sábado, 14 de octubre de 2017

Charla nacionalista

Previo al relato sobre la charla ofrecida por  Camilo Nogueira en las dependencias de la UNED de Tuy  dentro del “Ciclo Mártires de Sobredo” a la que acudí por error creyendo que ahondaría en los trágicos acontecimientos que precedieron  la abolición de los foros agrarios, pero que trató sobre “Galiza unha das primeiras nacións de Europa”, traslado aquí, de manera resumida,  a modo de preámbulo, un   pronunciamiento de Theodor W. Adorno sobre ese desvarío colectivo de la razón que es el nacionalismo. Dice, pues, Theodor, que “el nacionalismo incrementó el narcisismo colectivo; es decir, incrementó hasta lo inconmensurable la vanidad nacional”. Esos impulsos narcisistas de los individuos, necesitados de una identidad que la sociedad les niega al relegarlos y disolverlos individualmente en el anonimato, encuentran satisfacción sucedánea en la identificación ilusoria con la totalidad. Una variante de nacionalismo (palabras mías) son las banderas del deporte, cuyo exponente máximo son las de los clubs de fútbol, en las que  se envuelve o se enfunda una mayoría de perdedores en la vida en busca de redención para sentirse, aunque sea ocasionalmente, campeones.  “No hay nada que los hombres, y especialmente en colectividad, no estén dispuestos a inmolar en el altar de la autoafirmación y la soberbia” (Rafael Sánchez Ferlosio). Este sentimiento tribal se observa en lo que llamo nacionalismo de parroquia, que lleva a éstas a tratar de ser más o de no ser menos que las vecinas, y que se pone de manifiesto en múltiples ocasiones, como p.e., en la rivalidad absurda de las tiradas de cohetes con motivo de las fiestas patronales.
Pues bien, secundado por la presentadora del acto, que ofició de sacerdotisa ideológica  bendiciendo oportunamente con lentos asentimientos  de cabeza lo que iba exponiendo el conferenciante a un auditorio de fieles comulgantes, comenzó su exposición Camilo Nogueira (BNG) con esta frase plena de orgullo de supremacía de raza y de condescendiente suficiencia: “bueno, non vou falar de Colón”. Mejor así, ahora que recientes hallazgos refuerzan la teoría sobre el origen portugués del intrépido navegante.
Prosiguió Camilo Nogueira con la descripción,  si no reivindicativa sí tocada de añoranza, de los otrora extensos dominios del reino de Galicia que, interesadamente, algunos asocian a la muy anterior Gallaecia Romana;  de sus  significados reyes y del  papel, a su entender, determinante de alguno de éstos en la reconquista de la península ibérica, aunque de manera bastante desordenada como reconoció al final de la alocución el ponente.
En la fase de coloquio pregunté a qué época habría que retrotraerse para determinar extensión y fronteras del reino de Galicia, y qué legitimidad, desde la perspectiva democrática, tendría tal reino si todas las naciones se han formado por la fuerza de las armas. No soy capaz de recordar la respuesta por confusa. También pregunté, luego de manifestar mi defensa de la lengua gallega, de lo conveniente de conservar y preservar la identidad cultural y tradiciones, sobre el interés y  necesidad, en términos de desarrollo en general, de alcanzar la independencia territorial. Mirando descortésmente hacia un lateral, dando a entender que le molestaban mis acotaciones, dijo: “vostede é un pesimista”. Antes se escucharon voces apasionadas como: “fora de Galicia os galegos trátannos como animais”; ¡ Galicia é a primeira potencia pesqueira do mundo”.
En medio de la densa atmósfera nacionalista no me atreví a preguntar sobre la aparente contradicción o ausencia de coherencia  de la ideología integrista basada en la defensa radical de la identidad de raza e idiosincrasia “enxebre” galega  con la adopción de niños africanos por parte de significados/as militantes del BNG.
                         José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 2 de octubre de 2017

Secesión en la patria familiar


 

Vaya por adelantado que no participo en absoluto de ningún tipo de ideología nacionalista, y menos, si cabe, de ningún sentimiento separatista, si bien,  pese a que no hay ejemplo bueno (aforismo de la casa), asumo el riesgo de valerme de uno para  tratar de aportar algo de perspectiva sobre el grave y trascendente conflicto que ha generado y genera el independentismo catalán.

Imaginemos, en primera instancia, un matrimonio que vive en un país en el que, debido al atraso cultural y democrático y, por tanto legislativo, no está aprobado el divorcio. Imaginemos al patriarca, el cabeza de familia, investido de la tradicional autoridad y capacidad de decisión que la sociedad y la ley le otorga,  que, en situación de desavenencia conyugal continuada, negase a la esposa la solicitud de divorcio. Obviamente, la deteriorada convivencia  haría insufrible la relación de pareja y tendría consecuencias negativas para el resto de la familia si la hubiese.

Imaginemos, para mayor paralelismo de la relación de fuerzas o de número de integrantes entre un  país con respecto de una región o autonomía del mismo país, que la unidad familiar del reñido matrimonio incluye un hijo mayor de edad que vive con sus padres pero dependiente de los mismos porque no dispone de medios suficientes para emanciparse, pero que como parte afectada o perjudicada con la probable rotura  matrimonial, dispusiese de reconocimiento y capacidad legal para posicionarse a favor o en contra de la separación de uno de sus progenitores. Dos votos contra uno abortarían la voluntad de marcharse del tercero en discordia, sin que quepa solución de avenencia ni tampoco de normal convivencia. A la parte demandante de divorcio no le queda otra salida que la forzada de la separación unilateral, con las negativas consecuencias materiales que conlleva.

En una unidad familiar, en principio, no son deseables rupturas, pero tampoco el vivir en permanente desencuentro, porque no conduce a nada favorable para ninguna de las partes.

Lo razonable y conveniente, cuando la otra parte que quiere irse tiene suficiente peso específico en la unidad familiar, es reconsiderar los términos de la relación o permitir que lo haga libremente si no hay acuerdo posible.

                               José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 21 de septiembre de 2017

“Tuy não existe”


Categórico y con concluyente rigor de profesor de  matemáticas, a modo de estocada de despedida, ya para  tratar de tener razón al menos en asunto ajeno al objeto de enjuiciamiento, ya para intentar mermar la que me pueda asistir respecto del mural pintado sobre una pared del recinto histórico, con el fin de publicitar los bienes patrimoniales de Tuy, y también los servicios de determinados establecimientos comerciales locales,  el señor Alonso Vidal cierra su participación en el debate suscitado en estos términos; “Por certo, Tuy não existe. A cidade mágica de pedra, q tanto admiramos chama-se Tui”.

No es recado nuevo o primero que recibo del  señor Alonso en este sentido, que lejos de molestarme  agradezco su preocupación, aunque no me alerta de algo que ignore. En estrictos términos de escritura, Tuy, tal cual expresado, existe en innumerables escritos desde, según parece, principios del siglo XVI, tiempo en el que se fue abandonando la escritura en latín, en la que se refería a esta ciudad como Tudae; y sigue perdurando en los actuales textos en castellano, porque así se denomina en la lengua oficial del conjunto de España. Sin embargo, la palabra, mágica, empleada por el señor Alonso en su respuesta  no existe en la lengua gallega y, por tanto, no tiene cabida en un texto en tal idioma. En cuanto a la inclusión de la letra “q” que aparece sola y desnuda en la frase reflejada, que sustituye al pronombre relativo “que”, no sabría decir a qué lenguaje o idioma pertenece.

Fuera del territorio  ortográfico, Tuy existe, y permanece presente, si no vivo, en toda obra humana material (construcciones, plantaciones, documentos, etc.) realizada bajo tal denominación en tan largo período de tiempo y asociada para siempre a la misma. Pero tales obras, y el mismo municipio, ciudad y habitantes que correspondieron a la denominación  Tuy, no solo existieron y existen en el referido ámbito material sino también en el plano espiritual en cuanto que se alojan  en la memoria colectiva de los tudenses y en la de cuantos se han interesado por nuestra historia y vicisitudes de menor trascendencia.

Además de que no soy partidario de modificar, trátese de normalización lingüística u otra razón, los topónimos abstractos que no tienen traducción, como Tuy, al contrario que, por ejemplo, Puenteareas o Nido de águila, que admiten sin violentar su esencia el cambio al gallego: Ponteareas, Niñodaguia, porque en su escritura suelen conservar indicios de su origen, a raíz de la controversia, surgida no hace mucho en Facebook, sobre si lo correcto, y obligado, según parece para algunos, escribir Tuy o Tui, que me animó a expresar mi opinión  al respecto en mi blog, bajo el título Tuy versus Tui, decidí, en mis escritos de índole doméstico, mantener la “y” griega porque considero que, leyenda o no, evoca la resonancia griega de su fundador Diomedes,  héroe aqueo en la guerra de Troya e hijo del rey Tideo (de ahí el nombre de Tuy). También gusto de plasmarlo de tal manera porque en castellano se escribe Tuy, y porque gozo de libertad para ello.

 

                     José Antonio Quiroga Quiroga

 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Estridencia colorista en el Casco Histórico de Tuy

          He remitido a Patrimonio Histórico el mural pintado en la pared de cierre de una finca situada dentro del recinto histórico de Tuy, para que sea sometida al dictamen de la Comisión Provincial de Protección del Patrimonio Histórico.
         Al margen del sentido de  la resolución al respecto de dicho organismo, me siento apremiado  a adelantar mi opinión particular sobre lo que considero un ultraje y horror ambiental- paisajístico.
          Hace más de treinta años, el arquitecto Jaime Garrido, autor de varios libros sobre historia de la arquitectura de Vigo y comarca, y autor del diseño de la Plaza de Frómista (con discutible acierto)elaboró, por encargo del Colegio de Arquitectos de Vigo, un informe sobre: EL PROGRESIVO DETERIORO MEDIO AMBIENTAL Y DEL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARQUITECTÓNICO DE TUI, en el cual denuncia "la laxitud y dejadez de los órganos de control e inspección del propio Ayuntamiento y de la Dirección Xeral do Patrimonio Histórico-Artístico de la Xunta de Galicia" y  advierte de la presencia de elementos que contribuyen a empeorar la escena urbana como; "carteles anunciadores y vallas publicitarias en puntos estratégicos de las vías públicas, y que suelen coincidir con puntos de vista interesantes de la ciudad" (en su día, dicho arquitecto me habló del negativo impacto del eterno anuncio comercial que ha sido sustituido por el actual mural); además de recomendar que se evite el empleo de colores compactos y fuertes. Este informe, que obra en el archivo municipal, debería ser desempolvado y de obligada lectura y referencia de todo gobierno municipal entrante.




           Bien está publicitar el casco histórico (poner en valor, para los políticos) y otros atractivos del municipio, pero hay que saber cómo y dónde. Salta a la vista, porque ofende la mirada de cualquier persona medianamente sensible o instruida, que el reciente mural, por su dimensión y colores intensos, potenciados por el contraste de la pintura atípica, e igualmente fuerte, que añade la casa colindante, incompatibles con la clásica construcción edificatoria de piedra, distorsionan gravemente el perfil e imagen visible de la ciudad antigua en su fachada suroeste; además de la contaminación ambiental añadida  por estar en el mismo Camino de Santiago . No entro en el detalle de la idoneidad de ciertas figuras del mural, algunas desmesuradas en relación a lo que es más relevante y digno de ser publicitable, más propias de un comic (piragua y piragüista) que de un cartel anunciador serio sobre el patrimonio histórico y monumental, porque la responsabilidad de la realización de dicho mural, incluso su factura, no es imputable al pintor, sino al gobierno municipal; pero sí en la peregrina y pirata idea, teñida de mezquindad, de incluir publicidad, por muy discreta que sea, dado lo bien poco que se le retribuye al autor y lo muy poco que se puede recaudar con la misma; máxime si reparamos la largueza en el gasto en cuanto a los festejados festejos. Parece que una intervención desafortunada actúa como una pica Flandes para que se cometa otra, pues mismo semeja que los desaciertos, cuando no desmanes, tienden a hacerse fuertes y duraderos agrupándose (Edificio Beira do Miño).
         Decía un concejal, al que, luces e instrucción aparte, profeso cierto respeto por desinteresado, bienintencionado, leal y suficientemente trabajador, que con las pinturas en las tres vías principales de entrada a Tuy, se pretendía "causar la mejor impresión desde el primer al último minuto". Con este mural creo que se conseguirá lo contrario.
         Dada la elocuencia de las imágenes, no considero necesario extenderme en más análisis, salvo reseñar que el actual gobierno municipal, volcado en  populistas actuaciones de piel, que aprobó la ordenanza de Limpieza y Ornato, está siguiendo el discurso de campaña, a falta de uno propio, del exconcejal Manuel González Vázquez (Rato), quien preguntado en la RMT sobre qué necesitaba realmente Tui, precisaba que era evidente que Tuy estaba necesitado de color. Y claro, eso se arregla fácil con unas cuantas manos de pintura.


                                               José Antonio Quiroga Quiroga

sábado, 19 de agosto de 2017

Desconexión y Unidad


 

Tras las consecuencias desastrosas de un atentado suelen venir los llamamientos a la unidad; que en la mayoría de las ocasiones solo acontece en la convergencia de la población en el dolor. " Barcelona nos une a todos" es uno de los lemas que recoge el sentimiento general. Pero no es tanta la unidad en el plano político que, de producirse, tiene lugar momentáneamente y en el marco de la obligada formalidad protocolaria  por imperativo de las circunstancias.

                Una vez que afloraron ciertos datos sobre la supuesta explosión de unas bombonas de gas butano y propano, o del explosivo llamado "la madre de satán", de cual  se encontraron restos en una casa de Alcanar (Tarragona), en la que murieron dos de los ocupantes,  y resultó herido otro, de nacionalidad marroquí, se sabe ahora que era el centro de operaciones y planificación de un atentado de mayores proporciones que el sucedido en las Ramblas de Barcelona. También salió a la luz, tímidamente, que los Mossos que investigaban las causas de la explosión en Alcanar no avisaron a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil (la crónica del País digital que recogía, al final de la misma, este detalle de la incomunicación entre las fuerzas de seguridad, parece que ha sido retirada, pues ya no soy capaz de localizarla).




Casa de Alcanar, tras la explosión.

Decía un entrevistado en una cadena de televisión, que las fuerzas operativas sobre el terreno, Mossos, Policía Local, Guardia Civil y Policía Nacional, trabajan unidos sin fisuras, pero que no sucede así en el ámbito político- administrativo. Es sabido que suele darse cierta incomunicación entre los diversos cuerpos y fuerzas de seguridad por prurito de clase, competencia profesional e, incluso, promoción personal de cargos, pero si a estas absurdas barreras del individualismo unipersonal y el aislamiento orgánico se añade el sentimiento de suficiencia y de no injerencia en los asuntos que consideran de exclusiva competencia  no ya autonómica sino nacionalista, no nos extrañemos que, pese a que disponemos de una eficaz y experimentada organización antiterrorista, sucedan hechos tan dramáticos, que trascienden las fronteras establecidas.

                       José Antonio Quiroga Quiroga