen los valores patrimoniales frente  a los humanistas, la riqueza de unos cuantos, solidaria con las obras de arte,  frente a la insolidaridad de estos con la pobreza de los excluidos.

Entre los artículos representativos de dichos debates, he escogido los siguientes:  “Lo que Notre Dame dice de Europa”, de la catedrática de ética Adela Cortina, que lleva el antagonismo al terreno de los símbolos: el  mare nostrum,  símbolo europeo, convertido en cementerio de inmigrantes, sin que Europa ofrezca una respuesta común (no del todo cierto). En realidad  no equipara desgracias que afectan a los  propios símbolos, sino a las que suceden en  su seno.  El daño que se causa al Mediterráneo que necesita ser reparado es la contaminación. Nada tienen que ver en la comparativa las desgracias personales que puedan ocurrir en el mismo para denunciar la distinta solidaridad con el siniestro accidental de un bien cultural, con la ayuda insuficiente a los desesperados que se arriesgan a cruzar el mar. “Una parábola contemporánea”, del periodista y columnista  Enric González,  que ve obscenidad en esta historia,  cuestiona el orden preferencial  “el patrimonio de la humanidad, antes que la humanidad misma”. Se trata de un juego de palabras ingenioso y resultón, pero engañoso, ya que  no son excluyentes, ni lo han sido nunca. El sentido humanista del prójimo y su estadio superior el humanitarismo, tal y como lo conocemos hoy,  nacen con el desarrollo económico de la civilización. Sin la cultura, material e inmaterial, no habría ni tantos recursos ni  siquiera lo más esencial, conciencia y sensibilidad de ayuda a los más desfavorecidos. Silvia Ayuso, en su artículo “Notre Dame frente a “Los miserables”, se limita a recoger enfoques de distintos pensadores, como el reconocimiento seguido de reparo del ensayista Ollivier Pourrol: “Victor Hugo agradece a todos los donantes generosos dispuestos a salvar Notre Dame de Paris y les propone hacer lo mismo con los miserables”. Como predicador solo le faltó ponerse como ejemplo, a escala, de coherencia   en el cumplimiento del mensaje, para formular desde su autoridad moral tan comprometedora invitación. Franck Courchamp, experto en biodiversidad de la Universidad Paris-Sud,  se pregunta por qué brotan más emociones y donaciones ante un templo incendiado que ante la “catedral de lo vivo”, el planeta, que también está amenazado. En el ámbito de las emociones existen tres diferencias conceptuales, estrechamente vinculadas, que deslegitiman este punto de vista comparativo: La contundencia visual, espectacular de un incendio de estas características, la rapidez con que destruyó la cubierta, y la percepción inmediata, real y medible del daño. No sucede así, en ningún aspecto, con el deterioro medioambiental del planeta, que tiene lugar de manera lenta y poco perceptible. Tan es así que no faltan quienes lo niegan.

El politólogo francés  Frédéric Dabi, sale al paso afirmando que se ha hecho una falsa polémica de esto. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo  no ve necesariamente contradicción  en las donaciones y la desigualdad sociales, porque en la defensa  del patrimonio hay también valores humanistas.

La percepción de desatención de las necesidades humanas en favor de las materiales, aunque, como la que nos ocupa,  redunde en socorro de los más pobres, basta con citar los beneficios turísticos, ha sido aprovechada con oportunismo por los “chalecos amarillos” de París, exhibiendo carteles con el lema maximalista: “Todo para Notre Dame, nada para Los miserables”. El buenismo de salón de las redes sociales, que no dejó escapar  la ocasión para mostrarse virtualmente solidario, difundió el mensaje que la pobreza en el mundo es un problema político.

Ciertamente la política ya hace mucho que se ha preocupado de este problema complejo, en función de los tipos de pobreza y cómo crece, con diversos programas, entre los que destaca la Ayuda o Asistencia Oficial para el Desarrollo  de la ONU, consistente en destinar el 0,7 % del PIB (Producto Interior  Bruto) a los países menos desarrollados o en vías de desarrollo. No todos los países cumplen con el porcentaje del 0,7 %.  España se ha mantenido en el período 2012 - 2015 en un 0,15 %, que actualmente es del 0,33 %. EEUU, aportó en 2010 el 0,31 %, sin embargo está en cabeza cuantitativamente, aportando en dicho año 218.000,00 millones de dólares. En los últimos 30 años la pobreza extrema, la de aquellos que ingresan menos de 1,90 euros al día, ha disminuido en 1.100 millones, reduciéndose a la mitad.

Las críticas vertidas sobre las donaciones y donantes particulares para Notre Dame, resultan del todo improcedentes, además de que resultan  absolutamente irrelevantes si se comparan con las cantidades destinadas a combatir la pobreza en el mundo provenientes de todos los países de la ONU.

Quiero poner a prueba la solidaridad de unos y otros, de los articulistas y redes sociales con las dos preguntas siguientes: ¿Estarían dispuestos a defender la erradicación de la pobreza en el mundo,  sabiendo que no podrían disfrutar del Estado del Bienestar en que se encuentran, asumiendo fuertes recortes en salarios, pensiones, sanidad, y muchos otros servicios? ¿Votarían a un partido que defendiese y llevase a cabo esta demanda social, o acaso el destinatario de esta especie de rezo-oración es el mismo Dios porque en la tierra es prácticamente imposible?
Hauteville House, mansión de Victor Hugo en Guernsey

He aquí la paradoja que nos muestra la realidad, que es la misma que se dio con Victor Hugo: “Los miserables” fue escrita en el interior de esa obra de arte, la  lujosa Hauteville House,  durante los quince años exilio en Guernsey; hoy convertida en biblioteca-museo, gracias a la donación de 3,5 millones de euros para su restauración de la familia Pinault,  que también ha donado cien millones para la recuperación de la catedral de París.

 

                       José Antonio Quiroga Quiroga

   

 

 




 

martes, 9 de abril de 2019

Escuela municipal de campeones, primera industria turística de Tuy



No se dice de manera expresa, pero se alardea de modo sobrentendido, por parte de algunos directivos del club KAYAK (entidad deportiva sin ánimo de lucro), para justificar las  ayudas y subvenciones municipales recibidas, o la demanda de costosas obras de mejora y ampliación de las instalaciones, que el Ayuntamiento pone a su disposición, al pregonar que, allá  dónde vayan a competir, dentro y fuera del territorio nacional, acostumbradamente con éxito, procesionan, muy alto, el pabellón tudense, con lo cual los beneficios de promoción turística derivados de esta publicidad, amortizan las ayudas establecidas y también las referidas demandas.
Dejando a un lado el prurito local colectivo, un tanto fatuo y evanescente, de  presumir de campeones/as, no es demostrable que los podios internacionales en piragüismo y remo de nuestros clubs más representativos: Kayak y Penedo, tengan incidencia significativa en número de visitantes a nuestra ciudad, si bien, en principio, tampoco se puede afirmar lo contrario. Sin embargo, basándonos en que no parece que los astros y estrellas de otros deportes muchísimo más populares (fútbol, tenis, automovilismo, etcétera, en menor medida el atletismo), y en segundo lugar los respectivos clubes con los que se les asocia,  pese a la  idolatría profesada a ambos, generen peregrinación alguna a los respectivos lugares de nacimiento o lugar  de ubicación de unos y otros. 
Como contribuyente, acepto de buen grado las ayudas establecidas en convenio, de 20.000,00 euros anuales al club Kayak, y de 4.000,00 al club Penedo, para la práctica deportiva de categoría base, o deporte formativo (el que practican niños y jóvenes con el objetivo de competir al máximo nivel cuando alcancen ( mejor que adultez) la condición adulta;  aunque prefiero que los centros municipales estén destinados, preferentemente, a la práctica deportiva de tipo recreativo u ocio, de mero ejercicio físico, sin la tiranía que impone el cronómetro, para disfrute placentero de esa gran mayoría social excluida que no aspira a ser campeón de nada, sino a disfrutar de un río maravilloso, como medio que contribuye a ser  un poco más feliz en la vida. Pero no considero de recibo, por inadmisible, la arrogante e insolente imposición de algunos directivos del Kayak (sin que mediase reproche conocido del presidente del club) de exigir, reiteradamente y por vía de apremio, que se destinen, nada menos que 650.000,00 euros en obras de ampliación y mejoras de las instalaciones actuales. Deberían ser más prudentes, mayormente y particularmente si se tiene cuenta que buena parte de labor no altruista desarrollada por los referidos directivos no se ajusta a la clasificación de entidad sin ánimo de lucro del club que los acoge, ni a la cláusula del convenio con el Ayuntamiento relativa a este punto. No es legítimo, pues, ni legal, servirse, como parece, de unas instalaciones públicas para obtención de ingresos a mayores por parte de ningún particular. Debería esta entidad mirarse en el espejo del club Penedo, que como receptores de subvención cinco veces menor, con inferiores instalaciones, y logros deportivos nada despreciables, en una modalidad de mayor prestigio y por ello más competida, como el remo, al menos no trasladan a la esfera pública demandas de semejante calibre, ni con ese tono.
Los deportes acuáticos, particularmente, el piragüismo, apenas tienen eco mediático porque no son atractivos para el gran público. De serlo, no les faltarían patrocinadores que les financiasen  los gastos necesarios para la práctica profesional de alta competición. No pretendo romper ni frustrar ningún sueño de gloria personal, pero, si tan importante para España son los éxitos deportivos, que la  Federación respectiva asuma lo que corresponde.
Nadie alberga duda alguna de que el principal activo turístico, aparte de seña de identidad (este sí es un verdadero pabellón del que estar orgullosos), es el Casco Histórico de Tuy, con la catedral a la cabeza (que solo por la cantidad de excursionistas que atrae, justifica, a título individual, sobradamente, que la Iglesia esté exenta de pagar el correspondiente IBI), que no necesita ser sacado a paseo, sino ser paseado, sin embargo, no tengo conocimiento, a lo largo de más de veinte años, o de bastantes más, de atención alguna, más allá del hueco discurso de rigor para la ocasión, de inversión de magnitud equivalente en el mismo.
Mientras persigamos señuelos, y no tengamos claridad de ideas para reconocer lo que es fundamental y prioritario, y decidir qué debemos cuidar y en qué debemos invertir, no saldremos de la decadencia física y económica que nos atenaza y ahoga.
Decía, el recientemente fallecido Rafael Sánchez Ferlosio, premio Cervantes de las letras, que lo que más le irritaba de la sociedad era la cultura de victoria.


                             José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 29 de marzo de 2019

La demolición del "Beira do Miño" y el PEPCHA.


Transcurridos trece años desde que la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural dictó la resolución de incoar expediente sancionador al Ayuntamiento de Tui por comisión de infracción grave en materia de protección del Patrimonio Cultural de Galicia con motivo de la concesión de licencia para construcción del edificio “Beira do Miño”, cuya prescripción vencería dentro de dos años, el 21/11/2021, de no haber sido interpuesta demanda judicial exigiendo el cumplimiento de la citada resolución, ningún partido, ninguna candidatura, ningún político local, tampoco ningún regidor o equipo de gobierno  se ha preocupado hasta la fecha de reparar ese atentado paisajístico y patrimonial  cometido sobre el Casco Histórico de Tuy, llevando a término la resolución de la Consellería de Cultura que obliga a restituir las cosas al estado anterior. Al contrario, todos los regidores habidos desde entonces temieron que durante sus mandatos un particular asumiese esa responsabilidad y exigiese la ejecución judicialmente. Temor que el entonces alcalde Tuy, Enrique Cabaleiro, presidiendo un pleno, expresó con estas palabras: “sería dramático para el Concello que alguien solicitase la ejecución de la resolución de demolición del bloque de viviendas Beira do Miño”. No desveló entonces, el ahora exalcalde,  cuál sería, a su entender, el perjuicio derivado de la caída de esa espada de Damocles que pendía sobre el Concello Tuy para elevar las supuestas consecuencias a la categoría de drama. Solo cabe imaginar dos razones posibles, ambas de índole político-administrativo, que no, como se desprende, urbanísticas-arquitectónicas: la mengua de la hacienda municipal por las indemnizaciones a los titulares de las viviendas en cuanto  que recortaría y desluciría la labor política, y el horror a afrontar una situación  socialmente complicada, a mayores de la consecuente sobrecarga de trabajo. Pero tampoco debería atormentar a nadie la cuantía a desembolsar por dicho concepto ya que retornaría a las arcas municipales  exigiendo la responsabilidad patrimonial (como perjudicado, cualquier residente puede exigirla) a los culpables: los políticos que, contraviniendo la legalidad, han aprobado la licencia de construcción;  y los técnicos que previamente informaron favorablemente el expediente urbanístico, pues no corresponde repercutir en los contribuyentes la sanción administrativa traducida en recorte de inversiones y servicios.

No son, pues, creíbles los discursos de proclamación de puesta en valor del casco histórico de Tuy con ocasión de cualquier menudencia que se les ha ocurrido a los políticos de turno, porque o no comprenden el valor y alcance de tal concepto, o se dan a la frivolidad de practicar  esa retórica populista, estéril y mil veces repetida, huérfana de verdadero amor e inquietud en preservar, recuperar y proteger el legado patrimonial inmobiliario, seña de identidad y principal activo económico-turístico de la ciudad. Por tanto, no es previsible, a estas alturas, que  los programas electorales para las municipales por llegar recojan nada al respecto, no ya como iniciativa propia,  sino en respaldo a la que, como particular, he emprendido demandando por pasividad y renuencia a la Consellería de Cultura y al Ayuntamiento de Tuy ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (T.S.X. de Galicia).

Cuatro son los motivos fundamentales que me han empujado a tomar en solitario tal determinación: uno, evitar que esa perturbadora incrustación en la fachada sur-oeste de la Colina de Piedra, permanezca para siempre desvirtuando la imagen de ciudad antigua; dos, recuperar, en lo posible, las características ambientales de las construcciones preexistentes; tres, proporcionar a los residentes del casco histórico plazas de aparcamiento en los sótanos de garaje del actual bloque  de viviendas, y también en superficie en el área liberada de edificación tras su demolición, y así incentivar la habitabilidad al disponer de este servicio básico; cuatro, establecer un precedente de ruptura con la arraigada tradición de los hechos consumados, un punto de inflexión en la inalterable y despreocupada práctica de la impunidad.  A este efecto, tendrá el Gobierno municipal que introducir  la correspondiente modificación  en el PEPCHA, actualmente en tramitación, cuyo tiempo en redacción totaliza ya 28 años.

 

Vista parcial del bloque de viviendas "Beira do Miño"
 por la C/ Martínez Padín
Cartografía del PEPCHA en tramitación, que contempla,
en color verde, la parte a demoler del Beira do Minho

Alzados del PEPCHA a la C/ Martínez Padín, que contempla
la eliminación de buhardillas y reducción de una altura de planta





 
Vista del bloque de viviendas "Beira do Miño" por la C/ Piñeiro



El día 13 de marzo de 2019, el T.S. X. de Galicia, envió, vía Lexnet,  el escrito de contestación de la CONSELLERÍA DE CULTURA E DEPORTE a la parte codemandada comparecida, CONCELLO DE TUI, para que conteste en el plazo de VEINTE DÍAS a dicha demanda; y pueda impugnarla interponiendo recurso de reposición en el plazo de CINCO DÍAS. Esta notificación no se llevó al pleno de 28/03/2019, en el habitual punto del Orden del día "Correspondencia y Notificaciones de interés", que en esta ocasión no constaba  en la lista de puntos a exponer, porque, claro,  tratándose de asunto "menor", que le puede costar al Ayuntamiento más de seis millones de euros, y no habiendo otros que fuesen de importancia para la Corporación y del público, lógicamente no había razón para  incluirlo. Naturalmente, tampoco es tema noticiable para la prensa provincial.

Dicho escrito de contestación obedece  a la pretensión del Ayuntamiento de Tui, apartado 2º del suplico de la demanda, de que se condene a la Xunta de Galicia a ejecutar la resolución de 21/11/2006, y consiste en reiterar la obligación del Ayuntamiento de Tui de reparar y restituir las cosas a su estado anterior, condenándolo a la “demolición de las obras ilegales…”.

En este sentido, la Directora Xeral do Patrimonio Cultural, en resolución de 12 de febrero de 2019, acuerda requerir al Ayuntamiento de Tui, como obligado material y directo, a que realice los actos necesarios para la ejecución de dicha resolución, consistente en la restitución de la legalidad urbanística infringida con la licencia otorgada a la entidad NORPIÑEIRO, S.L. Además, en dicha resolución se adoptan las siguientes decisiones:

1.- Requerir al Ayuntamiento de Tui para que comunique, a la mayor brevedad posible, a la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural (DXPC) el estado general de tramitación del procedimiento de revisión de oficio al que hizo referencia el acuerdo de 18 de septiembre de 2017, de anulación de la licencia concedida.

2.- Requerir al Ayuntamiento de Tui para que informe a la DXPC sobre el estado del edificio construido, con copia del proyecto técnico autorizado por dicha entidad local, y del conjunto de inmuebles existentes con anterioridad a la ejecución de la referida licencia, y sus características, con la documentación gráfica justificativa.

3.- Requerir al ayuntamiento de Tui para que comunique a la DXPC la identidad y domicilio de notificación de las personas que, como titulares de los inmuebles o derechos reales sobre el inmueble afectado por la referida resolución administrativa, y del edificio construido o alguna de sus partes, puedan tener la condición de interesados.

4.- Requerir  al ayuntamiento de Tui (expresado de manera abreviada) para que, como única opción posible a día de hoy para el cumplimiento de esa obligación de reposición de la legalidad,  presente el proyecto de legalización de la obra efectuada con las modificaciones a realizar en el edificio a fin de adaptarlo a las características de la zona, teniendo en cuenta que no está aprobado el PEPCHA.

Para el cumplimiento de estas obligaciones, se concede un plazo de seis meses desde la fecha de notificación.

A modo aclaratorio, procede explicar que dado que el PEPCHA no está aprobado, pero cuya redacción contempla la demolición de gran parte del conjunto edificado, salvo la franja, de fondo entre diez metros y seis, con frente a la C/ Martínez Padín, en que se  eliminan las buhardillas y se reduce una altura de planta (ver cartografía de planta y alzados adjunta), para que la propuesta de legalizar la franja de edificación referida pueda prosperar, pasa por la aprobación de dicho documento urbanístico  antes de que venza el plazo para restitución de la legalidad. De lo contrario, se tendrá que demoler la edificación completa. Algo que a la vista de los retrasos en la tramitación de dicho documento, en parte debidos a devoluciones varias del PEPCHA, por circunstancias tan lamentables como peregrinas, como el enviar, a los ministerios con competencias sectoriales, el texto en gallego, y posteriormente, el haber encargado la traducción a una empresa, que utilizó a tal fin,  al parecer, un programa informático, pues de otra forma no se explican  resultados tan absurdos e irrisorios como, entre otros, el traducir Ley de Costas por Ley de Espaldas. ¿No han reparado los responsables políticos, tan incultos como irresponsables como parece deducirse de tales hechos, en que no se puede frivolizar con la traducción, no digo ya de una obra de literatura o de poesía, que exige un gran dominio del idioma, si no se quiere malograr la obra, sino de un texto normativo, en el que el rigor gramatical y de sintaxis es determinante, a riesgo de establecer un Babel de inseguridad jurídica,  bien por errores de bulto, o de indefinición y ambigüedad del texto y espíritu de la ley?

En cuanto a la probable alarma e inquietud de los titulares de los pisos de vivienda, me tranquiliza en cierto modo,  porque era un serio reparo que me mantuvo frenado un tiempo, saber,  por las noticias que me han llegado, que en general los moradores acogen de buen grado la expropiación y demolición de sus hogares. Quizá porque, al parecer, y me alegro de ello, tendrán que ser indemnizados por las cantidades  que constan en la escrituras de compraventa, superiores a los precios de mercado actuales, tras devaluarse las propiedades inmobiliarias con el hundimiento del bum constructivo.

 

                                         José Antonio Quiroga Quiroga

 



P.D. Se adjuntan la resolución de la Consellería de Cultura e Deporte, y el acuerdo del T.S.X. de Galicia de dar traslado del escrito presentado por dicha Consellería a las partes demandante y al Concello de Tui como codemandado, con   entrega del expediente administrativo original.                             


            
           
                                                                  

martes, 5 de febrero de 2019

Capón reprobador


Disculpen la redundancia del titular, mejor dicho, el pleonasmo, pues no hay capón que no sea reprobatorio. Ha sido inevitable. Estas dos palabras, hechas la una para la otra, unidas por vínculo de sangre, llamaron a mi puerta cogidas apretadamente de la mano. El emparejamiento está en su naturaleza melliza. Por tanto, no voy a ser yo quien me atreva a romper la íntima armonía de este punitivo maridaje
El caso es que el portavoz de Alternativa Tudense, Capón Rey, y viceversa, fiel al mandato de su naturaleza, presentó en el pleno de 31/01/2019, una moción de reprobación del alcalde de Tuy, Carlos Padín (C 21). Moción que fundamentó en un variopinto conjunto de pequeñas cosas, la mayoría anecdóticas, confiando en que la suma de todas ellas arme un cuerpo de delito censurable; como por ejemplo:  Replica educada a un campeón deportivo local, al parecer intocable, que había calificado de barbaridad el hecho de que fuese elegido alcalde; viaje a Madrid con un saco de escombros de área explosionada de Paramos para forzar la declaración de zona catastrófica: intento de acampada frente a la Diputación Provincial en protesta por la escasa implicación de este organismo en la tragedia de Paramos; supuesto incumplimiento  del acuerdo plenario de ejecutar el proyecto de reforma de las instalaciones del club Kayak, que está pendiente de la aprobación sectorial de la Xunta; y el haber sido condenado, en primera instancia judicial, a multa de 450 euros por haber advertido al director del club Kayak que de continuar haciendo campaña en su contra, podría secundarle y airear sus trapos sucios.
Sin embargo, el susobicho portavoz de Alternativa Tudense, no fue reprobado como regidor de Tuy, mediante moción de censura interna, promovida por sus propios compañeros de Gobierno, hasta transcurridos seis años  de atropellos al municipio, la mayoría de ellos irreparables, de entre los cuales cabe destacar: El cambio arbitrario de emplazamiento del vertedero municipal para situarlo en zona de protección del Parque del Monte Aloya,  luego ilegalizado; transformación incomprensible del trazado recto proyectado en otro con dos quiebros, de la apertura del tramo de la calle Hermanos Maristas a partir de la C/ Casal Aboy; estrechamiento de las calles Colón y Avda. de la Concordia,  adelantando la línea de edificación; redacción del desastroso Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que contemplaba una muralla edificatoria de siete alturas y 22 ms. de profundidad en la C/ Martínez Padín, previo propósito de eliminar la Zona de Respeto del Casco Histórico; tentativa pertinaz de derribar el inmueble del Teatro Principal; el abortar la creación de un recinto ferial en la Vega del río Louro, y de la Universidad de Verano; suministro domiciliario de agua en malas condiciones; etcétera.
No debería extrañar ese resentimiento político ulceroso en quien ha sufrido dos mociones de censura y se encamina hacia la definitiva censura electoral que la sostenida tendencia declinante pronostica.
Reprobador reprobado y expulsado del templo (salón de sesiones), per secula seculorum: salmorejos 13, ventrículo 2, izquierdo.
Capón Rey saludando a un policía local (primera expulsión del templo)

                              José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

miércoles, 23 de enero de 2019

Judicialización de la vida familiar




Cuando la política  sale de sus cauces e inunda los juzgados, alguien sensato advierte de que, salvo causa extraordinaria, las diferencias deben resolverse políticamente, pues  a nadie conviene que se judicialice.

Según datos del Consejo del Poder Judicial, desde 2006  hasta 2016, se han registrado 1.490.000 denuncias por malos tratos en la relación de pareja; de las cuales el 87 % terminaron en nada. Sin embargo,  lejos de recomendarse de que las desavenencias surgidas en la vida doméstica  se solventen  en el seno de la misma, o externamente con la ayuda de un servicio público de asesoramiento y psicoterapia, se orquestan campañas de invitación a la denuncia por “cualquier tipo” de violencia de género,  como si no fueran suficiente incentivo, exclusivo para mujeres: la justicia gratuita y, sobre todo,  la Renta Activa de Inserción (igual ayuda que se concede a los desempleados), a la que se tiene derecho por el solo hecho de denunciar, sin que intervenga el que la denuncia se admita a trámite o se archive.


Conforme existen asociaciones para la conciliación de la vida familiar y laboral, relativas a la igualdad de derechos y oportunidades, y superabundan las feministas, centradas en la defensa de la igualdad y lucha contra la violencia de género,  del orden de 4.500 en España, de las cuales 2.000 están en Andalucía, que en diez años han manejado la friolera de 24.000 millones de euros (de ahí su capacidad de movilización), sorprende que no haya datos sobre asociaciones orientadas a la prevención de la violencia en la pareja.

Las estadísticas dibujan un panorama desolador en el matrimonio convencional de hoy día,  regido al parecer  por  el desamor, el desafecto y las disputas personales, que a tenor del número de desenlaces con resultado trágico lo prefiguran como vínculo de riesgo considerable; y que la ley contra la violencia de género, de demostrada ineficacia y nocividad,  lejos de reducirlo lo ha incrementado. De entre los damnificados como consecuencia de una mala relación conyugal, y consiguientemente de una ley injusta, que se aplica de manera desigual en función de la fortaleza o debilidad del sexo,  la parte más castigada corresponde al hombre, ya que la cifra de suicidios en las filas masculinas en situación de separación o divorcio es dieciocho veces el número de muertes de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas varones (1.000 hombres  por  56 mujeres, de media anual). Sin embargo, el feminismo radical combatiente culpabiliza no ya al maltratador confeso, sino  al macho, a la masculinidad en abstracto, hostil por naturaleza,  al que parece haber declarado la guerra. En este contexto de irracionalidad feminista histérica se encuadra el comentario realizado en tertulia televisiva   por la periodista-actriz Marta Nebot: “Celebrar el día del hombre es como celebrar el día del terrorista”.

Diríase, pues, que un poder oculto, no se sabe con qué finalidad, atenta contra el matrimonio heterosexual en favor del homosexual, a salvo de la ley de violencia de género. Quizá el Papa quiso insinuar algo así cuando dijo, “parece que está de moda ser homosexual”. Tal vez, madres que tenéis hijos, se trata de reacción instintiva de protección.

 

                          José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 5 de enero de 2019

Caminos muy transitados

            Ahora que estamos en tiempo de propósitos para el nuevo año, me gusta recordar la recomendación que, viendo cómo se le iba marchando la gente, un desconsolado guitarrista argentino le brindó a un miembro del público que se encaminaba hacia la salida del pub en que tocaba,” ¡¡¡Vaya usted por el buen camino, señor,  que por el malo hay un atasco de la hostia!!!”

                         

            Por estas fechas no suelo proponerme ninguna meta ni eso tan de moda como desasosegante de marcarse retos, ni nada diferente que el ir resolviendo, con satisfacción, los trabajos y problemas que de ordinario se presentan en la vida. Si acaso me sirven para  rearmarme de valor y reafirmarme en mis principios y en  buena parte de mis convicciones. Una de  ellas es rehuir de las aglomeraciones, de distanciarme de los pasos comunes, en los que son frecuentes los codazos, zancadillas y  encontronazos para abrirse camino, y seguir el rumbo que me he marcado ya de muy joven, y que, con mayor o menor dificultad, más o menos acompañado, si me apuran diría que solo, voy siguiendo, sin apenas preocuparme de la estela que pueda dejar, pero  con la reconfortante percepción de creer saber que voy en buena dirección, que hago lo correcto.   
No, decididamente no, no me gustan las pandas, las camarillas, las multitudes. No me atrae  la idea de grupo como refugio y negación de la individualidad, en que la identidad y responsabilidad  personal se diluyen en las de la colectividad. Me gusta la aventura de escoger  el camino a recorrer, a riesgo de que los tropiezos que me puedan sobrevenir  me sean recriminados y considerados merecidos por listo. Disfruto como observador voluntariamente orillado de la corriente que constituye el teatro de la vida.
Equivocado o no, quizá con más pena que gloria, pero ambas propias e intransferibles, prefiero transitar con firmeza por lo que considero mi camino, si no el buen camino, creo que tampoco el malo. Con eso y un poco de ilustración diaria tengo por bastante.
                             José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 15 de diciembre de 2018

La cena de Navidad instrumento de chantaje político







           La Navidad no parece que sea ya tiempo de concordia. Otro es el envoltorio que hoy la define porque otros luceros son los que marcan los rumbos a seguir. La tregua navideña solo tiene lugar en el mundo de la ficción. El pacto tácito de aparcamiento momentáneo de diferencias, incluso las de carácter bélico, únicamente se da y respeta, en clave de añoranza, en el mundo de la ensoñación y  fantasía.
          La comida de Navidad de confraternización que tradicionalmente ofrece el Ayuntamiento de Tuy a los  funcionarios y contratados  estuvo a punto de no celebrarse por la amenaza de boicot, planteada por los sindicatos, si no se abordaba de inmediato  la revisión de la relación de puestos de trabajo (TRP), pese a que en el pleno de Noviembre el alcalde se comprometió a acometerla durante lo que queda de mandato. Las tensiones generadas por esta medida de presión avivaron las diferencias existentes entre políticos y  en el seno de la “familia” funcionarial, con el resultado, en ambos bandos, de negativas concretas de asistencia a la fiesta-convite que, inevitablemente, se desarrolló bajo la atmósfera de simulacro de camaradería, en que la razón del contento de los comensales  residió mayormente en la capacidad de confortación de las viandas y bebidas espiritosas que en el de reafirmación del sentimiento de compadraje.
          Como la comida de Navidad de los servidores públicos del Ayuntamiento de Tuy suele ser motivo de  críticas y conflictos (p.e., la pretensión de un concejal de la oposición de que la comida se celebre en el restaurante de un miembro de su candidatura), cabe detenerse y reparar, desde la perspectiva actual, en la procedencia de la misma, sin que tenga cabida la improfanable palabra tradición, pues buena parte de las  tradiciones, pese al respeto casi sagrado  que las envuelve y protege,  han sido creadas a partir de la barbarie, y bajo condiciones sociales de precariedad poco dignificantes, y sostenidas automáticamente por la rutinaria costumbre.
Se me ocurren dos argumentos a favor de la desaparición de dicha celebración navideña: El de orden económico, aunque irrelevante en lo tocante a cuantía del gasto, pero conceptualmente determinante. Las partidas presupuestarias están destinadas exclusivamente para atender las necesidades de servicio de los contribuyentes, y de gasto de representación institucional, pero no para agasajos y festejos a los servidores públicos, que en nada revierten socialmente,  ya que son retribuidos a través de salarios, trienios  y correspondientes complementos: específico, de productividad y de destino. Y el de orden de dignidad personal, en cuanto que la cena de Navidad representa el rancio paternalismo condescendiente de antaño, siempre bajo sospecha de soborno electoral encubierto, destinado a cubrir, a modo de detalle caritativo, carencias materiales, que no afectivas, hoy día inexistentes. Recuerdo la vieja costumbre de los conductores de automóviles, afortunadamente desterrada y olvidada, de gratificar  a los miembros de la policía local depositando tabletas de turrón, botellas de vino y de champán en la margen del lugar de la calzada en el que prestaban servicio. En Madrid, los empleados municipales del servicio de limpieza, visitaban los edificios de viviendas, de rellano en rellano, provistos de tarjetas de felicitación en busca del aguinaldo de los vecinos; incluso los fontaneros del barrio les secundaban acudiendo para felicitar las Pascuas.  En los ministerios también era costumbre obsequiar al personal laboral con un aperitivo, “una copa”, le llamaban, pero ha sido suprimido por no estar justificada la legalidad del gasto.

                            Resultado de imagen de imágenes de cenas de navidad corporativas

Todos los puentes que conducen a la concordia son bienvenidos si el encuentro de manos o el abrazo de las partes se producen en condiciones de igualdad, sin que medien prebendas unidireccionales, y cuando no quepa más agradecimiento que el proveniente del ofrecimiento de amistad, del afecto  y del reconocimiento personal.
Con cena de Navidad o sin ella, estamos en tiempo de paz, pero ello no es garantía, ni nada indica, de que el Pleno de la Corporación a celebrar el 27 de diciembre no discurra por los habituales derroteros de violencia verbal y aspereza.
¡Feliz Navidad!

                                      José Antonio Quiroga Quiroga