lunes, 28 de noviembre de 2011

                                    Episodios de mi exigua estancia en Converxencia XXI

Sin ánimo de apagar el fuego de los anónimos o de echar más leña al mismo,  aportaré algunos lances acaecidos durante mi exigua estancia en Converxencia XXI, que pueden servir de elemento de juicio a la vorágine de opinión desatada a raíz del comunicado de prensa de un grupo de disidentes de este partido, entre los que me encuentro, y aprovecharé la ocasión para defendernos de algunas acusaciones vertidas en esta especie de encausamiento público al que estamos sometidos, pero que  aceptamos por formar parte del ejercicio de la política.
La mayoría de los integrantes, si no todos, de la candidatura de Converxencia XXI a las municipales de Tui, han sido captados a requerimiento del cabeza de lista y nunca a petición de parte. Como en la legión, sin importar ideología o condición personal, las puertas estaban abiertas a todo el mundo. Valgan dos pruebas: la persona que ejerció de paje y macero en los actos públicos del anterior alcalde, con domicilio en la calle Foxo, fue llamado a integrar las filas de Converxencia; el joven candidato a las municipales por una de las principales provincias de Galicia, provenía de un grupo neonazi (es el riesgo del conocimiento personal vía Facebook, que tanto cultiva nuestro protagonista). A pesar de ello, el reclutador sin escrúpulos o, si prefieren, sin miramientos, pues se trataba de conformar un pelotón de campaña, ha tenido mucha suerte con las personas que le ayudaron, excelentes todas, políticamente cándidas y bienintencionadas, entre las que no me cuento, gracias a las cuales se obtuvo representación y, debido a ello, existe Converxencia, pues en palabras del propio fundador, se habría disuelto de haber fracasado en Tui. La aceptación en mi caso se produjo tras reiteradas e insistentes invitaciones del referido, pero con la condición de ocupar un puesto bajo, que fijé en el nº 6, y que acabé transigiendo con el 3. Quiero aclarar que esta circunstancia se produjo a posteriori de mi decisión de  retirar de la escena política las siglas, Acción Tudense.
Mi primer roce con el nº 1 de la lista se produjo en una reunión de parte de la candidatura durante la exposición, por el autor, del llamado “rascuño do programa”, un auténtico “rabuñazo”, pues lejos de haber propuestas solo había ataques y reproches hacia el PP y hacia sus representantes en Tui, muestra palpable de su desconocimiento de la problemática municipal, reproches que yo iba reprobando. La chispa saltó al recriminarle con vehemencia la siguiente propuesta: “Nos respectamos os cidadans e prometemos que non lles pegaremos  como fai o sr. Rocha”. Al día siguiente acudió a mi oficina para decirme que no lo desautorizara ante la candidatura, y a partir de este trance cortó definitivamente el contacto telefónico diario que tenía conmigo.
La causa de que no acudiera a la presentación de la candidatura, alegué indisposición, no mentía, estaba anímicamente indispuesto, fue otro roce con nuestro actor, con ocasión de la colocación de un cartel con su rostro, en la cual un colaborador exterior y yo estábamos trabajando. Él solía decirnos que no debía siquiera pegar carteles porque deterioraría su dignidad de candidato. Al acercarse a nosotros para ver  cómo iba el trabajo, el generoso colaborador, que ya había puesto dinero de su bolsillo para cubrir ciertos gastos de la campaña, le sugiere, que ya que estaban en Tui los miembros de la ejecutiva nacional, ellos podrían aportar algunos euros para sufragar el coste del material empleado (unos perfiles de aluminio anodizado), a lo cual contestó que no, “ iso é unha cousa sobrevenida, e é cousa vosa”. Entonces le pregunté: ¿Cuánto dinero de tu bolsillo pones tú para la campaña? Balbuceando, contestó, “eu… eu poño as cuotas ordinarias e…e a extraordinaria, e listo que son eu que non poño nada do meu bolsillo”. La cuota extraordinaria eran las cuotas ordinarias de lo que restaba de año que los militantes adelantaron, incluidos los disidentes. En ese momento supe a quien estaba ayudando y me desvinculé íntimamente, pero seguí trabajando por sentido de lealtad  al compromiso contraído.
He visto desde entonces gestos y actitudes con el resto del grupo que revelaban utilización de las personas. Nunca se preocupó de organizar reuniones de confraternización para potenciar vínculos de grupo, a pesar de que se le recordaba frecuentemente. Después del éxito electoral, no tuvo la delicadeza de agradecer a la candidatura el esfuerzo realizado, ni organizó un modesto ágape de celebración. Eso sí, estuvo muy diligente para que acudiéramos a la toma de posesión. De gastos y rendición de cuentas ni palabra, a sabiendas de que algunos han sido generosos económicamente a mayores de las cuotas de militantes.
El narcisismo egocéntrico, la ensoñación fantástica y el alarde a flor de piel son características de la personalidad del que parece único fundador de Converxencia XXI, cuando se exige un mínimo de tres promotores, que cualquiera puede apreciar en el libro, cuajado de pretenciosidad, titulado, “ Galeguismo e Liberdade, Propostas para o Século XXI”. No compartíamos ciertas bravatas de campaña, como, p.e., que “Converxencia XXI puxo a Tui no mapa político, pois gracias a esta formación acudiron a este municipio (se supone que debido al miedo que infundía este partido) o señor Feijoo e primeiras figuras dos principais partidos”.
Una persona de la candidatura lo retrataba como persona tímida porque para aparecer en escena, para el más irrelevante cometido, siempre requería que le acompañasen. Yo le decía, convencido, que respondía a la necesidad de sentirse y parecer importante por disponer de escolta y ayudantes de cámara.
 Los disidentes no nos fuimos por haberse presentado Converxencia XXI a las Generales, porque nuestra implicación, aunque exclusivamente local, no es incompatible con que otras personas del partido tengan mayores aspiraciones,  prematuras en exceso en nuestra opinión, por mucho que se nos diga, “que se trataba de vender marca”, pero, detrás de la marca ¿hay en estos momentos un producto sólido y de garantía?, creemos que sólo hueca imagen publicitaria. Aunque también este factor ha contribuido, y no sólo porque nuestro sentido de la sensatez y de la seriedad podía ser cuestionado, nadie sabía que no compartíamos tal empresa, sino también porque ahora conocemos mejor el alcance de la ideología, de marcado carácter nacionalista, y de velada vocación separatista según información de fuentes del entorno de Converxencia XXI.
Episodios como los relatados y otros de parecido tenor, el exacerbado carácter fantástico, acompañado de incontinencia verbal y publicitaria, y modo personalista de llevar los asuntos. p.e., lejos de convocar al núcleo del grupo para estudiar el orden del día de los plenos, lo citaba a posteriori para informar del desarrollo del mismo, su incapacidad empática para con los próximos, insociabilidad manifiesta (esta faceta la reserva para el ámbito virtual), desapego personal, etc. han sido factores, que sumados, han dado por resultado la disidencia, no sólo de los subscriptores del comunicado de prensa, sino también de otros que han preferido la vía de la discreción. No es casual, pues, que la candidatura a las municipales de Tui esté absolutamente desintegrada.


                                                      José Antonio Quiroga Quiroga

domingo, 13 de noviembre de 2011

                                                       “Todos los votos son inútiles”

Este extravagante epígrafe, “Todos los votos son inútiles”, corresponde al titular del artículo, publicado en Facebook, de Fernando del Río, candidato de Converxencia XXI a las elecciones generales 2011 por la Coruña, y anteriormente candidato sin éxito a las municipales de Santiago por el mismo partido.
Afirma, el señor del Río, en su artículo acerca de la llamada al voto útil, “muchos electores creen, infundadamente, que sólo votando a un partido con perspectivas ciertas de obtener representación parlamentaria ejercen un voto útil”. “Pero lo cierto es que desde esta perspectiva el voto útil no existe, es pura patraña. Todos los votos son inútiles. No es una opinión sino  consecuencia de aplicar la matemática de la Teoría de la Probabilidad. Según esta visión,  el voto de un elector sólo será útil si resultase decisivo”. Entendiéndose por voto decisivo cuando un escaño se decide por la diferencia de un voto. “Sin embargo, en grandes poblaciones la probabilidad de que un voto resultase decisivo no es cero, pero todo lo arbitrariamente cercano a cero que el lector desee”.
 Antes de entrar en el análisis crítico de su teoría, conviene recordar que la matemática, como ciencia exacta, no admite puntos de vista.
Está claro que el argumento desarrollado por el señor del Río es un sofisma, apoyado en un pilar falso: considera que voto útil y voto decisivo son lo mismo. En consecuencia,  la petición del voto útil  se dirigiría a una sola persona, aunque indeterminada, de entre el conjunto de electores. Atendiendo a este razonamiento, sólo un  voto sería útil cuando añadido al conjunto de los demás, que son absolutamente inútiles, se logra el número suficiente de ellos para conseguir un escaño, mayoría relativa o mayoría absoluta. Para que se vea con claridad el error de base del articulista, valga el ejemplo hipotético de una torre de ladrillo que ha batido el record de altura por sólo una hilada de dicho material. ¿Qué hilada de ladrillo ha sido útil: la última, la de base de arranque o cualquier otra entre ambas? Es evidente que todas han sido útiles porque han contribuido a alcanzar la altura necesaria para lograr el record. Sin embargo, ¿Qué hilada ha sido decisiva? No hay duda que la última.
Iré al campo de la matemática, a la elemental aritmética, que el señor del Río gusta por su condición de profesor de economía en la universidad de Santiago, para demostrar el error en que incurre: si todos los sumandos son un cero (votos inútiles), pero todo lo arbitrariamente cercano a infinito el número de ceros que el lector desee, el resultado es, lógicamente, cero. Ningún cero ha sido útil ni decisivo en el resultado de la suma.
No pongo en duda la capacidad de raciocinio del señor del Río, máxime cuando, por su condición de vicepresidente de GALIDEM (Asociación Gallega por la Libertad y la Democracia), considerada el “think tank” de Converxencia XXI, en palabras de su secretario general,  pero sí su sinceridad de planteamiento, al estar interesado en contrarrestar la petición del voto útil.

              Tui, 13 de noviembre de 2011




                                                                   José Antonio Quiroga Quiroga