El gobierno municipal de Tuy sigue sin entregar a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados las llaves del cofre del conjunto escultórico de la Plaza de Abastos dedicado a San Antonio, en el que los devotos depositan sus ofrendas dinerarias en la esperanza de recibir un favor del cielo. Ni tampoco el dinero que los creyentes entregan confiadamente.
Depósito de limosnas a San Antonio en la Plaza de Abastos de TuyTradicionalmente, las recaudaciones periódicas de dichas ofrendas eran entregadas al antiguo Asilo, hoy Residencia San Telmo, por el vigilante municipal del mercado de abastos, en atención a la labor humanitaria desarrollada por esta congregación. Tras la jubilación del referido empleado municipal, las llaves del cofre pasaron a disposición libre de las Hermanitas. Sin embargo, con ocasión de la reforma integral de la Plaza de Abastos y consecuente desplazamiento del conjunto escultórico, las llaves fueron reclamadas por Ayuntamiento, y devueltas al mismo, quedando su custodia y disponibilidad bajo la responsabilidad de la primera teniente de Alcalde, y concejala de Comercio, Ana María Núñez Álvarez, que, requerida acerca del empleo de las limosnas, respondió que, a partir de ahora, se destinan para costear arreglos y reparaciones del propio mercado, ya que al Asilo ya se le da una subvención anual.
La incautación de las limosnas a San Antonio para fines tan prosaicos como los declarados por la concejala, además de constituir un fraude a la fe de los creyentes, y una ruindad, plantea varios interrogantes de orden legal en cuanto presunta apropiación indebida y disponibilidad de sumas de dinero opaco que, por no corresponder a la prestación de un servicio municipal, escapan al control contable de la Tesorería de la Administración Local y, por tanto, no pueden ingresarse en las arcas del Ayuntamiento. ¿Debe la concejala rendir cuentas de las cuantías de dinero que se extraen del cofre de San Antonio? ¿Qué desconocida potestad faculta a la concejala para administrar dineros que, al menos moralmente, no pertenecen a la administración pública? ¿A cargo de quién y qué DNI factura la empresa contratada el importe de los arreglos realizados? ¿Se pagan, acaso, con dinero B?
Todos estos interrogantes, y otros que cabe formular, exigen cumplida respuesta pública, no ya en contrapartida a la “rigurosidad y prudencia informativa” que me fue requerida por la responsable con ocasión de mi crítica a su proceder, expresada en Facebook, sino por deber de transparencia.
José Antonio Quiroga Quiroga

No hay comentarios:
Publicar un comentario