El corazón del casco histórico de Tuy, “la colina de piedra”, siempre fue peatonal por imperativo de la orografía en ladera. Tras peatonalizarse recientemente todo el casco medieval, el gobierno municipal extiende ahora la restricción de vehículos al recinto histórico, ámbito que comprende la urbe antigua y la zona de respeto a la misma o área contemporánea. Esta barrera normativa completa por el norte y el oeste el aislamiento al flujo de vehículos y en parte de personas que el río establece por el este, y la edificación y el amurallamiento por el sur, de un área periférica en la trama urbana actual que define el Tuy tradicional de toda la vida.
Los condicionantes naturales y urbanísticos de esta ciudad antigua no admiten, sin riesgo de confinamiento, restricciones adicionales de acceso a la misma. Las comunicaciones son un factor fundamental de desarrollo; recortarlas lleva aparejada disminución de vitalidad. La perspectiva temporal de la actividad comercial en Tuy permite comprobar su evolución espacial vinculada a la de las comunicaciones y la movilidad. Tiempo atrás la C/ Cuenca encauzaba el comercio que generaba el transporte de mercancías por el río dada su proximidad al mismo. Al decaer y desaparecer este medio de transporte la actividad fue desplazándose al centro moderno constituido por C/ Calvo Sotelo y el Paseo de la Corredera, gracias a la más eficiente comunicación por carretera. Actualmente, de modo acelerado, si no brusco, a raíz del febril despliegue de políticas generalizadas e indiscriminadas de peatonalización, el comercio está abocado a abandonar esta zona, y así se está percibiendo, de este ámbito principal a las llamadas calles nuevas.
Crear una gran plaza unificando el Paseo de la Corredera y la C/ Calvo Sotelo, es, en teoría, y en términos estrictamente urbanísticos, un acierto; pero no se puede desconsiderar el contexto actual ya que el acierto en cuestión no va más allá de la esfera de las ideas si no toma tierra y se enfrenta con la realidad. Para que tal idea fructificase en acierto sería preciso que el casco urbano de Tuy tuviese, al menos, treinta o cuarenta mil habitantes, mínimo de población necesario para llenar de vida ese gran espacio, y además de que los diferentes niveles del suelo en toda la longitud de este ámbito lo permitiesen (que no). Como tal supuesto poblacional se prevé muy, pero que muy lejano, durante todo ese tiempo incalculable devendrá en un lugar desangelado, casi vacío la mayor parte de todos esos años, sin otro atractivo que el que puede ofrecer la hostelería. Califico, pues, esta actuación municipal de extemporánea, de adelantada en exceso en el tiempo. No creo equivocarme con que sería más que suficiente con disponer de una plaza conformada por la unión a nivel de suelo de las mitades sur del Paseo de la Corredera y de la C/ Calvo Sotelo, incorporando la plaza de la Inmaculada.
Vista la imposibilidad física de unir el Paseo de la Corredera y la C/ Calvo Sotelo (vial este a la vez que tramo de carretera nacional de comunicación, única no hace mucho, con Portugal) en sus mitades norte dada la insalvable diferencia de niveles existente (la unión espacial ya existe), cortar la circulación rodada de dicha calle y en parte de la C/ Augusto Glez. Besada carece de justificación y utilidad práctica, con el inconveniente añadido de que aleja en demasía, para ir caminando, llueva o hiele, desde los escasos y apartados lugares de aparcamiento, a determinados servicios de inexcusable comparecencia situados en el casco antiguo: Casa Consistorial, Hacienda, Seguridad Social y Policía Nacional.
Se trata de una intervención aventurada que, por su impacto y trascendencia, merecía consulta previa a la población, pero es costumbre de este gobierno tercamente encastillado, de probado rechazo al diálogo, actuar con indiferencia del sentir y opinión de los administrados.
José Antonio Quiroga Quiroga
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