miércoles, 13 de noviembre de 2019

Retrato Presidencial




    La expresividad corporal de Pedro Sánchez es básicamente reptiliana: más que moverse, parece que se desliza sin hacer ruido y sin mover una hoja, con movimientos ceremoniosamente parsimoniosos, ondulantes y blandos, de difusa intencionalidad, propia de un merodeador. Expresividad que refrenda con una gestualidad facial de impostada neutralidad momificada, de mosquita muerta, carente de emoción y empatía.      
     Obsérvese en el acto de presentación del acuerdo de gobierno con Pablo Iglesias la pose del susodicho: estudiada y acartonada media sonrisa para la galería; y rígida pose de estaca vertical sin asomo de acercamiento corporal hacia su presumible y ocasional socio político. Pero lo más revelador de su ego y de sus intenciones es la posición del brazo (parte entre el hombro y el codo) y de la mano derecha que estrecha la de Iglesias: no avanzan hacia el invitado ni se mantienen a una distancia intermedia de ambos cuerpos como expresión espontánea de aceptación de  las condiciones que ofrece su presumible socio; sino que después de atraerla hacia sí la retiene en su terreno dentro  del contorno de la figura del figurante mayor del reino (existen más fotografías de ambos en que se repite idéntico gesto). El acercamiento físico de cuerpos como manifestación del de planteamientos solo ocurre de parte del peticionario, del líder de Podemos. La erecta verticalidad de Sánchez transmite la actitud orgullosa del atrincherado que espera y celebra la claudicación del rival.




Escenificación del acuerdo de gobierno.





          En la foto del abrazo, sin encuentro previo de miradas, Pablo Iglesias, evidentemente emocionado, cierra los ojos imaginando haber alcanzado su sueño, de haber saltado a los cielos del poder político. El abrazo de Sánchez es fríamente protocolario, apenas posa levemente su mano en la espalda de su hasta hace muy poco denostado contrincante. Lástima que la foto no muestre la cara del principal protagonista. Ilustraría la solidez del preacuerdo por parte de quien se desdice constantemente.

                                         José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 29 de octubre de 2019

Las cuentas sostenibles del Gran Capitán


 

El concepto de sostenibilidad está de moda. Y como envoltorio de actualidad con empaque resulta muy conveniente  para vestir cualquier muñeco con aparente decencia.

El capitán de la nave tudense, animado por disponer en principio de tripulación   suficiente, ha resuelto romper las amarras que la retenían en el dique seco del puerto, y, bajo la bandera de la sostenibilidad,  desplegar  las inmensas velas de la ensoñación y embarcarse en una travesía de delirio,  cuyo despertar  puede asaltarle cuando se encuentre en alta mar.

En plena faena municipal


Ya, en 2015, al principio de su mandato, había mostrado sus planes, truncados con la moción de censura, declarando públicamente que había encargado proyectos por importe de obra superior a quince millones de euros, entre los cuales está la ampliación y mejora de las instalaciones que utiliza el club kayak,  presupuestado en 680.000,00 euros,  la reurbanización de la calle Casal Aboy, la remodelación de la plaza de abastos, etcétera.

Recobrado el mando, sorprende a la ciudadanía con el proyecto PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible), por valor de ejecución de 16 millones de euros, además de la creación de una Oficina y un Observatorio de Movilidad (¿?). Pero  las cuentas del gran capitán incluyen obligaciones ineludibles a corto plazo, a saber:

1.-Demolición del edificio “Beira do Minho” y las correspondientes indemnizaciones a los propietarios de los pisos de vivienda, intervención que  supondrá un desembolso estimado en seis millones.

2.-  Construcción del aparcamiento subterráneo: 2,5 millones.

3.- Proyecto y ejecución de la Plaza-Parque en la superficie ocupada por el actual aparcamiento municipal: 0,5 milllones.

4.- Prolongación de la calle Orense hasta el encuentro con la Avda. de la Concordia (compra de terrenos y urbanización): no menos de 1,5 millones.

5.- Concurso internacional de Ideas y Reordenación del Frente Fluvial de la Ciudad, compra de terrenos y ejecución del proyecto ganador: ¿5 millones, o quizá más?

6.- Proyecto y realización de las sendas a orillas del Miño, desde Tui ciudad  hasta Caldelas; y hasta el límite con Tomiño: ¿un milloncejo más?

7.- Proyecto y ejecución de un Túnel que atraviesa la Avda. de la Concordia, y rectificación del vial de comunicación  rodada del centro con el casco histórico: más de un millón.

8.- Proyecto de rehabilitación del Teatro Principal más el 15 % del presupuesto estimado de las obras necesarias (3.000.000,00) de aportación municipal: 450.000,00 euros.

9.- Obras de humanización de la Avda. Portugal: ¿?
10.- Alguna que otra rotonda.

El importe total de realización de los proyectos mencionados supera la cifra de cincuenta millones de euros. No se descarta que se acometan otros nuevos, pues la capacidad emprendedora de este alcalde todavía está por desplegarse.

  Si, por otra parte, de cada presupuesto anual de ocho millones,  el saldo disponible para inversiones  es de alrededor de cien mil euros, por muchas que sean las subvenciones conseguidas (supeditadas a una aportación municipal de entre el 30 al 50 por ciento de la cantidad total, ¿para qué siglo serán realidad  tales proyectos?

Como puede deducirse de la foto, parece que el cabal alcalde Cabaleiro es conocedor de la respuesta, pues, resuelto el problema de por dónde empezar, arremangado, se ha puesto manos a la obra.

 

                       José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

miércoles, 18 de septiembre de 2019

La luminosa Navidad de Abel Caballero




Como anomalía, y por lo que suelen tener de obsceno, los excesos me producen  rechazo instintivo.
La defensa del alarde lumínico que decora la Navidad de Abel Caballero se basa en la necesidad generalizada de elevar la autoestima individual, al tiempo que el orgullo colectivo de los vigueses, de poder presumir de ser los primeros en algo (ya que el Celta no colma esa carencia): la ciudad con más luces navideñas por metro cuadrado del planeta; y en que beneficia a la hostelería.
El regidor de Vigo, conocedor del alma del pueblo, dispuesto a idolatrar a quien lo redima del sentimiento de intrascendencia provinciana, aunque sea por el intento de figurar en el Guinness de los records sin importancia, alimenta hábilmente el espíritu de contienda retando, de manera infantilmente grotesca, a los alcaldes y alcaldesas de las principales ciudades del mundo: “que se preparen el alcalde de Nueva York, de Londres…etcétera”, como advirtiendo de que en esta materia les vamos a dar una paliza que se van a enterar; al tiempo que ceba a la hostelería local. Más exactamente, a los establecimientos del ramo más céntricos.


El alcalde de Vigo inaugurando el alumbrado navideño de 2018


              No se sabe cuántos años de vida le quedan al deslumbrante invento; quizá los que tarden otras ciudades en seguir los pasos del líder-guía de los destinos de Vigo. Luego, la idea luminosa devendría en pura orgía y estéril derroche. Poco importa ahora este pronóstico incierto, sino la incoherencia social y falta de solidez de esta política, un tanto al estilo de la practicada en su tiempo por Gil y Gil en Marbella. Reparemos en que el principal cometido de un ayuntamiento, además del burocrático-administrativo, es el de proporcionar servicios básicos e infraestructuras, a precio de coste, que redunden en el uso y disfrute de la generalidad de la ciudanía.. Sin embargo, con tal exhibición solo se lucran unos cuantos hosteleros; la mayoría social de asalariados, que con sus impuestos contribuyen involuntariamente a este derroche público, no verán incrementadas sus nóminas, sino mermadas las prestaciones sociales, o la calidad de las mismas, en igual medida en que por ello disminuyen las distintas partidas presupuestarias municipales. Nada garantiza que las ganancias dinerarias particulares, a mayores de las habituales en tales fechas, superen la “inversión” navideña, ni que, como el capital no tiene patria, una pequeña parte revierta en la economía local en lugar de engrosar las respectivas cuentas bancarias de los hosteleros, o acaben invertidas quién sabe dónde.
              No estamos, pues, ante un acierto de gestión municipal orientado a la distribución equitativa de bienes públicos, como cabría esperar de un alcalde socialista, como Abel Caballero, sino frente a una política que cultiva el populismo capitalista, a mayor gloria personal del promotor, que engorda el patrimonio de los  más acomodados.
                      La mayoría asalariada es feliz porque se contenta con solo pertenecer a la ciudad estrella supuestamente más brillante en el mundo; los empresarios y autónomos, sin perjuicio de lo anterior, porque embolsan "cash".


                                 José Antonio Quiroga Quiroga







jueves, 12 de septiembre de 2019

Dignidad tardía


Al amparo del  movimiento feminista Me Too de denuncia del abuso y acoso sexual machista que sufren muchas mujeres, algunas de las supuestas víctimas se animaron a denunciar las extralimitaciones soportadas  treinta o cuarenta años después de haberlas sufrido. La mayoría de ellas, al menos las recogidas por los principales medios de comunicación, no provienen de humildes y desvalidas mujeres  que han vivido bajo opresores regímenes dictatoriales de países tercermundistas, sino de mujeres, más o menos independientes y exitosas profesionalmente, mayormente del universo  del espectáculo, del mundo occidental más avanzado en derechos y libertades.  Un caso de actualidad, que ha recorrido medio mundo, es el protagonizado por la mezzosoprano Patricia Wulf, que declara haberse sentido acosada sexualmente por Plácido Domingo debido a sus constantes insinuaciones, aunque reconoce que no llegó a tocarla.

Dejando a un lado que ciertos comportamientos varoniles censurados se sitúan en la difusa frontera  que delimita el acoso del cortejo (acción arriesgada cuya iniciativa parece adjudicada en exclusiva al macho), y prescindiendo de que la supuestamente acosada pudo atajar el acoso apelando al respeto y cortesía exigible a toda persona educada, cabe, en estos casos, formular dos preguntas:  ¿por qué la ultrajada  desactivó oportunamente su dignidad?, y, ¿qué motivos la empujaron  a rescatarla ahora de  su profundo sueño de treinta años ?

 Manuel Vicent, en su columna dominical “La secretaria” (El País, 07/01/2019), se encarga de responder a la primera pregunta, exponiendo, a modo de ejemplo de conducta a seguir, el desenlace de una cena de negocios, previa a la firma de un contrato multimillonario, en el que esta empleada, que acompañaba a su jefe español,  no duda emprenderla a bolsazos contra el japonés, dueño de una multinacional, que llevaba todo el tiempo metiéndole mano debajo de la falda. No dudó la secretaria imaginaria en anteponer su dignidad de mujer al puesto de trabajo, en la íntima convicción de que lo contrario equivaldría a incurrir en prostitución. Parece que la ambición profesional  de las denunciantes: “decirle no a Plácido sería decirle no a Dios”; “Cómo le dices no a Dios”,  pesó más que las respectivas autoestimas. Claro que, en su descargo, quién sabe si la razón de haber cedido no  fue el miedo a que se frustrasen sus carreras, sino la permisividad ante el  halago supremo de sentirse deseadas, y nada menos que por una celebridad artística, seguida del complaciente juego de coqueteo  que  con tanta pericia instintiva desarrollan las féminas, conscientes de su dominio sexual sobre los hombres, auténticos esclavos de la irracional e irrefrenable pulsión hormonal impuesta por la sabia naturaleza para garantizar la perpetuación de la especie.

Patricia Wulf y Plácido Domingo sosteniendo a la hija de la mezzosoprano


            Tratar de recobrar la dignidad adormecida después de treinta años en que nada es igual, cuando ya nada arriesga la denunciante, para poner en serios aprietos la reputación de Plácido Domingo, induce a sospechar que tal dignidad está al servicio de los oportunos intereses de quien la gobierna, pues, tanto de su proceder de entonces  como del de ahora, solo se derivaron y se derivan ventajas para ella. Es menos creíble que  Patricia Wulf  haya sacado a la luz pública estos episodios como simpatizante del movimiento feminista  Me Too,  pese  a que actualmente  exhorta a sus estudiantes de canto a tener coraje para decir no en situaciones comprometidas (valor que ella no tuvo);  pues al tiempo que se presenta como víctima, alardea en las redes sociales de haber participado en óperas al lado de Plácido Domingo.
En la corriente Me Too  asoma con frecuencia el perfil del rencor, de la revancha, de la persecución indefinida,  despiadado y ajeno al arrepentimiento de los apestados y a su reinserción. En el reciente festival de cine Cannes, Lucrecia Martel, presidenta del jurado, basó su renuncia a asistir a la proyección de gala de la película del socialmente estigmatizado  Roman Polansky, a quien todavía persigue la justicia estadounidense en calidad de culpable de  violación de una niña de 13 años en 1977, en que “yo no separo al hombre de la obra”.
 En determinadas cadenas de TV, cada vez son más las famosuelas que se animan a manifestar que han sufrido acoso sexual, fenómeno que,  por semejante explosividad, remite a la época del destape en España, en que rivalizaban en ser las primeras en posar desnudas.
Ante este panorama podría llegarse a la conclusión de que no eres nadie, nada vales si nadie te acosa.


                                José Antonio Quiroga Quiroga


sábado, 7 de septiembre de 2019

Elogio de la desigualdad



Es evidencia planetaria que  Dios bendice la desigualdad. Cualquiera que sea su manifestación ya que, en cuanto tensión entre los cuerpos, es responsable de la actividad cósmica, y de la diversidad orgánica e inorgánica.

El segundo principio de la termodinámica corrobora este pronunciamiento: es imposible generar trabajo (movimiento) si no existe diferencia de potencial entre dos sistemas (el mayor potencial gravitatorio de una presa, o salto de agua, permite producir energía eléctrica). La igualdad de nivel equivale a equilibrio; y sin tensión entre las  partes no es posible generar nada.  El concepto de “muerte térmica del universo”, estado en el que  reinaría la quietud absoluta por igualación de la temperatura, ilustra este concepto.

Este principio de la física también es aplicable a la economía. El sistema capitalista, en esencia, responde a esta ley física en que la desequilibrante acumulación y concentración de capital posibilita la iniciativa emprendedora y la generación de riqueza. En contraposición, la doctrina comunista, que  atiende al principio de igualación de los vasos comunicantes, tiende a la “muerte económica” donde se impone, es decir, a la consabida pobreza. Argumentarán los partidarios de la ideología comunista, que propugna la igualdad económica como expresión de justicia social, que la concentración de capital solo corresponde al Estado como encargado único de su administración y distribución, uniforme, claro. También los estados capitalistas administran buena parte de las rentas de la ciudadanía, aparte de que modulan la inclinación al abuso de los capitales privados. Sin embargo, está demostrado que ningún  Estado comunista ha sido capaz de elevar el nivel de vida de los administrados, sino muy al contrario, porque, como único agente motor (de muy bajo rendimiento), carece de capacidad para reemplazar la iniciativa particular empresarial, ya en número de emprendedores, ya en eficacia, por muy organizado y honesto que éste pueda ser, ni tampoco contradecir una  ley física que gobierna el universo.

No solo falla el sistema comunista, sino el comportamiento contradictorio de destacados militantes, como los adinerados y populares Javier Bardem; Victor Manuel y su esposa Ana Belén, o el mismo Pablo Iglesias, al ser incapaces de dar respuesta satisfactoria a su paradoja económica, enriquecidos gracias al capitalismo, que combaten de palabra pero al que de hecho no renuncian, como lo atestiguan sus movimientos inversores, incluso especuladores, en el mercado capitalista. Que no traten,  hipócritamente, de justificarse contribuyendo con donativos al sostenimiento de la causa. Por sentido de la coherencia, que se apliquen el principio de los vasos comunicantes creando una cuenta bancaria madre donde depositar mensualmente  los ingresos de cada militante, que luego se distribuiría automáticamente y de manera  igualitaria en las respectivas cuentas particulares de los camaradas censados.

El recurrente argumento reivindicativo, tan a mano  hoy día, no necesariamente comunista, sino social o socialista, de “a igual trabajo, igual salario”, impecable en principio,  elude y encubre el sobrentendido, y en absoluto equitativo, “a igual puesto de trabajo, igual salario”. No todas las personas rinden lo mismo, pues no todas son igualmente capaces, laboriosas, responsables,  talentosas, inteligentes  y eficaces.

La igualdad de derechos y oportunidades, como exponente de justicia social, no contradice ni actúa en contra de la dinámica de trabajo, sino que es fuente incentivadora de todo progreso. Es por ello la única igualdad que cabe preservar.

Cualquier política social igualadora distinta de las dos anteriores solo contribuye a incrementar la entropía del estado de bienestar, concepto  físico que mide la parte de energía que no puede utilizarse para producir trabajo, y la menor probabilidad de que tal dinámica energética tenga lugar; lo que traducido a términos de economía social equivale a que la reclamación de igualdad de los menos dotados, los más incapaces, ociosos y holgazanes, etcétera, conduce al colapso del sistema.


                              José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

sábado, 10 de agosto de 2019

Con la toga puesta


El nuevo edificio de los juzgados de Tuy cumplirá su función con la toga puesta,  advirtiendo de que tras los muros de esa caja oscura  se administra el peso de la ley.

El color negro de la toga judicial, el de los dolientes (toga pulla) en la antigua Roma, reviste las fachadas del que será nuevo Palacio de la Justicia en esta vieja capital del antiguo reino de Galicia. Así, cuando la imperativa citación judicial golpee la puerta de un ciudadano, al instante emergerá en su cerebro la imagen imponente, solemne y severa  del inmueble, con el poder magnético de un agujero negro que tira de la voluntad rebelde del citado que interiormente se resiste a la llamada de la Ley, acompañada de un  escalofrío húmedo que estremecerá su cuerpo.

Nada más traspasar el umbral del santuario del código, el atribulado compareciente percibirá la grave energía  de alto voltaje  encerrada entre sus paredes, que atenaza el diafragma y entrecorta la respiración, al tiempo que notará cómo la elevada humedad ambiental acumulada de innumerables sudores fríos anteriores al suyo,  baña, a modo de bautismo del lugar, su aterida y temblorosa piel  La inmersión anímica que embarga de congoja al visitante, se apodera al instante del espíritu de quien teme lo peor, disponiéndolo para  recibir, cuando llegue, la  confirmación del fallo judicial.
Fachadas inacabadas de los juzgados de Tui

Tramo de fachada inacabada a la Plaza de Galicia

El simbolismo cromático del edificio, intencionado o no, de innegable elegancia fúnebre, remite a equivalentes y tenebrosos contextos jesuíticos e inquisitoriales de otro tiempo. Es sabido que el color negro de la toga judicial se debe al luto histórico adoptado y mantenido por la magistratura inglesa por la muerte de la reina María II de Inglaterra (1694), que luego se extendió a otros países como expresión de respeto y sobriedad en el tratamiento de los litigios; pero la seriedad y la rectitud en este caso no tienen por qué ser sinónimo ni anticipo de adusta severidad justiciera. 

El “traje de autoridad" de los magistrados romanos era la toga praetexta,  blanca con raya púrpura en el borde. Si el color blanco está asociado a la idea de luz, pureza, e inocencia que se presume a todo reo, y el negro a muerte, violencia, misterio y elegancia (aspecto formal  irrelevante en este caso), ¿por qué razón  se mantiene  el pesimismo del color negro que remite a culpabilidad anticipada en la atmósfera judicial,  si en los tribunales se dirimen luces y sombras, si se imparten sentencias absolutorias  a la vez que condenatorias a las respectivas partes, si se obtienen tantos éxitos como reveses, e igual número de  alegrías que de disgustos?

¿Qué empuja, pues, a la institución judicial a imponer esa lúgubre simbología ceremonial de mal presagio, que propicia  miedo escénico y desánimo en los encausados, y qué impide que no se ofrezcan  escenarios, si no distendidos, menos aprensivos abandonando la evocación rancia de la toga enlutada por  atuendo neutro  más  grato al espíritu?

                                   José Antonio Quiroga Quiroga

 

 

lunes, 15 de julio de 2019

La responsabilidad de mantener y ejecutar los PERI de San Bartolomé.





No hay gestión municipal más importante y provechosa que el sentar las directrices del desarrollo urbano de las ciudades. Y tal garantía de prosperidad se establece mediante los Planes de Ordenación Urbanísticos.

Tuy dispone de un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), aprobado en marzo de 2011,  para una población aproximada de 25.000 habitantes, que cabe revisar a los ocho años de vigencia cuando circunstancias concretas muevan a ello; y modificar en cualquier momento. Pero toda modificación “deberá fundamentarse en razones de interés público debidamente justificadas y encaminadas a la mejora sustancial de la ordenación urbanística vigente.  
Resulta que los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) del barrio tudense de San Bartolomé no fueron bien recibidos por parte de algunos propietarios de terrenos afectados por esta figura de planeamiento por la incapacidad económica para desarrollarlos. Los “influencers” locales,  antes llamados  caciques de barrio, han trasladado la disconformidad vecinal a la alcaldía, basada en la aparente contradicción de estar obligados a pagar el IBI correspondiente a suelo urbano pero privados de edificar en dichos terrenos mientras no se ejecuten los referidos PERI. La demanda, prácticamente exigencia, formulada en un pleno, de que se sustituyesen los PERI por la Ordenanza 4 (edificación unifamiliar aislada, pareada o adosada), que condena la ordenación urbanística a una anarquía edificatoria próxima a la del núcleo rural, cosechó el compromiso, por circunstancia preelectoral, del  entonces alcalde, Carlos Padín,  de consignar 50.000 euros, de los 80.000 necesarios para iniciar los trámites conducentes a tal modificación.


PERIs del barrio de San Bartolo


Con el nuevo Gobierno, cuya orientación ideológica coincide con la del significado “influencer”, no es aventurado presuponer que la reclamación será atendida, porque es la solución política más sencilla y más cómoda, pues dispone de la coartada de que todos los partidos que concurrieron a las elecciones locales llevaban en sus programas la eliminación de los referidos PERI (se trataba de no perder votos, ahora se trata de gobernar), pese a que tal medida no se fundamenta en el interés público, sino en el privado de unos particulares, ni supone mejora sustancial de la ordenación de la ordenación urbanística aprobada, sino muy al contrario. Sin embargo, de la alternativa que posibilita llevar a término el desarrollo de los PERI, que no es otra que la facultad y capacidad  del Ayuntamiento para  asumir la ejecución de los PERI, no se habla ni se contempla simplemente porque resulta trabajosa y lenta, pero no porque resulte gravosa, ya que cabe financiarlos parcialmente a través de la imposición de contribuciones especiales, y, posteriormente, mediante el cobro de las plusvalías cuando se vendan los solares o los inmuebles sobre ellos construidos. A propósito del impuesto de plusvalía, procede decir que su eliminación por el citado exalcalde, ha sido una medida netamente populista y nociva para el crecimiento urbano en cuanto que retrae la acción urbanizadora municipal, pues no hay impuesto más justificado socialmente que éste, ya que de la riqueza, a veces auténtica fortuna, que el Ayuntamiento entrega a la ciudadanía mediante la recalificación de terrenos y solares, con aumentos de edificabilidad o mejoras urbanas, sin que los propietarios  hayan puesto nada de su parte, solo revierte, mediante la aplicación de dicho impuesto, un pequeño porcentaje a las arcas municipales. Con este tipo de recaudación el Ayuntamiento puede generar más riqueza acometiendo otros PERI o aperturas de nuevas calles contempladas en el PXOM; iniciativa que se echa muy en falta en nuestro municipio, y que redunda desfavorablemente en el progreso local.

Se equivocan, pues,  unos y otros. Los políticos, de manera interesada, porque no planifican más allá del corto plazo, y son rehenes de las medidas populistas que garantizan la permanencia en el cargo; y los particulares, de visión corta, al  considerar el IBI urbano un impuesto improcedente, sin percatarse de que el mayor aprovechamiento edificatorio y mejor ordenamiento urbanístico del suelo que los PERI conllevan,  es  fuente de riqueza en el futuro. Cuando se abordan asuntos de este calibre y trascendencia se ve con claridad la frivolidad de ciertos dispendios orientados a cultivar orgullos estériles, que por su importante cuantía no dudan en calificar de inversiones.  

  Si de verdad aspiramos a desarrollar Tuy de manera racional y ordenada,  a preservar y potenciar la belleza natural de nuestro enclave, a disponer mejores condiciones de hábitat,  y convertirlo en  lugar deseable para vivir, el condenar a la anarquía edificatoria la mejor área de expansión residencial disponible, sería una irresponsabilidad política de carísimas consecuencias económicas y ambientales en el futuro, y un perjuicio económico a medio plazo para los propietarios.

No acumulemos más errores y cargas urbanísticas de las que ya padecemos, a riesgo de sumir Tuy en el estancamiento y la miseria. Aquellos que no entiendan estas cosas habrá que devolverlos al lugar de donde vinieron.


                          José Antonio Quiroga Quiroga


lunes, 17 de junio de 2019

Tuy y Valença, ¿separados o unidos por el río Miño?


  En tiempos de exaltación patriótica de las dictaduras salazarista y franquista en que las circunstancias sociales, económicas y políticas en  Portugal y España eran más desiguales,  pero en cualquier caso poco gratificantes, y precarias las vías de comunicación entre ambos países, la rivalidad nacional latía a flor de piel en las dos orillas del río Miño. Los habitantes de ambos lados de la frontera Tuy-Valença percibíamos, con engañosa satisfacción, quizá por prurito chauvinista o por la necesidad de sacudirse el complejo de ser los pobres y atrasados de Europa a costa de los vecinos, que por fortuna el río Miño nos separaba los unos de los otros. Si bien en buena medida el río siempre constituyó una barrera a los movimientos por tierra, la  cualidad de la superficie acuática como transmisor acústico servía para mantener vivo el pique, que no contienda, existente entre ambas poblaciones para cruce de provocaciones e improperios, la mayor parte de las veces como mera diversión.
Panorámica de Tuy y Valença desde el mirador de Santo Domingo

  Con la llegada de la democracia y la desaparición de las fronteras en la Unión Europea,  el mayor desarrollo económico y social, y las políticas de acercamiento, valençianos y tudenses, nos hemos ido avecinando y confraternizando progresivamente hasta  la cristalización de esa figura comunitaria y prometedora llamada Eurociudad. Sin embargo, tanto tiempo de alejamiento ha impregnado las conciencias de tal modo que todavía hoy el río sigue percibiéndose como elemento de separación.
Panorámica aérea de Valença y Tuy

La diplomacia integradora del discurso político actual concerniente a la relación histórica entre ambos pueblos,  proclama gozosa el río Miño como espléndido cauce fluvial de unión, pero, topológicamente, en términos matemáticos de continuidad o interrupción de territorios, el río Miño, compartido por mitades por los dos países, no separa (tendría que ser espacio neutral o perteneciente a país diferente) ni une (no cumple la función de articulación, ajena a las partes que vincula), sino que es espacio de concurrencia de límites y vía náutica de comunicación. Pero por encima de la árida profundidad de la precisión  matemática, del frío bisturí que virtualmente delimita, se impone con contundencia  sobrecogedora la lírica paisajística que nos cautiva por igual por esa hermosura de encuentro, por esa  plástica confluencia acuática seductora, por ese embriagador y dulce abrazo líquido de concordia y sutil vocación fraternal, espejo en el que nos miramos portugueses y españoles.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga

miércoles, 5 de junio de 2019

El adiós de la Chorima


Con la renuncia al acta de concejal del fundador, secretario general y verbo encarnado de C 21 por el mal resultado en Tuy, único ayuntamiento en que este partido ha obtenido representación en las tres convocatorias que ha presentado candidatura a la alcaldía, se despide Carlos Padín de la política y se trunca abruptamente su sueño. Desde el inicio de su creación, para “hacer marca”, pero en andrajos, C 21 apuntó demasiado alto: concurrió, por la circunscripción galaica, a las europeas, generales y autonómicas,  con el horizonte marcado de, “en veinte años en la Xunta”. Soñaba la alma mater del partido de la chorima, que la geografía política autonómica acabaría  cubriéndose de amarillo con la naturalidad y arraigo que el invasivo tojo viste de esa misma tonalidad el  monte gallego gran parte del año.

 Durante la presumiblemente última campaña de C21, faroleaba sin convicción, el tercero de la lista, tratando de disipar la imagen de debilidad y desamparo político que acompaña a todo partido local, recurriendo a la épica clásica:“C 21 es un partido pequeño,  pero Alejandro el Magno conquistó Mesopotamia con un ejército de apenas 40.000 hombres”. A mayores, y en contrapartida, aducían ser un partido independiente, totalmente autónomo, “sin xefes”, “libre de ataduras” (emulando al líder de C´s), de órdenes y directrices contrarias a los intereses de la ciudadanía, sin percatarse de que esa disponibilidad de enfrentarse a las  instituciones, de ordinario innecesaria, lejos de representar ventaja alguna constituye un serio inconveniente. El vertiginoso salto cualitativo en la gestión municipal, que anunciaba el mitinero referido, y que  se produciría si gobernase C 21, necesitó, para poder ser imaginado, referirlo una secuencia  de película de ciencia ficción, la del salto instantáneo,(¡fun!), al hiperespacio, que habíamos visto en la guerra de las galaxias. Obviamente, con un discurso tan falto de "sentidiño" (el que indecorosamente se reclamaba a los votantes), tan  fantasioso  como  distante de la esfera terrestre de comprensión y de las necesidades reales de la audiencia, no cabía esperar que se consiguiesen  significativas adhesiones.


 La prisa del líder de C 21 en alcanzar los objetivos fundacionales, junto a cierto grado de inmadurez y propensión narcisista, que parecen no abandonarlo, propiciaron que se aventurase a acaudillar la moción de censura sin haber medido bien la magnitud del riesgo y la del incierto beneficio, ejerciendo temerariamente de cabeza de turco de un PP que, descabezado y sin relevos en su lista, optó por posicionarse en retaguardia. El haber accedido a la alcaldía precedido de fama de persona de brotes estrambóticos como proclamar la independencia de Tuy para convertirlo en un paraíso fiscal a semejanza de Liechtenstein; convertir en oro el remanente de tesorería; e instalar un reloj en la Casa Consistorial que mida el tiempo durante el que el Ayuntamiento está libre de deuda, no eran antecedentes de confianza. Enseguida evidenció una faceta fachendosa, exhibicionista, solo conocida por los más cercanos, al comprar una bicicleta  para moverse por Tuy, que acaparó miradas y comentarios nada complacientes, pero que parecían satisfacer por igual su deseo de notoriedad y la necesidad de hacerse conocido.

 Debió pensar que con año y medio de mandato por delante, aunque muy justo,  demostrando capacidad de trabajo y gestión, además de simpatía, tendría tiempo para hacerse popular y revertir el efecto negativo que la moción de censura había causado en la ciudadanía, fastidiosamente visible en los rostros de la gente con la que se cruzaba en la calle durante los primeros meses en el cargo. Francamente, puso mucho empeño y esfuerzo. Pero cometió errores importantes, algunos achacables a su característico egocentrismo, que han impedido que fructificase la ardua y bien encaminada labor desarrollada. El mayor, dejando a un lado la moción de censura, el empecinarse en gobernar en minoría cuando pudo disponer de mayoría absoluta. Un capricho caro  sin sostén firme, ya que su “principio ético” de no aceptar como coaligados a personas que hubiesen formado parte de gobiernos del exalcalde Rocha, quedó en entredicho al aceptar a uno de ellos como primer teniente de alcalde.

Solo quien se tiene en demasiada estima se puede creer capaz de  enfrentarse a una oposición enrabietada en extremo y decididamente resuelta a bloquear, sin pudor alguno, cualquier iniciativa por más interesante y beneficiosa que resultase  para el municipio, confiada en que la ciudadanía no se lo reprocharía porque entiende, aunque mal, que el cometido de toda oposición es oponerse.

Derrotado física y anímicamente por el contundente fracaso tras haber apostado muy fuerte, la renuncia al acta de concejal solo cabe entenderla como el certificado anticipado de defunción política de su líder y de C 21, que, por no dejar el escaño vacío, y así facilitarle las cosas a su verdugo, mantendrá encendida, a través de un dócil y resignado tercero, una mortecina y vacilante vela  en la Corporación  hasta el final definitivo.

                          José Antonio Quiroga Quiroga

 

jueves, 23 de mayo de 2019

Las blasfemias de hoy

          En tiempos de la Inquisición la blasfemia estaba asociada a la herejía, y como delito público contra Dios, era juzgado y castigado por los tribunales eclesiásticos y civiles. Las penas comprendían prisión,confiscación de bienes, pérdida de cargos, honores, dignidades, y destierro.
A partir de 1988 la blasfemia en España ha dejado de ser delito; pero últimamente, con el resurgir del feminismo rabioso, asistimos al nacimiento de la herejía machista, que está siendo perseguida y castigada socialmente con creciente gravedad y ahínco.
          Recientemente, los organizadores de un torneo de pelota vasca femenino en Azkoitia, han decidido suspenderlo ante las amenazas de boicot de las jugadoras por haber recibido en su grupo de watsapp comentarios machistas:"¿Chicas jugando a pelota? ¿Y quién está en la cocina preparando la cena?, para así colaborar en la consecución de la igualdad.
          Sin duda son comentarios machistas reprobables, consecuencia de una cultura asimismo machista, que merecen respuesta adecuada en las formas y en el medio en que se han producido (grupo de whatsapp de amigos); pero la ofensa se está elevando a inquietantes extremos preinquisitoriales.
          Todavía no se ha dado ninguna suspensión de competición deportiva de masas porque jugadores y/o árbitros hayan sido objeto de insultos racistas muy graves, del estilo. "negro de mierda" "orangután, vete a la selva", "hijo de puta, vuelve al andamio" y otros peores. Pero sí se suspende esta competición, y es noticia nacional, porque un grupo de varones envían a sus amigas un mensaje privado que les recuerda el encasillamiento tradicional de tareas.
          Es sabido que las mujeres tienen la piel más fina y delicada que los hombres, y que la cosmética feminista anti radicales libres, la ha vuelto todavía mucho más. Ojo, mucho cuidado con los roces, pueden producir sangre.

                                            José Antonio Quiroga Quiroga

martes, 30 de abril de 2019

Notre Dame y los Jorobados


Las diligentes donaciones multimillonarias de algunas familias parisinas adineradas para restaurar la catedral de Notre Dame tras el incendio de la cubierta ha generado debates en que se contraponen los valores patrimoniales frente  a los humanistas, la riqueza de unos cuantos, solidaria con las obras de arte,  frente a la insolidaridad de estos con la pobreza de los excluidos.

Entre los artículos representativos de dichos debates, he escogido los siguientes:  “Lo que Notre Dame dice de Europa”, de la catedrática de ética Adela Cortina, que lleva el antagonismo al terreno de los símbolos: el  mare nostrum,  símbolo europeo, convertido en cementerio de inmigrantes, sin que Europa ofrezca una respuesta común (no del todo cierto). En realidad  no equipara desgracias que afectan a los  propios símbolos, sino a las que suceden en  su seno.  El daño que se causa al Mediterráneo que necesita ser reparado es la contaminación. Nada tienen que ver en la comparativa las desgracias personales que puedan ocurrir en el mismo para denunciar la distinta solidaridad con el siniestro accidental de un bien cultural, con la ayuda insuficiente a los desesperados que se arriesgan a cruzar el mar. “Una parábola contemporánea”, del periodista y columnista  Enric González,  que ve obscenidad en esta historia,  cuestiona el orden preferencial  “el patrimonio de la humanidad, antes que la humanidad misma”. Se trata de un juego de palabras ingenioso y resultón, pero engañoso, ya que  no son excluyentes, ni lo han sido nunca. El sentido humanista del prójimo y su estadio superior el humanitarismo, tal y como lo conocemos hoy,  nacen con el desarrollo económico de la civilización. Sin la cultura, material e inmaterial, no habría ni tantos recursos ni  siquiera lo más esencial, conciencia y sensibilidad de ayuda a los más desfavorecidos. Silvia Ayuso, en su artículo “Notre Dame frente a “Los miserables”, se limita a recoger enfoques de distintos pensadores, como el reconocimiento seguido de reparo del ensayista Ollivier Pourrol: “Victor Hugo agradece a todos los donantes generosos dispuestos a salvar Notre Dame de Paris y les propone hacer lo mismo con los miserables”. Como predicador solo le faltó ponerse como ejemplo, a escala, de coherencia   en el cumplimiento del mensaje, para formular desde su autoridad moral tan comprometedora invitación. Franck Courchamp, experto en biodiversidad de la Universidad Paris-Sud,  se pregunta por qué brotan más emociones y donaciones ante un templo incendiado que ante la “catedral de lo vivo”, el planeta, que también está amenazado. En el ámbito de las emociones existen tres diferencias conceptuales, estrechamente vinculadas, que deslegitiman este punto de vista comparativo: La contundencia visual, espectacular de un incendio de estas características, la rapidez con que destruyó la cubierta, y la percepción inmediata, real y medible del daño. No sucede así, en ningún aspecto, con el deterioro medioambiental del planeta, que tiene lugar de manera lenta y poco perceptible. Tan es así que no faltan quienes lo niegan.

El politólogo francés  Frédéric Dabi, sale al paso afirmando que se ha hecho una falsa polémica de esto. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo  no ve necesariamente contradicción  en las donaciones y la desigualdad sociales, porque en la defensa  del patrimonio hay también valores humanistas.

La percepción de desatención de las necesidades humanas en favor de las materiales, aunque, como la que nos ocupa,  redunde en socorro de los más pobres, basta con citar los beneficios turísticos, ha sido aprovechada con oportunismo por los “chalecos amarillos” de París, exhibiendo carteles con el lema maximalista: “Todo para Notre Dame, nada para Los miserables”. El buenismo de salón de las redes sociales, que no dejó escapar  la ocasión para mostrarse virtualmente solidario, difundió el mensaje que la pobreza en el mundo es un problema político.

Ciertamente la política ya hace mucho que se ha preocupado de este problema complejo, en función de los tipos de pobreza y cómo crece, con diversos programas, entre los que destaca la Ayuda o Asistencia Oficial para el Desarrollo  de la ONU, consistente en destinar el 0,7 % del PIB (Producto Interior  Bruto) a los países menos desarrollados o en vías de desarrollo. No todos los países cumplen con el porcentaje del 0,7 %.  España se ha mantenido en el período 2012 - 2015 en un 0,15 %, que actualmente es del 0,33 %. EEUU, aportó en 2010 el 0,31 %, sin embargo está en cabeza cuantitativamente, aportando en dicho año 218.000,00 millones de dólares. En los últimos 30 años la pobreza extrema, la de aquellos que ingresan menos de 1,90 euros al día, ha disminuido en 1.100 millones, reduciéndose a la mitad.

Las críticas vertidas sobre las donaciones y donantes particulares para Notre Dame, resultan del todo improcedentes, además de que resultan  absolutamente irrelevantes si se comparan con las cantidades destinadas a combatir la pobreza en el mundo provenientes de todos los países de la ONU.

Quiero poner a prueba la solidaridad de unos y otros, de los articulistas y redes sociales con las dos preguntas siguientes: ¿Estarían dispuestos a defender la erradicación de la pobreza en el mundo,  sabiendo que no podrían disfrutar del Estado del Bienestar en que se encuentran, asumiendo fuertes recortes en salarios, pensiones, sanidad, y muchos otros servicios? ¿Votarían a un partido que defendiese y llevase a cabo esta demanda social, o acaso el destinatario de esta especie de rezo-oración es el mismo Dios porque en la tierra es prácticamente imposible?
Hauteville House, mansión de Victor Hugo en Guernsey

He aquí la paradoja que nos muestra la realidad, que es la misma que se dio con Victor Hugo: “Los miserables” fue escrita en el interior de esa obra de arte, la  lujosa Hauteville House,  durante los quince años exilio en Guernsey; hoy convertida en biblioteca-museo, gracias a la donación de 3,5 millones de euros para su restauración de la familia Pinault,  que también ha donado cien millones para la recuperación de la catedral de París.

 

                       José Antonio Quiroga Quiroga

   

 

 




 

martes, 9 de abril de 2019

Escuela municipal de campeones, primera industria turística de Tuy



No se dice de manera expresa, pero se alardea de modo sobrentendido, por parte de algunos directivos del club KAYAK (entidad deportiva sin ánimo de lucro), para justificar las  ayudas y subvenciones municipales recibidas, o la demanda de costosas obras de mejora y ampliación de las instalaciones, que el Ayuntamiento pone a su disposición, al pregonar que, allá  dónde vayan a competir, dentro y fuera del territorio nacional, acostumbradamente con éxito, procesionan, muy alto, el pabellón tudense, con lo cual los beneficios de promoción turística derivados de esta publicidad, amortizan las ayudas establecidas y también las referidas demandas.
Dejando a un lado el prurito local colectivo, un tanto fatuo y evanescente, de  presumir de campeones/as, no es demostrable que los podios internacionales en piragüismo y remo de nuestros clubs más representativos: Kayak y Penedo, tengan incidencia significativa en número de visitantes a nuestra ciudad, si bien, en principio, tampoco se puede afirmar lo contrario. Sin embargo, basándonos en que no parece que los astros y estrellas de otros deportes muchísimo más populares (fútbol, tenis, automovilismo, etcétera, en menor medida el atletismo), y en segundo lugar los respectivos clubes con los que se les asocia,  pese a la  idolatría profesada a ambos, generen peregrinación alguna a los respectivos lugares de nacimiento o lugar  de ubicación de unos y otros. 
Como contribuyente, acepto de buen grado las ayudas establecidas en convenio, de 20.000,00 euros anuales al club Kayak, y de 4.000,00 al club Penedo, para la práctica deportiva de categoría base, o deporte formativo (el que practican niños y jóvenes con el objetivo de competir al máximo nivel cuando alcancen ( mejor que adultez) la condición adulta;  aunque prefiero que los centros municipales estén destinados, preferentemente, a la práctica deportiva de tipo recreativo u ocio, de mero ejercicio físico, sin la tiranía que impone el cronómetro, para disfrute placentero de esa gran mayoría social excluida que no aspira a ser campeón de nada, sino a disfrutar de un río maravilloso, como medio que contribuye a ser  un poco más feliz en la vida. Pero no considero de recibo, por inadmisible, la arrogante e insolente imposición de algunos directivos del Kayak (sin que mediase reproche conocido del presidente del club) de exigir, reiteradamente y por vía de apremio, que se destinen, nada menos que 650.000,00 euros en obras de ampliación y mejoras de las instalaciones actuales. Deberían ser más prudentes, mayormente y particularmente si se tiene cuenta que buena parte de labor no altruista desarrollada por los referidos directivos no se ajusta a la clasificación de entidad sin ánimo de lucro del club que los acoge, ni a la cláusula del convenio con el Ayuntamiento relativa a este punto. No es legítimo, pues, ni legal, servirse, como parece, de unas instalaciones públicas para obtención de ingresos a mayores por parte de ningún particular. Debería esta entidad mirarse en el espejo del club Penedo, que como receptores de subvención cinco veces menor, con inferiores instalaciones, y logros deportivos nada despreciables, en una modalidad de mayor prestigio y por ello más competida, como el remo, al menos no trasladan a la esfera pública demandas de semejante calibre, ni con ese tono.
Los deportes acuáticos, particularmente, el piragüismo, apenas tienen eco mediático porque no son atractivos para el gran público. De serlo, no les faltarían patrocinadores que les financiasen  los gastos necesarios para la práctica profesional de alta competición. No pretendo romper ni frustrar ningún sueño de gloria personal, pero, si tan importante para España son los éxitos deportivos, que la  Federación respectiva asuma lo que corresponde.
Nadie alberga duda alguna de que el principal activo turístico, aparte de seña de identidad (este sí es un verdadero pabellón del que estar orgullosos), es el Casco Histórico de Tuy, con la catedral a la cabeza (que solo por la cantidad de excursionistas que atrae, justifica, a título individual, sobradamente, que la Iglesia esté exenta de pagar el correspondiente IBI), que no necesita ser sacado a paseo, sino ser paseado, sin embargo, no tengo conocimiento, a lo largo de más de veinte años, o de bastantes más, de atención alguna, más allá del hueco discurso de rigor para la ocasión, de inversión de magnitud equivalente en el mismo.
Mientras persigamos señuelos, y no tengamos claridad de ideas para reconocer lo que es fundamental y prioritario, y decidir qué debemos cuidar y en qué debemos invertir, no saldremos de la decadencia física y económica que nos atenaza y ahoga.
Decía, el recientemente fallecido Rafael Sánchez Ferlosio, premio Cervantes de las letras, que lo que más le irritaba de la sociedad era la cultura de victoria.


                             José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 29 de marzo de 2019

La demolición del "Beira do Miño" y el PEPCHA.


Transcurridos trece años desde que la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural dictó la resolución de incoar expediente sancionador al Ayuntamiento de Tui por comisión de infracción grave en materia de protección del Patrimonio Cultural de Galicia con motivo de concesión de licencia para construcción del edificio “Beira do Miño”, cuya prescripción vencería dentro de dos años, el 21/11/2021, de no haber sido interpuesta demanda judicial exigiendo el cumplimiento  la citada resolución, ningún partido, ninguna candidatura, ningún político local, tampoco ningún regidor o equipo de gobierno  se ha preocupado hasta la fecha de reparar ese atentado paisajístico y patrimonial  cometido sobre el Casco Histórico de Tuy, llevando a término la resolución de la Consellería de Cultura que obliga a restituir las cosas al estado anterior. Al contrario, todos los regidores habidos desde entonces temieron que durante sus mandatos un particular asumiese esa responsabilidad y exigiese la ejecución judicialmente. Temor que el entonces alcalde Tuy, Enrique Cabaleiro, presidiendo un pleno, expresó con estas palabras: “sería dramático para el Concello que alguien solicitase la ejecución de la resolución de demolición del bloque de viviendas Beira do Miño”. No desveló entonces, el ahora exalcalde,  cuál sería, a su entender, el perjuicio derivado de la caída de esa espada de Damocles que pendía sobre el Concello Tuy para elevar las supuestas consecuencias a la categoría de drama. Solo cabe imaginar dos razones posibles, ambas de índole político-administrativo, que no, como se desprende, urbanísticas-arquitectónicas: la mengua de la hacienda municipal por las indemnizaciones a los titulares de las viviendas en cuanto  que recortaría y desluciría la labor política, y el horror a afrontar una situación  socialmente complicada, a mayores de la consecuente sobrecarga de trabajo. Pero tampoco debería atormentar a nadie la cuantía a desembolsar por dicho concepto ya que retornaría a las arcas municipales  exigiendo la responsabilidad patrimonial (como perjudicado, cualquier residente puede exigirla) a los culpables: los políticos que, contraviniendo la legalidad, han aprobado la licencia de construcción;  y los técnicos que previamente informaron favorablemente el expediente urbanístico, pues no corresponde repercutir en los contribuyentes la sanción administrativa traducida en recorte de inversiones y servicios.

No son, pues, creíbles los discursos de proclamación de puesta en valor del casco histórico de Tuy con ocasión de cualquier menudencia que se les ha ocurrido a los políticos de turno, porque o no comprenden el valor y alcance de tal concepto, o se dan a la frivolidad de practicar  esa retórica populista, estéril y mil veces repetida, huérfana de verdadero amor e inquietud en preservar, recuperar y proteger el legado patrimonial inmobiliario, seña de identidad y principal activo económico-turístico de la ciudad. Por tanto, no es previsible, a estas alturas, que  los programas electorales para las municipales por llegar recojan nada al respecto, no ya como iniciativa propia,  sino en respaldo a la que, como particular, he emprendido demandando por pasividad y renuencia a la Consellería de Cultura y al Ayuntamiento de Tuy ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (T.S.X. de Galicia).

Cuatro son los motivos fundamentales que me han empujado a tomar en solitario tal determinación: uno, evitar que esa perturbadora incrustación en la fachada sur-oeste de la Colina de Piedra, permanezca para siempre desvirtuando la imagen de ciudad antigua; dos, recuperar, en lo posible, las características ambientales de las construcciones preexistentes; tres, proporcionar a los residentes del casco histórico plazas de aparcamiento en los sótanos de garaje del actual bloque  de viviendas, y también en superficie en el área liberada de edificación tras su demolición, y así incentivar la habitabilidad al disponer de este servicio básico; cuatro, establecer un precedente de ruptura con la arraigada tradición de los hechos consumados, un punto de inflexión en la inalterable y despreocupada práctica de la impunidad.  A este efecto, tendrá el Gobierno municipal que introducir  la correspondiente modificación  en el PEPCHA, actualmente en tramitación, cuyo tiempo en redacción totaliza ya 28 años.

 

Vista parcial del bloque de viviendas "Beira do Miño"
 por la C/ Martínez Padín
Cartografía del PEPCHA en tramitación, que contempla,
en color verde, la parte a demoler del Beira do Minho

Alzados del PEPCHA a la C/ Martínez Padín, que contempla
la eliminación de buhardillas y reducción de una altura de planta





 
Vista del bloque de viviendas "Beira do Miño" por la C/ Piñeiro



El día 13 de marzo de 2019, el T.S. X. de Galicia, envió, vía Lexnet,  el escrito de contestación de la CONSELLERÍA DE CULTURA E DEPORTE a la parte codemandada comparecida, CONCELLO DE TUI, para que conteste en el plazo de VEINTE DÍAS a dicha demanda; y pueda impugnarla interponiendo recurso de reposición en el plazo de CINCO DÍAS. Esta notificación no se llevó al pleno de 28/03/2019, en el habitual punto del Orden del día "Correspondencia y Notificaciones de interés", que en esta ocasión no constaba  en la lista de puntos a exponer, porque, claro,  tratándose de asunto "menor", que le puede costar al Ayuntamiento más de seis millones de euros, y no habiendo otros que fuesen de importancia para la Corporación y del público, lógicamente no había razón para  incluirlo. Naturalmente, tampoco es tema noticiable para la prensa provincial.

Dicho escrito de contestación obedece  a la pretensión del Ayuntamiento de Tui, apartado 2º del suplico de la demanda, de que se condene a la Xunta de Galicia a ejecutar la resolución de 21/11/2006, y consiste en reiterar la obligación del Ayuntamiento de Tui de reparar y restituir las cosas a su estado anterior, condenándolo a la “demolición de las obras ilegales…”.

En este sentido, la Directora Xeral do Patrimonio Cultural, en resolución de 12 de febrero de 2019, acuerda requerir al Ayuntamiento de Tui, como obligado material y directo, a que realice los actos necesarios para la ejecución de dicha resolución, consistente en la restitución de la legalidad urbanística infringida con la licencia otorgada a la entidad NORPIÑEIRO, S.L. Además, en dicha resolución se adoptan las siguientes decisiones:

1.- Requerir al Ayuntamiento de Tui para que comunique, a la mayor brevedad posible, a la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural (DXPC) el estado general de tramitación del procedimiento de revisión de oficio al que hizo referencia el acuerdo de 18 de septiembre de 2017, de anulación de la licencia concedida.

2.- Requerir al Ayuntamiento de Tui para que informe a la DXPC sobre el estado del edificio construido, con copia del proyecto técnico autorizado por dicha entidad local, y del conjunto de inmuebles existentes con anterioridad a la ejecución de la referida licencia, y sus características, con la documentación gráfica justificativa.

3.- Requerir al ayuntamiento de Tui para que comunique a la DXPC la identidad y domicilio de notificación de las personas que, como titulares de los inmuebles o derechos reales sobre el inmueble afectado por la referida resolución administrativa, y del edificio construido o alguna de sus partes, puedan tener la condición de interesados.

4.- Requerir  al ayuntamiento de Tui (expresado de manera abreviada) para que, como única opción posible a día de hoy para el cumplimiento de esa obligación de reposición de la legalidad,  presente el proyecto de legalización de la obra efectuada con las modificaciones a realizar en el edificio a fin de adaptarlo a las características de la zona, teniendo en cuenta que no está aprobado el PEPCHA.

Para el cumplimiento de estas obligaciones, se concede un plazo de seis meses desde la fecha de notificación.

A modo aclaratorio, procede explicar que dado que el PEPCHA no está aprobado, pero cuya redacción contempla la demolición de gran parte del conjunto edificado, salvo la franja, de fondo entre diez metros y seis, con frente a la C/ Martínez Padín, en que se  eliminan las buhardillas y se reduce una altura de planta (ver cartografía de planta y alzados adjunta), para que la propuesta de legalizar la franja de edificación referida pueda prosperar, pasa por la aprobación de dicho documento urbanístico  antes de que venza el plazo para restitución de la legalidad. De lo contrario, se tendrá que demoler la edificación completa. Algo que a la vista de los retrasos en la tramitación de dicho documento, en parte debidos a devoluciones varias del PEPCHA, por circunstancias tan lamentables como peregrinas, como el enviar, a los ministerios con competencias sectoriales, el texto en gallego, y posteriormente, el haber encargado la traducción a una empresa, que utilizó a tal fin,  al parecer, un programa informático, pues de otra forma no se explican  resultados tan absurdos e irrisorios como, entre otros, el traducir Ley de Costas por Ley de Espaldas. ¿No han reparado los responsables políticos, tan incultos como irresponsables como parece deducirse de tales hechos, en que no se puede frivolizar con la traducción, no digo ya de una obra de literatura o de poesía, que exige un gran dominio del idioma, si no se quiere malograr la obra, sino de un texto normativo, en el que el rigor gramatical y de sintaxis es determinante, a riesgo de establecer un Babel de inseguridad jurídica,  bien por errores de bulto, o de indefinición y ambigüedad del texto y espíritu de la ley?

En cuanto a la probable alarma e inquietud de los titulares de los pisos de vivienda, me tranquiliza en cierto modo,  porque era un serio reparo que me mantuvo frenado un tiempo, saber,  por las noticias que me han llegado, que en general los moradores acogen de buen grado la expropiación y demolición de sus hogares. Quizá porque, al parecer, y me alegro de ello, tendrán que ser indemnizados por las cantidades  que constan en la escrituras de compraventa, superiores a los precios de mercado actuales, tras devaluarse las propiedades inmobiliarias con el hundimiento del bum constructivo.

 

                                         José Antonio Quiroga Quiroga

 



P.D. Se adjuntan la resolución de la Consellería de Cultura e Deporte, y el acuerdo del T.S.X. de Galicia de dar traslado del escrito presentado por dicha Consellería a las partes demandante y al Concello de Tui como codemandado, con   entrega del expediente administrativo original.