viernes, 26 de agosto de 2016

Malabaristas, funambulistas, tahúres y trileros


De pronto, en Tuy, se instaló el circo. Eso sí, sin animales. No cabe incluir en ese martirizado conjunto a un tiranosauro rey de la política local, protagonista destacado en el espectáculo que ofrece la troupe dirigente. Trileros, tahúres, malabaristas y funambulistas de baja estofa, enzarzados en una función de enredo y suspense, cuyo primer acto ha sido prometedor, amenizarán el final del verano en la Eurociudad, que en Galicia  es una verbena permanente.

Las mociones de censura siempre generaron mucha expectación pese a que tienen mal cartel. Pero forman parte legítima del juego democrático, y no necesitan de mayor justificación. Basta con reunir el número de votos suficientes y creer que el  nuevo gobierno lo hará mejor que el destronado, sin necesidad de entrar en valoraciones de si el desalojado lo está haciendo bien, regular o mal. Tan legítimo es un gobierno salido de una moción de censura como el formado por una amalgama de partidos de ideologías tan diversas como difícilmente compatibles. Sobran, por groseras, las descalificaciones a los promotores, y las autoalabanzas, por inelegantes y subjetivas. Están demás las acusaciones de falta de seriedad de los partidos que la respaldan,  y  las que apuntan a motivos de interés particular y no público. ¿Acaso en el deseo de participar en política no anida, además del supuesto espíritu de servicio público, la erótica del poder, el ascenso en el seno del partido en el que se milita, el atractivo de un mayor relieve social y consecuente ampliación del circulo de relaciones personales, el valor de la información privilegiada,  la mejora laboral y salarial o la obtención de un apreciable complemento, etc.? Fuera, pues, las declaraciones de parte, asúmanse con sobria discreción las mociones de censura y déjense para la ciudanía los juicios de valor.

Solo un buen malabarista puede poner coordinar el movimiento de cuatro bolas  de distinto tamaño y naturaleza política, que abarcan todo el espectro ideológico: el ala derecha, representada por Alternativa Tudense; el centro izquierda, representado por el Psoe; un partido neutro, asexuado, Son de Tui,   cuyo único representante, proveniente de la izquierda nacionalista, no sabe ahora en qué lugar ubicarse; y la izquierda bravía, representada por el BNG. Si  no se posee suficiente carácter, capacidad de liderazgo, y tampoco mañas de malabarista, lo predecible es que se acabe de funambulista caminando en la cuerda floja.

Pero resulta que el circunstancial funambulista de la Casa Consistorial muestra guiños de trilero al esconder una bola clave en todo este juego, diciendo que el gobierno municipal, su gobierno, “funciona con normalidad, ajeno a intrigas”, cuando sabe, como es de dominio público, que en casa tiene a un experimentado tahúr, al que obsequió de principio con demasiados triunfos, que juega con dos barajas.  

Después de celebradas las elecciones, cuando se negociaban las delegaciones para formar gobierno, recuerdo oírle decir, a quien  luego fue elegido regidor, que si no salía alcalde no pasaba nada; y lo mismo,  que no pasa nada si dejaba de ser alcalde, tiempo después, en uno de los primeros plenos cuando se oyeron por primera vez los aleteos de una moción de censura. A juzgar por el nerviosismo mostrado, diría que el alcalde sufre de vértigo por el vacío que se abre bajo sus pies, y de amnesia por la falta de coherencia.

En el aspecto personal, señor alcalde,  no debería pasar nada si la moción de censura prospera, pues siempre le queda su pueblo natal para, con mayor pasión, si cabe, que la volcada en Tuy,   retomar la actividad política y ejercitar  su espíritu de servicio público en favor de sus paisanos.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

domingo, 31 de julio de 2016

Versión Original (II)


Echar la culpa a terceros:

El lenguaje siempre dispone de herramientas útiles para sortear responsabilidades o sacudirse la culpa.  Una de ellas, de importación, que ha alcanzado éxito casi absoluto entre los hablantes hispanos, es la traducción, y uso a conveniencia, de palabra anglosajona “wrong”: equivocado, en su acepción  como adjetivo; listo para ser endosado a un tercero,  y no, ¡ay! como verbo reflexivo: estar equivocado, que implica asunción y justo, aunque incómodo, reconocimiento.  

    Veamos un ejemplo tomado  de un artículo de una columnista de El País: “Digamos que tuve mala suerte. Que nací en el lugar equivocado, me casé con el marido equivocado y contraje la enfermedad equivocada…”

Efectivamente, “se equivocó la paloma, se equivocaba. Por ir al norte fue al sur…Se equivocaba”. Sin embargo, una vez allí, en el sur, desorientada y confundida, el orgullo no le permitió reconocer su error y dijo que estaba en el lugar equivocado.

 

Demasiado “demasiado”:

         Otro adjetivo empleado indiscriminadamente, por cuanto atañe también a la responsabilidad personal, y que ha reemplazado  en el uso al adverbio “muy”,  es el vocablo “demasiado”. Que significa exceso, abuso y delito; y a juzgar por   la frecuencia con que se usa dicho vocablo  diríase que la demasía   fuese lo natural y esperable  de  cualquier acción humana. A primera vista resulta paradójico  que se acuda a este vocablo maximalista cuando se peca por defecto. Sin embargo, la elección no es inocente o casual, sino que con ella se pretende, inconscientemente, en buena parte de casos, una rebaja importante de responsabilidad o de culpa. Es muy frecuente, por ejemplo, escuchar a futbolistas decir que no estuvieron demasiado acertados, después de haber tenido una tarde negada en el pase o cara a la portería. De esta forma el jugador trata de justificar su pobre actuación al establecer como referencia de evaluación un nivel que por extraordinario y excepcional no es en absoluto exigible a ningún jugador. Ni siquiera cuando para evitar la derrota del equipo se necesita de un milagro. Además de que,  como fenómeno favorable, el extraordinario porcentaje  en el acierto nunca es demasiado, salvo cuando se da ensañamiento con el rival.  Mucho más razonable sería si dijese que no ha estado muy acertado cuando  ha estado poco o muy poco, pues aún en  caso de evidente indulgencia consigo mismo,  tal manifestación no dejaría de ser  sincera por enmarcarse  dentro de la  natural, inocente e inevitable dosis de subjetividad.

Cuando un tercero, por ejemplo, el entrenador del equipo, es el que se manifiesta en esos mismos términos: “la verdad es que fulanito hoy no ha estado demasiado acertado en la labor defensiva”,  está igualmente tratando de aligerar la carga de desacierto del jugador  para salvarlo de la ira del público; además de mostrar consideración  con él.

Más dificultad de explicación ofrece a primera vista, por cuanto más paradójico parece,  el empleo de la palabra demasiado en ciertos casos en los que quien la emplea parece dar muestras de desdén o escasa simpatía por la persona aludida, cuando en realidad se trata de otra sutil expresión de cortesía. Imaginemos que alguien entra en una cafetería y le pregunta al propietario si fulanito o menganita suele venir por el establecimiento, y recibe como respuesta: “la verdad es que no viene demasiado por aquí”. Decir que no viene demasiado puede interpretarse  como que el aumento de la frecuencia de las visitas podría llegar a ser molesta,  pero chocaría con el natural interés comercial del titular de la cafetería. Es más lógico pensar que dicho titular no quiere incurrir en reproche hacia  el potencial asiduo cliente diciendo que viene poco o muy poco por su negocio.

Se observa, pues, que la razón del uso del vocablo demasiado radica, en la mayoría de los casos en una muestra cortés de deferencia hacia terceros, y cuando se aplica a uno mismo, de intento de atenuación de responsabilidad, o de deferencia indulgente hacia uno mismo. Sin embargo, aun cuando casi nunca son demasiadas las muestras de cortesía, creo que nos excedemos en el uso de la palabra demasiado y nos quedamos muy cortos en el empleo del vocablo muy.

 

                       José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 21 de mayo de 2016

El Algarrobico de Tuy

Tuy tiene, cómo no, en el edificio Beira do Miño su tropelía urbanística de impacto en el tramo de concentración de atropellos de la calle Martínez Padín. Una especie de Algarrobico de interior, versión vivienda, incrustada en el costado oeste del recinto histórico. Fachada altiva de la colina de piedra de entrada a la ciudad desde Portugal, que va camino de convertirse en colina de hormigón, que por su franca exposición no necesita de señalización que advierta al viajero de que se adentra en territorio caníbal. Asombra y entristece el modo en cómo vamos devorando nuestro patrimonio e historia. Y con qué indiferencia le robamos  belleza y  encanto a nuestra bandera más representativa, sujeta a que se pueda mancillar sin temor a que soliviante la ciudadanía. Muy al contrario de lo que ocurriría si la afrenta se infligiese a la señera de paño, recientemente aprobada por el pleno de la Corporación.
La especulación  salvaje, que no se ciñe solo al período del “boom” urbanístico, ha dejado lamentables huellas en el paisaje urbano, a modo de traumáticas mordidas, como el hueco dejado por el derribo de  66 m de muralla correspondientes al baluarte del Olmo (S. XVII). De tentativas, como el proyecto de amurallamiento y ocultación de la mencionada fachada oeste del conjunto histórico,  con dos bloques de  23,50 m de alto, 22 m de fondo y 85 m de longitud total, para construir 77 viviendas en la margen este del río Tripes, que afortunadamente aborté realizando tres infografías (mes y medio de trabajo) que entregué en las Consellerías de Cultura y de Ordenación do Territorio y  Obras Públicas. Y de agresiones aberrantes como el bloque ilegal de viviendas del mencionado Beira do Miño, que distorsiona y empaña la imagen histórica de la Cívitas Tudensis, seña de identidad y atractivo turístico de primer orden.
Ante la elocuencia de las imágenes que siguen, considero innecesario entrar en más detalles para describir el tremendo daño  causado, y en abundar en argumentaciones orientadas a sensibilizar a la ciudadanía en cuanto a protección y recuperación de nuestro bien más preciado.


MORDIDAS TRAUMÁTICAS EN EL PERÍMETRO AMURALLADO :



Baluarte del Olmo y escarpa exterior aterrazada de bellos viñedos y huertas

Exterior del Baluarte del Olmo, con capa de musgo en la parte baja


Vistas de las actuales  murallas de hormigón








TENTATIVAS DE AMURALLAMIENTO DE LA  FACHADA OESTE
 DEL CASCO HISTÓRICO:


Impacto paisajístico  del bloque de viviendas comtemporáneo en la fachada oeste
del casco histórico que distorsiona la imagen de ciudad antigua 












        AGRESIÓN A LA IMAGEN ANTIGUA DE LA CIUDAD:


Hermosa estampa de Tuy antes de las agresiones paisajísticas



















Solamente cabe referir que algunos atentados perpetrados a la estampa urbana y al tejido de la red viaria son de difícil o imposible reparación, pero no los sancionados por la justicia con demolición y obligada  reposición de la legalidad de volver las cosas a su  estado anterior. De ahí que no se puede entender la manifestación de nuestro actual alcalde de importación, que gobierna en régimen de secuestrado competencial, que sería dramático para Tuy que alguien exigiese la ejecución de sentencia que pesa sobre el bloque de viviendas Beira do Miño. La ejecución de dicha sentencia supondrá el beneficio de recuperar la parte de la esencia perdida  de ciudad antigua y de liberar suelo para poder crear aparcamientos para el casco histórico, además de precedente ejemplarizante que ayudará a valorar y respetar el patrimonio histórico y a desterrar la perniciosa práctica de hechos consumados.
Como anécdota dirigida a descreídos traigo a colación  un pleito en el que se dirimía la legalidad de la reconstrucción de un inmueble de tres plantas, en el que participé como perito de la parte demandante. Cierto día, con la mejor de las intenciones, le dije a la parte demandada que dejasen a un lado las disputas verbales entre vecinos y llegasen a un entendimiento. Que no arriesgase todo un capital a cambio de ceder  muy poca cosa, aunque creyese que le asistía la ley,  porque  consideraba que la obra podría acabar en demolición. Tras unos segundos de silencio, me respondió: “no, aquí no se demuele nada, ahí está el Beira do Miño”. Lamentablemente, porque se trata de una episodio desgraciado, la justicia le ha hecho ver que  se equivocó en el pronóstico en cuanto a lo que le toca como propietaria. El tiempo le recordará que también se había equivocado respecto del destino del Algarrobico de Tuy.


                                      José Antonio Quiroga Quiroga 


miércoles, 11 de mayo de 2016

Por qué dramático, Sr. Alcalde


¿En qué estaría pensando, y qué habrá querido transmitir el alcalde en precario de Tuy, cuando dijo en un pleno que “tendría consecuencias dramáticas para el Concello” que alguien solicitase la ejecución de sentencia de demolición del bloque de viviendas “Beira do Miño? En modo alguno  un tudense que siente y ama su ciudad, y mucho menos en calidad de representante público, diría que sería dramático que se revierta una ilegalidad urbanística que atenta, en lo físico y paisajístico, contra un bien de incalculable valor como lo es el conjunto histórico, estandarte y seña de identidad, y se restablezca la realidad edificatoria anterior. Valor éste incomparablemente muy superior frente al  fluctuante y pasajero del dinero. Si el alcalde se refería al importe económico, siempre recuperable, de las indemnizaciones a los propietarios de las viviendas de dicho edificio, queda claro cuál es su orden de valores y cuáles son sus preocupaciones.
Generalmente, los daños urbanísticos suelen ser irreversibles o, en el mejor de los casos, difícilmente subsanables por su vocación de permanencia en el tiempo. Valga como ejemplo, aunque a efectos de trascendencia no es comparable, el edificio   levantado  en la calle Augusto González Besada en el lugar que ocupaba la antigua plaza de bastos, que por añadir unos cuantos miles de pesetas más a las arcas municipales, cuya insustancial repercusión para el municipio  quedó diluida en el tiempo,  se autorizó levantar en el solar ocho alturas, B+7, frente a las tres alturas, B+2, predominantes en el entorno y en el conjunto urbano. Tampoco sería dramático,  muy al contrario, en cuanto que contribuiría a su puesta en valor; frase ésta tan útil para adornar el discurso político en los actos protocolarios, como hueca y harto manoseada. Poner en valor significa, simple y llanamente, recuperar y rehabilitar. Sin embargo, sí sería probablemente un episodio dramático para  el responsable de tal manifestación, puesto que podría truncar su legítima carrera política.
Me resisto a creer, por lo general, que personas no nacidas en Tuy sientan los valores de esta antigua ciudad con la misma hondura que los tudenses conscientes de la importancia de su historia y patrimonio arquitectónico; aunque nada determina que tenga que ser así, pues conozco, y muy de cerca, a foráneos residentes, que por su implicación social, que no política, superan en inquietud a una buena parte de nativos. Me resisto a creer, pues, que la concejala de Patrimonio, originaria del Calvario de Vigo, aunque residente en Pexegueiro, desconocedora de la historia de Tuy, extraviada en la dimensión de su delegación, y rezagada en los deberes municipales: redacción del Plan Especial de Protección del Casco Histórico, y peatonalización del mismo, pero, al parecer, según manifestación propia, muy diligente en su profesión de médico, le importe  algo el patrimonio histórico de Tuy. Por la misma razón me resisto a creer  que naturales de otros municipios, Salceda, Ribadavia, etc. que ocupan escaño en el Ayuntamiento de Tuy,  les conmueva lo más mínimo el estado y futuro del conjunto histórico de la antigua capital de reino de Galicia.
Cabe preguntar por las razones que movieron al alcalde para recordarnos que cualquiera puede solicitar la incoación del expediente de reposición de la legalidad del edificio Beira do Miño, circunstancia desconocida para muchos y que, en cualquier caso,  estaba aparcada hace tiempo en un rincón de la memoria colectiva. Y si era menester agitar la responsabilidad y compromiso cívicos de los tudenses, que no la aletargada obligación de la Consellería de Cultura y, en concreto, de Patrimonio Histórico, que, como organismo encargado de la tutela y protección de los cascos históricos en ausencia de Planes urbanísticos específicos, es a quien corresponde incoar el expediente. Como también, subsidiariamente, la responsabilidad de la Agencia de Protección de la Legalidad Urbanística.

Bloques de vivienda "Beira do Miño" y construcción antigua en medio

Confieso que la desafortunada manifestación del actual alcalde alcanzó mi fibra sensible. Previamente excitada y caliente de tanto capotazo torero al convenio de cesión de uso del inmueble del Teatro Principal para poder acogerse al 1,5 % Cultural y proceder a su rehabilitación. Tan caliente y hastiada,  tras dieciocho años  en el empeño,  de escuchar una y otra vez las mismas falsas promesas y falaces argumentos de todos los gobiernos municipales, y de este en concreto, que,  a título particular, estoy sopesando seriamente solicitar la ejecución de sentencia de “reposición de la legalidad urbanística” dictada por la Consellería de Cultura y, de paso, rematar la iniciativa altruista emprendida por un matrimonio de la ciudad. Considero necesario para la salud del casco histórico sentar un precedente ejemplarizante ante tanta palabrería, y  proporcionar cierta satisfacción a las dos personas que encabezaron en solitario la mal llamada iniciativa vecinal, orientada a reparar el atentado cometido contra el casco histórico. Iniciativa  que les reportó un quebranto económico de más de trece millones de pesetas  en concepto de costas judiciales. Frustraciones personales al margen, este es el único drama a considerar.
Recelo de este alcalde,  seco de carácter, parco en palabras, lacónico en las respuestas,  de mirada escondida y calculador frío inmerso en temprana e intensa deriva populista. Y de sus verdaderos propósitos. Si algún argumento inconveniente le roza, adopta, como Rajoy, la estrategia del gusano, se enroca en el mutismo y permanece quieto.


                                    José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 7 de mayo de 2016

Por una corrupción sostenible

A la sombra del producto interior bruto y de la sobreprotección jurídica la política ha alumbrado una extraordinaria camada de nuevos ricos muy ricos. Una casta depredadora que fue engordando obscenamente en las inaccesibles y confortables alturas del poder. La voracidad de la opulenta  fauna dominante, inmersa en desenfrenada orgía confiscatoria, llevó al resistente ecosistema económico al límite de lo soportable por la sufrida  clase  trabajadora, y al punto de ruptura del equilibrio social. La esperada reacción se desencadenó de manera espontánea de parte de justicieros de las capas bajas que han decidido dar caza a  esta devastadora especie  en la esperanza  puntual de frenar su avance  y  recortar su campo de acción. Y si bien raro es el día en que no  cae abatida una buena pieza, ni el escandaloso número de bajas, ni  el insolente acoso plebeyo asomando a los santuarios fiscales de la manada con patente de corso y derecho de pernada, ha conseguido que ésta se sienta amenazada. 


Sabe perfectamente que el pueblo llano, educado históricamente en la ofrenda de sacrificios  a dioses y patrones,  tiene alma de vasallo. Y que acepta como natural  el orden  establecido  de entregar dócilmente a sus  dirigentes la parte del león de las rentas de su dura brega. Y porque tradicionalmente, el pueblo sabio,  conforme con tener algo que llevar a la boca, seguirá confiando  en la clase dirigente extractiva de toda la vida, y votando a los acaudalados señoritos, porque solo ellos, expertos en el manejo de riquezas y garantía de prosperidad, podrán sacarnos de la crisis y  evitar que acabemos todos en el paro.


                            José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 27 de abril de 2016

La voz de sus Amos

Es comentario recurrente que el ayuntamiento de Tuy tiene más de un alcalde.  También se dice lo contrario, aunque viene a ser lo mismo, que tiene uno solo, pero que no es el elegido. Incluso que, atendiendo a determinados campos, tiene tres.
No debe ser fácil dirigir y articular un gobierno compuesto por cuatro partidos que, en mayor o menor medida, funcionan como reinos de taifas. Y de manera más diferenciada cuánto más próximas estén las elecciones. Pero se torna especialmente complicado cuando un Tiranosaurus Rex  de la política forma parte del grupo. Si de ordinario se necesita mucha mano izquierda, en casos difíciles, como el apuntado, además de desapego al sillón, es fundamental tener firmeza de carácter y condiciones de líder, características que el alcalde oficial, de espalda vencida, parece carecer.
 La gobernabilidad no estaría supeditada a caprichos personales, chantajes velados e intereses partidarios de cada formación si se hubiese aprobado un programa de consenso cuando se negociaba la alcaldía y el grupo de gobierno. Pero no ha sido así. He asistido a una de las reuniones de partidos previa al acuerdo  final y en ella la discusión  giraba solo y exclusivamente en torno al tira y afloja de reparto de concejalías. Lo mismo que se le ha criticado a Podemos sobre su exigencia de carteras ministeriales, si bien este partido iba con el programa por delante.  
Tal es el entreguismo del titular de la alcaldía, que ha delegado la presidencia de las comisiones informativas, de la que él es presidente natural, en el primer teniente de alcalde. Quizá éste se lo haya exigido para cobrar las remuneraciones correspondientes, que el regidor no puede por tener salario asignado. O también para que el señor Cabaleiro pueda entregarse a su ocupación favorita: al vicio solitario de fisgonear y cultivar populismo del más barato en la red social  Facebook. Lo malo  es que el primer teniente de alcalde, persona de cuarto de sonrisa esquinada  e ironía burlona, es pésimo interlocutor para negociar propuestas con la oposición. Y lo peor, que el “regidor” no tendrá  más referencia de las reuniones con los partidos  que la que el referido presidente en funciones tenga a bien transmitirle.
Tras el desencanto con los políticos nativos, la llegada a la alcaldía de un político de importación, proveniente del Ayuntamiento de Salceda, especie de West Point de la política municipal,  despertó el optimismo de no pocos tudenses, pero a los diez meses en el cargo se descubrió, para desencanto general, que la Academia salcedense había alumbrado un hombrecillo medroso, emboscado en su cara de palo y  parquedad en palabras 

                        José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 13 de abril de 2016

Antes y Después - Xeitos e Feitos

                                     

Me había ilusionado como nunca con el nuevo gobierno municipal tras  dieciocho años calamitosos para Tuy. Tanto que decidí prestar voluntariamente  mi colaboración que, fundamentalmente, consistió en el levantamiento de planos a escala de las calles nuevas y remodelación de aceras para crear 180 plazas de aparcamiento en superficie; grabación de nueve horas de música ambiental para la Navidad, diseños lumínicos para las fiestas de San Telmo; y solución técnica económica para reparar el palco de la música y evitar su desmontaje. Además de diversos escritos en defensa del alcalde. Incluso me ofrecí a redactar gratis un proyecto para unir la Plaza de la Inmaculada con la Corredera para cuando se peatonalice. Pero no obtuve respuesta alguna a esta propuesta. Más de dos meses de trabajo neto a tiempo completo. Solo sonó la música porque tuve que encargarme personalmente de ello para que así fuese.
Cuando le entregué el primer trabajo al alcalde, para evitar recelos y suspicacias, le aclaré que no pensara que con mi colaboración le iba a pedir algo. El regidor me contestó que tampoco  podía darme nada, a lo que repliqué que aunque pudiese no lo querría de ninguna manera. Ni siquiera esperaba reconocimiento alguno. Si bien tampoco recibí ni escuetas gracias de cortesía. Creo que su semblante grave y retraído se debe a que tiene más de coco que de serio. La verdad es que apenas mira a los ojos.
Después de diez meses en la alcaldía, la decepción se ha apoderado de mí, aunque todavía guardo un rescoldo de esperanza. Todo lo que nos ha podido ofrecer, a través de Facebook, en cuanto a realizaciones materiales, bajo el epígrafe “Antes y después”, son reportajes fotográficos de trabajos menudos, que no obras, auténtica calderilla, quehaceres todos encuadrados en el capítulo de Mantenimiento,  con los que no se va a ninguna parte. La técnica publicitaria de esta política de baratillo, me recuerda el formato de la desaparecida página web Ruegos Preguntas Tui. En más de una ocasión le indiqué, en vano, que compartir el pronóstico meteorológico que  la radio municipal ya descarga en dicha red, desmerecía a su importante cometido. Quizá siga pensando, como me confesó durante una campaña electoral, que el rural tudense es territorio apache, y que, a esa numerosa población de indios, que ponen y quitan alcaldes, se les conquista con abalorios. 
Vean, pues,  la casi totalidad de las obras faraónicas hasta el presente realizadas, que este gobierno, volcado en un populismo infantil, anuncia a bombo y platillo, y cómo estaba la situación antes de las intervenciones:











Obviamente no aparecen todas las actuaciones de la Operación, Antes y Después, y no porque no quepan en este espacio, sino porque no son dignas de ser aireadas y expuestas en la red social citada. Por ejemplo, la tala de árboles, algunos protegidos, como robles, plátanos de indias y liquidambars, sin autorización administrativa, en el “torreiro” de Malvas,  propiedad a la Asociación de Vecinos de esta parroquia, al parecer por operarios del Ayuntamiento. De este atentado ecológico tiene conocimiento e información documental el SERPRONA, por lo que con seguridad el Ayuntamiento será sancionado con una multa.

ANTES:





DESPUÉS:







Y todo para que el camión de la orquesta Panorama pudiese instalarse en el recinto de fiestas.


                                     José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 9 de abril de 2016

Hermanamientos

Rebrota en Tuy, con dinamismo expansionista, el celo caduco por los folclóricos hermanamientos entre ayuntamientos. Un afamado explorador de hermanamientos fue Pepe Castro, exalcalde de Ponteareas, que había estrechado variopintos lazos con la localidad inglesa de New Port, Orotava y Monovar, aunque fracasó en su intento con Tambrige Wells. De consumarse los que Tui tiene  pendientes con Nueva Nursia (Australia. 16.000 km nos separan) y San Juan de la Arena (parroquia asturiana del municipio de Soto del Barco), junto con los consolidados con Frómista, en 1985, y recientemente con Versmold (Alemania), a mayores del conveniente con Valença do Minho a través de la Eurociudad, se podrá decir, con renacido orgullo patrio, que en la geografía de la hermandad tudense no se pone el sol. Sin embargo, la oscura sombra del ocaso político preside el presente y el devenir de la antigua capital de reino. Si bien, es justo reconocer que no se escatiman esfuerzos y recursos en fuegos de artificio: lucidos  y suntuosos  actos protocolarios, de mucha pompa y jabón, que tanta promoción y vanagloria proporcionan a los oficiantes municipales.
No siempre nos hermanamos en San Telmo, que nos protege de las tempestades en el río Miño, pero no en tierra, de hecho un rayo destrozó parte de la capilla del  patrón de la ciudad, sino por afinidades de lo más diverso, ya sea porque en tal o cual localidad extranjera trabaja un puñado de tudenses propietarios de votos, bien porque en un determinado pueblo también pescan lampreas y angulas. En fin, cualquier razón es buena cuando hay voluntad de confraternizar. Y de disfrutar de unos días de holganza y de agasajos  haciendo turismo.

Alcaldes de Tuy y Versmold
Corporación Tudense y representación municipal de Versmold
Entrega de agasajo a la representación de Versmold
Corporación Local y de San Juan de la Arena
Tudenses con traje típico en San Juan de la Arena
El hermanamiento con Versmold, localidad alemana salchichera, donde trabaja un grupo de tudenses, mayormente de la parroquia de Paramos, se formalizó para fortalecer lazos laborales, por supuesto, unilaterales. Tal era así que, en consecuencia,  el  Ayuntamiento de Tuy abriría una especie de oficina de contratación. Sin embargo, parece que el acuerdo nació muerto puesto que desde entonces no ha habido noticia alguna tanto de la demanda como de envío alguno de contingente laboral humano. Recientemente el alcalde actual ha respaldado este hermanamiento como muestra de agradecimiento por contratar, en tiempo de crisis, a personas de nuestro municipio. Supongo que el agradecimiento es recíproco por el ofrecimiento de mano de obra barata.
Al objeto de ensanchar fronteras de hermandad más allá del territorio nacional,  en las labores de rastreo de naturales de Tuy lejos de su tierra natal, sería de gran utilidad plagiar el programa “Españoles por el mundo” y denominarlo Tudenses por el mundo.
A este “plurigobierno” municipal, de cuatro puntos cardinales, le sugiero que, a modo de oración institucional,  se hermanen espiritualmente con los desheredados de esta sociedad despiadada, con los refugiados de todas las guerras, y se dejen de frivolidades estériles que solo reportan, distracción,  y gasto público y de energías.



                       José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 2 de abril de 2016

Procesionarios



En el ruedo ibérico de esta España nuestra el mandato constitucional en materia de credos es mero formalismo frente a la fuerza emocional y arraigo de ciertas tradiciones. Mayormente si éstas son de carácter religioso. A este respecto la Carta Magna es papel mojado frente a las Tablas de la Ley. El grado de incumplimiento por parte de las instituciones públicas del art. 16.3 de la Constitución: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, es semejante a lo que sucede  con el art. 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.

El hecho de que la sociedad española sea mayoritariamente católica no legitima que políticos y militares participen  en las ceremonias litúrgicas porque en asuntos de fe no representan ni pueden representar a la ciudadanía. Son contados los alcaldes y corporativos, creyentes o no,  que se abstienen de participar en las procesiones de la Semana Santa y menos todavía en la procesión del santo patrón de la localidad que gobiernan. La mayoría de ellos, pendientes siempre de los votos, no renuncian al bautismo anual de multitudes, procesionando gozosos cuales pasos vivientes representantes del poder terrenal. No hace mucho, las procesiones en Tuy eran un espectacular carrusel en el que confluían  la totalidad de los poderes fácticos del municipio, políticos, militares y jueces en armonía con los poderes celestiales, representados en efigie. De todas las autoridades públicas que participaban en la comitiva, solo los togados, obligados a observar la ley y la neutralidad en materia religiosa, han dejado de acudir a las procesiones.
Procesión de Semana Santa, 2016, en Tuy
Lo esperable  de todo  cargo público  que profesa una determinada doctrina  en cuanto a participación en las celebraciones religiosas, es que,  por coherencia con la constitución y con arreglo a la virtud de la humildad, lo haga a título privado. Sin embargo hay que reconocer que la asociación de jerarquías es perfecta: la Iglesia, como  doctrina, recibe el respaldo de las instituciones estatales, y los políticos, honestos o corruptos, la bendición del cielo.


                                 José Antonio Quiroga Quiroga



domingo, 20 de marzo de 2016

Mi reino no es de este mundo

El silencio de Jesús de Nazaret en el interrogatorio de  Herodes Antipas, y el mantenido después en el juicio ante Poncio Pilato, tras responder,  de manera escueta y ambigua, la pregunta si era el Rey de los judíos: “Tú lo dices”,  “Mi reino no es de este mundo”, es impropio de un ser sobrenatural, como también el refugiarse, cual reo común, en artificios retóricos para evitar ser culpado de liderar un movimiento contra la dominación romana. Tal actitud cuestiona  la naturaleza divina de Jesús y alimenta la hipótesis de que en realidad era un revolucionario convencido de ser la encarnación del esperado  Mesías  que  liberaría al pueblo judío del yugo de Roma. Años más tarde, el sueño de autonomía para Judea que albergaba Herodes Agripa,  rey de los judíos por nombramiento del emperador Claudio, le llevó a creer que él era el Ungido, el Mesías que expulsaría a los romanos de Judea. Consecuente con el designio divino fortificó Jerusalén y creó una gran alianza con numerosos reyes de oriente medio.
Hasta aquí todo es historia, y en este campo procede reseñar que  no hay constancia de registro manuscrito civil alguno que recoja que el abuelo de Herodes Agripa, Herodes el Grande, responsable de numerosas operaciones criminales de envergadura,  lo sea de mandar matar a los niños nacidos en Belén menores de dos años. Únicamente el Evangelio de Mateo, de los cuatro Evangelios canónicos,  menciona este hecho. Pero el objetivo de este escrito es el de explorar, de pasada y a modo de simple ejercicio, el alcance de la frase que da título al mismo.
Dando por bueno que Jesús era/es el Hijo de Dios, una manifestación o desdoblamiento de Dios, Dios mismo y, por tanto,  Creador del Universo  (por cierto, dimensionalmente parece que se le ha ido la mano, para qué tan inimaginable e inalcanzable inmensidad), y del minúsculo rincón del mismo en el que vive la humanidad y demás seres vivos, ¿Es posible  entender que el universo material y el mundo mismo en el que  nació el hijo de Dios, son regiones  que no pertenecen a su reino ? Al margen o no de que en este mundo  estaba el paraíso terrenal, que debió ser desmantelado tras la expulsión de Eva y Adán ¿Acaso no reina sobre sus desamparadas  criaturas, más allá de que sean o no también espíritu, puestas merced  de las desconsideradas e implacables leyes de la física: la fuerza mayor desplaza a la menor, y el pez grande se come al pez chico? ¿Tiene sentido, entonces, que exista una constelación de poderes celestiales protectores, con su mirada aparentemente puesta  en este mundo si no pertenece a su reino?








Su reino no es de este mundo, pero sí el de sus ministros en la tierra. De hecho la Iglesia Católica es la organización/institución más rica del planeta, y también más poderosa que cualquier estado. El principio de que  solo lo poderoso es respetado subyace en  la grandiosidad y tecnología constructiva de sus templos. A este respecto el estilo gótico representó en su tiempo la misma expresión de poder material  que el  exhibido por los impresionantes rascacielos de hoy día. Es evidente que esta política no es consecuente con su doctrina pero sí necesaria para su existencia y propagación. Prácticamente nadie  seguiría una religión cuyos lugares de culto fuesen humildes hangares o simples carpas: el pueblo diría que no son la doctrina verdadera porque es evidente que, aunque este mundo no es su reino, Dios no los protege.

                       José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 14 de marzo de 2016

De blanco inocencia va la Novia


 

No es verdad que los caballeros  las prefieren rubias, como reza el título de la película de Howard Hawks, protagonizada por Marilyn Monroe en el rol femenino. Lo cierto es que los hombres las prefieren tontitas. Y vírgenes.

Ante una cándida y en apariencia frágil florecilla cualquier ablandabrevas  se siente macho dominante y león protector. Y dueño y señor de su desvalida pareja. Es sabido que las mujeres inteligentes, todas lo son en mayor o menor medida, pero sobre todo las que poseen formación académica superior, intimidan a los hombres. Con ellas perciben que su autoridad jerárquica como jefe de familia estaría en entredicho.

En estos días de sensibilidad y exaltado fervor feminista que rodearon al día de la mujer, tuvo lugar la ofrenda de margaritas blancas, como símbolo de inocencia, a las víctimas del terrorismo con ocasión del duodécimo aniversario del 11-M. Paralelamente, en los homenajes a las víctimas de la violencia machista blanco también es el color del lazo  que representa la inocencia de las desafortunadas y la esperanza en la lucha contra esta lacra social. 

El mismo símbolo colorista de inocencia que honra y redime a cualquier víctima ajena a las causas que desencadenaron la violencia sobre ellas ejercida, sigue esclavizando sexualmente, no obstante, a la mujer de hoy día. De ahí que, obedientes a la exigencia machista, la mayoría de las novias acuden a los altares eclesiásticos y civiles vestidas de virginal  blanco. Aunque en la gran mayoría de casos no es más que simple tradición sexista, no significa que tal costumbre carezca de trascendencia en cuanto testimonio de la dictadura varonil todavía vigente.  

En manos de las novias está el romper, entre otros, este corsé, y  marcar tendencia en el estilo y principios, e ir igualmente radiante con cualquiera que sea el color de sus vestidos.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

viernes, 26 de febrero de 2016

Política municipal de gestos


 

Hay momentos en los plenos de Tuy que, por la abundancia creciente de asuntos cuyo contenido rebasa el ámbito municipal y el nacional, se tiene la sensación de estar asistiendo a una sesión de la ONU. No sé si la dimensión de la problemática  municipal les queda pequeña o es que el “trending topic” de Facebook: si estás de acuerdo con la independencia del pueblo saharaui, comparte; si estás en contra de los  circos con animales, comparte, se apoderó de algunos corporativos. Por la frecuencia con que el alcalde consulta Facebook, y por el número de comunicados intrascendentes y de veces que comparte nimiedades, no le basta la página oficial del Ayuntamiento en dicho medio, diríase que es un adicto a esta popular red social. No sería objetable esta deriva internacional y digital si los problemas locales estuviesen atendidos, pero después de ocho  meses de gobierno, elementos céntricos deteriorados permanecen sin ser reparados,  p.e. el del palco de la música,  las filtraciones del estanque de los caballos, la colocación de una barandilla en la escalera de la C/ Obispo Lago, etc., siguen como la Puerta de Alcalá, mirando pasar el tiempo. Se justifica la concejala de Patrimonio  que el retraso se debe a la “vorágine” (¿?). Tampoco hay noticias de avances en  la peatonalización del casco histórico, prácticamente ultimado por el anterior gobierno, y en la aprobación del PECH.

En lo relativo al “tinte machista” que el grupo de gobierno  cree ver en la designación de la reina de las fiestas, dicha concejala no supo precisar dónde reside la componente machista, y se refugió en la subjetividad personal como mujer, diciendo que lo veía vejatorio. Como si su inexplicada apreciación  fuese extrapolable y pudiese imponerse a la sociedad. Sobre la reina florero que habita el palacio de la zarzuela, figura referente de inmenso influjo en la desigualdad de sexos, nada que decir. Toda la pólvora se quema en salvas. En cuanto a anacronismos, por antigüedad, lo es, y con mucho, la figura del pregonero, pero pervive porque no deja de ser un elemento protocolario, como la reina de las fiestas, que da lustre y solemnidad. El principal problema del BNG es que, apartado de la protesta sistemática,  medio natural en el que ha vivido siempre desde su nacimiento, no sabe desenvolverse.

Machista es el proteccionismo que se ha dispensado a las actrices lectoras del testamento del entierro del bacalao, a las que, por cierto, se les abonaron, “por su caché”, 900,00 euros (el salario de un mes de muchísimos trabajadores), en cuanto que el gobierno municipal censuró el abucheo del respetable. No está bien que a las chicas, pobrecitas indefensas, aunque sean actrices y por profesión estén expuestas a ello, se les someta a esas insoportables tensiones. Qué fácil es gobernar tirando de chequera.

Del puritanismo, la susceptibilidad a flor de piel, y democracia de cartón piedra, es digna representante la superconcejala de hacienda y urbanismo, muy trabajadora, por cierto, e imponente por el tono de prepotencia que siempre acompaña su discurso. No tuvo reparos en contradecirse repetidamente: al tiempo que se declaraba defensora de la libertad de expresión, censuraba, apoyándose en el personal e intransferible sentido del decoro y las buenas maneras, las alusiones jocosas del testamento “apócrifo” a su persona como representante pública. Se nota que no ven “El Intermedio” de Wyoming. Dicho testamento también fue censurado en la red social Facebook, siendo eliminado de dicho medio, en gesto feo del alcalde, que borra de su muro los comentarios que no le gustan.

Es cierto, y deseable, que en este grupo de gobierno predominan las personas con título universitario, pero los títulos solo no bastan. Lo sabido no es de sabios, y en este gobierno municipal  se está echando en falta sabiduría.

 

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

lunes, 22 de febrero de 2016

La Reina de las fiestas

La legión política de sabuesos rastreadores de la herejía machista está llevando a la hoguera a la reina de las fiestas. Guiados por la vista, que no por el olfato, el pelotón tudense ha apreciado “tintes” machistas en la simbólica figura que inaugura las fiestas patronales  en honor a San Telmo, condenándola al destierro. Curiosamente, la misma fiebre anti machismo llevó a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colao, a destronar a Carnestoltes, rey del carnaval, para coronar a la reina Belluga. Dos ópticas contrapuestas en la apreciación de manifestaciones machistas. Pero, ¿cuál de las dos acciones contribuye más a la creación de imágenes de poder femenino?


Al fundamentalismo, del tipo que sea,  le basta el más leve indicio, la más ligera sospecha de agravio para dictar sentencia. ¿La supresión de la reina de las fiestas en Tuy es acaso consecuencia del estudio concienzudo de la rica complejidad inherente a todo elemento simbólico, o se debe solamente al precipitado e irreflexivo deseo de proyectar una imagen de cambio? Por cierto, acción ésta innecesaria por cuanto que se enmarca en el apartado de gestos que en nada contribuyen a mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía.
Veamos que hay debajo del aparente tinte machista, del supuesto premio de consolación a la mujer relegada en una sociedad gobernada por hombres, explorando el cuerpo orgánico de  figura de la reina de las fiestas. Remitiéndonos a la antigüedad, encontramos en la mitología griega, a modo de antecedente, a las tres Gracias: Talía, Eufrósine y Aglae, diosas de los eventos sociales, fiestas y banquetes. Más tarde, en Roma, Las Floralias, o juegos “ludi” en honor a la diosa Flora. Para no perdernos en largos viajes en el tiempo, vayamos a la fecha aproximada de aparición de la reina de las fiestas que, al parecer, tuvo lugar en 1909 en San Antonio (Tejas), y estaba  relacionada, por una parte, con la percepción americana de la realeza inglesa y de la aristocracia europea, y por otra, con la   afirmación de la identidad de la  élite y los linajes familiares del lugar, al tiempo que servía para delimitar la jerarquía social existente (en Tui ha habido etapas que son ejemplo de esto último). La aparición en Estados Unidos de los concursos de “misses” de la belleza contaminó de sexismo durante cierto tiempo las bases que rigieron la  elección de la reinas de fiesta, y que, con razón, la creciente sensibilidad feminista se encargó de denunciar. Sin embargo, el avance democrático desterró tanto la componente social clasista (hoy cualquier chica es candidata a esta corona) como la sexista. Por lo demás, ¿qué incidencia tendría esta irrelevante conquista frente a la omnipresente y perdurable publicidad  comercial que utiliza atractivas mujeres como reclamo sexual para vender objetos?, dando a entender que, al hombre que compre tal o cual coche, tuneado con un bombón,  le lloverán chicas como la del anuncio, arrastradas por el rebufo de tan maravilloso automóvil. La verdadera y efectiva batalla hay que librarla en el campo laboral y político,  no en el virtual de lo simbólico-representativo. Y todavía menos si lo simbólico concierne a lo festivo.
Entiendo que hoy día la reina de las fiestas encarna a la oficiante laica, cuya misión es la de  presidir la ceremonia que saluda e inaugura el comienzo de la celebración pagana, contrapunto de la religiosa en honor de la santidad local. El protocolo de coronación de la reina de las fiestas, como la lectura del pregón (al que, con más motivo, podría calificarse de anacrónico) son actos que además de aportar solemnidad, vistosidad  y realce (por cierto, muy empobrecidos últimamente), ayudan a dotar de contenido a todo festejo.
Para mayor claridad de la ausencia de machismo en la  figura de la reina de las fiestas, situémonos en una sociedad avanzada en la que la tensión debida al desequilibrio de fuerzas y poderes entre sexos ha desaparecido, y con ello los ardores machistas y feministas: ¿Habría lugar para las figuras de reina o rey de las fiestas  y, en caso afirmativo, se producirían los debates que se generan al respecto hoy día?
 La misma clase de ardores que ha traído esa peste  empalagosa que se instaló mayormente en el lenguaje de los políticos, del que es exponente máximo el exlehendakari Ibarretxe: vecinos y vecinas, ciudadanos y ciudadanas, todos y todas, sabuesos y sabuesas, etc., que lejos de contemplar el cuerpo social como un todo integrado, actúa con efectos segregadores: los chicos con los chicos, las chicas con las chicas.
La pregunta que traslado al ejecutivo municipal es la siguiente: ¿Hay realmente necesidad de meterse en este jardín?


                              José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 19 de febrero de 2016

Desenterrar el Entierro del Bacalao


Después de haber hablado con los  gestores municipales del entierro del bacalao del carnaval tudense, he comprobado que los comentarios que había recogido de algunos particulares involucrados en el  mismo tenían más carga de sal de la que envolvió el controvertido proceso. Procede, por mi parte, a determinadas precisiones, sin perjuicio de que añada algunas reflexiones.
No es exactamente cierto, tal y como digo en el escrito, “Enterrar el entierro del Bacalao” que el testamento “original” elaborado por el habitual y único equipo en este menester, encabezado por José Manuel Caballero, haya sido rechazado de forma expresa como consecuencia de censura. Ni tampoco que la comitiva tradicional se haya plegado al dictado de la responsable de la delegación de cultura. Digo que no es exactamente cierto porque, si bien  no ha habido rechazo expreso, entiendo que lo ha habido de manera indirecta o, dicho en términos más de actualidad, de manera diferida. Deliberadamente se apartó de la escena a quienes, a su manera, dieron cuerpo y convirtieron en tradición la lectura del testamento del entierro del bacalao tras veinticinco años de representaciones. Refuerza la hipótesis de apartamiento la opinión vertida, impropia de un representante público, en respetable desacuerdo con la puesta en escena y el contenido de los testamentos, que tal comitiva no es más que una panda de borrachos. Estoy seguro de que a diario y cuando elaboran el testamento no están borrachos, y que achisparse durante el carnaval es bastante común en un festejo de estas características. Y, para bien del espectáculo, casi ritual obligado para muchos humoristas, entre ellos, Tip y Coll,   el colocarse antes de subir al escenario. Tampoco es  exacto lo relativo al plegamiento del grupo, ya que el testamento, como de costumbre, se había redactado, y el portavoz, megáfono en mano, trató de subir al palco para leerlo, pero desistió ante la presencia de dos colaboradores del festejo que flanqueaban la estrecha escalerilla de acceso que, precisamente, no estaban allí para darle la bienvenida.


Si bien el Ayuntamiento estableció reglas para la celebración del entierro del bacalao, no es menos cierto que no se aplicaban; se dejaba que las cosas fluyeran de natural, lo cual redundaba en beneficio de la salud, la autenticidad del espectáculo y de la libertad de expresión. Y que, a falta de otras iniciativas, se daba por hecho la participación libre del grupo habitual. Cuando la política, que todo lo quiere controlar para que se note su mano, administra la cultura, sobre todo la popular, el resultado es un sucedáneo lastimosamente edulcorado. ¿Qué crítica política mordaz cabe esperar de un testamento por encargo y pagado,  asignado a personas foráneas que desconocen las intrigas y pormenores de la política local, y a las que se les invita a satirizar lo que ocurre en otros ayuntamientos porque “al entierro del bacalao de Tuy acude mucha gente de afuera”?  El resultado es bien conocido por todos.
Debo decir que, como muestra de agradecimiento por contribuir a dar contenido a la fiesta, el Ayuntamiento solía invitar al grupo del entierro a una cena. Que tampoco es lo deseable en cuanto que tal familiaridad coarta en alguna medida la libertad de redacción del testamento.
A la vista de los hechos, y si se mantiene la línea emprendida, cabría realizar una especie de biblia bufa compuesta por los libros, el Antiguo testamento, inclemente y corrosivo, cuyo ciclo parece haber concluido, y el Nuevo, incierto y en curso, totalmente “light” por considerado con sus inspiradores.


Considero, pues, que en las manifestaciones festivas populares el Ayuntamiento no debe tener más intervención que la de regular el orden público y en dotarlas de medios que posibiliten y potencien su realización.  Al margen de que sería enriquecedor dar participación, a modo de competición, a todos los grupos que deseen aportar su particular sentido del humor.


                          José Antonio Quiroga Quiroga