jueves, 16 de noviembre de 2017

Llegar a la política de Tuy


A la política de Tuy, como a la de cualquier población, se puede ir por varios motivos y se puede llegar, no importa desde dónde,  por distintos caminos, aunque no todos lícitos y democráticos.

En el pleno de la moción de censura, rico en matices y en referencias sobre actitudes y comportamientos personales, el exalcalde  Cabaleiro, en su intervención final, dijo, a modo de velada justificación y críptica explicación: “llegué a la política de Tuy por circunstancias políticas”. Podría haber añadido también que  llegó a la alcaldía por circunstancias políticas (de todos conocidas),  y que por circunstancias políticas (igualmente de público conocimiento) desanduvo el camino. Pero muy pocos conocen la referidas circunstancias políticas de su desembarco en la política tudense.

El punto de arranque  nace de una confluencia bipolar de intereses y ambiciones políticas personales compatibles, que redundaban en beneficio recíproco de ambos polos atractivos. Por una parte, estaba la figura de Luis  Gómez Piña, concejal del ayuntamiento de la Cañiza, diputado autonómico y  secretario de organización del PSOE de la provincia de Pontevedra, que aspiraba a ser secretario provincial, cargo ocupado en ese momento por Modesto Pose (que gozaba del apoyo del comité local del PSOE de Tuy), y que suponía una envidiable plataforma-trampolín  para ser elegido candidato a diputado en las Cortes Generales. Por la  otra,  “Kiko Cabaleiro”,  concejal de Medio Ambiente en el ayuntamiento de  Salceda de Caselas, sin posibilidad a la vista de llegar a ser un día  regidor de su propio municipio, dignidad que desempeñaba su colega de corporación Marcos Besada, que debió vislumbrar que, al mudar su residencia a Tuy, podría, sin embargo, serlo de esta milenaria ciudad.



Como resultado de la simbiótica sinergia política, Gómez Piña-Kiko Cabaleiro, deseoso el primero de disolver el adverso comité  tudense, presidido por Manuel Pérez Freiría (Manoli), portavoz en la Corporación Local, que obstaculizaba su carrera, envío al gran capitán, Kiko Cabaleiro, al feudo de la antigua capital del reino de Galicia con  la taimada misión de liquidarlo bajo el pretexto de que la relación entre los miembros era mala. El gran capitán, acompañado de su mentor Gómez Piña, convoca a los miembros del referido comité en el restaurante Cruceiro do Monte, lugar al que acudieron alrededor de seis personas del total de llamados; contándose entre los ausentes, por descuidada e inocente providencia en el establecimiento de la fecha,  el propio secretario-presidente Manoli, que se encontraba en Centroeuropa al frente de una embajada portuguesa de piragüismo de aguas bravas. En esa reunión Gómez Piña advierte de la necesidad de nombrar un nuevo presidente-secretario, que no iba a ser otro que su apadrinado; al tiempo que, con tal fin, convoca a la militancia y simpatizantes  para otra asamblea en el salón de actos de la UNED. El nuevo concilio, al que asisten cuarenta y tantas personas, comienza con la puesta en escena de Gómez Piña, que traía en la cartera el “transfer” del fichaje, y Kiko Cabaleiro en la mesa presidencial. De inmediato el secretario de organización del partido declara unilateralmente la disolución de la agrupación del PSOE de Tuy, lo cual comporta la anulación del derecho de voto de los hasta ese momento miembros de la misma, aunque no el de opinión, y decreta el nombramiento del oriundo que le acompañaba. Más tarde, el nuevo secretario-presidente del comité del PSOE tudense, investido de plenos poderes, incluso con la facultad de reserva sobre el derecho de admisión de las solicitudes de afiliación locales, nombraría a su  particular guardia pretoriana.

Queda manifiestamente demostrado que Kiko Cabaleiro, cual desconocido mesías venido providencialmente del espacio exterior, entra en la política de Tuy,  para oprobio y sonrojo de golpistas, a lomos de una democracia inmaculada, para, desde la altura ético-moral de su noble y blanca cabalgadura, en aseada armonía con  su franca y limpia mirada, predicar ejemplaridad procedimental y colmarnos de bienes y logros. Del estilo y envergadura de los populistas "Antes y Después" (lo que el colectivo NON a moción "definía" como "facer cousas"). Lástima que haya sido la Democracia la que lo ha crucificado.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

martes, 7 de noviembre de 2017

Levada Libre y de la Cruz


La asociación Levada Libre, constituida, fundamentalmente, para la recuperación de la memoria de los tudenses fusilados en el verano de 1936, ha respondido, junto con los alcaldes de Porriño, Salceda y el exalcalde de Tuy, con  declaraciones de rechazo al reprobable acto vandálico perpetrado en el monolito en recuerdo y honor  a nueve vecinos asesinados en Volta da Moura (Guillarei-Tuy). Pero no todas afortunadas, incluso alguna un tanto insidiosa  como que el olivo que se plantó en agosto (uno de los peores meses del año a tal fin) con ocasión de la inauguración del monumento “se ha secado por motivos que no queremos revelar”; no vaya a ser que ….? Resulta que Levada Libre, “que  mana con espírito curioso, lonxe dos encoros que pretenden deter o curso do  seu caudal”, construye sus propios diques maliciosos de contención. Bien podría dicha asociación, aportar pruebas demostrativas de lo que, intencionadamente, deja a la libre imaginación  de la ciudadanía,  mediante informe pericial de la/s causas por las que el olivo se ha secado, ya que dispone en sus filas de dos peritos agrónomos. Pero es mejor dejarlo así, igual se descubre una verdad  que la sociedad, todavía inmadura, no podría asimilar. Sin embargo, pese a la falta de pruebas, no se oculta la motivación ni se duda de ella  afirmando que el acto vandálico ha sido cometido por odio (hipótesis probable), cuando podría deberse a un acto, por lo demás frecuente, de vandalismo gamberro indiscriminado; a la mera implantación territorialmente intrusiva del propio monolito; a su manifiesta fealdad y mala calidad escultórica;  a que se trata de un indeseado y molesto recordatorio de los fusilamientos; al subyacente espíritu  antirrepublicano; o a quién sabe qué otras causas.
“No respetan ni las piedras que recuerdan a los asesinados”, declara entre solemne y apocalíptico (no quedó piedra sobre piedra) el que parece abanderar la azarosa cruzada de Levada Libre. ¿Acaso dichas piedras no son el soporte material de la memoria de los fusilados y parte esencial del monolito?.  O quizá  la connotación de permanencia eterna consustancial a la piedra hace más grave, más violento y más irreverente el atentado? Tampoco son en absoluto inocentes, además de imprudentes, si no incendiarias (nunca faltan pirómanos sociales en las filas de la política),  las palabras de la alcaldesa de O Porriño,  del alcalde de Salceda y del  exalcalde de Tuy, Enrique Cabaleiro, que coincidieron en afirmar, tan gratuitamente como poco creíble, que “el hilo conductor de este tipo de vandalismo es el odio (delito de odio, remachó, la avispada jurista, García de la Torre, alcaldesa de O Porriño).  Menos mal,  que la acotación final de que “no podemos extrapolar esto al conjunto de la sociedad” (a riesgo de quedarse solos, claro), nos ha rescatado a una mayoría si no a todos de entre los acusados. Gracias, pues, por el impagable servicio, noble dama y cabaleiros parlantes desfacedores de entuertos de propia creación.
Al objeto de dejar (para la posteridad) testimonio físico del “odio” descargado sobre el monolito, aunque tampoco es descartable que,  consciente o inconsciente, exista voluntad de provocación, y en resarcimiento de la afrenta,  se mantendrá el dañado, tal cual quedó después del atentado, se construirá uno nuevo, y se plantarán tres olivos, que se pedirán “a los alcaldes de Salceda y O Porriño, pero no al de Tuy” explicó, con las conexiones neuronales perceptiblemente desordenadas, el cruzado de mayor protagonismo.  Cabe suponer, pues, que al de Tuy no se le pedirá porque se trata de un “golpista” (heredero de los capitaneados por Franco), aunque, en todo caso, de éxito, a diferencia de los dos pretendidos “golpistas” fracasados  del disgregado cuatripartito, como quedó de manifiesto  en las palabras de despedida del exalcalde Cabaleiro en pleno de la moción de censura, al trazar un obsceno paralelismo  entre  los promotores de la moción  y los golpistas que bombardearon el palacio que ocupaba Allende.

Posado promocional de rigor, muy a la moda, del equipo A.
                          


La presencia del señor Cabaleiro como agente de Levada Libre carece de  justificación, por cuanto que no es miembro de dicha asociación, y porque, como exalcalde, carece de competencia para aportar un olivo en representación del Ayuntamiento del que ahora es simple concejal en la oposición. La  razón espuria  de su participación es la de darle respaldo político  promocionando su imagen, y dar a entender que Levada Libre, apartándose indebidamente de sus fines estatutarios, no reconoce al señor Padín como alcalde de Tuy, lo cual significa que esta asociación demuestra  nulo respeto por las reglas democráticas, al tiempo que inflige un feo desaire de reprobación al regidor; ofensa que, en cuanto representados, es extensiva a los todos los tudenses. Tampoco está justificada la del alcalde de Salceda, excompañero político de Gobierno del ahora exalcalde de Tuy, como igualmente no lo estaría  la alcaldesa del limítrofe municipio de  Tomiño, pero sí es procedente la de la alcaldesa de O Porriño al ser todos los asesinados de este ayuntamiento. De ahí el capricho de plantar tres olivos, procedentes de los tres ayuntamientos citados, en lugar de dos.
Si califico de hipotéticamente probable la afirmación, ya que no hay certeza conocida alguna,  de que el odio es el motivo del atentado (poco destrozo ha sido para ser obra del odio),  es porque el monumento a los represaliados, colocado en los jardines de la alameda tudense con el beneplácito y autorización del entonces  alcalde del PP, Antonio Rocha, permanece intacto desde su inauguración,  hace ya más de quince años.
 Perversamente ridícula resulta la  idea de colocar un  buzón o hucha catártica, o  de los improperios,  al lado del monolito roto, para recoger insultos y otros comentarios, con el supuesto objetivo de ofrecer una opción no vandálica de descarga del “odio”. Y de paso, medir, por extrapolación, mediante esta singular extracción, cuánta inquina larvada existe en la sociedad, para quizá luego dar cuenta del  resultado a la opinión pública con el bienaventurado propósito de fomentar la concordia en la comarca.
 “A su terquedad de odio nosotros contestaremos con terquedad de amor, y a tercos no nos gana nadie”, replica retador y ufano el cruzado mayor de la cofradía, al creerse, al menos, campeón en algo, si bien en nada que una persona razonable pueda  exhibir como motivo de orgullo, que no sea en obstinadas cerrazones y absurdas porfías. Las terquedades, por impertinentes y cansinas, no son deseables ni bienvenidas siquiera en el amor. Y nada tan pobre de argumentos como el de darse gratuitamente por desafiado para tratar cargarse de razón.
Considero absolutamente  respetable y merecedora de defensa la memoria histórica y su ley, y todo símbolo alusivo a la misma, pero también censurable  el uso partidario de un acto de barbarie, de autoría y motivación inciertas, para respaldo del exalcalde y afrentosa reprobación del actual, así como la frívola instrumentalización de lo sucedido, montando un tingladillo cómico-dramático para proyección de protagonismos personales  en el que mostrarse, nada más lejos de la realidad, como  intrépidos y trascendentes actores sociales, depositarios de las más admirables virtudes épicas y democráticas.
 
                       José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 28 de octubre de 2017

"El abuelo feisbuquero"


Un sagaz usuario de Facebook se refería, con el apelativo del título de este escrito, al tiempo que sugería que se fuera para casa,  al concejal que con puntual regularidad desea “parabens e muitos anos de vida” a sus muchos amigos virtuales con ocasión de sus cumpleaños y onomásticas (cuando alcalde iba a todos los entierros del municipio), que participa en casi todos los saraos  de dicha red, mayormente como especie de archivero de ocasión de dudosa fiabilidad, y que “partilla”, con sobreabundancia, quincalla moral, en claro ejercicio de fiel practicante ejemplar. El mismo  concejal que, acusado de consentir el insufrible, inadmisible y vergonzoso alboroto favorable a la permanencia  del grupo de Gobierno durante el pleno de la moción de censura, se justificó con la burda como perversa trampa imaginaria de que podría haberse ausentado de la sala a hacer pis  y a ver si su compañero más joven de la mesa de edad, sujeto de abucheos e insultos constantes, se atrevería a expulsar a alguno de los que le increpaban. Curiosa forma de transferencia de responsabilidad en quien, como miembro más veterano de la Corporación, recae la obligación de que el acto se desarrolle dentro de los cauces del orden y respeto debidos, pero que  se limitó, con decidida voluntariedad y  perseverancia,  a la farsa,  entre teatral y protocolaria, de impotente oficiante superado por las circunstancias, pese a la conocida irrefrenable querencia del personaje  por mandar e  imponer su criterio contra viento y marea. Pues  bien, lejos de recurrir al jocoso ejemplo de ir a hacer pis,  pudo acogerse al precedente del alcalde desalojado de lanzar la amenaza de llevar a la turbamulta ante la Fiscalía. Pero ¿cómo iba a querer imponerse, con una primera expulsión a modo de ejemplar advertencia a los elementos perturbadores, si la marea empujaba favorablemente?


                            
             Corporativo del anterior Gobierno (procesión del Carmen) aguantándose las ganas de hacer pis para encarar la subida de la Rúa Nova




Retomando la referencia al feisbuquerismo,  hace tiempo que me pregunto si en verdad es posible que un Gobierno municipal sea eficaz si buena parte de sus miembros, exalcalde incluido, le dedican horas diarias a fisgonear en esa red social,  dominadas por jaurías ladradoras, en vez de hablar con la gente y recorrer calles y parroquias para detectar y conocer de mano problemas y necesidades que atender. Tal dedicación excesiva solo se explica por el decidido cultivo del populismo como potencial banco de votantes, en menoscabo de la preocupación y trabajo propio de las respectivas delegaciones.

Confío en que el nuevo Gobierno se aparte de esa tentación y no caiga en la trampa de la pantanosa Red, que solo le puede reportar dolorosa erosión y descrédito.

                            José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

lunes, 23 de octubre de 2017

Espectáculo lamentable


 

Era previsible que  el pleno de la moción de censura al cuatripartito de Gobierno del ayuntamiento de Tuy se celebrase bajo condiciones ambientales inaceptables en democracia y desde cualquier perspectiva cívica. La bochornosa presión tribal con   incesantes abucheos, salpicados de   alguna amenaza de tipo personal, malamente y a duras penas permitió que se escuchasen  las intervenciones de los postulantes al relevo. De nada sirvieron los innumerables ruegos al silencio del presidente de la mesa de edad, incapaz de imponer orden en la sala, que más bien parecía el graderío de un circo romano,  pues disponiendo recursos para ello, debía sonarle a música celestial en cuanto que la banda tronaba y jaleaba a su favor y del resto de compañeros destronados.  A caldear la atmósfera contribuyeron, por una parte, y principalmente, el colectivo NON a moción de censura con dos manifestaciones en la calle y el llamamiento a la ciudadanía de acudir al pleno, con no se sabe qué objeto: si como pasivos observadores del acto de desalojo  y relevo, o como agitada masa coercitiva en la esperanza última de amedrentar a los ponentes y abortar la moción; y por otra, la injustificable doble acogida en las ondas de la RMT a los líderes del mencionado colectivo NON a moción, como si, a título informativo, no fuese más que suficiente con una comparecencia; y solo explicable por el particularmente conservador e indiscriminado “sentido de Estado” del director de la misma.

Era también previsible que el alcalde saliente tuviese una intervención de despedida elegante y caballerosa como corresponde a todo dignatario que se precie de tal. Pudo haber salido airoso del trance de haber mantenido la línea de “fair play”   de la primera intervención, pero, desarbolado ante la inminencia del desahucio, quedó al descubierto su verdadero carácter, de ordinario agazapado en la  opacidad del retraimiento aunque salpicado de asomos inquietantes,  con dos frases envenenadas de mal perdedor. La primera, gratuitamente triunfalista, pero precedida  de sutil paralelismo  insidioso de los golpistas  que asaltaban el palacio presidencial de Allende con los  firmantes de la moción, y tomada de las últimas palabras de aquél como presidente de Chile: “el futuro es nuestro” . La segunda, rúbrica de la primera, cerró la intervención lamentando el espectáculo ofrecido, en indudable referencia al dado por “los golpistas”, pues no cabe suponer que iba dirigido a los excitados alborotadores que le respaldaban.  Lo que no era previsible fue la inoportuna  desaparición de la llave de la puerta de acceso al despacho de la alcaldía desde el salón de sesiones. Rareza tan inusitada que solo admite dos interpretaciones: que los “golpistas” no encontrasen refugio en el despacho de la alcaldía en el caso de que tuviesen que salir por piernas de la sala al estar bloqueada la puerta de salida por la concentración de asistentes, o como gesto postrero de obstinada resistencia infantil a ceder la dependencia que acogió los momentos de mayor representatividad y autoridad personal.

Como broche final del día de autos merece atención la cuidada escenificación montada en el pórtico de la gloria de la Casa Consistorial, en la que, como se aprecia en la fotografía adjunta, con un decorado estratégicamente situado, aparece, con una inexplicable expresión de alegría, jamás vista ni imaginada en rostro tan poco dado a exteriorizar sentimientos, el alcalde saliente acompañado de sus compañeros de fatigas y del secretario xeral del PSdeG.
Sincera e incontenida expresión de júbilo tras el desalojo
Preocupada por el movimiento sísmico que provocó la remoción de las estructuras de gobierno en el Ayuntamiento de Tuy, y ante el riesgo de probables réplicas que afectarían seriamente las de la Diputación  (organismo que habitualmente sirve de instrumento para el reparto de favores a los ayuntamientos afines) entró escandalizada en escena, como actora de reparto, Carmela Silva, presidente de dicho organismo,  apresurándose a decir que el acuerdo programático entre partidos que propició la moción de censura “le va a costar a los gallegos (y a las gallegas, claro) 19 millones de euros”, como si tal cantidad no tuviese otro destino que el de ser quemada en pólvora. Y a acusar a la Xunta de haber comprometido tales recursos públicos para determinadas infraestructuras y servicios a cambio de la moción, pese a que todas las obras enumeradas corresponden a necesidades  demandadas  hace mucho tiempo,  alguna de ellas, como el nuevo edificio de juzgados, ya comprometido y presupuestado hace más de un año. ¿Acaso desconoce la presidente que la política es capacidad de gestión y de negociación ante las instancias administrativas correspondientes, ya sirviéndose del talento personal de persuasión o del cultivo de las relaciones personales con cargos políticos con poder de adjudicación de recursos?

El espectáculo todavía continua en Facebook, donde algunos de los descabalgados siguen retorciéndose penosamente cual cola de lagartija amputada.

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 21 de octubre de 2017

Charla nacionalista

Previo al relato sobre la charla ofrecida por  Camilo Nogueira en las dependencias de la UNED de Tuy  dentro del “Ciclo Mártires de Sobredo” a la que acudí por error creyendo que ahondaría en los trágicos acontecimientos que precedieron  la abolición de los foros agrarios, pero que trató sobre “Galiza unha das primeiras nacións de Europa”, traslado aquí, de manera resumida,  a modo de preámbulo, un   pronunciamiento de Theodor W. Adorno sobre ese desvarío colectivo de la razón que es el nacionalismo. Dice, pues, Theodor, que “el nacionalismo incrementó el narcisismo colectivo; es decir, incrementó hasta lo inconmensurable la vanidad nacional”. Esos impulsos narcisistas de los individuos, necesitados de una identidad que la sociedad les niega al relegarlos y disolverlos individualmente en el anonimato, encuentran satisfacción sucedánea en la identificación ilusoria con la totalidad. Una variante de nacionalismo (palabras mías) son las banderas del deporte, cuyo exponente máximo son las de los clubs de fútbol, en las que  se envuelve o se enfunda una mayoría de perdedores en la vida en busca de redención para sentirse, aunque sea ocasionalmente, campeones.  “No hay nada que los hombres, y especialmente en colectividad, no estén dispuestos a inmolar en el altar de la autoafirmación y la soberbia” (Rafael Sánchez Ferlosio). Este sentimiento tribal se observa en lo que llamo nacionalismo de parroquia, que lleva a éstas a tratar de ser más o de no ser menos que las vecinas, y que se pone de manifiesto en múltiples ocasiones, como p.e., en la rivalidad absurda de las tiradas de cohetes con motivo de las fiestas patronales.
Pues bien, secundado por la presentadora del acto, que ofició de sacerdotisa ideológica  bendiciendo oportunamente con lentos asentimientos  de cabeza lo que iba exponiendo el conferenciante a un auditorio de fieles comulgantes, comenzó su exposición Camilo Nogueira (BNG) con esta frase plena de orgullo de supremacía de raza y de condescendiente suficiencia: “bueno, non vou a falar de Colón”. Mejor así, ahora que recientes hallazgos refuerzan la teoría sobre el origen portugués del intrépido navegante.
Prosiguió Camilo Nogueira con la descripción,  si no reivindicativa sí tocada de añoranza, de los otrora extensos dominios del reino de Galicia que, interesadamente, algunos asocian a la muy anterior Gallaecia Romana;  de sus  significados reyes y del  papel, a su entender, determinante de alguno de éstos en la reconquista de la península ibérica, aunque de manera bastante desordenada como reconoció al final de la alocución el ponente.
En la fase de coloquio pregunté a qué época habría que retrotraerse para determinar extensión y fronteras del reino de Galicia, y qué legitimidad, desde la perspectiva democrática, tendría tal reino si todas las naciones se han formado por la fuerza de las armas. No soy capaz de recordar la respuesta por confusa. También pregunté, luego de manifestar mi defensa de la lengua gallega, de lo conveniente de conservar y preservar la identidad cultural y tradiciones, sobre el interés y  necesidad, en términos de desarrollo en general, de alcanzar la independencia territorial. Mirando descortésmente hacia un lateral, dando a entender que le molestaban mis acotaciones, dijo: “vostede é un pesimista”. Antes se escucharon voces apasionadas como: “fora de Galicia os galegos trátannos como animais”; ¡ Galicia é a primeira potencia pesqueira do mundo”.
En medio de la densa atmósfera nacionalista no me atreví a preguntar sobre la aparente contradicción o ausencia de coherencia  de la ideología integrista basada en la defensa radical de la identidad de raza e idiosincrasia “enxebre” galega  con la adopción de niños africanos por parte de significados/as militantes del BNG.
                         José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 2 de octubre de 2017

Secesión en la patria familiar


 

Vaya por adelantado que no participo en absoluto de ningún tipo de ideología nacionalista, y menos, si cabe, de ningún sentimiento separatista, si bien,  pese a que no hay ejemplo bueno (aforismo de la casa), asumo el riesgo de valerme de uno para  tratar de aportar algo de perspectiva sobre el grave y trascendente conflicto que ha generado y genera el independentismo catalán.

Imaginemos, en primera instancia, un matrimonio que vive en un país en el que, debido al atraso cultural y democrático y, por tanto legislativo, no está aprobado el divorcio. Imaginemos al patriarca, el cabeza de familia, investido de la tradicional autoridad y capacidad de decisión que la sociedad y la ley le otorga,  que, en situación de desavenencia conyugal continuada, negase a la esposa la solicitud de divorcio. Obviamente, la deteriorada convivencia  haría insufrible la relación de pareja y tendría consecuencias negativas para el resto de la familia si la hubiese.

Imaginemos, para mayor paralelismo de la relación de fuerzas o de número de integrantes entre un  país con respecto de una región o autonomía del mismo país, que la unidad familiar del reñido matrimonio incluye un hijo mayor de edad que vive con sus padres pero dependiente de los mismos porque no dispone de medios suficientes para emanciparse, pero que como parte afectada o perjudicada con la probable rotura  matrimonial, dispusiese de reconocimiento y capacidad legal para posicionarse a favor o en contra de la separación de uno de sus progenitores. Dos votos contra uno abortarían la voluntad de marcharse del tercero en discordia, sin que quepa solución de avenencia ni tampoco de normal convivencia. A la parte demandante de divorcio no le queda otra salida que la forzada de la separación unilateral, con las negativas consecuencias materiales que conlleva.

En una unidad familiar, en principio, no son deseables rupturas, pero tampoco el vivir en permanente desencuentro, porque no conduce a nada favorable para ninguna de las partes.

Lo razonable y conveniente, cuando la otra parte que quiere irse tiene suficiente peso específico en la unidad familiar, es reconsiderar los términos de la relación o permitir que lo haga libremente si no hay acuerdo posible.

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 21 de septiembre de 2017

“Tuy não existe”


Categórico y con concluyente rigor de profesor de  matemáticas, a modo de estocada de despedida, ya para  tratar de tener razón al menos en asunto ajeno al objeto de enjuiciamiento, ya para intentar mermar la que me pueda asistir respecto del mural pintado sobre una pared del recinto histórico, con el fin de publicitar los bienes patrimoniales de Tuy, y también los servicios de determinados establecimientos comerciales locales,  el señor Alonso Vidal cierra su participación en el debate suscitado en estos términos; “Por certo, Tuy não existe. A cidade mágica de pedra, q tanto admiramos chama-se Tui”.

No es recado nuevo o primero que recibo del  señor Alonso en este sentido, que lejos de molestarme  agradezco su preocupación, aunque no me alerta de algo que ignore. En estrictos términos de escritura, Tuy, tal cual expresado, existe en innumerables escritos desde, según parece, principios del siglo XVI, tiempo en el que se fue abandonando la escritura en latín, en la que se refería a esta ciudad como Tudae; y sigue perdurando en los actuales textos en castellano, porque así se denomina en la lengua oficial del conjunto de España. Sin embargo, la palabra, mágica, empleada por el señor Alonso en su respuesta  no existe en la lengua gallega y, por tanto, no tiene cabida en un texto en tal idioma. En cuanto a la inclusión de la letra “q” que aparece sola y desnuda en la frase reflejada, que sustituye al pronombre relativo “que”, no sabría decir a qué lenguaje o idioma pertenece.

Fuera del territorio  ortográfico, Tuy existe, y permanece presente, si no vivo, en toda obra humana material (construcciones, plantaciones, documentos, etc.) realizada bajo tal denominación en tan largo período de tiempo y asociada para siempre a la misma. Pero tales obras, y el mismo municipio, ciudad y habitantes que correspondieron a la denominación  Tuy, no solo existieron y existen en el referido ámbito material sino también en el plano espiritual en cuanto que se alojan  en la memoria colectiva de los tudenses y en la de cuantos se han interesado por nuestra historia y vicisitudes de menor trascendencia.

Además de que no soy partidario de modificar, trátese de normalización lingüística u otra razón, los topónimos abstractos que no tienen traducción, como Tuy, al contrario que, por ejemplo, Puenteareas o Nido de águila, que admiten sin violentar su esencia el cambio al gallego: Ponteareas, Niñodaguia, porque en su escritura suelen conservar indicios de su origen, a raíz de la controversia, surgida no hace mucho en Facebook, sobre si lo correcto, y obligado, según parece para algunos, escribir Tuy o Tui, que me animó a expresar mi opinión  al respecto en mi blog, bajo el título Tuy versus Tui, decidí, en mis escritos de índole doméstico, mantener la “y” griega porque considero que, leyenda o no, evoca la resonancia griega de su fundador Diomedes,  héroe aqueo en la guerra de Troya e hijo del rey Tideo (de ahí el nombre de Tuy). También gusto de plasmarlo de tal manera porque en castellano se escribe Tuy, y porque gozo de libertad para ello.

 

                     José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Estridencia colorista en el Casco Histórico de Tuy

          He remitido a Patrimonio Histórico el mural pintado en la pared de cierre de una finca situada dentro del recinto histórico de Tuy, para que sea sometida al dictamen de la Comisión Provincial de Protección del Patrimonio Histórico.
         Al margen del sentido de  la resolución al respecto de dicho organismo, me siento apremiado  a adelantar mi opinión particular sobre lo que considero un ultraje y horror ambiental- paisajístico.
          Hace más de treinta años, el arquitecto Jaime Garrido, autor de varios libros sobre historia de la arquitectura de Vigo y comarca, y autor del diseño de la Plaza de Frómista (con discutible acierto)elaboró, por encargo del Colegio de Arquitectos de Vigo, un informe sobre: EL PROGRESIVO DETERIORO MEDIO AMBIENTAL Y DEL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARQUITECTÓNICO DE TUI, en el cual denuncia "la laxitud y dejadez de los órganos de control e inspección del propio Ayuntamiento y de la Dirección Xeral do Patrimonio Histórico-Artístico de la Xunta de Galicia" y  advierte de la presencia de elementos que contribuyen a empeorar la escena urbana como; "carteles anunciadores y vallas publicitarias en puntos estratégicos de las vías públicas, y que suelen coincidir con puntos de vista interesantes de la ciudad" (en su día, dicho arquitecto me habló del negativo impacto del eterno anuncio comercial que ha sido sustituido por el actual mural); además de recomendar que se evite el empleo de colores compactos y fuertes. Este informe, que obra en el archivo municipal, debería ser desempolvado y de obligada lectura y referencia de todo gobierno municipal entrante.




           Bien está publicitar el casco histórico (poner en valor, para los políticos) y otros atractivos del municipio, pero hay que saber cómo y dónde. Salta a la vista, porque ofende la mirada de cualquier persona medianamente sensible o instruida, que el reciente mural, por su dimensión y colores intensos, potenciados por el contraste de la pintura atípica, e igualmente fuerte, que añade la casa colindante, incompatibles con la clásica construcción edificatoria de piedra, distorsionan gravemente el perfil e imagen visible de la ciudad antigua en su fachada suroeste; además de la contaminación ambiental añadida  por estar en el mismo Camino de Santiago . No entro en el detalle de la idoneidad de ciertas figuras del mural, algunas desmesuradas en relación a lo que es más relevante y digno de ser publicitable, más propias de un comic (piragua y piragüista) que de un cartel anunciador serio sobre el patrimonio histórico y monumental, porque la responsabilidad de la realización de dicho mural, incluso su factura, no es imputable al pintor, sino al gobierno municipal; pero sí en la peregrina y pirata idea, teñida de mezquindad, de incluir publicidad, por muy discreta que sea, dado lo bien poco que se le retribuye al autor y lo muy poco que se puede recaudar con la misma; máxime si reparamos la largueza en el gasto en cuanto a los festejados festejos. Parece que una intervención desafortunada actúa como una pica Flandes para que se cometa otra, pues mismo semeja que los desaciertos, cuando no desmanes, tienden a hacerse fuertes y duraderos agrupándose (Edificio Beira do Miño).
         Decía un concejal, al que, luces e instrucción aparte, profeso cierto respeto por desinteresado, bienintencionado, leal y suficientemente trabajador, que con las pinturas en las tres vías principales de entrada a Tuy, se pretendía "causar la mejor impresión desde el primer al último minuto". Con este mural creo que se conseguirá lo contrario.
         Dada la elocuencia de las imágenes, no considero necesario extenderme en más análisis, salvo reseñar que el actual gobierno municipal, volcado en  populistas actuaciones de piel, que aprobó la ordenanza de Limpieza y Ornato, está siguiendo el discurso de campaña, a falta de uno propio, del exconcejal Manuel González Vázquez (Rato), quien preguntado en la RMT sobre qué necesitaba realmente Tui, precisaba que era evidente que Tuy estaba necesitado de color. Y claro, eso se arregla fácil con unas cuantas manos de pintura.


                                               José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 19 de agosto de 2017

Desconexión y Unidad


 

Tras las consecuencias desastrosas de un atentado suelen venir los llamamientos a la unidad; que en la mayoría de las ocasiones solo acontece en la convergencia de la población en el dolor. " Barcelona nos une a todos" es uno de los lemas que recoge el sentimiento general. Pero no es tanta la unidad en el plano político que, de producirse, tiene lugar momentáneamente y en el marco de la obligada formalidad protocolaria  por imperativo de las circunstancias.

                Una vez que afloraron ciertos datos sobre la supuesta explosión de unas bombonas de gas butano y propano, o del explosivo llamado "la madre de satán", de cual  se encontraron restos en una casa de Alcanar (Tarragona), en la que murieron dos de los ocupantes,  y resultó herido otro, de nacionalidad marroquí, se sabe ahora que era el centro de operaciones y planificación de un atentado de mayores proporciones que el sucedido en las Ramblas de Barcelona. También salió a la luz, tímidamente, que los Mossos que investigaban las causas de la explosión en Alcanar no avisaron a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil (la crónica del País digital que recogía, al final de la misma, este detalle de la incomunicación entre las fuerzas de seguridad, parece que ha sido retirada, pues ya no soy capaz de localizarla).




Casa de Alcanar, tras la explosión.

Decía un entrevistado en una cadena de televisión, que las fuerzas operativas sobre el terreno, Mossos, Policía Local, Guardia Civil y Policía Nacional, trabajan unidos sin fisuras, pero que no sucede así en el ámbito político- administrativo. Es sabido que suele darse cierta incomunicación entre los diversos cuerpos y fuerzas de seguridad por prurito de clase, competencia profesional e, incluso, promoción personal de cargos, pero si a estas absurdas barreras del individualismo unipersonal y el aislamiento orgánico se añade el sentimiento de suficiencia y de no injerencia en los asuntos que consideran de exclusiva competencia  no ya autonómica sino nacionalista, no nos extrañemos que, pese a que disponemos de una eficaz y experimentada organización antiterrorista, sucedan hechos tan dramáticos, que trascienden las fronteras establecidas.

                       José Antonio Quiroga Quiroga
 

viernes, 4 de agosto de 2017

La Reurbanización de la calle Casal Aboy


Con el pomposo proyecto de reurbanización de la calle Casal Aboy, cuando el término justo sería remodelación simple, y la fantástica, por imposible,  aspiración de convertir una calle estrecha en plaza alargada y lugar de encuentro (qué mejor lugar de concurrencia social que el centro de salud), se va a cometer un grave error de concepto y de bulto, que puede acarrear  graves consecuencias. No tiene sentido que se estreche el vial de acceso a un centro de salud, como tampoco lo tendría el de una estación de bomberos o a cualquier edificio que atiende emergencias; máxime cuando se trata de calle muy dinámica y saturada de tráfico, en la que se encuentran, un supermercado, la oficina de empleo, la escuela infantil, el instituto de enseñanza secundaria obligatoria, y paso casi obligado para acceder a la plaza de abastos. El futuro cambio de sentido de la circulación  en la calle Casal Aboy no remedia el problema, porque el acceso a la misma desde la calle Compostela no evita que se produzcan  embotellamientos en la primera y retengan a las ambulancias en la calle Orense. 

Se proyecta, pues,  reducir el ancho de rodadura de 8,30 m a 3,50 m, de modo que no pueda estacionar ningún vehículo en doble fila, pero tampoco puede circular otro en paralelo en caso de bloqueo del vial; y son diversas las  causas posibles: retenciones, avería, colisión, etc., y ensanchar la acera izquierda de 1,75 m a 4,55 m, para luego ocupar los 2,80 m de aumento  con jardineras, bancos monolíticos de piedra y pérgolas, de modo que quedaría el mismo ancho de acera útil para transitar,  lo cual no supone mejora alguna para el desplazamiento de los peatones.

Calle en la que se va a construir una plaza sin derribar ningún edificio
Si bien la acera mencionada requiere de más ancho por el intenso tránsito que soporta, cabe aumentarlo hasta los 3,05 m, guardando un ancho de rodadura de 5,00 m, que posibilita, en caso de necesidad, el rebasar cualquier vehículo que obstaculice la normal circulación, y destinando, adosado a la acera opuesta, 2,00 para el aparcamiento en línea.

No soy partidario de introducir en las aceras nada que reduzca el ancho disponible (en Tuy, en las calles nuevas, existen varios ejemplos de aceras semi inutilizadas por errores de este tipo), excepto bancos donde el ancho lo permita. Tampoco árboles, salvo en bulevares y aceras de ancho mayor de 5,00 m, pues en las estrechas, incluso los de desarrollo medio, acaban por invadir terrazas y ventanas, reduciendo la entrada de luz, tapando las vistas y ofreciéndose a los ladrones como medio para escalar hasta las viviendas.  

Si ya la ubicación del centro de salud es un error irremediable que ha cercenado la creación de un gran espacio central ajardinado, y que funciona al margen de la legalidad por carecer de una sola plaza de aparcamiento, ahora, para empeorar la situación, va a  sumarse otra metedura de pata, con la diferencia respecto del centro de salud de que es subsanable; pero no gratis.

No es necesario ser urbanista para percatarse de lo absurdo de la actuación proyectada, pero, por lo visto, quienes se postularon para dirigir nuestros destinos carecen de perspicacia para darse cuenta de ello. Hace pocos días, el concejal de deportes hacía un desafortunado llamamiento a la ciudadanía demandando de los administrados sensatez y sentido común. Como tal la petición solo corresponde hacerla a los contribuyentes hacia los políticos, y dado que se va a acometer una obra sin sentido, aprovecho la ocasión para devolverle el recado.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

domingo, 16 de julio de 2017

Las firmas no son votos


                                         

Ante la casi segura e inminente moción de censura a la agrupación de Gobierno de Tuy (formada por cuatro partidos de diversa y antagónica ideología), un colectivo ciudadano  trata de frenarla con la presión social que puedan ejercer las firmas recogidas en contra.

Pero las firmas de adhesión en contra de la moción son una amalgama opaca e indiferenciada  de pasiones políticas  (intensamente cargadas  de subjetividad), de simpatías y antipatías personales, intereses partidarios y particulares, y un largo catálogo de razones y posturas de indescifrable origen y clasificación. Por otra parte, el texto del manifiesto esgrime justificaciones muy inconcretas como que el actual gobierno “está facendo cousas”. Tampoco el alcalde es más preciso al alardear  de “labor  impecable”, valoración carente de valor y desprovista de elegancia por proceder de parte; al margen de que la gestión perfecta e irreprochable no existe por tratarse de tarea inabarcable, sin necesidad de recurrir a hechos concretos recientes, no todos conocidos del gran público, que son ejemplo de lo contrario.

La recogida de firmas es legítima y respetable en cuanto manifestación cívica de libertad de pensamiento y expresión, como lo sería una manifestación autorizada a favor de la misma causa, pero no es  ni legítima ni respetable si pretende violentar una acción política que se ajusta a las reglas establecidas democráticamente, y que se apoya en el estricto dictado de las urnas. El papel que le corresponde a la ciudadanía es el de atenta observadora de los acontecimientos presentes y futuros, para que cuando sea convocada a las urnas obre en consecuencia. Esta actitud cívica de respeto a la democracia en absoluto excluye sentimientos sobre preferencias de gobierno, si a favor del actual, de corto recorrido para establecer juicios de valor con la perspectiva que la prudencia aconseja, o del previsiblemente entrante, como apuesta de resultado más o menos impredecible.

Puesto de recogida de firmas en contra de la moción de censura
Tampoco se puede tachar de indecente en sí misma la anunciada moción, por lo dicho anteriormente, ni de indecentes a los promotores ya que no se arma con el apoyo de tránsfugas, sino con los partidos que están en la oposición, grupo mayoritariamente homogéneo ideológicamente, prácticamente integrado por ramas escindidas de un mismo tronco; si bien no se debe perder de vista que el primer plan para la moción, para que todo el poder fuese para los de casa, contaba como pieza importante a dos tránsfugas, pertenecientes a una rama vieja también desgajada del mismo árbol, y cuña inquietante dentro del Gobierno.

 Asimismo, no cabe utilizar la ambición política, lícita y consustancial a todo servidor público, que necesariamente pasa por conseguir el mando, como arma descalificatoria arrojadiza. Pero como las aspiraciones de poder y de mejora retributiva son compartidas por todos, y no es fácil establecer diferencias cuantitativas, quizá deberíamos  fijarnos en quiénes tienen más espíritu de servicio público, que no debería ser valorado de manera abstracta sino en términos de amor, sí, de amor al municipio. Y en este aspecto diferencial fundamental, que no se improvisa, sino que está asociado al grado de pertenencia al lugar, y al sentimiento de identificación con el mismo, creo adivinar que unos  tienen más triunfos que otros.

 

                     José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

sábado, 27 de mayo de 2017

Sin Panorámica


 

El grupo de gobierno del ayuntamiento de Tuy justificó, en sesión plenaria, por falta de recursos, la denegación del uso del infrautilizado teatro-auditorio municipal del edificio de la Xunta, denominado Área Panorámica,  para la celebración de determinados eventos; si bien, el remanente de tesorería no deja de crecer vertiginosamente y de manera misteriosa: en diciembre de 2016 era de más de 6,5 millones; en febrero de 2017, 7,8 millones, y en mayo, según reciente declaración del alcalde,  10 millones.

Al coste económico de disponibilidad de la sala, se añadió,  por parte del concejal de tráfico, experto en cálculo de riesgos, como apuntalamiento de la razón primera, el valor  dinerario de elementos  como el telón y otros, para ilustrar sobre la improcedencia de exponerlos a graves deterioros, como si tal espacio se hubiese solicitado para  celebrar un botellón, cuando la negativa a facilitarla se  concretó para actuación de la Coral Tudense y la gala para elección de Miss Grand Galicia. Con anterioridad ya se  le había negado a la banda popular de música de Tuy para el concierto de Navidad.

El desarrollo del debate posibilitó el afloramiento de ideas de  feminismo  rancio y mal entendido por parte de algunos miembros del grupo de gobierno, incluso de expresiones que evidencian bajo concepto de la mujer, cuando aparentan defender lo contrario, como las palabras del alcalde: “no vamos a permitir que  el teatro  se convierta en un gallinero”. Se supone que las gallinas serían las concursantes de belleza.

Una característica que define a los partidos nacionalistas, verbigracia el BNG, y a las personas que militaron en ellos, además del radicalismo  y el árido simplismo argumental, es el talante adusto e inquisitorial. Creen que eliminando a la reina de las fiestas, y posicionarse en contra de los concursos de belleza, rescatan y dignifican a la mujer. Lo que  dignifica y emancipa tanto a la mujer como al hombre es el ejercicio de la libertad. Aspirar a la belleza corporal no entraña mal, vicio ni deshonra alguna. La belleza, como exponente de perfección, ha sido considerada objeto de culto desde la antigua Grecia, pasando por el Renacimiento  y llegando hasta nuestros días, como representación de múltiples valores, e inspiradora y motor  del desarrollo de las principales artes, escultura, pintura y cine;y no solo de las figurativas, sino prácticamente de todas ellas.

De entre las concursantes de los certámenes de belleza y de las pasarelas, han salido, gracias a este trampolín, relevantes figuras femeninas, y no solo del espectáculo, actrices y directoras de cine, sino  empresarias y activistas sociales. Tampoco es motivo de desprecio  la belleza como recurso en la vida (hoy mismo, Verónica Forqué, declara en El País, “yo tenía una tetas preciosas que me han dado mucho trabajo”). Es de hipócritas menospreciar a las personas, mujeres y hombres, por aspirar a la belleza. ¿Entraña, per se, algún mérito o valor renunciar a ella o descuidarla? La primera dama de España,  personalidades de la nobleza, famosas y adineradas, compiten todos los días por ser las más guapas, y esa competitividad es objeto de seguimiento por muchos medios de comunicación, atentos a la riqueza expresiva de su aspecto físico, como también a la elegancia.

 Este empeño en contra del valor de la belleza femenina,  de la coquetería y de la sensualidad, valores universales en el tiempo,  como si estuviese reñida con la cultura y la inteligencia, nace de la falta de reconocimiento de la particularidad y diferenciación de lo femenino y del afán totalitario, castrador y un tanto fascista de igualdad sin matices.  

            Los representantes públicos deben saber  que el desempeño del cargo no les legitima  para imponer a la sociedad sus propios criterios  sobre ética, moral y modo de conducirse; no solo porque son personales e intransferibles, sino porque  no han sido elegidos para ese cometido. La explicación, que no argumento, que ofreció la representante del Bloque en un pleno sobre la eliminación de la figura de la reina de las fiestas de San Telmo: “eu como muller, síntome ofendida”, revela estrechez de miras, autoritarismo, y desconocimiento de los límites de sus facultades como concejala,  en cuanto que entiende que su concepto personalista de lo que atañe a la dignidad femenina debe ser trasladado e impuesto al conjunto de la sociedad.

             Si a los administrados se les priva del Área Panorámica,  es porque los administradores carecen de perspectiva.

 

                                         José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 2 de mayo de 2017

Aparcamiento para Tuy


La salud comercial de Tuy ciudad, pasa necesariamente, aunque no solo, por la construcción de un aparcamiento. La demanda de un área específica que solucione las carencias actuales es viejo clamor social que no ha sido satisfecha por ningún gobierno municipal hasta el presente, ni tiene visos de serlo a medio plazo. El parche de los “parking leira”, que está en expansión,  ni es digno ni tiene futuro. Como tampoco lo tiene  el máximo exponente de “torreiro” automovilístico, conocido como aparcamiento municipal, habilitado hace más de veinte años, porque en cuanto se abra la cabecera de la C/ Orense no puede seguir ahí; y además, porque está ilegalmente ubicado sobre zona verde; y basta que un particular reclame judicialmente el derecho de respetar o de disfrutar de dicha zona verde para  esparcimiento y disfrute social,  para que, de inmediato, sea clausurado. Parece que las ilegalidades tienden a juntarse, y así robustecerse (aparcamiento y centro de salud), para ser, como España en tiempos de Franco, una Unidad de Destino Universal en el ámbito municipal.

Actual "torreiro parking" municipal y nuevo Centro de Salud
                               

Vista inferior del lugar de ubicación del futuro aparcamiento

Vista superior del lugar  de ubicación del futuro aparcamiento


Paso inferior bajo la Avda. de la Concordia, a realizar para acceder desde
 la C/ Hnos. Maristas al aparcamiento futuro y al casco histórico


           El repetido argumento, por anteriores y actual alcalde, de que ninguna empresa se hace cargo de construir un aparcamiento en el subsuelo por considerar que no es rentable, no les exime de la responsabilidad de buscar alternativas satisfactorias ante esta necesidad urgente. Lo que, en principio, podría no ser financieramente interesante para una empresa, sí podría ser viable para el Ayuntamiento, que, como entidad sin ánimo de lucro, la única exigencia económica es la autofinanciación de los servicios prestados. Exigencia que no se cumple, y de manera ostensible, en bastantes de ellos, algunos prescindibles, que acumulan, año tras año, importantes déficits. En la explotación del aparcamiento, el Ayuntamiento dispondría, como ventaja  añadida a medio plazo, de los ingresos indirectos por tasas provenientes de la apertura de nuevos establecimientos, ya que es lógico suponer que dicho servicio redundará en el renacer del comercio. Tampoco serían desdeñables en cuanto a beneficio social los puestos de trabajo que se crearían.

En el apartado estratégico a considerar en la construcción de dicho aparcamiento están, por una parte, el binomio: inversión-rentabilidad, y, por otra, el lugar de emplazamiento. Respecto al primero, La prudencia recomienda abordar la construcción por fases o módulos conforme  a la intensidad de uso  del servicio que se ofrece. Este aspecto tiene el inconveniente de que es prácticamente imposible para un aparcamiento bajo tierra, pero no lo es si la construcción se ejecuta en semisótano. Afortunadamente, en Tuy existe un lugar idóneo, sobre el que vengo insistiendo, que salva dicho inconveniente, y tiene, además,  la cualidad de céntrico. Se trata, como habrán adivinado, de la hondonada, mal aprovechada, en la que se encuentran las piscinas municipales. El lugar ofrece posibilidades extraordinarias: de acceso, funcionales y recreativas, además de disponer de superficie abundante  para afrontar el futuro con garantía. Ejecutando el conjunto de forma escalonada, para integración paisajística, sobre ella se pueden construir pistas deportivas, ajardinamientos, con conexión al paseo de bajada a los jardines Troncoso, y embutir una piscina que, al estar a mayor altura, dispondría de más horas de soleamiento por la mañana y por la tarde. A mayor abundamiento de ventajas, cabe resaltar que la permanencia de las actuales piscinas es compatible, durante muchos años, con los primeros módulos de aparcamiento construidos.

Este proyecto es absolutamente prioritario, y no algunos de los  encargados recientemente, totalmente prescindibles, puesto que contemplan supuestas mejoras estéticas, que no funcionales, en inmuebles que por su función y emplazamiento el aspecto formal externo  no es  relevante.

Para llevar a término la idea propuesta, que considero irrenunciable porque está en juego la prosperidad de la ciudad, solo hace falta amar a Tuy, voluntad política, y capacidad de negociación con el Liceo Casino.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

 


  

miércoles, 26 de abril de 2017

Las fiestas "torreiro" de San Telmo


 

No es verdad que en Tuy  llueve diferente, como reza el  popular título del libro de Pedro Díaz Álvarez. En lo social como en lo político, en Tuy llueve como de costumbre. Como corresponde a su inalterable identidad pétrea,  inmune y ajena a los vientos frescos de frontera. El hecho diferencial reside en el distinto compás con que el tiempo pasa en esta ciudad-pueblo. Diría que es lo único que se detiene en Tuy. Todo lo demás es mero tránsito.

Cuando Tuy disponía de su particular “torreiro” (superficie de tierra situada en lugar más o menos despoblado), es decir, el Campo de la Feria, el formato rural de fiesta patronal, que, en muchos aspectos, continua repitiéndose sin solución de continuidad, tenía sentido y éxito destacado en comparación con las del entorno.  Hoy día, en ausencia de un recinto ferial, el modelo de fiesta “torreiro" no es tolerable, por insufrible, en un recinto urbano. A la fiesta se va voluntariamente. No se impone por megafonía a la práctica totalidad de la población, sana o enferma, con música  ruidosa en exceso durante todo el día y parte de la noche (la misma de siempre que luego, de manera redundante, interpretan las orquestas), salpicada con el machaqueo cargante e impropio de las cuñas publicitarias como si se tratase de una feria.

La construcción del nuevo centro de salud,  que imposibilitó la utilización del lugar habitual de instalación de las atracciones mecánicas por incompatibilidad con la actividad sanitaria, algo que no podía pillar por sorpresa al gobierno municipal,  que, sin embargo, para desconsuelo de los pequeños, gestionó a destiempo la frustrada alternativa de ubicación, evidencia que la fiesta de San Telmo tiene que orientarse hacia un formato urbano compatible con la vida residencial, en el cual deben predominar, entre otras, además de las ofertas gastronómicas (ausentes en esta edición, como también la Feria Agrícola) y los eventos culturales de interior (cine, teatro),  actividades de calle que sustituyan a las referidas atracciones, tales como títeres, magos, guiñoles, cuenta cuentos, etc. En el apartado musical sería conveniente sustituir las trasnochadas orquestas verbeneras por conjuntos folclóricos, conciertos y grupos musicales, más en sintonía con los gustos del momento. Y por descontado, la sostenida e insoportable barahúnda sonora ambiental  de la invasiva megafonía,  que alcanza a todos y a todas partes (la fiesta no va por barrios, es total), y que  en ciertos momentos, para mayor aturdimiento, se solapa con la música en directo de las orquestas, debe erradicarse de una vez y para siempre.

En cuanto al apartado último de celebraciones, en coherencia con el orden protocolario de secuencia de actos, tal y como exige la deferencia y honra debida al patrón de la ciudad, con eterna vocación de pueblo, las fiestas deberían finalizar, sin más verbena añadida perturbadora del ya necesario descanso, con el solemne broche de la procesión y la tirada de fuegos de artificio.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 5 de abril de 2017

"Buena Gestión"


 

Escuché con atención las declaraciones del alcalde de Tuy, Enrique Cabaleiro, en su turno de la ronda de entrevistas de la radio municipal sobre el remanente de tesorería y los cíclicos rumores, cual marea que vuelve, sobre una moción de censura. Observo que se expresa bien, con soltura, facilitada ésta por la actitud  en exceso galante, típica de la casa con los políticos, mayormente si se trata de un regidor,  del conductor del programa, que  raramente suele ejercer de Voz de los oyentes. En Brasil dirían que “fala bonito”, sí, pero  con falta de propiedad: no se sabe si por ignorancia, y confunde los conceptos, o conscientemente y trata  de embaucar a los potenciales votantes.

Califica el señor Cabaleiro de buena gestión la realizada por el grupo de Gobierno durante los casi dos años de mandato, porque han ahorrado más de tres millones de euros (3.400.000), con políticas de austeridad en el gasto (rotundamente falso en lo referente a la despendolada delegación de deportes), ya que los gobiernos anteriores, sumado todo el ahorro, no han conseguido, apenas  poco más de cinco. No se entiende entonces por qué se lamenta de que la Regla de Gasto, impuesta por el Gobierno central, limita severamente el incremento de los presupuestos, si luego resulta que en cada ejercicio le sobran cerca de dos millones.

Ahorrar para qué, para quien o para quienes. Quizá para que la banca haga negocio con el dinero  de los contribuyentes. Solo tiene sentido que un ayuntamiento ahorre si las arcas municipales están vacías o  sobre ellas pese deuda apreciable. En caso de buena salud de la hacienda municipal lo ingresado debe revertir, sin dilación, en servicios e infraestructuras para la ciudanía.

Sin embargo, de repente, en manifiesta contradicción con lo manifestado anteriormente, decide, con un golpe brusco de timón, girar 180º y echar la casa por la ventana, sabedor de que camina sobre una cuerda floja, en lo que parece una huida hacia delante para tratar de afianzarse en el cargo, y declara estar resueltamente decidido a consumir los millones de euros acumulados. Es más, ha declarado que ha encargado la redacción de numerosos proyectos, cuyo coste de ejecución supera la cantidad de quince millones, pese a haber reconocido que la ejecución de algunos de los proyectos aprobados en pleno a cargo del remanente de tesorería no se podrán finalizar en este mandato.

Bien está que el grupo de gobierno se decida a invertir el superávit en servicios e infraestructuras, si bien no debe hacerse con precipitación, sino con reposo reflexivo que permita el oportuno asesoramiento, la confrontación de ideas y argumentos, además del razonable establecimiento de prioridades. Pero no es decisión cabal, ni responsable, la fiebre desatada de encargar proyectos a mansalva  a sabiendas de que, con seguridad, no podrán ser abordados durante el mandato del regidor en ejercicio, por cuanto no se puede garantizar que el actual grupo de gobierno repita, que el  alcalde de la futura corporación sea el que hoy la preside, como tampoco que un nuevo  futuro gobierno municipal haga suyos los proyectos encargados. Ciertamente, no es comportamiento sensato, ya que conlleva potencial condicionamiento de la acción de gobierno de la corporación entrante, al sentirse responsabilizada con el gasto efectuado, aunque discrepante con los proyectos, o la desestimación de dichos proyectos, y el consiguiente  despilfarro de dinero.

 

                                     José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 1 de abril de 2017

El Paseo de la Corredera


 

Aprovecho la oportunidad, ahora que el Paseo de la Corredera ha recuperado su verdadero carácter, imagen y diafanidad, al haberse retirado  las banderas que lo jalonaban  como si se tratase, falsamente, de un puerto deportivo o de un recinto ferial, y no como corresponde a un espacio perteneciente al recinto histórico de la ciudad, cuya estética está regulada por determinadas reglas, para tratar de corregir la errónea “versión” al gallego dada al mismo  como Paseo da Corredoira.  Denominación improcedente, por partida doble: primero, por  aplicación errónea de la palabra Corredoira: “camiño de carro, estreito e profundo que discorre entre valos ou outras elevacións do terreo”), pues Corredera es nombre con el que se designa,  en varias localidades de España, a calles y plazas, que estaban próximas  a las ferias de ganado, en las que se probaban los caballos haciéndoles correr para ver si tenían algún defecto; y, segundo, porque, de manera redundante y absurda, significa, literalmente, Paseo del Camino. Entiendo, en ausencia de criterio más autorizado, que la traducción que más se acerca a la verdadera acepción, dado que en gallego no existe una palabra que designe tal actividad, sería, Paseo das Carreiras, o Paseo da Corredera, como indican algunos traductores. Es de lamentar que nomenclaturas impropias propicien la pérdida de las referencias y esencias etimológicas de determinados lugares, que han sido escenario del desarrollo de las culturas locales, en  este caso, del tan relevante, social y urbanísticamente, Paseo de Tuy. Si de verdad defendemos la lengua gallega, no permitamos que se nos pueda decir que en la ciudad que fue  antiguo reino de Galicia no sabemos emplearla con propiedad.
Imagen recobrada de la Corredera tras la retirada de las banderas
Ya puesto a hablar de la Corredera, quiero detenerme en el conjunto escultórico ecuestre de la Glorieta de Vigo. Mal ubicado, y colocado con calzador, por una debilidad propagandista del artista (pretendía que fuese vista por el máximo de transeúntes, al tiempo que potenciales clientes). Y pobremente complementado con un estanque de jardín casero que rodea  una base formada por “encachotado” ordinario de piedra.

Digo que está mal ubicado porque toda escultura, por su singularidad e importancia, debe presidir el espacio tributario sobre el que se asienta, sin que se lo dispute ningún otro objeto. En este caso es patente es conflicto de competencia existente entre la pérgola y la escultura, dada la apretada vecindad; además de la reducción de espacio libre de la glorieta que ha causado la implantación de la escultura. Si ya la base de “encachotado” es un menudillo de piezas sin dignidad alguna, un problema de filtración de aguas del estanque, que ha causado daños a un semisótano comercial próximo, y que el Ayuntamiento hubo de costear las reparaciones, el burdo encintado con cemento especial para impermeabilización de las juntas de la piña de mampuestos, añade más vulgaridad al conjunto.
           Lo procedente sería retirar el conjunto y colocarlo en otro lugar, a elegir, pero como es operación cara, y hay otras necesidades más apremiantes, considero que se debería eliminar el ridículo estanque oval, recortar la base alargada de “cachotes”, para liberar espacio, y sustituir un buen número de ellos por unas pocas rocas de considerable dimensión ( por razones estéticas y de robustez expresiva,  debería ser una sola la que sirviera de base la que debió colocarse), como si estuviese apoyada en un subsuelo rocoso. Con ello ganarían en dignidad el propio conjunto escultórico, la pérgola y el espacio disfrutable de glorieta.







Encintado burdo que añade vulgaridad al conjunto

Detalle de la grosería de encintado de impermeabilización


     Las intervenciones en los cascos históricos, máxime en piezas artísticas, no deben llevarse a la ligera y sin el asesoramiento de expertos, a riesgo cierto de incurrir en errores que  menoscaban, la ya maltrecha de  belleza urbana y paisajística que posee Tuy




                                               José Antonio Quiroga Quiroga