viernes, 13 de abril de 2018

¡Que compitan ellos!


 

En el ámbito de la esfera municipal, y en lo relativo al gasto  en instalaciones deportivas, sostenido con el dinero de los contribuyentes, considero un error educacional su utilización como escuelas de forja de campeones, actividad que, por necesariamente agónica,  de sana y gozosa tiene muy poco o nada, en lugar de destinarlas para el ejercicio físico en clave social recreativa y saludable. El afán de la victoria conduce a la negación del placer del ejercicio físico para centrarse en la obtención del máximo rendimiento.  En la antigua Grecia la palabra ascética designaba los duros ejercicios de entrenamiento a que se sometían los gimnastas  para convertir sus cuerpos en instrumentos de victoria. Pero antes de preguntarnos acerca del tipo de victoria que, con tanto empeño y sacrificio,  persigue un deportista, no solo corporal sino también en cuanto renuncia  a aprendizajes  más convenientes y provechosos (la mayoría acaba sin oficio ni beneficio) para los que no sueñan más que con laureles, y cuáles son las rentas  que con ella se obtienen,  traigo, como  ilustración de la componente masoquista del espíritu competitivo gratuito  de aquellos que con ofuscado denuedo van tras un señuelo, esta elocuente frase de Rafael Sánchez Ferlosio, de un artículo suyo, publicado en ABC el ocho de julio de 2000, titulado Borriquitos con chándal: “en lo que atañe a los esfuerzos y sacrificios, siempre me ha parecido a medias incomprensible y a medias indecente que el vacío furor de ganar por ganar les lleve a algunos a tratar su cuerpo a latigazos, como si fuese su propio caballo de carreras.

 

El espíritu de dominación de los pueblos, expresado en tiempos pretéritos mayormente a través de  las guerras, ha encontrado acomodo, en estos tiempos prácticamente de  paz  global,  en la figura del atleta deportivo, sustituto del gladiador-soldado, como instrumento de autoafirmación colectiva, además de la suya propia, no exenta de dosis de vanidad, tanto territorial (parroquia, pueblo, comunidad o nación), como de idiosincrasia de raza, Al objeto de enjuiciar la esencia y naturaleza del espíritu del deporte competitivo, resulta esclarecedor reparar en el origen etimológico de la palabra trofeo, objeto de deseo y alimento anímico de todo deportista de competición, que proviene del latín trophaeum, y ésta a su vez de otra griega que significa: “monumento elevado con los despojos del enemigo en el lugar donde empezó la derrota de éste”. Aunque el trofeo con que se premia hoy día al deportista ganador no se levanta con los despojos físicos  de los rivales, no se puede negar que, en cambio,  se alza sobre los menudillos anímicos de los derrotados, de ahí que no deje de chocar que el deporte de competición, que despierta el connatural instinto de agresión, reconducido y sublimado, se presente como escuela de vida ejemplar, en la que el deportista entrega siempre lo mejor de sí mismo.  Cuando tampoco es de ordinario ocupación provechosa. En este sentido se pronuncia Ferlosio: “¡qué humanidades, tanto ganar, ganar, ganar! humano no es medirse con los otros hombres, sino ocuparse de las cosas.”

Sin embargo, no existe rincón del mundo en que los triunfadores deportivos, elevados a la categoría de “héroes” locales o nacionales,  no gocen del fervor y aplauso de las masas, tanto más apasionados cuánto más necesitadas estén de redimir  su condición y estatus social, ya que solo ellos, los semidioses, tienen la capacidad de elevarles la autoestima y rescatarlos del complejo de inferioridad. Pero todo es vana ilusión y confortable autoengaño. El reflejo de la luz que irradian los triunfadores en nada mejora la imagen de sus paisanos,  pues siempre serán vistos y juzgados con  arreglo  a sus  cualidades y méritos personales. Nada más conmovedor en este sentido,  al tiempo que comprensible, pese a lo paradójico,  que el ver a grupos de irredentos perdedores en la vida, gentes desempleadas o mal retribuidas desempeñando trabajos duros durante largas jornadas, gritando por la calle, rebosantes de incontenible júbilo, ¡¡¡ campeoones, campeoones!!! porque el atleta o club de sus amores y desvelos, que viven y sienten    como miembros de una gran familia, ha ganado un título, del cual  participan y reciben  como remedio y bálsamo ocasional de sus cotidianos sinsabores y fracasos.  

Sorprende que el deporte, en la modalidad competitiva,  actividad que no reporta ningún beneficio material a la sociedad, goce de considerable apoyo financiero de las instituciones públicas. Las estrellas deportivas nacidas bajo el amparo de las arcas públicas, tratan de justificar que el dinero empleado en ellas durante su largo período de formación revierte, acrecentado, en sus municipios, ya que gracias a la resonancia de sus logros  ponen a su patria chica en el mapa, y porque a donde quiera que vayan a competir, pasean su buen nombre. ¿Cabe, pues, preguntar, de entre los aficionados a los deportes,  cuántas personas conocen el pueblo de origen, por ejemplo, del astro futbolero Neymar, o del campeón del mundo de fórmula uno, Sebastian Vettel? ¿Y cuántas personas, de las que respondiesen afirmativamente, atraídos por la fama  de dichas celebridades, irían de visita  a conocer los lugares donde vinieron al mundo?  

Sepan que quienes aspiren a la excelencia deportiva, no están legitimados para exigir, y menos en tono aguerrido,  porque les asiste el respaldo popular,   financiación pública de consideración para importantes mejoras de instalaciones y compra de costosas máquinas para alto rendimiento físico, sobre todo en localidades pequeñas en las que hay muchas necesidades básicas sin cubrir. Los que practican deporte de alto nivel tienen el deber de procurarse financiación privada, pues el beneficio que puedan obtener, solo en ellos redunda. Menor legitimación tienen los corporativos vinculados con el deporte, ya con  delegación a su cargo, ya con responsabilidades  en club privado, para  exigir mayores partidas dinerarias en los presupuestos municipales destinadas al sostenimiento y cultivo de un prurito competitivo estéril, sobre todo si tal demanda se realiza como contrapartida  de su voto favorable,  pues no es comportamiento admisible en representante público, el supeditar la disponibilidad de recursos para atender el servicio a  toda una población  al infinitamente menor beneficio de un club en particular.

 

                              José Antonio Quiroga Quiroga

jueves, 22 de marzo de 2018

Santos en paro


 


 

Como un retumbar lejano de truenos que cruza el cielo de cuando en cuando, llegan a la tierra las manifestaciones de descontento de los santos sin cometido concreto conocido. Quizá están pateando la bóveda celeste para hacerse oír, tal y como hacíamos  de niños  en el cine golpeando el suelo con los pies  cuando se iba la luz o se cortaba la cinta.  El desacuerdo insumiso de la legión de santos contemporáneos, de aquellos canonizados más recientemente (el papa Wojtyla aumentó la plantilla en mil doscientos de una tacada) que no están en los retablos de las iglesias, a los que nadie les dedica un simple rezo, que no son patronos de ningún pueblo, cofradía ni de oficio alguno, que no encuentran plazas vacantes porque, lejos de aumentar el número de poblaciones,  aldeas y villorrios van a menos, porque apenas surgen nuevas profesiones y, sobre todo, porque los santos patronos con plaza vitalicia, además de que no se jubilan en cuanto inmortales, son prácticamente  irremplazables e inamovibles pese a que cada vez son más los países que en el mundo se declaran constitucionalmente laicos, nos llega, como todos los mensajes celestiales (el Ministerio de  Comunicación es un misterio), de forma poco clara a través de enigmáticos signos que solo sus ministros parece saber interpretar.   

Los numerosos santos, de los que nadie se acuerda, aunque solo fuese ocasionalmente, como le sucede a Santa Bárbara, para implorar una cura milagrosa, mediación para aprobar las oposiciones, o favor para conseguir un puesto de trabajo, ahogados por la frustrante inactividad que les atenaza e impide derramar bendiciones sobre devoto  alguno, se remueven inconformes e inquietos en sus altares celestiales como ángeles revoltosos.

Existe, sin embargo, un ministerio el alza, el del Paro Laboral entre los mortales, que, de entre los santos desocupados, alguno sin advocación específica, bien podría apadrinar voluntariamente, ya que en la tierra todavía se está a la espera de que algún gobierno tenga la valentía de crear, y al que poder recurrir en caso de desesperación. Pero, de momento, ninguno se ha presentado, probablemente al ver que, ante la oscura perspectiva de futuro, tampoco en el cielo,  como en la tierra, el Todopoderoso  parece querer responsabilizarse del problema.

 

                             José Antonio Quiroga Quiroga

viernes, 2 de febrero de 2018

Pecado original

Capón Rey, que yo sepa, no es seguidor de ningún credo (yo tampoco), sin embargo, arrastra adherencias de cuando profesaba el catolicismo, que afloran,  y de las cuales se sirve, cuando entiende que son de aplicación en ocasiones propicias. Para entender su complejo comportamiento, es necesario saber que se trata de  un itinerante ideológico y de principios, éticos y estéticos, que, en su ya largo caminar en la vida, va recogiendo y soltando,  incorporando y desprendiéndose de manera discrecional y a conveniencia.
Acaba de acusar, por el mero hecho de pertenencia,  a los miembros del PP del actual Gobierno municipal de Tuy, la práctica mayoría nuevos en política,  de padecer el pecado original  derivado de las irregularidades cometidas por los gobiernos y alcaldes locales anteriores de dicho partido. Y trata de imponerles, con  su peculiar sentido de la justicia, al considerarla descendencia  partidaria responsable, el castigo o purga bautismal  del acto de contrición de  asunción de culpas, y la enmienda de los entuertos pasados al objeto de poder  ganarse la reputación política perdida trabajando con especial y mayor empeño y esfuerzo,  al estilo bíblico de la sentencia aplicada a Adán y Eva en el momento de expulsión del Paraíso (que también  padecieron los inocentes animales y especies que lo habitaban) , "ganarás el pan con el sudor de tu frente".
El alcalde Padín le recordó que él también perteneció al PP y que incluso negoció, infructuosamente, con este partido la, por él mismo denostada y vituperada,  moción de censura (este tipo de maniobras deben ser el mágico pegamento que mantenía la aparente cohesión y estabilidad interna del cutripartito multicolor, cual efímero y circunstancial arco iris que resplandece cuando dos elementos climatícamente antagónicos, sol y lluvia,  coinciden  y se superponen . Capón Rey, a su pesar,  no solo es víctima de ese pecado original que enarbola y blande en el aire como arma arrojadiza, sino también  sujeto activo de cometerlo  en primera persona al sucumbir a la tentación que,  la  metafórica serpiente (Diz Guedes) enroscada en el árbol de la ciencia política del bien y del mal, le sometió al ofrecerle encabezar la candidatura del PP a las elecciones municipales venideras si abandonaba las responsabilidades de gobierno en Unión Tudense y pasaba al grupo de no adscritos en la bancada de la oposición para,  encarnando el espíritu de Maquiavelo, ejercitar lo que mejor sabe hacer:  labores de zapa y mina (con tal movimiento, que fue acompañado del padre de la número dos de AT y exconcejala de cultura, buena persona y amigo personal el primero, en aquel momento en apuros económicos, y a quien el referido reptil político compró la voluntad), Miguel Ángel Capón Rey entró en al apartado de la historia local vergonzante con el deshonroso e indisputable mérito de ser el primer tránsfuga de Tuy de la democracia.
Saliendo por peteneras, replicó el exconcejal de la Eurociudad que él había aportado más al PP, alcanzando la alcaldía con este partido, que a la inversa. Lo que dicho partido le aportó es asunto  que no ha trascendido la esfera privada de las partes. Presumió y presume de que nunca ha sufrido ningún tipo de acusación, apartado que  no es cierto,baste recordar el cambio irregular de emplazamiento del vertedero municipal, la denuncia por manejos de planos falsos de la aprobación inicial del PGOU, etc. Quienes estén interesados en conocer la ejecutoria como alcalde de Capón Rey, les remito al título publicado en este blog: Memoria de un "tiranosauro" rey de la política. La única manifestación de Capón Rey con la que sí estoy de acuerdo es que ha sufrido una moción de censura interna, principal y fundamentalmente, aunque no solo por la circunstancia que sigue, porque no se prestó a ciertos comprometedores manejos urbanísticos que la serpiente política mencionada exigía (el edificio Kiwi fue construido vulnerando la legalidad vigente, superando las alturas habituales y sin pago alguno al Ayuntamiento por licencia municipal, pues no podría obtenerla, ni por control arqueológico;  con lo que, para los promotores, todo fueron beneficios netos).
A propósito de este pasaje-episodio plenario dentro del punto último del Orden del día, Ruegos y Preguntas de los corporativos, merece destaque la irrupción no reglamentaria (no estaba en el uso del turno), irrespetuosa, maleducada y perversa del portavoz, en la oposición, del PSOE, Enrique Cabaleiro, que  sesión tras sesión va mostrando su verdadero ser, normalmente agazapado en la falta de referencias y en el adusto silencio característico, que forzó la ocasión para llamar sinvergüenza al alcalde, basándose que en tiempos pasados había criticado al PP.
Capón Rey, desde que fue expulsado del paraíso político llamado PP, ha ido, elección tras elección, de pena en mayor pena (no deber ser pieza tan valiosa cuando fuera del paraguas pepero es, en cuanto a resultados electorales, uno más del montón).
 Lo cruel de su situación es que, como no creyente, no cabe redención alguna, y que,  como perseverante en el no arrepentimiento,  tampoco absolución.

                                                            José Antonio Quiroga Quiroga


viernes, 26 de enero de 2018

Crónica- retrato de plenos y corporativos de la nueva Oposición


La oposición tudense acude a los plenos cargada de resentimiento por la moción de  censura (sigue sin asimilar las reglas de la democracia), y, sin pudor alguno, la va volcando en el desarrollo de las sesiones, cada cual conforme a sus características personales.
Los plenos, viscosos como las babas de hiel que van soltando los sabuesos infatigables,  se enfangan en debates y disertaciones puntillistas interminables, las más de las veces fuera de contexto, de modo que contenidos sin aparente complejidad hacen que se prolonguen hasta el límite de las doce horas de la noche.  
El de ayer (25/01/2018), como viene siendo habitual últimamente, fue uno de esos, con final escandaloso protagonizado por un Capón desarbolado, reincidente en desacatos y desórdenes.
Muy bien por parte del alcalde, educado, correcto, permisivo, diría que en exceso, e inteligente en las respuestas.
He aquí  el perfil-retrato de sus protagonistas, y breve crónica del último pleno:
Laureano Alonso (Son de Tui): Persona en la que convergen en coherente armonía la vulgaridad de presencia con la ordinariez de palabra. La característica que mejor lo define es el barullo y dispersión mental, y la querencia por la difamación, descalificación e insulto personal. No reparó en esta sesión en acusar gratuitamente al alcalde de mentir. Un trol de la política.
Enrique Cabaleiro (PSOE): Cetrino, enjuto de carnes, semblante severo de mala bilis, y poseedor de un cinismo medular, rumia secamente la amargura del desalojo, como quien masca chicle, con constantes gestos de incomodidad, que luego escupe mediante pronunciamientos apocalípticos. Utiliza con pasmosa ligereza un variado catálogo de calificativos peyorativos: tropelía, dislate, lodazal, despropósito, atropello, desvarío, “trapallada”, etc., seguidos de inelegantes autoalabanzas sobre su gestión. Esmerado publicista de su gestión, cantó anticipadamente en dos ocasiones (diciembres de 2016 y 2017) el gol fantasma de la apertura de la calle Orense, cuando el juego todavía se desarrollaba en terreno propio.  Toda su labor en dos años y tres meses se resume en trabajos previos, y nada concluido, salvo esas “cousas” relativas al mantenimiento. Contrariado  por haberse afinado a la baja la cuantía de la licitación del servicio de limpieza, defendió que las licitaciones deben ser “golosas” para los empresarios concursantes, a riesgo de que se presenten menos candidatos. Mostró preocupación por la probable baja del número de potenciales adjudicatarios, pero ninguna en regarles abundantes beneficios. Apreció premura en aplicar al concejal de Cultura y Patrimonio la asignación por dedicación a la concejalía del concejal saliente del PP, calificando algo tan razonable de “despropósito”.
Este concejal, ahora, muestra desconocidas virtudes de oráculo, eso sí, solo con capacidad para pronosticar los desastres que le aguardan a este Gobierno.
Yolanda Rodríguez: Mano derecha del anterior, y mandona por naturaleza. Es la encarnación de la pedantería ejercida con ceremoniosa parsimonia, y especialista en la presunción de descubrir Mediterráneos. Aperturista, en cuanto que llama “aperturar” al hecho de abrir la calle Orense. Soporta mal la escasa intervención en los plenos, lo que acentúa su proclividad a interferir el turno de palabra de otros intercalando  comentarios. Algo de lo que ya pecaba cuando se encontraba entre el público asistente a los plenos. Ahora  ocupada en labores de asesoramiento del alcalde (PSOE) de Gondomar.
BNGComo  no aprecio mayor diferencia cualitativa entre sus dos representantes, los identifico bajo las siglas de su partido. Mortecinos, pobres en recursos de expresión y de argumentos. Participación discreta y a rebufo de la línea de los demás partidos.
Capón Rey (Altenativa Tudense): Un dinosaurio, o más concretamente, un “tiranosauro” revenido de la política. Como alcalde que ha sido, tiene un historial lamentable de actuaciones urbanísticas que han estrangulado a la ciudad de Tui  de manera irreversible. Demagogo compulsivo y conspirador permanente, ejerce de abuelo-hemeroteca de la Corporación, y trata de dulcificar su fama de dictador con chascarrillos y gracietas que va soltando en los plenos, precedidos de sus propias risas. Acusa a los actuales miembros del Gobierno representantes del PP (partido éste en el que militó y con el que alcanzó a la alcaldía), de padecer del pecado original cometido por sus antecesores (entiéndase, exalcalde Antonio Rocha) al responsabilizarlos de actuaciones  de las que no son autores ni partícipes, y trata de imponerles su particular penitencia. Le gusta el poder como objetivo en sí mismo, como realización personal y por el prosaico hecho de disfrutar mandando.
Posee extraña o interesada manera de  razonar, como la manifestada en este pleno del 25/01/2018 acerca de las asignaciones a los concejales delegados.  Dice, para tachar de incorrecta la pretendida al concejal de Patrimonio y Cultura, que dichas asignaciones "se adjudican al cargo, y no a la persona, ¿te enteras?". Como  no hay cargo sin persona que lo desempeñe, la asignación recae en la persona en quien asume  el cargo y la responsabilidad derivada; de lo contrario, el sueldo se le da a un puesto (en Inglés, position) o cartera, que no es otra cosa que una figura laboral.
Carne de moción de censura (lleva dos en su haber), se encuentra descolocado y contrariado. Sin sitio que le satisfaga, ni consuelo, últimamente pierde los papeles con suma facilidad, pese a su provecta edad y veteranía como legionario de la política curtido en mil batallas.  Tal es así que ya fue expulsado una vez de la sala de sesiones, y en la última y reciente habría sumado otra, pues una vez finalizado la misma y durante el turno de Ruegos y Preguntas del público, se levantó alborotado de su escaño, y se aproximó a la posición del alcalde para increparle desaforadamente porque consideraba que no le estaba respondiendo al ruego de un asistente que demandaba debates públicos, de políticos y ciudadanos, del estado del municipio, no sin antes proclamar, en tono de desafío al alcalde,  “ahora no puedes expulsar”.
Capón Rey acosando al alcalde


Esta oposición es tan hipercrítica y se siente tan dueña del Gobierno que incluso se atreve a indicarle al alcalde cómo tiene que responder, y a la Secretaria cómo actuar
Y el público asistente, una media de treinta vecinos, la mayor parte incondicionales de los partidos en la oposición, y condicionados por su ciega  adhesión inquebrantable, parece que solo va a los plenos a disfrutar del espectáculo riendo y jaleando con sus aplausos las escenas chocantes.
                                   José Antonio Quiroga Quiroga
 
 

martes, 2 de enero de 2018

La comida de Navidad de la familia municipal


La celebración de la tradicional comida de Navidad, que el Ayuntamiento de Tuy ofrece a funcionarios y personal contratado, en las instalaciones del Seminario Conciliar, motivó la publicación de una nota de desacuerdo de parte de  la Asociación de Comerciantes de Tui (Acitui) y la crítica política de un miembro de la oposición municipal en el punto  Ruegos y Preguntas del último Pleno.

Alega dicha asociación que “el local no es apto ni apropiado a dicho fin”, sin especificar si la aptitud del mismo se refiere a las condiciones de confort o a las de normativa exigible, apartado que, paradójicamente, incumplen muchos establecimientos en funcionamiento, y causa de que carezcan de licencia de actividad. La valoración, particular y subjetiva, acerca de si es suficientemente funcional y digno corresponde en exclusiva al Ayuntamiento como parte actora.

Relativo al acierto-desacierto en términos de legalidad de la elección del ámbito, y previamente a la entrada del análisis de dicho punto, considero oportuno tachar, además  de incoherente, de inconsecuente y un tanto ligera la reacción de Acitui en cuanto que sus representados son receptores únicos de múltiples ayudas y de los beneficios derivados de la gestión y gasto municipal en promoción turística del municipio. Diríase que el Ayuntamiento, es decir, el conjunto de contribuyentes, tiene contraída con el colectivo de comerciantes,  a diferencia de con respecto a otros sectores profesionales,  no se sabe en razón de qué fuero o privilegio, la obligación institucional de ayuda.

En el abordaje del aspecto central del debate  político de  si con la  celebración de la citada cena el Ayuntamiento ha concedido tácitamente  dispensa de uso comercial (en este caso hostelero) al inmueble del Seminario, y aceptado tácitamente el desarrollo de dicha actividad en parte de sus instalaciones, poco o nada interviene,  como se verá, la normativa relativa al uso Religioso-Residencial asignado en el PXOM (Plan Xeral de Ordenación Urbana),  al margen de que tal uso,  que comprende distintas categorías: Conventos, Centros parroquiales, Templos y Capillas y Oratorios, sea público o privado y de que en realidad la  principal actividad que desarrolla  el Seminario corresponde al docente de carácter privado como lo es la instrucción sacerdotal. En tal sentido restrictivo afecta menos todavía, tanto como nada,  el hecho diferencial, en el que basaba su argumentación comparativa el portavoz de Alternativa Tudense, de que el inmueble del Seminario es de propiedad municipal, mientras que el claustro de la catedral, que en ocasiones acoge banquetes de particulares, es propiedad de la Iglesia.  Y no solo es que no afecta nada, sino que, lejos de ser un factor negativo que sanciona la elección municipal, juega nítidamente a favor del Ayuntamiento, como también se verá a continuación.

Para mayor claridad didáctica y mejor comprensión de la problemática suscitada me basaré en ejemplos que guardan estrecho paralelismo con el hecho comentado, dejando a un lado la relativamente interpretable normativa de usos urbanísticos. ¿Cabe encuadrar como actividad hostelera, y por tanto exigible la licencia correspondiente, el que un particular celebre la fiesta de su cumpleaños (tomo este ejemplo como celebración anual) en su casa o jardín,  o en la de un amigo o de un arrendatario que se la cede gratuitamente, y que al objeto de agasajar a los invitados con una comida recurra al propio servicio casero o al de un servicio externo de cáterin? ¿Comete el Ayuntamiento algún ilícito,  agravio comparativo, o acaso fomenta con su ejemplo  la competencia desleal,  si celebrase, previa contratación del servicio de provisión de viandas a un restaurante o empresa de cáterin, la comida de Navidad en la Casa Consistorial? ¿Existe diferencia sustancial respecto del ejemplo anterior  en cuanto a legalidad y libre competencia profesional, que el inmueble de propiedad municipal en el que se celebre el banquete anual esté cedido a un tercero para uso distinto, siempre que las instalaciones del mismo le sean brindadas gratuitamente o conste su cesión ocasional en cláusula contractual? La ilegalidad  del caso radicaría en que el propietario del inmueble ofreciese el local en contraprestación dineraria. A efectos de legalidad no está de más recordar que los proyectos y actuaciones del Ayuntamiento no necesitan de licencia ni permiso municipal pues no  procede concedérselos a sí mismo. A quién corresponde disponer de licencia de actividad es a la parte que elabora y sirve los alimentos. Conforme una golondrina no hace primavera, servir una comida al año no comporta actividad hostelera.

Es de conocimiento municipal,  de parte de la sociedad tudense, y mayormente de los hosteleros locales, que desde hace algunos años el Seminario ofreció sus instalaciones a una empresa de cáterin para la elaboración y servicio propio de comidas. Y que posteriormente, tal empresa utiliza las citadas instalaciones para cubrir la demanda exterior. Si tal cobertura externa, que no la interna, incumple con el uso asignado al Seminario correspondía a Gobiernos anteriores exigir su cese, pero la ha consentido, como tradicionalmente se ha venido transigiendo  con muchos otros negocios en situación precaria.

La acusación hipócrita formulada por  el portavoz de Alternativa Tudense al Gobierno municipal, no responde a otra causa que a la rabieta, que no cesa ni amaina, y le recome, contraída por haber sido desalojado del mando. Tampoco dispone de autoridad moral dicho concejal para formularla, pues siendo alcalde celebró una fiesta en un castillete- discoteca con almenas (hoy restaurante)  construido durante su mandato dentro del recinto histórico, con fachadas de  ladrillo cara vista vidriado, sin licencia municipal (luego sancionado por Patrimonio),  en un solar colindante con el camino Travesía de Santo Domingo.

Críticas vendo, que para mí no tengo.

 

                               José Antonio Quiroga Quiroga